Se sabe que no hay algún pensamiento o percepción en Su ser ni nombre o apelativo en Él, nada que alcancemos. ¿Cómo podemos definirlo por medio de algún nombre? (Baal HaSulam, El Estudio de las Diez Sefirot, Parte 1, “Línea y restricción”, Observación interna, Capítulo 1, Punto 5).