Como norma general, es difícil de encontrar en una misma persona todo el bien, las cualidades necesarias. Y cuando las personas participan en pareja o incluso en trio en la diseminación integral, entonces el complemento de una con la otra crea una imagen general que incluye todas estas cualidades. Y esto está bien.
El equipo óptimo es de tres personas. Una cifra impar siempre es mejor para tomar decisiones que una par. Pero esto no se refiere a las decenas, en las cuales el trabajo mutuo está dirigido al «ensamblaje», a la «sintonía» entre los amigos.
Allí donde trabajan juntas tres personas (como mínimo), se puede tomar una decisión por mayoría en votación: dos contra uno. En este caso incluso, no puede decirse quién de ellas es el líder.
Por eso lo mejor es un equipo de tres y más personas (cinco, siete). En este caso podrán organizar entre ellas la conexión necesaria con la capa superior del grupo e interactuar con las masas.
Ellas deben ser iguales, de otro modo no tendrán la carga altruista e integral con la cual deben ir hacia las masas.
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Del Kab.tv «A través del tiempo» del 9/25/13
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