Se le preguntó a un sabio: ¿Por qué cuando las personas discuten, gritan, aún cuando están cerca el uno del otro? Él replicó: “Cuando las personas discuten, sus corazones se apartan y tienen que gritar; pero cuando se aman, hablan suavemente, porque sus corazones están muy cerca. Cuando se aman profundamente, susurran y después, entienden todo sin palabras”.
La pregunta es esta: ¿Tenemos que pasar este momento del grito al silencio, a través de hablar, susurrar y callar?