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Como un manojo de cañas — Mezcla de campanas, Parte 3

Dr. Michael LaitmanComo un manojo de cañas, Por qué la unidad y la garantía mutua están en la agenda del día, Michael Laitman, Ph.D.

Capítulo 5: Parias

Las raíces del antisemitismo

A través de la historia, nunca, ninguna nación ha sido más perseguida que el pueblo judío. Y sin embargo, tal como muestra la historia, ninguna nación ha sobrevivido a toda persecución y ha surgido cada vez más fuerte.

La aparente indestructibilidad de los judíos ha suscitado un buen número de preguntas, aunque más entre los no judíos que entre los judíos, ya que los judíos estaban muy preocupados sobreviviendo. El célebre autor alemán, Johann Wolfgang von Goethe expresó su perplejidad sobre la tenacidad de los judíos en su libro, Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister (Wilhelm Meisters Lehrjahre): “Cada judío, sin importar cuán insignificante sea, está comprometido en la decisiva e inmediata búsqueda de una meta… Es el pueblo más eterno sobre la tierra”.[i]

Al igual que Goethe, el profesor de Cambridge, T.R. Glover, resalta el enigma de la existencia de los judíos en El Mundo de la Antigüedad, (The Ancient World), “Ningún pueblo en la antigüedad tuvo una historia tan peculiar como los judíos… La historia de ningún pueblo de la antigüedad es tan valiosa; si tan solo pudiéramos recuperarla y entenderla… Todavía más extraña es la antigua religión de los judíos que sobrevive cuando todas las religiones de las antiguas razas pre-cristianas han desaparecido… La gran cuestión no es, ¿qué sucedió?, sino más bien ¿por qué sucedió?, ¿por qué el judaísmo todavía está vivo?”.[ii]

Asimismo, Ernest van den Haag, Profesor de Jurisprudencia y Políticas públicas en la Universidad Fordham escribió, “En un mundo en donde los judíos son tan solo un minúsculo porcentaje de la población, ¿cuál será el secreto de la desproporcionada importancia que los judíos han tenido en la historia de la cultura occidental?”[iii]

El matemático francés, físico, inventor y filósofo, Blaise Pascal estaba fascinado con la antigüedad del pueblo judío. En su libro, Pensamientos, (Pensées) escribió, “La eminencia de este pueblo no es tan solo por su antigüedad, sino que son singulares por su duración, que continúa desde sus orígenes hasta el día de hoy. Pues mientras las naciones de Grecia e Italia, de Esparta, Atenas y Roma y otras que se sucedieron después, hace ya tiempo perecieron, éstos prevalecen, y a pesar de los empeños de muchos reyes poderosos quienes cientos de veces han intentado destruirlos… ellos, no obstante, han sido preservados”.[iv]

En efecto, como incontables individuos reconocidos a través de las épocas han apuntado, los judíos no pueden ser aniquilados. Los judíos tienen una misión que cumplir y hasta que no lo hagan, la Naturaleza, Dios, el Creador, Yahveh, o como quiera que se le nombre a Él, no permitirá que eso suceda. Y sin embargo, todo el tiempo que los judíos continúen evitando asumir la tarea a la que fueron destinados, en verdad, serán, como lo han sido, y lo son, torturados y masacrados hasta casi extinguirlos. Para desenterrar las raíces de la Vía Dolorosa judía a través de la historia, necesitamos viajar en el tiempo hasta el comienzo de la creación.

En el Capítulo 2, apuntamos que el Creador no tenía sino un solo deseo: hacer el bien a Sus creaciones, es decir a la humanidad. Pero como en realidad no lo percibimos, no podemos recibir de Él.

Cuando queremos dar un regalo a un amigo, nos acercamos a él y se lo entregamos. Debe existir un contacto entre el que da y el que recibe. De igual forma, para que Él nos dé, el Creador y la creación deben conectarse. Y cuando ocurra la conexión, como diría Baal HaSulam, “Uno siente la sublime gracia contenida en el Pensamiento de la Creación, que es deleitar a sus creaturas con Su mano colmada, buena y generosa. A causa de la abundancia de la gracia que se alcanza, aparece un amor maravilloso entre la persona y el Creador, que se derrama sin cesar sobre la persona, a través las mismas vías y canales por los que el amor natural aparece. Sin embargo, todo esto sucede a la persona a partir del momento en que ésta alcanza, en adelante”.[v]

Lo anterior, como mencionamos en el Capítulo 2, despierta la necesidad de tener equivalencia de forma, esto es, ser como el Creador, poseer la cualidad de dar. Lamentablemente, la gran mayoría de nosotros no lo desea; con vehemencia al individuo le irrita dar a menos que obtenga una ganancia subyacente, un motivo ulterior para hacerlo. RASHI, el gran comentarista de la Biblia, escribió que el versículo, “La inclinación del corazón humano es mala desde su niñez” (Génesis 8:21), quiere decir que “Tan pronto uno es expulsado del útero materno, (el Creador) planta en él la inclinación al mal”, que como dijimos en el Capítulo 2 es la egolatría, el deseo de recibir para uno mismo.

Por consiguiente, considerando que el Creador es bondadoso y que nosotros somos lo opuesto, el choque entre hombre y Dios parece inevitable. ¿Cómo podríamos alguna vez alcanzarlo si Él nos ha hecho intrínsecamente opuestos a Él? El remedio a la egolatría radica en lo que describimos antes como “el punto en el corazón”. Esa sed por comprender el significado de la vida, y lo que hace girar al mundo (que obviamente no es el dinero); es la añoranza que permitió a Adán, a Abraham y a su progenie, a Moisés y a toda la nación que emergió de los parias de Babilonia, desarrollar un método de corrección que convierte la inclinación al mal en bien.

[i] Johann Wolfgang von Goethe, Wilhelm Meisters Lehrjahre,( Los años de aprendizaje de Wilhelm Meisters)  (Berlin (Germany), Johann Friedrich Unger, 1795-1796), 359.

[ii] Glover, The Ancient World, (El mundo de la antigüedad) 184-191.

[iii] Ernest van den Haag, The Jewish Mystique, (La mística judía)  (US, Stein & Day, 1977), 13.

[iv] Blaise Pascal, Pensées,(Pensamientos) trans. W.F. Trotter, Introduction by T.S. Eliot (Benediction Books, 2011), 205.

[v] Ashlag, Talmud Eser Sefirot (El Estudio de las Diez Sefirot), Parte 1, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot,” 31.

Como un manojo de Cañas-Una Nación con una Misión, 3ra. Parte

Dr. Michael LaitmanComo un manojo de Cañas, ¿Porque la Garantía Mutua es es el llamado de hoy ?, Michael Laitman, Ph.D.
Capítulo 4: Una nación con una Misión
El papel del Pueblo Judío
El legado de los Judíos

Los Judíos que permanecieron en Babilonia después de la ruina del Primer Templo desarrollaron una floreciente comunidad que se extendió por todo el Imperio Persa. Más tarde, cuando el Segundo Templo fue destruido y los romanos conquistaron la tierra de Israel, el pueblo judío perdió su soberanía sobre la tierra.

Pero la conquista del pueblo judío dio al mundo a dos principios que habrían de convertirse en la base de las tres bien llamadas religiones predominantes, «abrahámicas»( Judaísmo,Cristianismo,Islam): «Ama a tu prójimo como a ti mismo», y el «monoteísmo», que significa que sólo hay un solo Dios, una fuerza que gobierna el mundo. Estas nociones son de suma importancia para el éxito de la corrección de la humanidad, porque cuando se entiende correctamente, el primero define el modo por el cual vamos a lograr corrección a través de amar a los demás, y no solo a nuestros familiares, pero si a nuestros vecinos, es decir, los extraños. Este último define la esencia de nuestro logro una vez que se corrigen-la fuerza singular de la realidad.

En consecuencia, el Profesor T. R. Glover de la Universidad de Cambridge, escribió en el mundo antiguo, «Es extraño por que todas las religiones vivas del mundo se basan en ideas religiosas derivadas de los Judíos.» [I] Del mismo modo, Herman Rauschning, un conservador revolucionario alemán que se unió brevemente a los nazis antes romper con ellos, escribió en La bestia del abismo: «. El judaísmo, sin embargo … es un componente inalienable (derechos del ser humano) de nuestra civilización occidental cristiana, el eterno ‘llamado al Sinaí’ contra el cual la humanidad una y otra vez se revela» [ii]

El exilio de los judíos de la Tierra de Israel fue un largo proceso por el cual Judíos, y los valores judíos, fueron absorbidos gradualmente por sus países de acogida. Yosef Ben Matityahu, más conocido como Flavio Josefo, el historiador romano-judío, describe la expulsión de los Judíos por los romanos en el comienzo del exilio. En las Guerras de los Judíos, Flavio escribe: «Y al recordar que la duodécima legión había dado paso a los Judíos, bajo el mando mando de Cestio su general, los expulsó de toda Siria, pues habían permanecido anteriormente en Raphanea, y los envió a un lugar llamado Meletine, cerca Eufrates, que está en los límites de Armenia y Capadocia. «[iii]

En el capítulo 3, Flavio elabora, «Como la nación judía estaba muy disperso sobre toda la tierra habitable entre sus ciudadanos, y por lo que se estaban entre-mezclando con Siria en virtud de su vecindad y cercanía, y tenían las mayores multitudes en Antioquía en razón de la grandeza de la ciudad, y de los reyes, después de Antíoco, se les dio una vivienda con la tranquilidad y sin más disturbios «. [iv]

Hoy en día, narra el autor Yaakov (Jacob) Leschinsky en la dispersión judía, los Judíos se han extendido en todo el mundo, y a un ritmo sorprendente. «Cuando escaneamos la diáspora de los judíos en todo el mundo y a lo largo de todo el mundo civilizado», escribe, «estamos sorprendidos de ver que esta nación, que es casi la más antigua del mundo, es en verdad la más joven en términos de la tierra bajo sus pies y el cielo por encima de su cabeza. Debido a las persecuciones implacables y expulsiones forzosas, la mayoría de Judíos son más que los últimos recién llegados a sus respectivas tierras de residencia. El noventa por ciento de los judíos han vivido en sus nuevos hogares por no más de cincuenta o sesenta años! (Los Judíos) se dispersaron en más de 100 terrenos en los cinco continentes «. [V]

Curiosamente, es precisamente lo que se requiere su mezcla con otras naciones para completar la corrección de Moisés. Si bien es cierto que, mientras Israel era, parte de otras naciones, los principios mencionados en el corazón del judaísmo no podían ser contaminados, también es cierto que los Judíos tenían mucho que ganar de su cautiverio entre las naciones. Por ello, el Libro de los Salmos (106: 35) nos dice que los Judíos fueron exiliados a «mezclarse con las naciones y aprender sus obras.»

[I] Terrot Reavely (TR) Glover, el antiguo mundo (Estados Unidos: Penguin Books, 1944), 184-191.

[Ii] Herman Rauschning, La bestia del abismo (Reino Unido: W. Heinemann, 1941), 155-56.

[Iii] Flavio Josefo, Las Guerras de los Judios, Capítulo 1, traducido por William Whiston en las obras de Flavio Josefo (Reino Unido: Armstrong y Plaskitt Y Plaskitt & Co., 1835), 564

[Iv] William Whiston, Las Obras de Flavio Josefo, 565.

[V] Yaakov (Jacob) Leschinsky, la dispersión judía (Israelí, la Organización Sionista Mundial, 1961),9

Como un manojo de cañas—Mezcla de campanas, Parte 2

Dr. Michael LaitmanComo un manojo de cañas. Por qué la unidad y la garantía mutual están en la agenda del día, Michael Laitman, Ph.D.

Capítulo 7: Mezcla de campanas

Ser judío o no ser judío – he ahí la cuestión

España, una trágica historia de amor

Flavio Josefo escribió sobre la cálida bienvenida con que fueron acogidos los expatriados de Judea en Siria y Antioquía después de ser expulsados por los romanos. Los judíos estaban “muy entremezclados”, escribió, y vivían, “en la más imperturbable tranquilidad”. [i]

También escribió cómo el Emperador romano Tito Flavio, “los expulsó de Siria”. [ii] En Antigüedades de los Judíos, cita que el geógrafo griego Strabo decía, “Este pueblo ya se ha abierto camino hacia toda ciudad, y no es fácil encontrar un lugar en el mundo habitable que no haya recibido a esta nación y en la que no haya hecho sentir su poder”. [iii]

La forma vacilante en que los judíos son primero bienvenidos y luego rechazados, después bien recibidos nuevamente, luego expulsados nuevamente, si no destruidos totalmente, se ha repetido en numerosas

ocasiones desde la destrucción del Primer Templo. [iv]

Como indicamos anteriormente, los judíos exiliados del Primer Templo que optaron por dispersarse fuera de Babilonia una vez que fueron liberados, pudieron asimilarse de tal forma que desaparecieron. Sin embargo, muchos, si no la gran mayoría de los judíos que fueron exiliados después de la destrucción del Segundo Templo, todavía son reconocidos como tal, al menos por herencia o por algún tipo de práctica.

Hubo muchos intentos por convertir a los judíos al Islam o a la cristiandad y ellos mismos algunas veces lo desearon, intentando activamente convertirse. Y sin embargo, en su mayoría esos intentos fracasaron o

tuvieron un éxito marginal.

El Profesor e investigador de historia judía en la Universidad de Wisconsin, Norman Roth, destaca tanto las tentativas masivas de conversión de los judíos como las trágicas consecuencias resultado de estos esfuerzos. En Judíos, visigodos, musulmanes de la España Medieval; colaboración y conflicto, él escribe, “En los Siglos XIV y XV, miles de judíos se convirtieron, casi siempre por su propia voluntad y no bajo coacción a la cristiandad. El papel de estos conversos (judíos que se convirtieron al cristianismo) en la sociedad suscitó una feroz hostilidad contra ellos en el Siglo 15, que finalmente resultó en una guerra. Emergieron el racismo y el antisemitismo, por primera vez en la historia en gran escala y se proclamaron los estatutos de limpieza de sangre (distinguiendo a los antiguos cristianos puros de aquellos con ancestros musulmanes o judíos). Al final la Inquisición fue revivida, entre los falsos cargos, la ‘falta de sinceridad’ de los conversos y muchos fueron quemados. Nada de esto, sin embargo, tenía algo que ver con los judíos, quienes en su mayoría continuaron con sus vidas y sus relaciones normales con los cristianos como antes”. [v]

Ciertamente, no solo los judíos que se sostuvieron en su fe no fueron dañados, sino que incluso alimentaron un vínculo único con sus anfitriones españoles. Según Roth, “Tan insólita, podría hasta decirse única, era la naturaleza de esa relación (entre judíos y cristianos) que se usa un término especial en español para ello, un vocablo que no tiene una traducción precisa en otros idiomas, “convivencia”, que significa vivir juntos con afinidad. En verdad, el alcance real de convivencia en la España cristiana

medieval aún no ha sido completamente revelado”. [vi]

La investigación de Roth resalta que mientras los judíos permanecían leales a su herencia y no intentaban asimilarse a culturas extrañas, eran bienvenidos, o por lo menos los dejaban en paz. Y particularmente en

España hubo momentos de tal calidez e intensidad en la relación que verdaderamente parecía ser una historia de amor, completa con todas las pruebas y tribulaciones por las que pasan las grandes historias de amor. Sin embargo cuando los judíos trataban de mezclarse con otras naciones y se volvían como ellos, estas naciones los rechazaban y los forzaban a volver al judaísmo, o los forzaban a convertirse, pero en forma coercitiva y despectiva.

Jane S. Gerber, experta en historia sefaradí en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, elocuentemente detalla el grado en que los judíos conversos de España se integraron a la vida secular y cultural de España.

“Profundamente arraigados en la península ibérica desde los inicios de su dispersión”, escribe Gerber, “estos judíos alimentaron fervientemente un amor por España y tenían una gran lealtad a su idioma, sus regiones y tradiciones (…) De hecho, España había sido considerada como una segunda Jerusalén.

“Cuando el decreto de expulsión del Rey Fernando y la Reina Isabel fue promulgado el 31 de marzo de 1492 ordenando que los 300,000 judíos abandonaran España en los siguientes cuatro meses, los sefaradís

reaccionaron con sobresalto e incredulidad. Seguramente, sintieron ellos, la importancia de su gente en todos los ámbitos de la vida, la absoluta antigüedad de sus comunidades (…) y la presencia de tantos judíos y cristianos de ascendencia judía (conversos) en los íntimos círculos de la corte, las municipalidades e incluso la iglesia católica, podrían darles protección e impedir el decreto.

“…Los judíos españoles se sentían particularmente orgullosos de su largo linaje de poetas, cuyas composiciones aún eran declamadas. Sus filósofos habían tenido mucha influencia entre los eruditos de Occidente, sus innovadores filólogos se habían ganado un lugar perenne como pioneros del lenguaje hebreo, y sus matemáticos, científicos e innumerables físicos habían ganado aclamación. El ingenio y el servicio público de los diplomáticos sefaradís también llenaron los anales de muchos reinos musulmanes. De hecho, no solamente habían residido en España, habían coexistido al lado de musulmanes y cristianos, observando la noción de la convivencia con la mayor seriedad.

“La experiencia sefaradí suscita el tema de la aculturación y la asimilación como ninguna otra comunidad judía lo ha hecho. Durante muchos siglos, la civilización judía tomaba prestado libremente de la

cultura anexa musulmana… Cuando las persecuciones arrollaron a los sefaradís en 1391 y les ofrecieron la opción de la conversión o la muerte, los números de conversos superaron el considerable número de mártires. La verdadera novedad de esta conversión masiva, única en la experiencia judía, ha inducido a los eruditos a buscar causalidad en un alto grado de aculturación alcanzada por los sefaradíes”. [vii]

Y sin embargo, no fue la aculturación lo que causó que los españoles se volvieran en contra de los judíos. Fue más bien que los judíos abandonaron la cohesión social y la garantía mutua, cualidades que (en gran medida) les habían ganado la estima inconsciente de la nación en la que vivían. “Los comentaristas medievales particularmente”, continua Gerber, “preferían culpar a la aculturación judía de la ruptura de la disciplina comunal, y algunos de los más grandes historiadores judíos modernos, como Itzhak Baer, han citado además el impacto corrosivo de la filosofía averroísta y el cinismo de los cortesanos judíos asimilados de España. Pero en la ola de conversiones masivas y los agudos conflictos comunales, no fueron solo los filósofos que sucumbieron frente a la persecución”, [viii]más bien toda la comunidad sufrió.

Por consiguiente, conscientes o no, los judíos fueron afectados, y fueron finalmente expulsados de España porque habían caído en la desunión, olvidando los poderes y los beneficios que la unidad puede aportarles, y que nuestros sabios enseñaron a nuestros antecesores durante generaciones. El Libro del Zóhar habla de la panacea de la unidad, “Porque son un corazón y una mente… no fallarán en lo que pretendan hacer y no habrá nadie que pueda detenerlos”. [ix]

Pero El Libro del Zóhar, que resurgió en España unos cuantos siglos antes de la expulsión, no podía salvar a los judíos. Eran sencillamente demasiado espirituales y culturalmente asimilados para unirse, y llevar a cabo el rol predestinado de ser una luz para las naciones. Y puesto que no quisieron ajustar su rumbo por consentimiento propio, la Ley de Otorgamiento de la Naturaleza, el Creador, lo hizo a través de su entorno, los españoles cristianos a quienes los judíos respetaban.

Michael Grant, clasicista inglés, autor y Profesor en la Universidad de Cambridge, estudió la incapacidad de los judíos para mezclarse: “Los judíos han dado pruebas no solo de no asimilarse, sino de no ser

asimilables… La demostración de que esto es así, lo evidencia uno de los más significativos momentos decisivos en la historia griega, causados por la gigantesca influencia ejercida a través de las épocas subsecuentes por su religión, que no solo sobrevivió intacta, sino subsecuentemente dio a luz a

la cristiandad”. [x]

De igual forma el Obispo del Siglo XVIII, Thomas Newton, escribió acerca de los judíos: “La preservación de los judíos es realmente uno de los más indicativos e ilustres actos de la divina Providencia… y qué más, sino un poder sobrenatural, pudo haber preservado de tal manera, como ninguna otra nación sobre la tierra ha sido preservada. Ni es la providencia de Dios menos notable en la destrucción de sus enemigos, que en su preservación… Vemos que los grandes imperios que en su momento sometieron y oprimieron al pueblo de Dios, todos han sido destruidos… Y si tal ha sido el final fatal de los enemigos y opresores de los judíos, que sirva como advertencia a todos los que en algún momento u ocasión estén a favor de elevar un clamor o persecución en contra de ellos”. [xi]

Ya que, como mencionamos en el Capítulo 4, los judíos representan en nuestro mundo la parte del alma de Adán que logró la unidad de los corazones y por consiguiente la conexión con el Creador, y debido a que su papel espiritual es el de esparcir la unidad y conexión que resulte, al resto de las naciones, las naciones rechazan las tentativas de los judíos de volverse como ellos. No es una elección consciente sino un impulso compulsivo que llega hasta ellos del mismo pensamiento de la creación. Esto raramente surge en la consciencia de los autores del sufrimiento, pero ellos lo ejecutan infaliblemente.

Un episodio singular del pensamiento de la creación que se despierta en la consciencia del ejecutor ocurrió en una noche fatídica y trágica en 1492. En The Jew in the Medieval World: A Sourcebook: 315-1791 (El judío del mundo medieval: Un libro de consulta: 315-1791), el erudito en historia judía, Rabí Jacob Rader Marcus relata los detalles del evento que descubrió había ocurrido. “El acuerdo que les permitía a ellos (los judíos) permanecer en el país (España) mediante el pago de una importante suma de dinero casi se lleva a cabo, cuando fue frustrado por la interferencia de un prior al que llamaban el Prior de Santa Cruz. (La leyenda relata que Torquemada, Prior del convento de Santa Cruz tronó con el crucifijo en alto ante el Rey y la Reina: ‘Judas Iscariote vendió a su maestro por treinta piezas de plata.

Su Alteza lo vendería nuevamente por treinta mil. Aquí está, tómenlo y realicen el trueque’)”. [xii]

Lo que aconteció después ilustra que pase lo que pase, los judíos se ven obligados a ser lo que son, y hacer lo que deben hacer. “Entonces la Reina respondió a los representantes de los judíos, con lo dicho por el Rey Salomón en Proverbios 21:1: ‘Corriente de agua es el corazón del rey en la mano del Señor, que Él dirige donde quiere’. Y agregó, ‘¿Ustedes creen que esto proviene de nosotros? El Señor lo ha puesto en el

corazón del rey’”. [xiii]

En efecto, los judíos fueron expulsados no solo porque habían dejado de tener un valor económico para los españoles. Los judíos habían sido reconocidos como un activo económico durante siglos. De hecho, cuando fueron forzados a salir de España, muchos de ellos huyeron a Turquía, donde fueron bienvenidos justamente por su contribución a la economía del país que los acogía. En consecuencia, el Sultán otomano Bayezid II, estaba tan satisfecho de la expulsión de los judíos de España y de su llegada a Turquía que se reporta que él “sarcásticamente agradeció a Fernando por enviarle algunos de sus mejores súbditos, empobreciendo así sus propias tierras y enriqueciendo las suyas (Bayezid)” [xiv]. Otra fuente reporta que “cuando el Rey Fernando, quien expulsó a los judíos de España fue mencionado en su [Bayezid] presencia, dijo, “¿Cómo se puede considerar al Rey Fernando, un gobernante sabio, si empobreció su propia tierra y

enriqueció la nuestra?”. [xv]

Una y otra vez, encontramos que no es nuestra astucia que nos concede el favor de las naciones. Más bien es nuestra unidad, pues nuestra unidad proyecta la luz sobre ellos, o más bien el deleite que estaban destinados a recibir a través de nosotros en el pensamiento de la creación. En las palabras del escritor y pensador Rabí Hillel Tzaitlin, “Si Israel es el único y verdadero redentor del mundo entero, debe ser apto para esa redención. Israel debe primero redimir su propia alma… ¿Pero cómo redimirá su alma? ¿La nación que está en ruinas, tanto material como espiritualmente, se convertirá en una nación integrada enteramente por redentores? …Con tal propósito, quiero establecer con este libro la ‘unidad de Israel’… Si es fundamentada, la unificación de los individuos tendrá como propósito el ascenso interior y una invocación para la corrección de todos los males de la nación y del mundo”. [xvi]

Ciertamente, incluso si ganamos todos los premios Nobel de aquí hasta el día del juicio final, por el beneficio que los logros científicos le ofrecen a la humanidad, no se nos dará ningún crédito, sino causará aversión. Podemos preparar a los mejores médicos, los más ilustres economistas, los científicos más brillantes y los más innovadores empresarios, pero hasta que no canalicemos la luz, el poder que hacemos surgir a través de la unidad, las naciones nunca nos aceptarán, y nunca justificaremos nuestra existencia sobre este planeta.

[i] William Whiston, Las obras de Flavio Josefo, 565.

[ii] ibid.

[iii] Josephus Flavius, Antiquities of the Jews, (Las antigüedades de los judíos) XIV, 115.

[iv] “Diaspora,” La enciclopedia judía, url: http://www.jewishencyclopedia.com/articles/5169-diaspora.

[v] Norman Roth, Judios, visigodos y musulmanes en la España medieval: cooperación y conflicto(The Netherlands, E.J. Brill, 1994), 2.

[vi] ibid.

[vii] Jane S. Gerber, Los judíos en España: Una historia de experiencia sefardí (New York, Free Press; Noviembre 2, 1992), Kindle edition.

[viii] ibid.

[ix] Rabbi Shimon Bar Yochai (Rashbi), El Libro de El Zohar (con el Comentario Sulam [Ladder] de Baal HaSulam, Noah, vol. 3, ítem 385 (Jerusalén), 132.

[x] Michael Grant, De Alejandro a Cleopatra: El mundo helenístico (New York: Charles Scribner & Sons, 1982), 75.

[xi] Citado en El Tesoro de las citas religiosas y espiritualess (US, Readers Digest, January 1, 1994), 280.

[xii] Jacob Rader Marcus, El judío en el mundo medieval: Un libro de consulta: 315-1791, (US: Hebrew Union College Press, 1999), 60-61.

[xiii] ibid.

[xiv] Dr. Erwin W Lutzer with Steve Miller, La cruz a la sombra de la creciente: una respuesta avanzada a la Guerra del Islam con la Cristiandad (Harvest House Publishers, Oregon, 2013), 65.

[xv] Israel Zinberg, Historia de la Literatura judía: El centro de cultura judía en el imperio otomano, Vol 5 (New York, Ktav Pub. House, 1974), 17 .

[xvi] Hillel Tzaitlin, El Libro de unos pocos (Jerusalén, 1979), 5.

Como un manojo de Cañas-Introducción

Dr. Michael Laitman9Como un manojo de cañas, porque la Unidad y la Garantía Mutua son importantes ahora, Michael Laitman, Ph.D.

Introducción

«Si una persona toma un manojo de cañas, no puede partirlas todas a la vez. Pero tomado una sola, incluso un niño las parte. Así, Israel no será redimido hasta que sean todos un solo manojo».

(Midrash Tanhuma, Nitzavim, capítulo 1)

En la historia del pueblo judío, unidad y garantía mutua (también conocida como responsabilidad mutua) han sido los emblemas de nuestra nación. Innumerables sabios y líderes espirituales han escrito acerca de su importancia, proclamando que son el corazón y el alma de nuestra nación y declarando que la salvación y la redención llegaran sólo cuando haya unidad en Israel.

De hecho, el concepto de unidad ha sido preeminente, supera a la devoción al Creador y al acatamiento de los mandamientos. Un número considerable de líderes espirituales y textos sagrados judíos, en todas las generaciones, hacen hincapié en la importancia de la unidad por encima de todo. El Masechet Derech Eretz Zuta, escrito, aproximadamente, en el mismo tiempo que el Talmud, es una de las numerosas declaraciones en este sentido: «Incluso cuando Israel adore ídolos y haya paz entre ellos, el Señor dice: ‘No tengo ningún deseo de hacerles daño’ …Pero si ellos están en disputa, ¿qué es lo que se dice de ellos? ‘Su corazón está dividido; ahora van a cargar con su culpa”[i]

Después de la ruina del Segundo Templo, la preeminencia de la unidad y el amor fraternal alcanzó su punto máximo. El Talmud de Babilonia, entre muchas otras fuentes, nos enseña que la razón por la que el Segunda Templo fue destruido fue el odio infundado y la división dentro de Israel. Incluso, las fuentes declaran que el odio infundado es tan perjudicial, que es igual al impacto de los tres grandes males que causaron la ruina del Primer Templo: idolatría, incesto y asesinato. Masejet Yoma nos enseña esa lección claramente: «El Segundo Templo … ¿por qué fue destruido? Porque había odio infundado en él, esto enseña que el odio infundado es igual a las tres violaciones -idolatría, incesto y asesinato- juntas» [ii]

Ciertamente, unidad, hermandad y garantía mutua no sólo están en el ADN de la nación, sino que son la esencia de la línea de vida que nos ha reducido aflicciones cuando las hemos tenido y permitió que se desplieguen cuando no. En estos tiempos de prueba de poder y narcisismo desarrollado, más que nunca, es necesaria la unidad, sin embargo, parece más inaccesible que en cualquier otro momento de la historia.

Hace unos treinta y cuatro siglos, a los pies del monte Sinaí, nos paramos como un solo hombre con un solo corazón y al hacerlo nos convertimos en una nación. Desde entonces, la unidad nos ha sostenido a través de la lluvia y del sol, como describe el renombrado predicador y escritor, rabino Kalonymus Kalman Halevi Epstein, en su aclamada composición, Maor va Shemesh (Luz y Sol): «A pesar de que en la generación de Ahab eran adoradores de ídolos, fueron a la guerra y ganaron porque había unidad entre ellos. Esto es aún más, cuando hay unidad en Israel y se ocupan de la Torá en beneficio de Él … Así se someten a los que están en su contra y todo lo que piden con su boca, el Señor se los concede». [iii]

Después de Moisés, llegamos a Canaán, la conquistamos, la convertimos en la Tierra de Israel y luego fuimos exiliados otra vez. Posteriormente, un puñado de naciones -dos de las doce tribus originales- regresaron a la tierra y establecieron el Segundo Templo. Pero como no pudimos mantener el amor fraternal, fuimos abrumados por el enemigo y exiliados por los siglos venideros.

Sin embargo, la división y el odio infundado, causaron la ruina del Segundo Templo y el exilio de la nación de su tierra, en el exilio no cesó nuestro desarrollo. Durante gran parte de los dos últimos milenios, nos hemos mantenido a nosotros mismos, con una separación relativa respecto a la vida cultural de las naciones en las que residimos.

Más o menos desde la época de la Ilustración, gradualmente hemos adoptado una cultura que nos da diferencia personal y logro individual y exime la explotación de los más débiles y necesitados. En las últimas décadas, como sociedad, hemos destacado en la cultura del interés propio y de la auto-complacencia, nos hemos convertido en todo lo contrario de la comunidad solidaria y humana que fuimos en el inicio de nuestra nación.

En el mundo actual, el tono y el ambiente reinante son de auto-complacencia y egoísmo, hasta el punto de narcisismo. En su profundo libro, The Narcissism Epidemic: Living in the Age of Entitlement (sin traducción al español), los psicólogos Jean M. Twenge y Keith Campbell describen lo que llaman «El incesante aumento del narcisismo en nuestra cultura» [iv] y los problemas que causa. Explican que «Estados Unidos está sufriendo una epidemia de narcisismo. …Los rasgos de personalidad narcisista subieron tan rápido como la obesidad «.

Peor aún, continúan, «El narcisismo crece, con puntuaciones que van más rápido en los años 2000 que en décadas anteriores. Para el año 2006, uno de cada cuatro estudiantes universitarios estuvo de acuerdo con la mayoría de los ítems en una medida estándar de rasgos narcisistas». [v]

Y la mayoría de nosotros, los judíos, padres del principio, «Ama a tu prójimo como a ti mismo», no sólo nos sentamos y vemos como el egoísmo celebra, sino que, también nos unimos a la fiesta y muchas veces la iniciamos, tomando recompensas siempre que podemos. Hemos abrazado la máxima: «A la tierra que fueras, has lo que vieras» con entusiasmo espectacular y al hacerlo, muchos nombres judíos se han convertido en sinónimo de riqueza y poder. No hay duda de que no buscamos riqueza ni poder para presentar nuestro legado como superiores al de los demás. Sin embargo, cuando los judíos ganan notoriedad en las dos distinciones anteriores, se notan no sólo por sus logros, sino también por su legado.

Aunque parezca injusto, los judíos y el estado judío no son vistos de la misma manera que son otros países y naciones. Son tratados como diferentes, tanto positiva como negativamente.

Hay una buena razón por la que esto es así. Cuando Abraham descubrió la fuerza singular que guía al mundo, a la que nos referimos como «Creador», «Dios», HaShem, HaVaYaH (Yod-Hey-Vav-Hey, el «Señor»), quiso hablar, sobre Él, a todo el mundo. Como babilonio de alto estatus social y espiritual, hijo de un fabricante de ídolos y estatuas, estaba en condiciones de ser escuchado. Pero, cuando el rey Nimrod trató de matarlo y luego lo expulsó de Babilonia, fue a otra parte y con el tiempo llegar a Canaán.

Sin embargo, el Rav Moshe Ben Maimon (Maimónides) describe como a lo largo de su camino, siguió buscando almas gemelas con quien compartir su revelación: «Empezó a convocar a todo el mundo, para alertarlos de que hay un solo Dios en el mundo entero … Él pregonaba, yendo de pueblo en pueblo y de reino en reino, hasta que llegó a la tierra de Canaán … Y puesto que ellos [la gente en los lugares donde vagó] se reunían en torno a él y le preguntaban acerca de sus palabras, los instruyó a todos … hasta que los trajo de vuelta a la senda de la verdad. Finalmente, miles y decenas de miles se reunieron en torno a él, ellos son la gente de “la casa de Abraham”. Él introdujo este principio en sus corazones, escribió libros al respecto e instruyó a su hijo Isaac. Isaac se sentó y enseñó, advirtió e informó a Jacobo y lo nombró profesor, para que se sentara y enseñara… Y Jacobo, el patriarca enseñó a todos sus hijos y separó a Levi y lo hizo el líder y lo sentó y aprendió el camino de Dios …» [vi]

La composición de renombre, Kozari, narra que de Jacobo en adelante, “La Divinidad se revela en una agrupación y desde entonces es la cuenta por la que contamos los años de los antepasados, de acuerdo a lo que se nos da en la ley de Moisés [Torá] y sabemos lo que pasó desde Moisés hasta nuestros días». [vii]

Así, la unidad se convirtió en una condición para lograr la percepción de Dios o, el Creador, como los cabalistas se refieren a Él (por razones que no voy a detallar aquí, ya que está más allá del alcance de este libro). Sin unidad, el logro era simplemente imposible. Los que fueron capaces de unirse, se convirtieron en el pueblo de Israel y alcanzaron al Creador, la fuerza singular que crea, dirige y guía toda la realidad. Los que no estuvieron en condiciones de hacerlo, permanecieron sin esa percepción, pero con la sensación de que los israelitas sabían algo que ellos no y que tenía algo que también les pertenecía, pero que no podía tener.

Esta es la raíz del odio a Israel, que más tarde se convirtió en antisemitismo. Es la sensación de que los judíos tienen algo que no están compartiendo con el mundo y que deberían hacerlo.

De hecho, los judíos deben compartirlo con el mundo. Así como Abraham trató de compartir su descubrimiento con todos sus compañeros babilonios, los judíos, sus descendientes, debe hacer lo mismo. Este es el significado de ser «una luz para las naciones» Esta es la obligación a la que el gran Rav Kook, el primer Gran Rabino de Israel, se refirió con su elocuente estilo poético cuando escribió: «El movimiento genuino del alma israelí, en su grandeza, es expresado sólo por su sagrada fuerza eterna, que fluye dentro de su espíritu. Es eso lo que ha hecho, está haciendo y hará que sea una nación que se erige como una luz para las naciones, como la redención y la salvación del mundo entero para su propósito específico y para los fines globales, que están relacionadas entre sí. «[viii]

Este compromiso es también al que Rav Yehuda Leib Arie Altar se refirió con sus palabras, «Los hijos de Israel son garantes de que recibieron la Torá con el fin de corregir al mundo y también a las naciones » [ix]

Y, ¿qué es exactamente lo que estamos obligados a transmitir a las naciones? Es la unidad, a través de la cual se descubre la fuerza único, singular, creadora de la vida, al Señor, a Dios. En las palabras de Rabí Shmuel Bornstein, autor de Sem MiShmuel [Un nombre derivado de Samuel], «El objetivo de la Creación es que todos seamos una asociación … Pero por el pecado, el asunto se llegó a dañar tanto, que incluso los mejores de esas generaciones, no fueron capaces de unirse para servir al Señor, pero eran unos pocos y solos». [x]

Por este motivo, continúa el rabino Bornstein, sólo los que pudieron unirse lo hicieron, mientras que el resto se separó de ellos hasta que fueran capaces de unirse. En sus palabras, «La corrección comenzó al hacer una agrupación y asociación de personas para servir al Creador, comenzando con Abraham, el Patriarca y sus descendientes, por lo que sería una comunidad consolidada para la obra de Dios. Su idea [o del Creador] de separar a la gente fue lo primero que causó la separación en la raza humana, en tiempos de Babilonia todos los malhechores fueron dispersados. … Posteriormente comenzó la reunión con el fin de servir al Creador, como Abraham el Patriarca fue y juntó, en el nombre del Señor, hasta que una gran comunidad se unió a él, esta se llamó «la gente de la casa de Abraham» Continuó creciendo hasta convertirse en la asamblea de la congregación de Israel …el final de la corrección será en el futuro, cuando todos se convierte en una asociación con el fin de hacer Su voluntad de todo corazón» [xi]

Considerando las actuales circunstancias mundiales, es urgente que todos sepan del concepto de unidad como un medio para alcanzar el Creador. Una vez que todos sepamos y aceptemos ese principio, la paz y la hermandad, prevaleceran de forma natural.

De hecho, según el célebre cabalista, Rav Yehuda Ashlag, conocido como Baal HaSulam [Dueño de la Escalera] por su Sulam [escalera] comentario de El Libro del Zohar, la necesidad de conocer al Creador ha sido urgente desde hace casi un siglo. En «Paz en el Mundo«, un ensayo de principios de 1930, Baal HaSulam explica que debido a que somos interdependientes, debemos aplicar las leyes de garantía mutua al mundo entero. Aunque el término «globalización», no era general en los tratados de su tiempo, sus palabras ilustran claramente la urgente necesidad de hacer del mundo una unidad solidificada.

Esta es la descripción de Baal HaSulam de globalización e interdependencia: «No nos debe sorprender el hecho de que mezcle las nociones de paz en una sociedad particular y paz en el mundo entero, ya que en realidad hemos llegado al nivel en el que todo el mundo puede ser considerado como un pueblo, una sociedad. En otras palabras, en tanto cada persona es sostenida por toda la especie humana, está obligada a servirle y cuidar del bienestar del mundo entero.

«… De acuerdo con esto, la posibilidad de establecer pacíficamente un orden bueno y feliz en un país particular es inimaginable. No hay forma de hacer esto antes de que sea obtenido en cada país del mundo y, vice versa. Debido a que hoy los países ya están conectados para proveerse unos a otros para las necesidades de la vida, no tiene sentido hablar sólo de las formas de establecer la paz dentro de un país o nación. Estas formas deben ser buscadas para el mundo entero». [xii]

Sin embargo, para que el mundo logre esa unidad, esa garantía mutua, necesita un modelo a seguir, un grupo o comunidad que se puede conseguir la unidad, alcanzar al Creador y, con el ejemplo personal, preparar el camino para el resto de la humanidad. Porque nosotros, los judíos, ya habíamos estado en ese punto y el mundo, subconscientemente, siente que es nuestro deber revivir ese amor fraternal entre nosotros, lograr esa fuerza singular y transmitir tanto el método de unidad como el logro del Creador a la resto del mundo. Este es el papel de los judíos: llevar la luz del Creador al mundo, ser una luz para las naciones.

En «El amor de Dios y el amor del hombre» Baal HaSulam describe claramente que el modus operandi: «La nación de Israel ha sido establecida como transición. En la medida en que Israel se purifique a sí mismo, por guardar la Torá [la ley (de unidad), que dijimos en la introducción es la condición previa para la realización del Creador] y que transmitan su poder al resto de las naciones. Y cuando el resto de las naciones también se juzguen a sí mismos a escala de mérito [unir y lograr al Creador], el Mesías [la fuerza que nos saca del egoísmo] será revelada». [xiii]

Rav Yehuda Altar describe en forma similar el papel de los judíos respecta al resto de las naciones: «Parecería que los hijos de Israel, los destinatarios de la Torá, son los deudores y no los garantes, sólo si los hijos de Israel se hacen responsables de la corrección de todo el mundo por el poder de la Torá. Es por esto que se les dijo: ‘Y serán ante mí un reino de sacerdotes y una nación santa» …Y a eso respondieron: «Lo que ha dicho el Señor, es lo que se hará –corregir a toda la Creación. … En verdad, todo depende de los hijos de Israel. Mientras más se corrigen a sí mismos, toda la creación les sigue. A medida que los estudiantes siguen el Rav [maestro] que se corrige a sí mismo …del mismo modo, toda la Creación seguirá a los hijos de Israel». [xiv]

[i] Masejet Derech Eretz Zuta, capítulo 9.

[ii] Masejet Yoma, p 9b.

[iii] Rabino Kalonymus Kalman Halevi Epstein, Maor va Shemesh (Luz y Sol), Parashat (porción) Balac

[iv] Jean M. Twenge y W. Keith Campbell, The Narcissism Epidemic: Living in the Age of Entitlement (Free Press, Nueva York, Una división de Simon & Schuster, Inc. 2009), 1

[v] Jean M. Twenge y W. Keith Campbell, The Narcissism Epidemic, 1-2.

[vi] Rav Moshe Ben Maimon (Maimónides), Mishné Torá (Repetición de la Torá, también conocido como Yad HaChazakah (La mano poderosa)), Parte 1, «El Libro de la Ciencia«, Capítulo 1, ítem 3.

[vii] El rabino Yehuda Halevi, El Kozari, «Primer ensayo”, ítem 31, 60.

[viii] HaRav Abraham Itzjak Kook HaCohen, Cartas de la RAAIAH 3 (Mosad HaRav Kook, Jerusalén, 1950), 194-195.

[ix] Yehuda Leib Arie Altar (Admor de Gur), Sefat Emet [Idioma de la verdad], Parashat Itro [Porción, Jethro], TARLAZ (1876).

[x] El rabino Shmuel Bornstein, Mishmuel Sem [Un nombre nacido de Samuel], Haazinu [Dar oído], TARAP (1920).

[xi] Ibid.

[xii] Rav Yehuda Leib HaLevi Ashlag (Baal HaSulam) Escritos de Baal HaSulam, «Paz en el mundo» (Instituto de Investigación Ashlag, Israel, 2009), 464-5.

[xiii] Rav Yehuda Leib Halevi Ashlag (Baal HaSulam), Escritos de Baal HaSulam, «El amor de Dios y el amor del hombre» (Instituto de Investigación Ashlag, Israel, 2009), 486.

[xiv] Yehuda Leib Arie Altar (Admor de Gur), Sefat Emet [Idioma de la verdad], Parashat Itró [Porción, Jethro], TARLAZ (1876).

Como un manojo de cañas – El Espectro y el Espíritu

Dr. Michael LaitmanComo un manojo de cañas, Por qué la unidad y la responsabilidad mutua están hoy en la agenda del día, Dr. Michael Laitman

Prólogo: El Espectro y el Espíritu

Cómo llegué a escribir este libro

Nací en agosto de 1946 en la ciudad de Vitebsk, Bielorrusia. Fue el segundo verano después del final de la Segunda Guerra Mundial, y la vida era parsimoniosa, cojeando lentamente hacia la acogedora monotonía de la normalidad. Siendo el primogénito de un padre dentista y una madre ginecóloga, tuve una infancia más bien despreocupada, creciendo cómodamente en un barrio suburbano, despreocupado de los problemas materiales que inquietaban a la mayoría de mis amigos de la infancia.

Y sin embargo, una sombra me acosó durante toda mi infancia e incluso durante la adolescencia. Fue el espectro del Holocausto, un fantasma que muchos optaron por no volver a mencionar, aunque siempre estuvo ahí. Los nombres de los miembros de la familia o de los amigos que murieron, eran mencionados con un tono sombrío, dándoles una presencia extraña, como si estuvieran todavía con nosotros, aunque yo sabía que no era así.

Y más extraña aún fue la reacción de mis compañeros rusos hacia los judíos. Los niños con los que crecí odiaban a los judíos, simplemente porque eran judíos. Ellos sabían lo que les había ocurrido a sus vecinos judíos apenas un año atrás, pero eran tan sarcásticos y hostiles como antes de la guerra, según lo que escuché de los mayores. Yo no podía entender esto. ¿Por qué eran tan odiosos? ¿Qué daño imperdonable les habían causado los judíos? ¿Y en dónde habían escuchado esas horripilantes historias acerca de lo que los judíos podrían hacerles?

Como era de esperarse de un hijo de padres con profesiones médicas, yo también tomé una profesión médica como mi carrera “de elección”. Estudié medicina bio-cibernética, una ciencia que estudia los sistemas del cuerpo humano,  y  me  convertí  en  un  científico,  un investigador  en  el  Instituto de Investigación de la Sangre, en San Petersburgo. Y mientras fantaseaba sonriendo con orgullo en el púlpito, en Estocolmo, Suecia, como ganador del Premio Nobel, una pasión más profunda que albergaba emergía hacia la superficie de mi conciencia.

“Quiero entender el sistema” -comencé a pensar- “para saber cómo funciona todo”. Pero más que nada, me puse a meditar sobre por qué todo era como era. Como un científico de corazón, empecé a buscar respuestas científicas que pudieran explicar todo, no solo la forma de calcular la masa de un objeto o la aceleración de su caída, sino lo que causaba la existencia de ese objeto en primer lugar.

Y ya que no podía encontrar una respuesta en la ciencia, decidí seguir adelante. Después de ser un refusenik durante dos años (judíos soviéticos con permisos denegados para emigrar al extranjero), finalmente obtuve mi permiso para ir a Israel en 1974.

En Israel, no dejaba de buscar el sentido y la razón detrás de todo. Dos años después de llegar a Israel, comencé a estudiar Cabalá. Pero no fue hasta febrero de 1979, que me encontré con mi maestro, el Rabash, hijo primogénito y sucesor de Rabí Yehuda Leib Halevi Ashlag, conocido como Baal HaSulam (Dueño de la Escalera) por su Sulam (Escalera) comentario sobre El Libro del Zóhar.

¡Por fin mis plegarias habían sido escuchadas! Cada día, cada hora, despuntaban nuevas revelaciones. Las piezas del rompecabezas de la realidad tomaban su lugar, una por una, y comenzó a formarse dentro de mí una imagen coherente del mundo, como si la niebla misma empezara a cobrar forma ante mis asombrados ojos.

Mi vida se había transformado, y me sumergí en los estudios y en asistir a Rabash en todo lo que podía. Tuve la suerte de poder mantener a mi familia con tan solo unas pocas horas de trabajo al día, y dedicar el resto de mi tiempo a absorber la sabiduría tanto y tan profundamente como me era posible.

Para mí, era como estar viviendo un sueño hecho realidad. Tenía una familia maravillosa, vivía en un país en el que me sentía libre, podía ganarme una buena vida con facilidad, y había encontrado las respuestas a mis permanentes preguntas.

Una de esas preguntas persistentes fue sobre el odio a los judíos. En Cabalá descubrí por qué ocurre, por qué persiste, y lo más importante, qué hay que hacer para sanarlo. En efecto, el antisemitismo es una llaga en el corazón de la humanidad, un eco de dolor sin cicatrizar que el mundo ha estado padeciendo desde hace casi 4.000 años, desde que Abraham -nuestro patriarca- salió de Babilonia.

La Cabalá me enseñó que Abraham le propuso a su gente unirse y ser una vez más “un mismo lenguaje e idénticas palabras” (Génesis 11:1), y que el rey Nimrod -el gobernante de Babilonia en aquel tiempo- le impidió a Abraham difundir su idea. Poco a poco, me di cuenta de que lo que el mundo necesita ahora es la misma unidad, fraternidad y garantía mutua que Abraham había desarrollado con su grupo y el de su descendencia y que el rey Nimrod le había impedido dotar a sus hermanos y hermanas de Babilonia.

En una lección matinal, mi maestro, el Rabash, me enseñó la Introducción al Libro del Zóhar de Baal HaSulam.  Al  final  de  la  misma,  Baal  HaSulam escribió que a menos que los judíos doten al mundo con el conocimiento y la orientación hacia la unidad, las naciones del mundo los detestarán, humillarán, expulsarán de la tierra de Israel y los atormentarán donde quiera que se encuentren. Yo había leído ese ensayo incomprensible antes, pero aquella mañana tuvo un impacto más profundo en mí. Sentí que otra etapa de mi desarrollo emergía desde el interior.

Más tarde, ese mismo día, nos fuimos a Kfar Saba, una pequeña ciudad cerca de Tel Aviv, a un Kolel (seminario judío) que llevaba el nombre de mi estimado mentor. En el sótano, el Rabash me mostró una caja de cartón mediana, llena hasta el borde con trozos de papel escritos a mano. Me preguntó si podía cargarla hasta el coche para llevarla luego a su casa.

Puse la caja en el maletero, y en el camino de regreso le pregunté qué eran esos papeles. Sin contemplaciones, murmuró: “Algunos manuscritos antiguos de Baal HaSulam”. Lo miré, pero él desvió su mirada hacia la carretera y se mantuvo en silencio todo el camino.

Esa noche, las luces de la cocina de Baruj Ashlag estuvieron encendidas toda la noche. Me alojé allí y meticulosamente leí cada trozo de papel hasta que encontré uno que me permitió finalizar mi búsqueda. Era la pieza del rompecabezas que estaba buscando sin siquiera saberlo. Fue el momento crucial, el primer paso en el camino que iba a tomar a partir de entonces.

El documento que descubrí -que ahora es parte de Los escritos de la última generación de Baal HaSulam- relata una historia de agonía y sed, amor y amistad, liberación y compromiso. Estas son las palabras que encontré:

“Hay una alegoría acerca de amigos que estaban perdidos en el desierto, con hambre y sed. Uno de ellos había encontrado una colonización repleta de abundantes delicias. Se acordó de sus pobres hermanos, pero él se había apartado mucho de ellos y no sabía en dónde se encontraban… Empezó a dar voces y a hacer resonar su cuerno; era posible que si sus pobres y hambrientos amigos oyeran su voz, se acercaran a este asentamiento colmado de delicias”.

“Así  es  el  asunto  que  nos  ocupa:  nos  hemos  perdido  en  el  terrorífico desierto junto con toda la humanidad y ahora hemos encontrado un gran y abundante tesoro, es decir, los libros de Cabalá. Ellos satisfacen el anhelo de nuestras almas y nos llenan abundantemente con exuberancia y concordancia”.

“Estamos saciados y hay más, pero el recuerdo de nuestros amigos que se quedaron sin esperanza en el terrible desierto persiste profundamente en nuestros corazones. La distancia es grande, y las palabras no pueden tender un puente entre nosotros. Por esta razón, hemos habilitado este cuerno para que resuene con fuerza y nuestros hermanos lo oigan, se acerquen y sean tan felices como nosotros”.

“Han de saber, hermanos nuestros, carne nuestra, que la esencia de la sabiduría de la Cabalá consiste del conocimiento de cómo el mundo descendió desde su elevado y celestial lugar, hasta nuestro innoble estado… Por eso es muy fácil encontrar en la sabiduría de la Cabalá todas las correcciones futuras destinadas a venir de los mundos perfectos que nos precedieron. A través de ella sabremos cómo corregir nuestros caminos a partir de ahora”.

“…Imaginemos, por ejemplo, que se encontrase hoy en día un libro histórico, representando a las generaciones de los últimos diez mil años, describiendo el comportamiento de los individuos y la sociedad. Nuestros líderes buscarían todo consejo para organizar aquí la vida en consecuencia, y no llegaríamos a “protestas masivas”. La corrupción y el terrible sufrimiento cesarían y todo caería pacíficamente en su lugar”.

“Ahora, distinguidos lectores, este libro está aquí delante de ustedes en un armario. Ahí se explica explícitamente toda la sabiduría del arte de gobernar y las conductas de la vida privada y pública que existirán al fin de los tiempos. Se trata de los libros de Cabalá, donde se establecen los mundos corregidos… Al abrir estos libros encontrarán todos los buenos comportamientos que aparecerán al final de los días y dentro de ellos encontrarán también buenas lecciones para resolver los asuntos mundanos de hoy en día”.

“…Ya no puedo contenerme. He resuelto revelar las conductas de corrección  de  nuestro  definido  futuro  que  he  descubierto  a  través  de  la observación y la lectura de estos libros. Decidí manifestarme a la gente del mundo con este cuerno, y creo y estimo que será suficiente para reunir a todos aquellos merecedores de empezar a estudiar y profundizar en los libros. Así que podrán pronunciar sentencia de sí mismos y del mundo entero bajo una escala de mérito”. (i)

Alrededor de un año después de encontrar estos documentos, publiqué mis primeros tres libros con la guía y apoyo de mi maestro. He estado publicando libros desde entonces, y he diseminado la Cabalá a través de otros numerosos medios.

La realidad existente es muy dura y la gente a menudo no tiene la paciencia o el deseo de profundizar en los libros, como lo imaginó Baal HaSulam. Pero la esencia de la sabiduría, el amor, y la unidad que constituyen los fundamentos de la realidad, y que inculca la Cabalá a sus practicantes, siguen siendo tan verdaderos como siempre lo han sido.

Además, dado que desde principios del siglo, el antisemitismo ha ido en aumento una vez más, esta vez en todo el mundo, el fantasma del odio a los judíos ha echado sus raíces en todos lados. Extendiéndose sigilosa y venenosamente, amenaza con infestar a naciones enteras con la judeofobia, y repetir los horrores del pasado.

Pero ahora conocemos la cura. Siempre que los judíos se unen, la serpiente oculta su cabeza. El espíritu de camaradería y de responsabilidad mutua ha sido siempre nuestra “arma”, nuestro escudo contra la adversidad. Ahora debemos reunir ese espíritu, cubrirnos con él y permitir que su calor sanador nos envuelva. Y una vez que lo logremos, debemos compartir ese espíritu con el resto del mundo, ya que ésta es nuestra vocación -la esencia de nuestro ser- “una luz para las naciones”.

Y por eso, porque todos necesitamos respuestas a nuestras preguntas más profundas, porque en el fondo todos los judíos quieren encontrar la cura para el antisemitismo, y porque es el legado de mi maestro y el gran maestro y padre de mi maestro, me he decidido a detallar lo que he aprendido de ellos. Ellos me enseñaron lo que significa ser un judío, lo que significa el compromiso, y lo que significa compartir. Pero sobre todo, me enseñaron lo que significa amar como el Creador.

 (i) Rabí Yehuda Leib HaLevi Ashlag (Baal HaSulam), Los escritos de Baal HaSulam, Los escritos de la última generación (Ashlag Research Institute – Israel, 2009), 813-814.

La Feria del Libro en Frankfurt

¡Queridos amigos!

Esta semana, del 9 al 13 de octubre, estaremos participando en la prestigiosa Feria del Libro en Frankfurt, la más grande y visitada feria mundial de libros y medios de comunicación. Muchos de nuestros amigos provenientes de todas partes de Europa vienen a Alemania para ayudarnos. Esta es otra gran oportunidad para transmitir el mensaje inherente a la sabiduría de la Cabalá.

Durante el último año, hemos publicado muchos libros en varios países en sus idiomas locales:

Bulgaria – tres libros

Inglaterra – cuatro libros

Rusia – diez libros

Alemania – un libro

Italia – un libro

Letonia – un libro

China – un libro

Taiwán – dos libros

Israel – cuatro libros

Turquía – diez libros

Croacia – un libro

Suecia – un libro

Portadas de los nuevos libros.

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Semana del libro en Israel

Channel66La Feria anual del Libro, tiene lugar en Israel del 5 al 15 de junio del 2013. La feria del libro se lleva a cabo en 19 ciudades y pueblos alrededor del país; es muy popular y asisten anualmente cientos de miles de personas.

Nuestros libros pueden encontrarse bajo el brillante y colorido símbolo del número «66» que denota nuestro canal de TV y con el código QR expuesto en la pantalla del Smartphone.

Para nosotros, un indicador de participación exitosa en la feria, es el número de personas a quienes se les presentaron nuestros libros. Por ejemplo, el año pasado vendimos y distribuimos más de 5,000 libros.

Este año, decidimos hacer un salto cualitativo, de allí surge la idea de usar el código QR: cualquiera puede usarlo para descargar gratis todos los libros en el Smartphone. Ya durante el primer día fueron 2,700 descargas registradas. Pero las cifras están lejos de ser definitivas, porque muchas personas les reenvían los libros descargados a sus amigos.

En la feria, nuestros libros están acomodados por secciones con los siguientes temas: Familia y Educación, Sociedad, y El significado de la vida.

¡Feliz lectura!

Nuestro sitio web

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¿Por qué un hombre de negocios necesita dinero?

Dr.Michael LaitmanPregunta: Me reuní con un grupo de representantes de los medios y grandes empresas que leen su blog. Ellos se interesaron en la metodología integral y comenzaron a mostrar esta literatura a sus empleados. El resultado fue un cambio radical en los valores de las personas.

Realmente comenzaron a apreciar más la vida, la naturaleza, y la salud. Sin embargo, al mismo tiempo, la motivación no sólo de hacer dinero, sino incluso de trabajar, desapareció. Por ejemplo, un contador dejó su trabajo y comenzó a dibujar, y un hombre de negocios no podía encontrar la motivación para hacer negocios, entonces su compañía decayó ¿Cuál podría ser la motivación para que sean atraídos hacia adelante?

Respuesta: El problema es que ustedes necesitan estar involucrados en la educación integral, en vez de estarlo en el auto aprendizaje. Esto es equivocado porque por una parte, ellos parecen estar convencidos de que hoy no hay nada que sea digno de entregarle su fuerza y atención en sus relaciones y actividades, pero al mismo tiempo, no ven ninguna otra meta ante ellos. Por ello es necesario reestructurar todo el sistema y no sólo excluirme de éste como un elemento activo. Esto es incorrecto.

Todos los libros acerca de la educación integral están destinados a que yo mismo me familiarice con ella, y luego debe haber un especialista que esté constantemente vinculado con los grupos de personas. Es imposible de otra manera.

En el sistema integral hay una motivación de mejorar la productividad, de asegurar que las personas en la compañía piensen cómo trabajar, cómo ahorrar, cómo hacer más de una forma más económica, y cómo relacionarse mejor con los demás. Aquí, por el contrario, la persona se va hacia alguna parte, pierde toda la motivación y el deseo de trabajar. Este  es el uso equivocado del método.

Pregunta: ¿Pueden los empresarios que han completado la escuela de educación integral conservar el deseo de ganar dinero, y con qué propósito?

Respuesta: Esto es para corregir al mundo, para hacer que se corresponda con el nuevo sistema. Denme billones, y yo sabré qué hacer con estos. Ellos necesitan expandir la diseminación, ¡adentrarse más en el mundo! Entonces, sus ojos se iluminarán.

Es decir, el propósito de los negocios es incrementar la diseminación, revelar el sistema integral interno, porque ustedes le revelan la naturaleza a toda la humanidad. Ustedes son lo más importante aquí. Sienten como hacen esto todos los días y el resto se encontrarán en el sistema que les presenten ¡Ustedes se sienten como un dios!

Pueden invertir no sólo en la diseminación sino también en la competencia, sólo sobre la nueva base de construir una empresa donde las personas trabajen de acuerdo a este nuevo sistema. Este será más eficiente en términos de productividad laboral.

Observen cuánto incrementará lo productividad si las personas desean trabajar, recibir, ganar dinero, y simultáneamente evolucionar, y desarrollar más el sistema integral. Para ellos, el trabajo será no sólo una forma de ganarse la vida, sino un medio de expansión, una sensación de ascenso.
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Del Kab.TV «A través del tiempo» del 03/17/13

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Instalando nuevos programas dentro de uno mismo

thumbs_laitman_214Pregunta: En las lecciones, conferencias, y en los libros, usted habla de un estado equilibrado de la humanidad. Pero, al mismo tiempo enfatiza que el mundo entero se encuentra dentro de la persona. ¿Cómo puede combinar estas cosas alguien que, por ejemplo, no estudie con usted y no tenga posibilidad de recibir una explicación de su parte?

Respuesta: Cuando nos adentramos en el mundo desde el punto de vista de la psicología y la física de alto nivel, empezamos a ver que esto funciona de manera muy diferente.

En Internet, hay una gran cantidad de material sobre este tema. Los científicos, psicólogos y sociólogos ya están empezando a entender esto. Las personas entienden que este mundo no es lo que vemos en nuestras mentes, en nuestros cinco sentidos, sino que es algo más. Entonces, ¿qué es? ¿Es posible sentir al cambiar nuestros órganos de percepción, nuestro programa de pensamiento?

Y, no es necesario nacer de nuevo para esto. Es suficiente con seguir siendo la misma persona. De la misma manera en que nosotros podemos instalar algunos programas en nuestro computador, así es posible también instalar algunos programas en nosotros. Para esto, sin embargo, tenemos que estudiar. Si la persona quiere venir a mí como estudiante y ser incluido en el marco de estudios, entonces ella irá adquiriendo este sistema.

(107666 – De Kab.TV «La Crisis Global» del 3/19/13)

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Ustedes están invitados a subir al escenario

Dr. Michael LaitmanMuchas personas en el mundo están conectadas a todo tipo de colectivos, asociaciones, alianzas, y comunidades, y están muy satisfechas con estos «clubes de pasatiempos». Además, las personas también colaboran en las empresas con el fin de obtener un beneficio conjunto.

Existen los grandes y los pequeños, los supervisores y los subordinados, pero, en última instancia, hay un objetivo claro para todos, y ellos entienden que todos deben tener su propio lugar y contribuir para el beneficio de todos. La imagen es clara cuando el resultado se siente en el bolsillo o cuando nuestro de deseo de placer se deleita de alguna otra manera.

Todos los caminos y formas de conexión difieren, incluyendo las religiones. Sin embargo, en general, las personas disfrutan de la interacción compartida que les proporciona algún beneficio a todos.

Parece ser diferente cuando la persona hace la pregunta acerca del sentido de la vida, «¿Por qué y para qué estoy aquí?» Después de toda la búsqueda, esta pregunta sólo se acrecienta, dejando una sensación de vacío en el interior. Así, la persona finalmente llega a la sabiduría de la Cabalá.

Sin embargo, además de esto, ella abre los libros y no encuentra una respuesta. En esencia, la sabiduría de la Cabalá no revela nada. Por el contrario, esta es llamada la «sabiduría oculta», porque quita la cubierta y sólo le muestra a la persona que hay algo que está oculto de ella. ¿Qué es exactamente?

Lo que se oculta de nosotros es el Creador. Él es lo que nos falta. Si descubriéramos el poder superior en la naturaleza que activa todas sus formas, la inanimada, vegetativa, animada y hablante, entonces todo quedaría claro para nosotros.

Así que, en nuestro mundo, en nuestra vida, no hay en realidad otro tema diferente al descubrimiento del Creador. Ustedes lo ven, de esta manera, resolveremos todos los problemas. Entenderemos lo que nos está ocurriendo, cómo debemos actuar, cuáles son las consecuencias de nuestras acciones, cómo se nos devuelven, y así sucesivamente. En resumen, todo se nos revelará. Cuando nosotros vamos más allá de las limitaciones de este mundo, sentimos no sólo la brevedad de la vida material, sino también la de todo el camino que se extiende hasta el Infinito. Todo esto nos lo dan para que descubramos al Creador y entendamos y sintamos la realidad de la misma forma que Él lo hace.

Además, nosotros no entendemos ni sentimos. Aquí surge la pregunta: «¿Qué hago yo para prepararme para esta comprensión y sensación?» La sabiduría de la Cabalá responde así: «Ustedes pueden entender y sentir, en la medida en que puedan ser como el Creador». En otras palabras, la sabiduría de la Cabalá no hace que sea posible que nosotros reconozcamos este fenómeno particular llamado el «Creador», sino que presenta una condición que no es característica de nuestro mundo.

Aquí nosotros vemos las cosas desde un costado. Por ejemplo, yo voy a una función de ballet y veo gente danzando en el escenario. Disfruto al verlos, pero yo mismo no puedo hacer lo que ellos hacen. Sin embargo, de acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, esto no puede llamarse alcance. El verdadero alcance requiere que yo mismo lleve a cabo esta actividad. A partir de esto, yo entenderé y sentiré lo que se nos ha dicho; yo tengo que estar «sobre el escenario».

Entonces, ¿cómo, podemos ser como el Creador en este caso? Inicialmente esto es imposible, como lo explica la sabiduría de la Cabalá. Ustedes ven, el «Creador» es el poder de otorgamiento y amor, mientras que yo soy el poder de recepción y odio. Así estoy construido, como un egoísta que sólo quiere su propio bien, y el Creador es mi opuesto; Él me creó específicamente de esta forma.

¿Para qué? Para darme la posibilidad de elegir por mí mismo lo que quiero de la vida y para que yo decida si me interesa, desde mi estado actual frente al Creador, alcanzar el otorgamiento. Si es así, entonces tengo la oportunidad de hacerlo.

¿Cómo puedo utilizar esto? Puedo hacerlo con la ayuda de varios medios que me conectan con el Creador. Dado que soy un deseo de recibir completamente egoísta y que el Creador es un deseo absoluto de otorgar, por consiguiente somos opuestos, estamos muy lejos uno del otro, y no tenemos ninguna conexión en absoluto. Para que yo de alguna manera pueda abrirme para verlo, para percibirlo a Él y ser como Él, necesito algún tipo de conexión, un hilo, y yo ya lo tengo.

El Creador puso en mí un deseo de descubrirlo a Él que es llamado el «punto en el corazón» (•). Este deseo es egoísta, pero puede transformarse en su opuesto. En su esencia, este punto es la parte posterior del alma, lo opuesto a la forma de otorgamiento, una chispa de la ruptura de las vasijas que cayeron en el deseo de recibir. Este es cien por ciento opuesto al otorgamiento, y, este hecho específicamente, hace que sea posible que él «invierta las polaridades».

Por lo tanto, yo encuentro dentro de mí dos factores: el egoísmo (Ego), que sólo quiere recibir, y el punto en el corazón que también quiere recibir pero ya se relaciona con el Creador, al tener una conexión mutua con Él.

Sin embargo, esto tampoco es suficiente. Necesito algo entre nosotros, un poder con cuya ayuda yo realmente me conecte con el Creador. Es cierto que Él despierta en mí este punto de impulso inicial, pero ¿a través de qué medios seré capaz de dar un paso adelante hacia Él?

Está claro que existe un «adaptador» especial llamado «grupo», a través del cual yo puedo adaptarme al Creador. En general, esto me habla de diez hombres con los que tengo que trabajar para alcanzar la meta.

Yo elevo artificialmente ante mis ojos la importancia de los amigos. Les doy regalos (♡!), finjo que los amo, invierto en un sistema de relaciones entre nosotros, y participo de manera egoísta en las actividades, como si estuviera en un comando. Entonces obtengo una respuesta de ellos. Ustedes ven que ellos hablan acerca del amor de amigos, del otorgamiento, y este impulso influye sobre mi punto en el corazón y hace que éste quiera aquellos de lo que está hablando el entorno. Supongamos que no hay verdadero amor y otorgamiento en los amigos, eso no es importante para ellos, pero yo he oído sus palabras y simplemente acepto el mensaje tal como suena. Del mismo modo, nosotros somos influenciados inconscientemente por los medios de comunicación.

Los amigos pueden insertar en mí todos los datos que yo requiero. Cuando estoy con los amigos, yo adquiero de ellos la conciencia de la importancia del Creador, que Él es bueno y hace el bien, y, a través del grupo, yo comienzo consecuentemente a relacionarme con Él. Allí, en el «centro del grupo»: lo encuentro a Él. Entonces, mi grupo y yo nos transformamos en una vasija (Kli) para una única alma, y ​​en ella yo descubro el llenado, la Luz.

 Dr. Michael Laitman

Este es el proceso a través del cual nosotros debemos pasar.

Gracias al grupo podemos salir de nosotros mismos, de nuestro ego, elevarnos por encima de él, incluirnos en los amigos, y encontrar allí la fuerza interna llamada «Creador». Este es todo nuestro trabajo; es la patente del método cabalístico, el medio para salir al mundo por venir. Ustedes ven, cuando estoy en un grupo, yo encuentro la Luz que me llena; y mi sensación es llamada «el mundo por venir», la «dimensión superior», lo opuesto a la situación actual.

Por lo tanto, no hay nada más importante en este mundo que el grupo y el amor de amigos. Este es el único medio que hace posible que nosotros alcancemos la dimensión superior, que descubramos al Creador entre los amigos en la unidad entre nosotros. Si somos al menos diez personas, de acuerdo con la ley de raíz y rama, tenemos el poder suficiente, a través de la influencia mutua podemos descubrir al Creador entre nosotros.

El resto depende de nosotros según la medida de influencia mutua que exista entre nosotros diez. En este trabajo, no solo unimos nuestros esfuerzos. Incluso en nuestro mundo, existe un único fenómeno de resonancia. En el mundo espiritual, esto se expresa de una forma mucho más fuerte. Cuando nosotros estamos unidos, alcanzamos un resultado que está mucho más allá de la suma nominal de los participantes.

Aquí opera una forma holística; un sistema completo de leyes. No sólo unimos las partes individuales, más bien hacemos un trabajo completo entre nosotros con el fin de descubrir el poder superior. Los jugadores de un buen equipo de fútbol también están dispuestos a colaborar de una manera maravillosa, pero nosotros le añadimos a este una dimensión superior. Al igual que las piezas de un motor, estamos conectados de manera correcta, entonces, nuestro motor compartido obtiene el combustible para funcionar.

Por lo tanto, es claro que el grupo es tan importante como el Creador. Ustedes ven, éste se convierte en la vasija a través del cual lo revelamos a Él. A través de nuestra inclusión en ésta, cada uno de nosotros pierde su «yo», adquiriendo la totalidad de la vasija. Si estoy conectado con los diez, de hecho, todo esto es mío. Yo invierto en una conexión y me uno con los amigos según mi manera especial, a mi «estilo». Por lo tanto, todo está en mis manos y ésta es mi alma.

De esta manera, todos están conectados con el grupo desde su punto en el corazón y adquieren el alma. A pesar de que la vasija es compartida, ésta se expresa con diferentes propiedades encada uno, de acuerdo a sus cualidades y al final del camino, cuando cada uno corrija su integración con los demás, nosotros nos unimos en un todo y nos convertimos realmente en un alma.
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De la 1º parte de la Lección diaria de Cabalá del 4/23/13, Escritos de Rabash

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