Todavía tenemos que darnos cuenta de que todas las innovaciones en electrónica tienen como único objetivo limitarnos en nuestras sensaciones, en la percepción del mundo, en la sensación de la vida.
Miro una pequeña pantalla que cabe en la palma de mi mano, y para mí no existe nada más. A través de ella, supuestamente me conecto con el mundo. Pero, ¿con quién me conecto realmente? Con alguna oficina, algún intermediario que me «impone» todo lo que quiere. La persona no se ha vuelto libre, sino más dependiente. Nos estamos haciendo cada vez más esclavos.
Además, con la ayuda de la electrónica y todo lo demás, muchas profesiones normales han desaparecido. Una profesión no es solo algo que le da a la gente la oportunidad de ganar dinero. Lo más importante de una profesión es que la persona sienta que es apta para la convivencia con los demás. Una profesión es un método de comunicación entre personas. Yo soy sastre, tú eres zapatero, médico, abogado, y así sucesivamente.