Esta es una historia de Internet.
Una tarde en Londres, Winston Churchill y su esposa decidieron salir a caminar por los alrededores. Al pasar por uno de los acogedores patios, un conserje se les acercó. Para sorpresa del Primer Ministro, el conserje no se dirigió a él, sino a la Primera dama.
Después de esta conversación, Churchill preguntó a su esposa: ¿Por qué te habló con tal interés?. Ella respondió que en su adolescencia, él la amaba con locura. El Primer Ministro replicó: ¿Lo ves? Si te hubieras casado con él, ahora serías la esposa de un conserje; a lo que la esposa respondió: No. Si me hubiera casado con él, él sería el Primer Ministro.
Aquí tenemos esta pregunta eterna: ¿Quién hace a quién? Se dice que hay una mujer detrás de cada hombre exitoso. ¿Existe una raíz espiritual en esto o no?