Trabajar en uno mismo: la ruta espiritual para todos, sin avergonzarse

Comentario:

Alguna vez evidenció a uno de sus estudiantes ante los demás. Ese estudiante, inmediatamente se empezó a justificar y usted trató de explicarle que tenía que aceptarlo.

Mi Respuesta:

Cada quien tiene que buscar en sí mismo una gran variedad de cualidades. Hay que señalar a alguien y tal vez incluso apartarlo en broma, para que lo vean los demás. ¿De qué otra forma se le puede transmitir una impresión o algún tipo de consejo?

Comentario:

A menudo ocurre que hablamos en general sobre el estado del grupo, pero en ocasiones hay que hacerlo personal.

Mi Respuesta:

¿Entonces? ¡Hay que dejar que todos aprendan! ¿Por qué avergonzarse unos de otros? ¿De qué hay que sentirse incómodo? En nuestro mundo, vamos al doctor, le decimos todo y él nos realiza pruebas. No hay nada de qué avergonzarse ni del cuerpo animal con el que no nos identificamos. Le decimos lo que tenemos, tal y tal presión, tal y tal hemoglobina, etc.


Pero cuando pasamos a cosas sensibles, nos avergonzamos cuando le decimos al doctor que tenemos tal y tal emoción y tal y tal impulso. ¿Por qué? A fin de cuentas, todo esto también es nuestra naturaleza, nuestro cuerpo animal. Cuando hablo de lo espiritual, aquí ya no hay Yo” . Estoy trabajando en lo que he recibido del Creador. En un cuerpo animal, no tengo mucho qué hacer. Sigo una dieta, hago ejercicio, voy al doctor y es todo; y en mi cuerpo interno espiritual, me encuentro en un estado en el que realmente puedo trabajar en mí. Esto se tiene que considerar.


Y todo este trabajo en mí, ¡tampoco es sólo mío! ¡Es absolutamente igual para todos! Todo el mundo sigue la misma ruta si intentan trabajar en sí mismos. ¡Todos tienen las mismas fallas y los mismos problemas!


Hay que mirar cómo están escritos el libro Shamati, otros artículos y mensajes. ¡Están hechos para todos! Ya sea que se trate de un hindú, un turco o un francés, de un joven o un viejo, hombre o mujer, no importa en absoluto. Casi son las mismas rutas para todo el mundo. ¿De qué hay que avergonzarse?


Hay una sola alma para todos. ¿Por qué no se puede hablar de ello en voz alta y en todos lados, especialmente cuando todo depende de eso? ¡Somos adultos! ¿De qué se puede avergonzar una persona? Hoy llega, mañana se va. ¿Dónde está? No sabe nada. Hay que ver las estupideces que hace mientras existe en este mundo.


Así que, ¿cómo no hablar de todo, lo más abiertamente posible, sólo para que sea comprendido? Sólo los niños pequeños se intimidan porque se identifican ellos mismos con sus cuerpos: Mi cuerpo soy yo pero un verdadero adulto, no se intimida. La Cabalá dice: Deje de apenarse. Vaya con el que lo creó” . Es todo. Diríjase a quien nos ha creado.


Sólo se puede sentir vergüenza por una cosa: si se tiene la oportunidad de hacer alguna corrección, de hacer el bien al mundo y no lo hacemos. ¡Avergonzarse de esto! Ninguna otra cosa depende de uno.

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