En ningún caso encierro a los alumnos en mí mismo, no me hago pasar por alguien genial, inteligente o algo así delante de ellos. Ante ellos hago el papel de metodólogo.
Los uno el uno en el otro porque solo entre ellos pueden resolver todos los problemas. Deben unirse, y según mi método, conectándose colectivamente a mí, absorben la luz superior.