Efectivamente, tenemos reglas comunes, pero cada vez las percibimos de forma diferente porque los deseos cambian constantemente en nosotros y, en consecuencia, las combinaciones entre nosotros, es decir, nuestra red común de deseos está cambiando; por lo tanto, las condiciones de conexión nos parecen diferentes todo el tiempo. Así seguirá siendo.
Al ver que están cambiando y que se nos escapan deliberadamente, debemos pedirle al Creador que nos una. Al mismo tiempo, no confiamos en nuestro sentido común, conocimiento, o comprensión cuando aparentemente ajustamos tornillos con nuestras herramientas y simultáneamente llegamos a una conexión entre nosotros. El hecho de que no podamos lograr unirnos es intencional, solo el Creador lo hace.
Al final, antes de que Él haga ésto, debemos formular un grito pidiendo Su ayuda, ¡o no tendremos éxito!
Para llegar a ese clamor debemos hacer todo lo posible para asegurar nuestro éxito y finalmente darnos cuenta de que no obtendremos nada de ello. Entonces es cuando clamamos de verdad y todo saldrá bien.
En general, todo lo que dices es correcto, pero falta un elemento: solo el Creador nos une.