Cuando el camino se vuelve difícil

Al principio, el camino espiritual parece agradable, atractivo y acogedor; promete logros extraordinarios, revelaciones y elevación espiritual. Pero luego empezamos a comprender el precio que debemos pagar por todo ello y lo que se requiere de nosotros para alinearnos al nivel espiritual. Así, el camino se vuelve cada vez más difícil, ya no tan atractivo, sino más bien repelente, confuso e incluso humillante.

Es el periodo simbolizado por el Maror (hierbas amargas). Y, en verdad, no es fácil atravesarlo porque es como buscar una meta en completa oscuridad, luchar por senderos peligrosos y puentes estrechos, y escalar una montaña hacia el palacio del Rey. Alcanzarlo parece tan probable como lanzar una moneda diminuta desde una gran distancia.

Es por eso que debemos afinar nuestra percepción y acostumbrarnos a un nuevo estado elevándonos a través de la fe por encima de la razón a un nuevo sentido. Lo único que puede ayudar aquí es fortalecer la grandeza de la meta y la grandeza del Creador.

De lo contrario, la meta espiritual pierde su importancia para nuestro deseo egoísta. Vemos cómo muchos que son incapaces de cultivar y desarrollar el sentido de la importancia de la meta espiritual por encima de toda la oscuridad y las dificultades abandonan este camino.

«Solo los héroes», como escribe Baal HaSulam, alcanzan la meta al no ver otra opción ante sí y gracias al Arvut (garantía mutua). Este es el tiempo del amargo Maror. Solo aquellos que se establezcan correctamente desarrollarán un nuevo sistema llamado «fe» en su interior y comenzarán a trabajar en el otorgamiento, desprendidos de su egoísmo. Escaparán del exilio y pisarán la tierra que mana leche y miel.

Trabajar en el otorgamiento   El gran objetivo- Llevar disfrute a la creación

La luz de la fe es un sentimiento de conexión

Quien busca la verdad es quien necesita la luz de la fe. (Baal HaSulam, Shamati 41, «¿Qué es la grandeza y la pequeñez en la fe?»).

La fe es una condición cuando actúo como si estuviera delante del Creador en logro absoluto, conexión, amor y entendimiento mutuo con Él.

Entonces estoy en completa fe.

Pregunta:

¿Puede la luz de la fe sentirse como algo que puedo compartir?

Respuesta:

La luz de la fe es un sentimiento de conexión con el Creador. Claro que siempre falta, así que debemos pedir constantemente.

Fe perfecta

Pregunta:

¿Cómo podemos añadir fe? ¿Es algo que hacemos nosotros mismos?

Respuesta:

El Creador lo hace, pero es gracias a que constantemente, todos juntos, queremos aumentar la fe. Cada uno lo hace a su manera, pero, en principio, juntos. Queremos tener una fe perfecta.

La fe perfecta es la fe que reemplaza completamente el conocimiento, la sensación y todo lo que podamos recibir del Creador.

Pregunta:

¿Cómo podemos ayudarnos unos a otros a superar una falta constante de fe que acabará reemplazando nuestro conocimiento y nuestros sentimientos?

Respuesta:

Los amigos pueden dar ejemplo y apoyo, y entonces verás lo que te falta para alcanzar la fe completa.

Solo pide

Pregunta:

Siento que cada palabra que mi amigo dice me separa de la adhesión con el Creador. ¿Podemos decir que mis faltas, las que yo siento, son los Jisronot (deficiencias) que yo asumo?

Respuesta:

No quieres sentirlos, por lo cual no se puede decir que realmente los aceptas.

Pregunta:

 En ese caso, ¿Cuál es el punto de cambio cuando comienzo a sentirlos? 

Respuesta:

Pide. ¡Solo pide!

Deseo corregido

Pregunta:

¿Por qué el deseo de recibir se considera una décima parte del deseo?

Respuesta:

Porque así es como se siente.

Pregunta:

¿Cómo puedo sentir que estoy saliendo de mi deseo de recibir y que éste es el Sof del Partzuf que estoy dejando, con el que soy incapaz de trabajar?

Respuesta:

No funciona así. Sientes el cien por ciento del alcance del Creador y no deseas dividirlo en una décima parte y nueve décimas partes. Quieres actuar tal como el Creador actúa sobre ti. Ese es el deseo corregido.

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