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La única arma es la plegaria

Nuestra única arma es la plegaria. Sólo la petición al Creador puede ayudarnos -sólo eso funciona, ¿hay otra fuerza en el mundo que determina algo?  ¿realmente sabes qué añadir de ti a la ayuda del Creador? 

Lo único que existe es la petición al Creador, en la forma más pura cuando lo único que pido es recibir el poder de otorgamiento. Esta es mi única condición. Si añado algo a esta condición, es cómo si yo mismo decidiera y eso no es bueno. Es equivocado. Pues, no sé qué hay en esta desconocida propiedad de otorgamiento. 

Por eso, no hay nada excepto dirigirse al Creador y pedirle sólo por la fuerza de otorgamiento y sólo desde dentro de la decena. Esto es llamado “Israel, la Torá, y el Creador son uno”. Israel es la persona dentro de la decena. La Torá es su deseo de recibir el poder de otorgamiento que el Creador puede dar. Y queremos que los tres componentes se unan. 

Si realmente se unen, significa que llegamos al fin de la corrección, es decir, todos nuestros deseos se unen con la fuente, con la fuerza del Creador. En un todo único. 

Y debemos sentir impotencia, porque yo en mi ego pienso que controlo todo y que hago todo por mí mismo. Pero en esencia, debo llegar al estado opuesto en el que sólo el Creador determina todo y tengo que inclinarme ante Él. 

El Creador es muy celoso. Él no puede soportar que te dirijas a otra fuerza -como si en la realidad existiera algo más que Él. Él ni siquiera está celoso de que te dirijas a otra fuerza, sino de piensas que existe alguien más que Él a quien puedas dirigirte.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 11/jun/21, “Cada día será nuevo a tus ojos”

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El propósito de estar en este mundo

El objetivo del trabajo del hombre en este mundo es lograr unidad total de toda la humanidad, hasta el punto de amar al prójimo como a uno mismo. Así, el hombre restaura su alma, la vasija espiritual común creada por el Creador.

En la medida en que, en esta vasija espiritual (Kli) se unen dos fuerzas opuestas: separación y conexión, recepción y otorgamiento, el hombre revela al Creador como la ventaja de la luz sobre la oscuridad. Creador (Bore) significa ven y ve (Bo-Re), es decir, el concepto que se despliega como luz desde la oscuridad.

Por sí mismo, nadie puede alcanzar la corrección, porque inicialmente solo se creó un alma común, Adam HaRishon, que luego fue rota hasta la partícula más pequeña, hasta la chispa espiritual más pequeña en cada uno de nosotros. Existimos en este mundo para unir los puntos espirituales, las chispas de luz, que existen en todos.

Aunque, este punto no indica ninguna dirección de desarrollo ni el camino para avanzar ni qué hacer con él. Solo despierta una pequeña necesidad de algo espiritual que está por encima de este mundo. Pero para qué exactamente, el hombre no lo entiende. Por eso, los que vienen a estudiar Cabalá no saben qué los trajo ni qué es exactamente lo que les falta ni hacia qué se sienten atraídos.

Incluso nuestra vida cotidiana en este mundo, en una carrera continua por logros y por buscar un pasatiempo tras otro, nadie comprende realmente qué le atrae ni qué le empuja. De hecho, la misma chispa que quiere llevarnos a la corrección final, nos obliga a hacer el trabajo, para tener oportunidad de unirnos con otras chispas y así, recolectar el primer Kli llamado decena.

Y luego otras partículas, otras decenas, se unirán a esta decena y al final llegaremos a la corrección total. Hasta entonces descubriremos la vida eterna y perfecta, el total conocimiento y sentimiento de la verdadera realidad, llamada Creador. Entenderemos el punto que nos condujo desde el principio, nos empujó y nos hizo avanzar.

Para este trabajo organizamos decenas físicas. Nuestro mundo existe para darnos la oportunidad de partir de algo accesible ubicado frente a nuestros ojos. Incluso antes de la corrección espiritual, tenemos oportunidad de crear un sistema material y trabajar dentro de él, de acuerdo con los consejos de los cabalistas: organizar decenas físicas y agregarles cualidades espirituales tanto como sea posible.

Incluso sin sentir la luz superior ni al Creador, podemos trabajar dentro de un pequeño grupo físico de diez personas, despertar la luz superior que poco a poco, nos une y revela cualidades espirituales, ascensos y descensos dentro de la decena.

Pasamos por todos estos cambios varias veces: de la luz a la oscuridad y de la oscuridad a la luz, pasamos por cambios de humor claros y oscuros. Y nos elevamos por encima de estados de ánimo y evaluamos los ascensos y descensos por nuestra cercanía o alienación con los demás y con el Creador, nuestro compromiso con el otorgamiento o la recepción. Así, gradualmente adquirimos nuevos valores, no de este mundo sino del espiritual.

Aprendemos qué acciones pueden atraer la luz que reforma, es decir, la fuerza de la luz general que nos afecta y conecta más. La conexión es la única corrección necesaria para revivir el alma común que deliberadamente fue rota, para permitirnos recogerla.

Al tratar de conectar las partes del alma en conflicto, opuestas y distantes, estudiamos cuál es la cualidad de otorgamiento y quién es el Creador y revelamos la vida perfecta y eterna.
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De la lección diaria de Cabalá 25/abr/21, «Importancia de la difusión»

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¡Ataque!

Los ascensos y descensos son necesarios en nuestro camino; debemos tratarlos de manera equitativa y constructiva y comprender que nos construimos a través de ellos. Pensamos que los ascensos son buenos porque se siente más agradable en nuestro ego. Pero de hecho, un verdadero trabajador se siente mejor con los descensos porque le permiten ampliar su trabajo. Un verdadero maestro se alegra de tener dificultades, experiencias, ardor y búsqueda.

La decena es como el arpa del rey David, el Creador toca en sus cuerdas. Queremos hacer este instrumento con nosotros mismos, unirnos al Creador con nuestra conexión, ayudarlo en todo lo que hace con nosotros y tratar a cada paso, de revelar cada una de sus instrucciones para permitirle tocar en nosotros. Así llegamos a la adhesión al Creador.

Si los amigos quieren conectarse de manera que todos se complementen, revelan que pueden adherirse al Creador a través de cada uno de la decena. Nadie puede contactar al Creador solo. Cada vez que alguien establece una conexión con el Creador, se une a los demás.

Siempre hay una estructura de diez Sefirot donde cada uno juega un papel especial, representando una Sefira y todos atacamos juntos. Es como una unidad militar que pasa a la ofensiva, el que está al frente es el primero en disparar y luego se va atrás de sus amigos. Y el segundo sale en su lugar, mientras que el primero recarga el arma. Luego el tercero, el cuarto y así sucesivamente.
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De la conversación sobre la preparación para el Congreso 22/ene/21

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Una imagen rota

¿Por qué existe la condición de cubrir todas las transgresiones con amor? Porque la vasija del alma común creada por el Creador fue fragmentada y el deseo egoísta entró entre todas sus piezas. Cada pieza está envuelta en egoísmo y no nos permite sentir nuestra conexión.

Nuestro progreso está determinado por reconocer nuestro rechazo natural, inhabilidad y falta de disposición para sentir a otros. Al mismo grado en que estamos distanciados entre nosotros, estamos distanciados del Creador porque mi actitud hacia el Creador no puede ser mejor que mi actitud hacia la decena.

Por lo tanto, todo el trabajo relacionado con el Creador, se hace sólo en la decena y la conexión con el Creador es la conexión entre los diez amigos. Es la única manera de evaluar nuestro verdadero estado. Al grado en que me dedico a mis amigos, me dedico al Creador, es decir, estoy dispuesto a anularme y a existir dentro de mis amigos y dentro del Creador.

Lo principal es mostrarnos, de cualquier forma posible, que anhelamos acercarnos unos a otros en la decena para que nuestra devoción sea visible para todos. Al jugar y dar el ejemplo correcto, eventualmente llegaremos a una devoción real. Vivimos en un mundo de mentiras, por eso, el juego es un asunto serio que nos conduce a la verdad.

Con nuestras acciones jugamos a estar en buena relación y a atraer la luz circundante. Nuestro amor no es real, pero la luz tampoco es real, es luz circundante. Brilla sobre nosotros desde lejos y nada parece real, sólo un juego. Sin embargo, con este juego despertamos al Creador para que juegue con nosotros.

En realidad, somos egoístas, pero fingimos devoción, amor y otorgamiento. Y dado que todo, de nuestra parte, es un juego, el Creador puede ser astuto con nosotros, oculta Su verdadero estado y nos influye con la luz circundante. Así llegamos a cierta similitud entre nosotros.

Puede no ser una conexión real; ni de nuestra parte ni de Su parte, pero ayuda a acercarnos y a reducir nuestra distancia. Así, recibimos más y más influencia del Creador y gradualmente, cambiamos nuestra fuerza de recepción por otorgamiento. En lugar de sentir al Creador como la fuerza general de la naturaleza, comenzamos a sentir la influencia de Su fuerza de vida y a reforzar nuestra conexión con Él: “Yo soy para mi amado y mi amado es para mí”.

Es como si recibiera una foto que alguien rompió en muchos pedazos y la quiero ensamblar para ver quién está en ella. Para completar el rompecabezas, necesito, desde el principio, imaginar correctamente lo que quiero ver. No sé cómo es en realidad esta fuerza, pero sé que trae bien, satisfacción, pone todo en orden y está detrás de todo.

Veo esta fuerza detrás de todo lo que sucede en el mundo, detrás de cada uno de mis amigos. Es necesario conectar todos los fragmentación que existen en nuestro mundo, ponerlos juntos en una sola imagen para ver la manifestación de la fuerza única detrás de todo. Al conectarme con amor con mis amigos por encima de las transgresiones, creamos la imagen del Creador dentro de  nuestra conexión.

La devoción del alma es la devoción hacia el trabajo, hacia los amigos, ayudar a todos y sentirnos representantes del Creador, dispuestos a contribuir con toda nuestra fortaleza, deseos y habilidades para reinstalar la verdadera imagen, reunir todas las piezas en un todo. Esta es la misión de la última generación que vive en nuestro tiempo, está obligada a revelar la fuerza una y única y unida que está detrás de la imagen, detrás de todas las acciones.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 17/ene/21, “El amor cubre todas las transgresiones”

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Una prueba de la devoción del alma

Cada uno tiene un punto en el corazón, una parte de lo divino desde arriba. Es decir, este punto en nosotros está conectado al Creador con un hilo muy delgado, necesitamos intentar darle vida a esta conexión.

Si uso todos mis deseos, cualidades y todas las situaciones con el fin de reforzar esta conexión, expandir y hacer este hilo más ancho y más fuerte y hacer este canal activo en cada momento, demuestro mi devoción hacia el alma.

Necesitamos buscar nuestra conexión con la decena y la conexión con el Creador de manera que todo se reúna en un solo punto. Este será el centro real de la decena.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 17/ene/21, “El amor cubre todas las transgresiones”

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El juego más importante

El juego parece un tema frívolo. Pero si el juego es el medio para pasar del nivel animal al humano, resulta que es lo más importante en nuestro desarrollo, en la sociedad humana.

Enseñamos a los niños con juegos, con juegos se eleva el hombre, del animal, a ser social para su época; se le enseña a tener una actitud correcta hacia el mundo que los rodea y hacia las personas que están a su lado. Todo esto determina el grado humano.

Por eso, lo más importante es jugar, estudiar y adaptar al hombre al mundo. Y lo más importante es educarlo y ponerlo en línea con el mundo superior, que también se llama juego. Y debemos tratarlo como la ocupación más seria.

Si construimos correctamente nuestra relación con el mundo superior o más bien, con el Creador, nos acercamos a Él. Y a lo largo del camino, lo estudiamos, lo entendemos, entramos en conexión con Él, en comunicación mutua, hasta que nos fusionamos con Él y alcanzamos equivalencia total de forma.

Por tanto, la palabra juego parece frívola, pero, es la ocupación más seria. Todos los cambios que queremos hacer en el mundo dependen sólo de cambiarnos a nosotros mismos con juegos. Nada cambia fuera de nosotros, sólo en nuestra percepción.

El mundo es mi sensación. Y el juego es el medio para, fácilmente, hacer cambios internos para no perder el rumbo y cambiar cada vez a un nivel de percepción nuevo, cada vez más avanzado.

Es posible que los estados futuros no me atraigan mucho, porque debo amar a quienes ahora odio o me son indiferentes. Y debo tratarme a mí mismo de manera diferente, adquirir nuevas cualidades y pensamientos, preferir algunos y rechazar otros. Para hacerlo, necesito ejercicios que yo mismo debo asignar y realizar, es decir, jugarlos.

Constantemente debo crear los estados por los que quiero pasar; es decir, debo llevar mis deseos, pensamientos y mi ego, a nuevos estados. En la sabiduría de la Cabalá, estudiamos cómo crear juegos para crecer. Y el juego más importante es el grupo.

Con ayuda del juego, podemos pasar de un estado cómodo a estados que no parecen muy agradables: dar, amar, conectar. Los estados pasarán de no deseados a deseables, de repulsivos a atractivos, de odiosos a amados. Todos los cambios ocurren porque nos imaginamos en nuevos estados, construimos sistemas y gradualmente cambiamos y nos convertimos en nuevas personas.

Lo que solía parecer repugnante: otorgamiento, amor, participación, ahora parece lo más atractivo y bueno. Lo que fue odiado y rechazado se vuelve deseable y estamos dispuestos a hacer cualquier cosa para lograr un nuevo estado.

El juego es una transición del estado actual al deseado incluso si aún no es deseado. El medio para pasar de un estado a otro se denomina juego, debo convertirme en experto y mejorar mis habilidades en todo momento.

Si me cambio a mí mismo con este juego, como resultado, el mundo entero cambiará. Cambio mis prioridades y evalúo todo de manera diferente, según mis cambios. Por eso, en un juego así, no me ajusto al mundo, sino que lo cambio, lo corrijo y lo mejoro.

Si podemos jugar para cambiar nuestros estados, es el medio más efectivo para lograr el objetivo, que está en el centro de todo nuestro trabajo.

Crecemos como niños: a medida que crecen, su mundo cambia. No puedes considerarte adulto si no estás sujeto a cambios. Si estamos en cambio constante, veremos que el mundo cambia. Por eso, siempre seremos niños, jóvenes y estaremos llenos de vida, cambiando y avanzando infatigablemente.

El juego es el medio más importante para lograr el objetivo de la creación, para lograr equivalencia de forma con el Creador, es decir, fusionarnos con Él. El juego incluye educación, estudio, ejercicios teóricos y prácticos y todo tipo de conexiones.

Lo principal es buscar los medios que nos ayuden a cambiar, comprobar constantemente si mi visión del medio ambiente, de mí mismo y del propósito de la creación cambió desde ayer Exactamente. ¿qué cambió en mí, en relación con mis amigos, con la decena? Así, el juego se vuelve muy importante para cada uno.

Los niños juegan todo el tiempo. Después crecemos y dejamos de jugar. Soñamos con ser adultos, pero eso sólo es dejar de desarrollarnos. Desde el punto de vista del desarrollo, morimos. Es decir, debemos mantenernos jóvenes de espíritu, cambiar todo el tiempo, jugar a un nivel más alto con respecto al presente y avanzar cada vez más.

En la vida cotidiana, damos juegos educativos a los niños, para que amplíen sus horizontes y estimulen su crecimiento. De la misma forma, en el trabajo espiritual, debemos buscar lo que nos ayude a crecer. Y la herramienta principal son los escritos de los cabalistas y su práctica en la decena, donde evaluamos nuestro progreso, mientras más cerca estamos, más nos acercamos al Creador.

Debemos ser ejemplo mutuo en este juego y despertar para, finalmente unirnos y que nuestros corazones se fundan en el centro de la decena y alcancemos nuestro primer grado espiritual.

En el mundo material, se cree que jugar es frívolo, pero en el mundo espiritual, es la actividad más seria. Jugando al siguiente estado y esforzándonos por lograrlo, avanzamos y crecemos.

Toda nuestra vida es un juego. En ese juego, el Creador inicialmente nos sacó de Su sistema, necesitamos jugar para volver allí y convertirnos en Adam, es decir, un hombre con un corazón.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 3/ene/21, «Mishak»

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Ve el mundo desde una nueva perspectiva

El libro del Zóhar nos habla de que sus autores, los estudiantes de Rabí Shimón, se reunían antes de las lecciones y cada vez revelaban una nueva profundidad de la creación y la describieron en el libro. Antes de enfocarse en la lección, sentían un odio tan enorme entre ellos que estaban dispuestos a matarse. Así de grande era su egoísmo. 

Tenemos que aprender a reconstruir nuestra conexión, al menos con la misma inclinación y de acuerdo al mismo sistema. Es decir, construir otro piso por encima de nosotros, “el amor cubrirá todas las transgresiones”. Las transgresiones permanecen, pero construimos una conexión por encima de ellas. Así, existimos en dos mundos al mismo tiempo: en nuestro mundo y en el mundo espiritual. 

Al intentar enfocarnos en nosotros, en la decena, gradualmente despertamos y convocamos a la luz circundante sobre nosotros y con su ayuda debemos construir un segundo piso en cada decena. Necesitamos exigir al Creador, hacer todo lo que dependa de nosotros en nuestro nivel: orar, clamar, pedir y así, tendremos éxito. Comenzaremos a sentir que ascendemos por encima de todo lo que conocemos y por encima de nuestra razón. Por encima de la percepción del mundo y a verlo de forma diferente, en forma de síntesis, de manera que a pesar de nuestro primer piso egoísta, podemos ver que todo está absoluta y globalmente conectado. 

Así, todos los problemas y diferencias desaparecen, en su lugar nos complementamos, ese el sistema espiritual de conexión. Es, en realidad, lo que necesitamos aprender. Lo hacemos en las decenas y en nuestro estudio. 

Esta es la meta de nuestro estudio, de nuestra vida en este mundo, regresamos al estado corporal una y otra vez y restauramos y reconstruimos nuestra conexión, que cubre todas las discrepancias y desacuerdos, que permanecen y crecen más y más. Así funciona.
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De Kabtv “Fundamentos de Cabalá” 6/feb/19

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Una máquina de 10 cilindros 

La revelación del Creador llega del estado más bajo, del polvo, como está dicho: “Polvo eres y al polvo regresarás”.  Todo el tiempo caemos en estado de polvo, perdemos interés en los deseos y sabores espirituales; y de ese polvo, debemos elevarnos: “Todos ayudan a su amigo”. 

El hombre por sí mismo no puede elevarse del descenso, sólo si los demás le dan ejemplo y le despiertan. Así tendrá un ascenso correcto, no por causa de su ego. Mi amigo me ayuda a levantarme y yo le ayudo a él, es decir, trabajo en un grupo y la fuerza de conexión funciona. Sólo así será una acción espiritual. 

Si el hombre cae al estado de polvo, por sí mismo no tiene fuerza. La única esperanza es la decena. Nunca podré encontrar en mí fuerza para moverme. El ego me engaña: “¡Intenta y tendrás éxito!” Pero sólo funciona en nuestro mundo y no en el mundo espiritual. Sólo puedo elevarme con la fuerza del grupo: “Todos ayudaron a su amigo”. De otra forma no será un ascenso sino una decepción. 

Yo estoy hasta abajo, mis amigos están arriba y así nos elevamos unos a otros, como los escaladores en la montaña, que van atados por una cuerda. 

Me anulo ante la decena, intento sentir menos que los demás y así, me fortalezco; luego, con la fuerza recibida de mis amigos, hago la acción inversa y les ayudo.  

Al anularme ante el grupo, recibo de él fuerza superior que actúa sobre mí y me despierta. Yo estuve más abajo que todos, pero ahora, con la fuerza recibida del grupo, influyo en los demás, es decir, me vuelvo como el Creador para ellos. Primero, la recibí de mis amigos, como Maljut y ahora, les doy a ellos, como Keter. Así trabajo como el pistón de una máquina: Maljut – Keter – Maljut.

Todos debemos ser, tanto el más pequeño como el más grande en la decena. Si todos trabajamos así, tendremos una máquina con diez cilindros — ¡imagina la fuerza! Todos los pistones juntos empujan nuestro volumen total, hasta que se desborda y el Creador se revela dentro. 

En el primer golpe del pistón, me sumerjo en la decena y me enfoco en ella en los deseos de mis amigos, en el segundo golpe, elevo sus deseos al Creador. Este ascenso se conoce como MAN pues pido por todos y recibo fuerza desde arriba; con esta fuerza, desciendo y la entrego a mis amigos, adquiero otra vez un nuevo deseo de ellos y lo elevo como plegaria, MAN

Así subo y bajo todo el tiempo: MAN – MAD y así lo hacen todos en el grupo, todos nuestros diez cilindros. Conecto con su deseo, quiero elevar a mis amigos y llevarlos cerca del Creador; y del Creador recibo el regalo de fuerza, placer y revelación y lo transfiero a mis amigos. Trabajo como un canal de transmisión en ambas direcciones para elevar al grupo hacia el Creador.
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De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 17/nov/20, “El trabajo con fe por encima de la razón”.

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La decena es la suma de las propiedades de la naturaleza

939.02Pregunta: Cualquier comunicación es interacción entre gente. Y, debe haber al menos dos partes: es decir, el que habla y el que oye, ¿podemos decir que mientras más participen en la comunicación, mayor será el potencial para una comunicación de alta calidad?

Respuesta: Hasta cierto nivel, porque no podemos imaginar más de diez propiedades diferentes y trabajar con ellas correctamente.

Observación: Siempre dice que exactamente diez personas son el mínimo y el óptimo para la comunicación.

Mi comentario: Sí. Pero si vas más allá, debes ampliar y combinar tus impresiones y sensaciones, tu trabajo e imaginar todo el sistema, el grupo en equipos de no más de diez personas, para trabajar con cada decena como una unidad.

Pregunta: Resulta que profundizo mi conexión con los otros nueve amigos de la decena, la hago mejor, pero ¿no amplío el grupo en términos de número?

Respuesta: No puedes o perderás de vista a todos los participantes. Pero si tomas esa decena como unidad y trabajas con ella, puedes reunir nueve decenas más.

Pregunta: Entonces ¿no está claro por qué hay tanta gente?

Respuesta: Para que podamos darle a todos la oportunidad de ejercer su libre albedrío.

Pregunta: Pero hay miles de millones de personas en el mundo, a quienes nunca veré o veré, quizá, una vez en mi vida ¿dónde está la comunicación? ¿por qué se hace esto?

Respuesta: Para descomponer toda la naturaleza integral en ciertas partes limitadas, que en su integridad podrían presentarse como naturaleza ilimitada. Es decir, es la solución al problema; o cuadrar el círculo o resolver una integral usando el método unitario.

Aunque la naturaleza es integral y global, no se considera a sí misma por sus componentes sino por sus propiedades. Pero para transformar pequeñas formas individuales en propiedades, se necesita una gran cantidad de estas formas.

Pregunta: En principio, diez personas bastan. Y si en mi vida conozco a varios miles de personas y nunca al resto, ¿no debería preocuparme? No es el objetivo de la naturaleza.

Respuesta: Puedes tomar sólo una decena arbitrariamente y encontrar entre ella absolutamente todas las leyes y propiedades de la naturaleza.
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De Kabtv «Habilidades de comunicación» 21/ago/20

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La unidad más pequeña de la sociedad es la decena

Pregunta: Para que exista comunicación, se necesitan reglas para recibir y transmitir, codificar y decodificar información ¿cuáles son esas reglas, es decir, leyes de dar y recibir? ¿se pueden estudiar?

Respuesta: Si, la gente debe ser educada en esto. Las habilidades de comunicación son esenciales. Vemos que su ausencia provoca malentendidos mutuos, hasta la reclusión. La comunicación es prácticamente todo.

El hecho es que, originalmente, fuimos creados egoístas, creemos que podemos vivir con nuestro ego en paz y no tener necesidad de nadie en absoluto. Y si necesitamos a alguien, es sólo alguien a quien pueda tolerar y usar hasta cierto punto. Pero es totalmente equivocado. Debemos explicar que la unidad más pequeña de la sociedad no es la familia sino diez personas. La familia es una unidad animal. Una unidad social son diez personas, cercanas en espíritu, con una meta común en la vida y juntos la encarnan. En esta circunstancia, el hombre se desarrolla hasta estados absolutamente infinitos.

Pregunta: ¿Puede la decena cambiar en el transcurso del tiempo?

Respuesta: Si.

Pregunta: Entonces, ¿por decena se refiere a un término interno y no a un número de personas: diez personas?

Respuesta: Diez personas es también una cantidad física con diez combinaciones diferentes de deseos individuales. En Cabalá, se llaman puntos en el corazón.
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De Kabtv “Habilidades de comunicación” 11/may/20

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