En todo comienzo el hombre debe empezar de nuevo aceptando el Reino de los Cielos. (Rabash, Artículo 6 – 1991 ¿Qué es “Los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot”, en el trabajo?).
En cada momento del tiempo, incluso si estamos conectados con el Creador y sentimos que todo está dirigido por Él y se origina en Él, ya sea la naturaleza inanimada, vegetativa, animal o humana, debo recordar que los cuatro tipos de naturaleza se perciben dentro de mi deseo de cuatro capas, conocido como HaVaYaH o Yod י– Hey ה– Vav ו– Hey ה.
En última instancia, todo lo que percibo, lo percibo como proveniente del Creador, en todo lo que me sucede debo aceptar el “Reino de los Cielos”, es decir, que viene directamente del Creador: Cómo lo percibo, cómo me llena y moldea mi percepción del mundo en una imagen específica, y cómo me relaciono con Él.
Por eso, cada aceptación del Reino de los Cielos se considera un nuevo discernimiento. Es decir, ahora recibe una parte del espacio vacío que estaba desprovisto del Reino de los Cielos, admite ese lugar vacío y lo llena con el Reino de los Cielos, es decir, con sus sentimientos, conocimientos, fuerzas, deseos e intenciones, y a hacerlo, añade la fuente a su percepción del mundo.
De ello se desprende que ahora ha creado algo nuevo, que no existía antes de que ocupara ese lugar vacío y lo llenará con el Reino de los Cielos. Llena su mundo con Su autoridad, pues se da cuenta de que el Creador está dentro de la imagen de este mundo y desea que él lo perciba y lo sienta de esa manera. No hay nada que no pueda atribuirse al Creador. Esto se considera como elevar una nueva chispa a la Kedushá, lo que significa que tomó otro aspecto de su experiencia en el mundo y se lo atribuyó al Creador.
La esencia de nuestro trabajo es relacionar continuamente todo lo que sentimos, percibimos, pensamos y entendemos con el Creador. A partir de allí, todo el progreso continúa dentro de este marco.
Muy interesante Confía en la fe
¿Cómo debemos relacionarnos con los sentimientos?
Está escrito que el propósito de la creación es “hacer el bien a Sus creaciones”. Esto significa que el objetivo es experimentar placeres, sentir bondad y beneficio. Nuestro camino implica corregir las vasijas de la sensación, que están diseñadas para disfrutar. Sin embargo, hasta que completamos nuestro trabajo y lleguemos al final de la corrección, debemos vigilar constantemente nuestros sentimientos para evitar ser engañados.
Mientras no tengamos una pantalla espiritual (Masaj), el seguir nuestras sensaciones puede llevarnos a un uso excesivo del deseo de disfrutar para nosotros mismos. Por lo tanto, debemos supervisarnos constantemente para asegurarnos de que utilizamos el deseo de disfrutar correctamente; de lo contrario, no podremos escapar de las vasijas de recepción.
No podemos determinar la validez de algo basándonos únicamente en sentimientos buenos o malos. Por ejemplo, según una analogía de Baal HaSulam, una persona con un forúnculo puede disfrutar rascándose, pero el proceso finalmente conduce a una infección y a la muerte.
Hasta que se completen todas las correcciones, tanto en este mundo como en los niveles espirituales, no debemos, ni por un momento, abandonar la guía de la razón y su conexión con el propósito de la creación: “¿Qué me está pasando ahora? ¿Qué estoy haciendo?”
La única excepción es actuar con una clara intención de liberarse de todas las definiciones y del orden, de “perderse a sí mismo”, como en la celebración de Purim. Incluso en ese caso, esto debe hacerse deliberadamente, ya que de lo contrario no trae ningún beneficio. Uno no puede renunciar por completo a la supervisión.
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Reacción consciente
Pregunta
La realización de que “No hay nadie más aparte de Él”, me ha llevado a un estado en el que analizo cualquier evento de mi vida desde este punto de vista, y trato de encontrar con qué propósito me está sucediendo, y como resultado, existo en tal análisis todo el tiempo, ¿Es esto normal?
Respuesta:
El mejor análisis de nuestros estados es aquel en el que recuerdo que “No hay nadie más aparte de Él” y me sitúo solo en relación con este estado. De esta manera, elijo mi siguiente paso.
Con respecto a “No hay nadie más aparte de Él”, tengo que estar constantemente en un análisis, además, en todos mis pensamientos, deseos, en cualquier estado, tengo que entender que el Creador introduce todo lo que tengo en mí.
Una vez que he establecido que el Creador ha inculcado todo en mí, ahora mi reacción a lo que está sucediendo, este seré yo.
Por supuesto, al principio desencadena en mí una reacción automática, animal, aunque haya comprendido que todo esto viene del Creador.
Pero luego viene una reacción espiritual, y solo en el caso si estoy conectado con el grupo y junto con ellos elaboro mi reacción para cualquier estado, esto ya es una reacción consciente a nivel Humano (Adam).
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