¿Qué piensa de la Orquesta de Cámara Orfeo, que no tiene director?

Encuentra la respuesta a dicha interrogante, así como de otras, planteadas en la sección de Preguntas y respuestas al Dr. Michael Laitman en Quora

 

Michael Laitman, en Quora:

¿Qué piensa de la Orquesta de Cámara Orfeo, que no tiene director?

Es muy singular y contra natura, porque el director es la fuerza y ​​el pensamiento superior, la cabeza de la orquesta, el que los une y manifiesta su voluntad. No tengo idea de cómo se las arreglan para funcionar sin un director.

No puedo imaginarme ningún grupo formado por egoístas individuales que no tengan un guía superior que los dirija, ya sea que lo llamemos director, gerente, líder, la figura paterna u otros nombres.

¿Cómo pueden sentir esta fuerza de liderazgo? Deben sentirse cada vez más, haciendo algunas correcciones y movimientos internos, que deben ser muy difíciles. Me encantaría hablar con ellos al respecto.

Deben estar unidos por el hecho de que cada uno debe ser director de alguna manera. A través de sus deseos internos y los latidos del corazón, una conexión de corazones, deben estar dispuestos a unirse y conducirse juntos. Ni siquiera puedo entenderlo. Cada uno debe ver los sentimientos internos de los demás.

Basado en el video “La Orquesta de Cámara Orfeo sin director: la respuesta de un cabalista” con el cabalista Dr. Michael Laitman y Semion Vinokur. Escrito/editado por estudiantes del cabalista Dr. Michael Laitman

 

¿Qué podemos aprender del universo?

El universo una vez se comprimió en un punto, explotó en lo que conocemos como «el Big Bang» y sus partes se dispersaron omnidireccionalmente hasta que se establecieron en un lugar de equilibrio entre las fuerzas que actuaban sobre ellas.

 

La naturaleza en general atrae a tal equilibrio. Actualmente estamos dentro de este proceso de expansión, lejos de un centro de conexión. Algunos científicos dicen que este proceso debe terminar y se desarrollará otro proceso, ya sea de conexión o al menos de retorno a alguna nueva forma de equilibrio. Podemos influir en los cuerpos celestes para que regresen a su centro y hasta qué punto en la miríada de galaxias, estrellas y planetas para que se conviertan en una sola entidad.

 

¿Cómo podemos influir en el universo? Necesitamos entender que el universo es un deseo. El proceso de dispersión y conexión es paralelo al proceso espiritual de cómo una vez experimentamos nuestra conexión completa, un estado que en la sabiduría de la Cabalá se llama “el alma de Adam HaRishon”. Este deseo se rompió en una enorme cantidad de partes. En cada uno de nosotros hay una pequeña parte de ese deseo o alma general. En hebreo, la palabra para “seres humanos” es “ Bnei Adam” (“los hijos de Adán”) desde que salimos de esa alma inicial y de acuerdo con la Cabalá, el propósito de nuestras vidas es reconectar nuestros deseos distantes, rotos y dispersos con ese único deseo o alma. Al relacionar nuestros muchos deseos en un objetivo final donde una fuerza superior los une a todos como uno, entonces comenzamos a ver cómo todas las partes del universo se acercan en una complementariedad y totalidad. Y cuando alcanzamos ese estado total final, alcanzamos una sensación de perfección y eternidad.

 

Sobre la sensación eterna que alcanzamos al final de nuestro desarrollo, también podemos aprender del universo sobre cómo vivimos en un espacio infinito. Vemos este tipo de fenómenos en la astronomía donde pensamos en un cierto espacio en el universo, desarrollamos herramientas más avanzadas y descubrimos que lo que antes veíamos como un espacio vacío en realidad consiste en galaxias más distantes. El universo nos muestra un ejemplo físico del infinito, que es paralelo al estado espiritual de la eternidad que existe cuando conectamos nuestra miríada de deseos en uno.

 

Basado en la Lección diaria de Cabalá con el cabalista Dr. Michael Laitman. Escrito/editado por estudiantes del cabalista Dr. Michael Laitman

 

¿Qué es más importante, la compasión o la empatía?

A través de la empatía, llegamos a sentir el dolor de los demás; y a través de la compasión, sentimos el dolor de otros, pero somos capaces de manejarlo. Es porque la compasión llega con amor, lo cual es la diferencia clave entre ambas. 

 

El diccionario Merriam-Webster, define la empatía como “la acción de entender, estar atento, ser sensible a y de experimentar indirectamente las emociones, pensamientos y experiencia del otro, sean del presente o del pasado, sin que los sentimientos, pensamientos y experiencias se comuniquen plenamente de forma objetivamente explícita»; y compasión significa la «conciencia comprensiva del sufrimiento ajeno junto con el deseo de aliviarlo».

 

Con la compasión, es como si diéramos un paso hacia el mundo de la otra persona y sintiéramos sus experiencias. Si promovemos y nutrimos esa sensación dentro de nosotros, podemos entonces entrar a otro mundo por completo. Sin embargo, no estamos involucrados en dicho proceso. Generalmente, a la edad de trece y catorce, podemos sintonizar completamente con el sufrimiento de las demás personas. Si entonces recibiéramos más educación, sobre cómo relacionarnos a tales sensaciones, entonces podríamos traer un inmenso cambio positivo al mundo. 

 

Podemos enseñar la compasión, de manera que la gente aprenda cómo entender y cómo alimentarla cada vez más. Al aumentar la compasión en la sociedad, podemos repartir el sufrimiento de los demás, aceptando una parte en nosotros y entonces llegar a un estado en el que el sufrimiento se neutralice.  

 

Además, no nos desgastamos tanto al asumir todo el sufrimiento. En su lugar, al aumentar la compasión y la empatía, neutralizaríamos el dolor, disponiéndolo en pequeñas porciones y con eso traeríamos alivio a los demás. 

 

La compasión compartida entre todos los pueblos sobre la tierra, conduciría a un estado globalmente dichoso, que es exactamente el que tenemos que lograr. Si erramos en aumentar la compasión en la sociedad humana, entonces nos encontraremos con problemas cada vez más grandes en el futuro. Porque el ego humano se desarrolla contínuamente, mientras la naturaleza nos obliga a ser más y más interdependientes.  En otras palabras, sin la unión y compartir nuestro sufrimiento, no seremos capaces de tolerar nuestra mayor conexión gradual: sentiremos cada vez más presión sobre nuestro ego, hasta que se vuelva insoportable.  

 

De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, la compasión conlleva una definición más amplia, que la del Merriam-Webster. Esto divide el vasto sufrimiento que existe en la realidad. La realidad consta de un enorme deseo de recibir que fue creado, del cual somos sus partes y, una gran luz —una fuerza de amor, otorgamiento y conexión  — necesita llenar el deseo en su totalidad. Cuando más nos preparemos para un enfoque compasivo hacia este deseo, es decir, para una intención que no apunte hacia uno mismo, sino que apunte hacia el amor, el dar y la conexión positiva con los demás, entonces más dejaremos que la luz —la fuerza positiva de amor, otorgamiento y conexión —entre al deseo, aliviando nuestro sufrimiento y nos traiga paz y armonía. En otras palabras, el gran deseo de recibir que sustenta nuestra realidad, solo puede estar totalmente satisfecho, si nuestra intención apunta a la dirección del beneficio para los demás. 

 

Por lo tanto, al aprender cómo ser compasivos, podemos acelerar el tiempo que nos toma alcanzar el balance entre unos y otros y con la naturaleza. Entonces, dividiremos la diferencia entre el llenado absoluto y el vacío en cada uno de nosotros y estaríamos en camino hacia un estado de dicha: sentir la contradicción, la incapacidad y el llanto interno transformándose en un nuevo tipo de placer y gozo exaltados. En ese estado, no hay diferencia entre dolor y placer, porque llegan juntos, como uno. Dicho de otra forma, en un nivel de realidad más elevado, donde estamos juntos, más correctamente conectados y el dolor se vuelve placer, porque los balanceamos.  

 

El dolor nos fue dado con el fin de invertirlo en placer. El mayor dolor, como resultado, se convierte en el mayor placer. Si sabemos cómo equilibrar estos opuestos, llegaremos a toda una nueva forma de placer y sensación de la realidad.

 

Basado en el video “¿Qué es más importante, la compasión o la empatía?” con Semion Vinokur y el cabalista Dr. Michael Laitman. Escrito/editado por estudiantes del cabalista Dr. Michael Laitman.

 

¿Por qué también deben jugar los adultos todos los días?

El juego tiene un significado muy importante para el desarrollo. Cuando jugamos, desarrollamos nuevas relaciones y conexiones.  

 

Mientras que comúnmente sabemos que los niños necesitan jugar para desarrollarse, lo cual justifica que les compremos juegos y pongamos gran esfuerzo en preparar los juegos que más se adapten a cada fase de su desarrollo, para nosotros los adultos, aún no es claro.  Realmente no nos gusta jugar.

Nuestras relaciones acaban rápidamente, cada uno de nosotros degrada al otro y pone fin a nuestro juego. Como resultado, nos perdemos mucho de lo que podríamos alcanzar en la vida. Nos equivocamos al examinar todas nuestras opciones de desarrollo como adultos y así, al degradarnos uno al otro, lo que pone termina nuestro juego. Como resultado, nos perdemos mucho de lo que podríamos alcanzar en la vida. Nos equivocamos al examinar todas nuestras opciones de desarrollo como adultos y de este modo, ponemos un freno a un mayor desarrollo.  

 

Hemos cambiado nuestra vida cotidiana, por una especie de presión. Es decir, necesitamos observar, conducirnos y hablar de cierto modo —y solo de esa forma —de lo contrario, no encajaremos con los demás y no obtendremos su respeto. Sin ese respeto, somos tratados de manera que nos daña. Sufrimos por vivir en esa prisión, pero se ha convertido en esa parte integral de nuestra vida, que no podemos escapar de ello. 

 

La esencia de nuestro juego como adultos, debería ser que tratemos a los demás positivamente, aún cuando no nos guste y enseñar lo mismo a otros. Jugar así, emulará el estado más elevado de conexión positiva hacia el cual nos está desarrollando la naturaleza y de esta forma traeremos a nuestras relaciones, fuerzas de conexión positiva que yacen en la naturaleza misma y empezaremos a sentirnos más felices, con más confianza y en una vida con propósito.

 

Basado en el video “¿Por qué los adultos deben jugar” con Oren Levi y el cabalista Dr. Michael Laitman. Escrito/editado por estudiantes del cabalista Dr. Michael Laitman.

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¿Cómo lidiar con la ansiedad? 

Uno de mis estudiantes me dijo que, al discutir sobre su ansiedad con alguien cercano a él, como su esposa o un amigo íntimo, descubrió que en el momento en que empezaba a abrir el tema con ellos, la ansiedad era menor  —aún antes de que le dieran apoyo o algún consejo. 

 

La compañía definitivamente disminuye la ansiedad. Hay un dicho en la sabiduría de la Cabalá, que dice: “una pena compartida, es una pena repartida” o sea, cuando compartimos una sensación, la dividimos y resulta que se vuelve más manejable. 

 

Dado que es tan fácil ver que compartir nuestras experiencias, disminuye nuestras sensaciones negativas, la pregunta es ¿Por qué no utilizamos más esta capacidad? ¿Por qué es tan difícil para nosotros compartir con los demás nuestra ansiedad?  

 

Mira este video 5 reglas para evitar la ansiedad analizadas desde la Cabalá

 

De hecho, tenemos miedo de abrir nuestro corazón, dejar que todos vean que en ellos existen ciertos miedos y ansiedades. Además, lo que sea que hay detrás de la ansiedad, usualmente tenemos ansiedad de compartirla con otros, porque pudiera provocar que nos perciban como débiles. Dado que la sociedad en general, valora al fuerte, al inteligente, al rico y al adaptado, mostrar nuestra ansiedad a una sociedad así, nos hace más vulnerables al abuso. De este modo, necesitamos buscar un entorno social que no nos explote por demostrarlo, sino que más bien nos de un sentido de fe y confianza que nos pueda ayudar a lidiar con cualquier sentimiento negativo. 

 

Una estructura social que pueda garantizar la fe y la confianza a sus miembros, es aquella que activamente se enfoca hacia la fuerza superior, buena y benevolente —la fuerza del amor, el otorgamiento y la conexión. Es esta misma fuerza la que despierta en nosotros los sentimientos negativos, ya sean miedos, ansiedad o muchas otras sensaciones dolorosas, con el fin de acercarnos a esa fuerza y lo logramos acercándonos unos a otros. 

 

Si queremos conectar con la fuerza superior y permitir que su cualidad perfecta de amor, otorgamiento y conexión llene nuestras vidas con una sensación de fe y confianza, entonces tenemos que evocar dicha cualidad frente a los demás —dando a otros una sensación de fe y confianza y que ellos hagan lo mismo con nosotros. Al querer conectar positivamente con cada uno, entonces empezamos a despertar la fuerza positiva que habita en la naturaleza, dentro de las conexiones que creamos y así experimentamos una nueva sensación de fe y confianza que depura cualquier ansiedad que pudiésemos tener. 

 

Basado en el video “¿Cómo lidiar con el miedo y la ansiedad?” con Oren Levi y el cabalista Dr. Michael Laitman. Escrito/editado por estudiantes del cabalista Dr. Michael Laitman.

 

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