Debemos enseñar a los niños a ser felices

Comentario:

“La escuela no te enseña a ser feliz”. Eso es lo que escribió un niño de once años.

Mi Respuesta:

¡Así es! Hoy en día, en la escuela simplemente se enseña que el aburrimiento, la obediencia y la supresión de la felicidad son condiciones normales.

Pregunta:

Pero, en principio, el lema de la escuela debería ser: “Debemos enseñar a los niños a ser felices”.

Mi Respuesta:

Sí, debemos formar personas felices.

 

Necesitamos una escuela que enseñe la actitud correcta hacia el mundo, hacia la vida, hacia los amigos, hacia los maestros y hacia los padres, y esto no requiere notas que te ponga otra persona, sino que, cuando te enseñan, seas tú mismo quien se ponga la nota.

Pregunta:

¿Se pueden hacer tales demandas incluso a un niño pequeño?

Respuesta:

Eso es lo que debemos aspirar a conseguir. Expliquen esto para que ellos mismos puedan calificar las asignaturas, los libros de texto, a sus profesores.

Comentario:

Así, el niño puede decir: “Hoy no estaba en forma. Debería haber leído esto y trabajado un poco en aquello”.

Mi respuesta:

¡Eso está bien!

Pregunta:

Hay miedo a cometer errores. En la escuela no se enseña que es posible y necesario cometer errores. Por cierto, eso es lo que dice el niño de once años. ¿Crees que uno debe cometer errores?

Respuesta:

Estoy de acuerdo con ello.

Pregunta:

¿Es un error algo importante? ¿Y es necesario cometer errores?

Respuesta:

Es inevitable

Pregunta:

¿Y qué hay si cometo un error?

Respuesta:

No pasa nada. Lo arreglaré, aprenderé aún más de ello que de algo que hice sin cometer ningún error.

Pregunta:

¿Entonces es incluso más importante que si se avanza sin cometer errores?

Respuesta:

Constantemente cometemos errores y nos corregimos, cometemos errores y nos corregimos.

Comentario:

El acoso escolar y las burlas de los compañeros, suelen ser culpa de los maestros que exponen a los niños al ridículo.

Mi respuesta:

Para vivir en una sociedad así, hay que enseñar a los niños cómo relacionarse correctamente con la sociedad y con el medio ambiente, que esto es posible, que es así, y seguirá siendo así hasta que corrijamos nuestra naturaleza. Que es la naturaleza del ser humano la que le impulsa a estar por encima de los demás a cualquier precio.

Pregunta:

¿Y el hecho de que ahora me menosprecien, es simplemente la naturaleza humana?

Respuesta:

Sí, esa es su naturaleza, no se puede hacer nada al respecto. Pero debo comprender su naturaleza y, de alguna manera, perdonarlos, aceptarlos tal como son. Y tal vez incluso corregirlos de esta manera.

Pregunta:

 ¿Y debería sentir que esto también forma parte de mi naturaleza? ¿Es lo mismo y puedo hacer lo mismo?

Respuesta:

¡Naturalmente si!

Pregunta:

Entonces, ¿Le gustaría introducir las palabras “naturaleza humana” y “egoísmo humano” casi desde el primer grado, para que el niño lo sienta?

Respuesta:

Incluso antes.

Comentario:

La cantidad de tareas escolares. “Creo que las tareas escolares no afectan el rendimiento y la educación de los niños”, dice el niño de once años.

Mi respuesta:

Creo que los deberes provocan disgusto y odio hacia la escuela. Por lo tanto, no son necesarios. Lo que se necesita es simplemente que el niño vaya allí (independientemente de lo que le enseñen y de cómo lo enseñan, mejor o peor, más o menos interesante), pero que vuelva de allí sin tener que cargar con los deberes.

Pregunta:

Para que no tenga esa carga, ese «tengo que hacer esto urgentemente, ¡cómo voy a ir mañana al colegio!». Y en lugar de deberes, ¿Qué debería haber?

Respuesta:

En lugar de deberes, debería haber tiempo libre absoluto, algo estructurado, pero que se perciba como libre, en el que él mismo pueda ocuparse de lo que desee.

Pregunta:

¿Él mismo? ¿Para que encuentre su propio nicho?

Respuesta:

Sí, todos en algo. En aquel entonces teníamos muchos clubes. No sé, probablemente ahora ya no los haya.

Comentario:

No lo creo. Había casas de pioneros, clubes.

Mi respuesta:

¡Había una Casa de los Pioneros enorme! Y había un montón de clubes, y todos eran gratis. Ibas, te apuntabas donde querías. ¡Incluso a varios si querías! E ibas, estudiabas.

 

Pregunta:

¿Se acuerda del club de modelos, radio?

Respuesta:

Sí, y no pagabas nada. Entre otras cosas, fui a un club de fotografía. El papel fotográfico, los productos químicos, todo era gratis. ¡Absolutamente todo gratis! ¡Es increíble!

Comentario:

¡Y con qué cariño trataban los maestros del club a los niños!

Mi respuesta:

Sí, personas con ese tipo de carácter trabajaban allí.

Pregunta:

¿Dónde desapareció todo? ¿Qué tenía de malo?

Respuesta:

¡El tiempo! El tiempo no es el mismo. Caímos en una mala racha.

Comentario:

 “Caímos en ello”, ese debería ser el título de esta historia.

Respuesta:

 Si

Comentario:

“La escuela no te prepara para la vida adulta”, piensa este chico.

Mi respuesta

De hecho, creo que nada te puede preparar para la vida adulta. Simplemente nos sumergimos en ella, como en un remolino; y eso es todo, y luego, cada uno nada a su manera.

Pregunta:

¿Qué es la preparación para la vida adulta, si es que hablamos de ello?

 Respuesta:

Aquí es necesario crear imágenes especiales, absolutamente claras y realistas, sacadas de la vida misma.

Pregunta:

¿En la escuela? ¿Es bueno para los niños que aprendan a salir de ellas, a lidiar con ellas, etc.?

Respuesta:

Sí, para debatir y demás. Por otro lado, para darles algunos patrones, pero realistas, por ejemplo: “¿Cómo actuarías si…?” y les cuentas una historia.

Comentario:

Sabe, la conclusión de este chico es muy interesante. Dice: “Creo que la asignatura principal en la escuela podría ser una asignatura en la que se nos enseñara a comprendernos unos a otros. Al fin y al cabo, la capacidad de comunicarse es lo más importante”

Mi Respuesta:

¡Exactamente!

Comentario:

Es como si te estuviera escuchando.

Respuesta:

Nómbrenlo ministro de educación. Y ya está. 

Comentario:

No se necesita ningún conocimiento, solo esas conclusiones.

Mi Respuesta:

Y pon a todos estos ministros en la escuela.

Comentario:

¡Exactamente!

 

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