Se requieren dos personas, para poder entender lo que significa salir de uno mismo. Para que esto sea realmente una salida de uno, se toman diez personas. Luego, ellos construyen un sistema común.
Pero en principio, no son necesarios diez. Solo queremos hacer todo semejante al sistema espiritual. De hecho, pueden ser dos, tres o cinco personas. No importa. Lo principal es que debe haber alguien fuera de uno mismo, con quien se pueda trabajar para salir del “Yo”.
Así como el hombre es lanzado en alguna nave al espacio, el individuo tiene que poder salir hacia las demás personas. Para esto, es necesaria la existencia del otro. Tiene que estar en cierto contacto, en determinada conexión, en asistencia mutua, para poder lograrlo.