Sí hablamos, pero no verbalmente, lo hacemos sin abrir la boca. Es como si habláramos difiriendo, estando de acuerdo, discutiendo y debatiendo. Y ocurre sin que nada salga de nosotros.
Es decir, no solo imaginas una luz blanca, que reduce tu visión del mundo, concentrada en algún punto, tienes una conversación normal, pero interna. Y tiene influencia. Esta influencia de uno sobre otro se manifiesta gradualmente en alguna parte.