No importa desde qué parte y lugar exacto comencemos a leer El Zóhar. Incluso si una persona escucha una lección por primera vez, no importa en absoluto. “No hay tiempo en la Torá”; habla de estados espirituales y todo esto sucede dentro de nosotros, pero no lo sentimos todavía.
Pero no importa. Es importante que despertemos la luz que hay en El Libro del Zóhar, que es la fuente más elevada, fiel y poderosa. Ningún libro puede compararse con El Libro del Zóhar en su efecto sobre el alma.
Convocar su luz sobre uno mismo para que nos afecte solo es posible llegando a ser como él en cualidades. Por lo tanto, leemos el Libro del Zóhar juntos, lo que significa que, en primer lugar, antes de abrir este Libro, cada uno debe prepararse para la conexión con los demás.
También está escrito sobre el regalo de la Torá que si ustedes están de acuerdo (¡está claro que no pueden, pero solo estar de acuerdo!) en volverse “como una persona con un corazón” y alcanzar el amor fraternal (en el futuro), entonces recibirán la Torá, es decir, el método de corrección por la luz que regresa a la fuente, el Creador. Entonces esta luz les afectará y devolverá a la fuente, a la bondad, a la equivalencia con el Creador.
Por lo tanto, mientras leemos El Libro del Zóhar, siempre debemos tratar de cumplir esta condición: estar listos para unirnos para que la luz nos afecte, nos una, y en nuestra unidad, como en una sola alma, revelaremos la luz, el Creador. Después de todo, un alma individual solo puede sentir nuestra realidad actual que percibimos ahora.
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