En el trabajo, un «lugar» es un lugar de carencia.
Es decir, si una persona tiene alguna carencia, deberíamos decir que tiene un lugar en el que recibir algo que la llene. Pero si no tiene ninguna carencia, no se puede decir que pueda llenarse, ya que no hay nadie que la llene (Rabash, «¿Qué significa “No hay nada que no tenga un lugar” en el trabajo?»).
El «lugar» es, como dice Rabash, aquello que fue creado a partir de la ausencia, el deseo de recibir, el ser creado. Es decir, el ser creado es el lugar en el que se revela el Creador.
¿Cuándo se dice que una persona es un ser creado? Cuando crea, produce y da origen a este lugar. No surge por sí solo; debe construirse a partir de muchos factores. Al principio se nos proporcionan todos los datos, todas las causas y todas las condiciones para construir el deseo; pero el trabajo de su creación recae sobre nosotros.
Si queremos construir algo en el mundo material, echamos los cimientos y comenzamos la construcción a partir de ahí. Lo mismo ocurre en el ámbito espiritual. Debemos tomar como fundamento el deseo de recibir, creado a partir de la ausencia, que está a nuestra disposición.
Al igual que en nuestro mundo, aprendemos de personas extraordinarias que nos transmiten su experiencia. Al igual que en este mundo, debemos esforzarnos al máximo, en contra de nuestros deseos, para construir algo. A nuestra mente le encanta descansar, y el cuerpo prefiere permanecer relajado, haciendo solo lo que le resulta cómodo y agradable; pero para lograr algo, debemos obligarnos a esforzarnos en contra de nuestros deseos.
El esfuerzo es lo que hacemos en contra de nuestro deseo. Puedo saltar sin parar desde la mañana hasta la noche, pero esto no se considerará un esfuerzo si se ajusta a mi deseo. Y puedo permanecer sentado sin moverme, pero esto puede suponer un gran esfuerzo porque va en contra de mi deseo. La clave aquí es la dependencia del deseo de cada uno.
La construcción espiritual es similar a la construcción física. Recibimos deseos que se oponen a convertirnos en un lugar para la revelación del Creador, y debemos corregirlos para que sean aptos para ser llenados por el Creador. Nuestro trabajo consiste en preparar y organizar ese lugar.
Este lugar se llama el alma. Mientras la construimos, atravesamos 125 grados, y según el grado en el que se encuentre el ser creado, el Creador se le revela. Entonces, la persona se convierte en una morada, un lugar de residencia para la Shejiná, un templo para la revelación del Creador.
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Pregunta
¿Cómo puedo corregir mis 613 deseos si no estoy familiarizado con ellos?
Respuesta:
Por supuesto que no estás familiarizado con ellos. Eso es exactamente lo que se llama ocultamiento.
Sin embargo, cuando quiero alcanzar la meta, cuando me sumerjo en ella de cabeza, en ese mismo instante, comienzan a llegarme perturbaciones. Consideremos una perturbación que me llega en su forma pura, aunque en realidad esto casi nunca sucede.
Esta perturbación se llama mi deseo que está despertando en mí ahora; no está corregido y existe con la intención de recibir, y yo declaro que quiero satisfacerlo a través de diversas acciones externas. Y si, en el contexto de esta perturbación, entro de todos modos al grupo y exijo un mayor amor por el Creador a través del trabajo en el grupo, a través del amor por los amigos, entonces eso significa que estoy corrigiendo este deseo.
¿Cómo sé qué tipo de deseo es? ¿En qué consiste? ¿A qué se opone exactamente? ¿Por qué es uno de los 613? ¿Cuál es la diferencia entre ellos? No lo sé porque las respuestas se encuentran en un grado tal que es imposible conocerlas. En un grado superior, los mismos deseos me llegarán más clarificados. Pero ahora es solo un deseo oculto.
Es como un bebé que no sabe qué hacer con sus manos y piernas, ni cómo crece. Más tarde, poco a poco, comienza a comprender. Y luego llega a saber cada vez mejor cómo usar sus manos y piernas como una persona adulta.
Así es con nosotros. Recibimos estos deseos en el nivel cero (Aviut Shoresh); no sabemos cómo usarlos, y solo podemos realizar el mismo trabajo en su contexto. Luego vendrá el primer nivel (Aviut Alef) de los 613 deseos, el segundo (Aviut Bet), el tercero (Aviut Guimel) y el cuarto (Aviut Dalet). Esto significa que ascendemos de mundo en mundo. Los deseos son los mismos, solo que más clarificados; los 613 «órganos» son los mismos, pero crecen cada vez más. Sin embargo, inicialmente estos 613 órganos, estos 613 deseos, surgen como perturbaciones.
¿Cómo se conecta una perturbación con otra, como los órganos del cuerpo? No lo sé. Por qué precisamente en tal situación, y con qué está conectado, no entiendo nada de eso. Simplemente debo realizar el mismo trabajo en el contexto de cada uno de ellos.

