Pregunta:
Me di cuenta de que las personas y los animales de diferentes países son muy diferentes entre sí. Por ejemplo, en la India, todo es más o menos del mismo tamaño, tanto los animales como las personas, y se mueven más lentamente que aquí. Cuando vas a otro país, hay ciertas características allí. En Israel, los gatos son tan arrogantes que no le temen a los perros y los persiguen.
¿En qué medida influye la geografía en las personas?
Respuesta:
¡Sin duda, la geografía tiene una gran influencia en nosotros!
Lo mejor es ilustrarlo con el ejemplo de los judíos, un pueblo experimental en la historia de la humanidad, que se asentó por toda la tierra. Si tomamos a los judíos de los países bálticos, o de Alemania, o de Asia, vemos que son pueblos diferentes, naciones diferentes. ¡No se parecen entre sí! Su mentalidad es completamente diferente.
Antes eran exactamente iguales, ya que procedían del mismo territorio. ¡Mira lo que les ha pasado! Ahora tienen rasgos faciales y personalidades diferentes; todo es diferente.
Esto demuestra hasta qué punto un lugar geográfico, su naturaleza y la sociedad que lo rodea influyen en las personas, lo cual, a su vez, también es producto de la geografía.
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Pregunta:
¿Son los animales también una consecuencia puramente geográfica?
Respuesta:
Cierta y naturalmente, los animales también.
Fueron influenciados por el entorno de la misma manera que su antepasado primitivo común, que se trasladó a Alemania o Asia Central. Se puede observar cómo los perros difieren tras haberse asentado por toda la Tierra.
Comentario:
No obstante, el lenguaje de los animales es aproximadamente el mismo, y el de los humanos es diferente.
Respuesta:
Solo nos parecería a nosotros. ¡No! También hay muchas diferencias en el lenguaje de los animales.
Por supuesto, no tanto como en los seres humanos, porque esto es consecuencia de nuestro desarrollo emocional, fisiológico y general interno. Pero, por supuesto, es diferente porque expresa los sentimientos de una manera ligeramente diferente.
Fronteras abiertas de la vida
Pregunta:
No comprendo lo que significa ceder sin anular mi propio deseo. ¿Cuál es la diferencia entre una concesión en la que me anulo y otra en la que no me anulo?
Respuesta:
Una concesión en la que me anulo a mí mismo es cuando alguien se para sobre mí con un palo y después de unos cuantos golpes no tengo más remedio que renunciar a mi deseo y hacer lo que el que empuña el palo exige.
Pero la concesión de la que hablamos en la educación integral es algo que hago por mi propia voluntad. Quiero ceder porque comprendo lo que gano haciéndolo.
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Comprendo que no tengo otra forma de crecer, expandirme y estirar mis límites si no me anulo a mí mismo. Concesión significa que anulo mis propios límites y permito que entren en mí cualidades, deseos y objetivos ajenos. Y los acepto como si fueran míos; de lo contrario, no creceré y no podré conectar con nadie. Permaneceré para siempre dentro de mi yo inflado, que en esencia es un cero hinchado cerrado por todos lados.
La absorción, la asimilación y la inclusión mutua son condiciones necesarias para el desarrollo; son una forma de vida. Todos hemos visto películas en las que dos células se encuentran, se funden en una y empiezan a multiplicarse y a expandirse en un nuevo cuerpo. Esto solo es posible porque cada célula cede y se abre a la otra para unirse. Sin esto, no habrá vida: éste es todo su secreto.
Esto debe explicarse y enfatizarse desde la perspectiva de la sociedad. Por otra parte, nos vemos empujados en esta dirección por la crisis global que exige que empecemos a conectar nuestras células muertas y aisladas y a construir un cuerpo vivo a partir de ellas.
Abro mis límites e intento utilizar mi deseo, mis hábitos y todas mis capacidades para satisfacer el deseo de otra persona. Mi concesión radica en que me olvido de mí mismo para satisfacer el deseo de mi prójimo, de este modo, adquiero sus sentimientos, su razón y sus pensamientos.
Todo comienza con una conversación. Cada uno debe imaginarse un mapa interno de su pareja. ¿Qué quiere cada uno del otro? ¿Qué exige y qué le gustaría ver en el compañero? Empezamos a practicar este tipo de conversaciones.
Pero no lo hacemos como una familia ordinaria que intenta simplemente mejorar su relación, sino para adquirir y construir nuevos sentidos dentro de nosotros que sean capaces de percibir al otro. De este modo salgo de mi egoísmo y empiezo a ver lo que ocurre a mi alrededor.
Si una persona puede corregirse así dentro de la unidad familiar, también lo logrará en el trabajo, en las relaciones con los demás y, en última instancia, alcanzará el equilibrio con toda la naturaleza. De este modo nos afinamos para percibir la realidad exterior. Ya no vivo solo dentro de mí, sino que empiezo a absorber información del entorno que hay fuera de mí. Y fuera de mí existen vastas fuerzas que actualmente no conozco ni siento.
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