No siempre tuve éxito con eso. Recuerdo que me irrité mucho, no pude contenerme. “¿Cómo es posible no levantarse para la lección?” Un día, otro día y siempre lo mismo. Despiertas al amigo. “Ya está, ya está, me levanto”, grita desde el balcón y diez minutos después resulta que se durmió aún más profundamente. ¿Y cómo despertarlo? Ya no sabes qué hacer. Intenté todo. Por supuesto, estaba mal, todavía era un principiante entonces. Pero no fue sencillo.