entradas en 'Decenas' categoría

Deja la seguridad de lo conocido, el ego y descubre la perfección, el otorgamiento

Nuestro deseo personal es muy pequeño, sólo puede disfrutar de los placeres de este mundo. Si se adquiere el deseo del Creador, es decir, la intención de otorgar, se obtiene un deseo ilimitado, el recipiente espiritual y se disfruta no al recibir, sino al otorgar. Ya no estás aislado, atado a sensaciones temporales, aleatorias y personales, sino en un sentido de alegría eterna, perfecta e infinita.

Es la diferencia entre el deseo egoísta y el deseo altruista. De hecho, el propósito de la creación es deleitar a lo creado. Deberíamos disfrutarlo, pero de tal manera que el Creador pueda darnos satisfacción ilimitada; es decir, no hay límite. Por eso, necesitamos un deseo fuera de la creación, sin límite. Sólo puede ser en otorgamiento.

Nos asusta, pues supuestamente nos separamos de nuestro «yo», nos perdemos, nos convertimos en esclavos de la fuerza superior. Pero no es del todo cierto. Por el contrario, cambiamos un deseo pequeño, temporal, aleatorio y limitado por uno perfecto, eterno e ilimitado. Esa es la diferencia. Pero para hacerlo, necesitamos superar la barrera psicológica: mi deseo. Y asirlo como el bebé a su viejo oso de peluche. No puede dejarlo ir, aunque a cambio se le ofrezca todo el mundo: ir, disfrutar y abrir nuevos horizontes. No, él solo quiere su oso, lo abraza, porque es «mío».

No estamos de acuerdo en separarnos de nuestro ego mezquino, aunque sólo nos da problemas. De hecho, esos problemas son nuestra ayuda, un llamado del Creador para salir del ego. Pero no importa cuánto intentemos sacar el juguete de las manos del niño, él no lo dejará ir.

La sabiduría de la Cabalá trata de explicarnos que vale la pena dejar tu egoísmo y comenzar a trabajar en un grupo. Pero, tenemos grandes dificultades para aceptar sus explicaciones. Somos cerrados, limitados e incapaces de pensar por encima de la frontera egoísta, por encima de nuestro viejo oso. Nos aferramos y nos parece que toda nuestra vida está encerrada ahí.

Sólo el grupo, sólo la Luz de que reforma pueden ayudar y cambiar algo. Por eso, el Creador, para prepararnos rompió el alma común y dijo: «Que cada uno ayude a su prójimo». No puedo evitarlo, no puedo luchar contra mi ego, pero puedo ayudar a mis amigos. Y así es para cada uno.

Todos en la decena piensan en los demás y gracias a eso tenemos oportunidad de dejar ir al oso, abrir nuestras manos y a cambio, entrar en otro mundo, otra realidad. El Creador hizo una gran preparación para darnos esta oportunidad afortunada. Sólo necesitamos escuchar los consejos de los cabalistas. Hoy estamos en un punto crítico, y podemos realizar esta transición si sólo lo pensamos seriamente y no perdemos la oportunidad que se nos ofrece.1
De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 28/ene/20, «Dar contento al Creador»

1 minuto 04:00

Material relacionado:
Egoísmo al servicio del altruismo
Autoexpresión libre a través del altruismo
“¡Quítense los lentes color de rosa!”

Mis amigos en mi corazón

Podemos imaginar cómo debe ser la plegaria al Creador. Podemos discutirlo en general. Pero ¿por qué es tan difícil expresar las palabras al dirigirse a Él? Tengo que sentirme a mí mismo y a mí mismo, como parte del grupo, ver su contribución y la impresión del Creador que recibo a través de ellos. Reuno todas esas impresiones en el interior y las uso para dirigirme al Creador a través de la decena

Tengo que pasar todo por mi corazón. Si el corazón no puede hacer al trabajo, le ayudo con mi mente, con mis pensamientos. Es mejor que sea trabajo del corazón y que la mente simplemente apoye al corazón, cuando no puedo sentir mi mente en absoluto y trabajo exclusivamente con los sentidos. 

Así debemos trabajar todo el día y cada día, atesorar la inspiración de todo los amigos, ni siquiera necesito reunirme físicamente. Mis amigos están en mi corazón y me esfuerzo para sentirlos, inspirarme y sentir un Creador común para todos nosotros, dentro de esa inspiración. Con la inspiración del Creador, que recibo a través de mis amigos, elevo la plegaria de regreso a Él, MAN, también a través de mis amigos. Este es el círculo de nuestro trabajo.
De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 29/ene/20, “Dar contento al Creador”
minuto 51:50

Material relacionado:
Plegaria – Conversación con el Creador
La conversación entre el Creador y su amada creación
Acepta trabajar para el Creador

Percibe a la decena como el lugar donde habita el Creador

No podemos alcanzar equivalencia de forma con el Creador si nos enfocamos sólo en Él. El Creador es evasivo e inaccesible a nuestra percepción personal. Pero al ajustar nuestra percepción para sentir amor mutuo en la decena, nos dirigimos al Creador.

El Creador está oculto; Él existe sólo como una impresión en nuestro recipiente espiritual, la decena. La decena misma se encarga de dar satisfacción al Creador. Pues, si doy alegría a mis amigos, para dar contento al Creador, me elevo por encima de mi ego y preocupación personal y todo ese cuidado, llega al Creador. Cuidar a los amigos es la vasija (Kli), para cuidar al Creador.

El Creador viste en mi preocupación por los amigos, por la decena. No puedo tener una relación directa de Él, pero si estoy dispuesto a cuidar a mis amigos, el Creador se viste en ese cuidado. Tengo un trabajo práctico que hacer y dejo que el Creador se vista en él.

Por eso se dice: «Del amor a los seres creados al amor al Creador», el amor al Creador está en amar a los seres creados. Sólo así puedes lograr comunicarte con el Creador.1

Mi meta es el Creador. Quiero cuidarlo como Él me cuida. Pero no tengo nada a que aferrarme, no sé qué es el Creador y puedo comenzar a fantasear, a construir ídolos. Inicialmente, Abraham lo hizo construyendo ídolos. Pero luego vio que así, no se puede revelar a la fuerza superior que gobierna la realidad.

Por eso, Abraham hizo añicos a los ídolos y comenzó a anhelar al Creador, sin estatuas ni imagen, nada ante quien inclinarse. El ropaje en el que podemos imaginar o formar al Creador es la decena, el grupo. Así, Abraham comenzó a reunir gente a su alrededor, diciendo: «¿Quién sea para el Creador, que venga a mí!», «Ama a tu prójimo como a ti mismo» y «El amor cubrirá todos los crímenes».

La conexión es la vasija dentro de la que se revela el Creador. La conexión correcta, cuando todos se preocupan por los demás, es el único «ídolo» que se nos permite construir, para que ahí entre el espíritu superior que llena al grupo, las diez Sefirot. Si la decena logra la conexión correcta, se convierten en el lugar en el que habita el Creador. Debo percibir a la decena como un lugar, una vasija en la que habita el espíritu superior.2

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 21/ene/20, Dar satisfacción al Creador

1 minuto 16:20

2 minuto 23:20

Material relacionado:
¡Sólo en la Decena!
Variaciones en el concepto de la decena
Dos personas también son «una decena»

“Entren ya!”

Seguimos leyendo los mismos artículos, pero debemos verlos de manera nueva cada vez, como si los leyéramos por primera vez. Si tomo el material como nuevo, es señal de que avanzo. El artículo es antiguo, como está escrito: «Y comerás una conserva vieja, guardada por mucho tiempo», pero cada vez  encuentro un nuevo sabor en ella.1

En cascada, de arriba hacia abajo, los mundos superiores nos abren el camino de abajo hacia arriba para que, eventualmente, descubramos que estamos en la parte inferior, al pie de la escalera y que debemos subirla. Todo está determinado, cada grado. La única opción es, si seguimos este camino a su debido tiempo (Beito) para cada parada, es decir, de acuerdo con un proceso predeterminado que va de un grado al siguiente o, aceleramos el tiempo (Ajishena), apresuramos nuestro ascenso de acuerdo con nuestro esfuerzo y así, cambiamos su carácter.

Todos los estados ya están predeterminados y podemos entrar con nuestro deseo, solicitando y haciendo esfuerzos para avanzar. Si vamos con el curso natural del tiempo, pararemos en cada grado, hasta que las condiciones del viejo grado nos obliguen a cambiar. Por lo tanto, será un viaje lento y desagradable.2

La parte interna de los mundos es la Luz superior vestida en deseos. La parte externa es el esfuerzo que hacemos para entrar en la interioridad y ascender. Siempre estamos en la externalidad y tenemos que lograr la interioridad con nuestro esfuerzo.

En cada grado, pasamos de la externalidad a la interioridad. La externalidad representa las condiciones que se nos dan, en las que necesitamos revelar la intensidad de nuestro esfuerzo, deseo, disposición, luego, seremos recompensados con la interioridad. Es como las líneas izquierda y derecha, desde donde se construye la línea media. Las etapas del logro espiritual siempre van de la externalidad a la interioridad.

El hombre primero pertenece a las naciones del mundo que están la externalidad de los mundos. Cuando comprende que es necesario alcanzar el otorgamiento y que es posible sólo en nuestra conexión y garantía mutua, alcanza la interioridad y se convierte en Israel. En cada grado recibimos nuevas condiciones y las implementamos pasando de la línea izquierda a la derecha.3

No podemos desconectarnos artificialmente de esperar recompensa egoísta, todo depende del alcance de nuestra conexión. Mientras más nos conectamos, más sentimos que dependemos del Único. Y cuando dependo del Único —el único principio, la única fuente— lo demás desaparece de mi campo de visión porque dejo de tomarlo en cuenta, lo relaciono todo con la única fuerza superior, junto a la cual no hay nada. Todo depende de nuestra conexión.4

La externalidad gobierna sobre nosotros para que podamos superar ese control externo en nuestro interior. Cada uno consta de una parte externa y otra interna y, con ayuda del grupo, del entorno y del estudio, debemos superar la externalidad para examinar la interioridad y conectar esta parte interna con los puntos internos de los amigos. Así llegaremos al centro de la decena, donde el Creador ciertamente nos está esperando.

Imagina que nosotros, es decir, nuestro punto interno, llega a una puerta pesada con ataduras de hierro, si todos estamos conectados, la puerta se abre y el Creador nos encuentra en el umbral diciendo: “Bueno, ¿dónde han estado? ¡Entren ya! La mesa está preparada y todo está listo para la fiesta”.5

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 17/dic/19, «Una sierva que es heredera de su ama»

1 minuto 0:20

2 minuto 4:25

3 minuto 6:30

4 minuto 39:30

5 minuto 1:19:30

Material relacionado:
Debemos preferir la interioridad
Pérdida del gusto en el trabajo: una invitación del Creador
Las líneas derecha e izquierda

Preparándonos para saltar al próximo grado a través de la decena

La fe por encima de la razón es un concepto completamente desconocido para nosotros; en nuestro vocabulario ordinario no existen esas palabras. Pero cuando intentamos lograr la conexión, comenzamos a entender que el principal punto de observación es el centro de la decena. Desde este comenzamos a relacionarnos con el mundo espiritual, no desde un punto individual de una persona, sino desde este punto común en el cual uno se disuelve en la decena, abandonando mi egoísmo y visión personal de las cosas. Entonces, uno se eleva desde su propia visión animal del mundo a la visión humana, comenzando a ver todo a través de mi conexión con la decena. 

A partir de esto, una persona puede ya entender lo que es la fe por encima de la razón con la visión de todo a través de la unificación. No existo yo, existe sólo nosotros, y mis bases y visión vienen de nuestra conexión. El punto a partir del cual estoy observando ya no está en mi deseo de disfrutar sino en mi deseo de dar a la decena. Y por lo tanto, este punto es llamado fe, el punto de Biná, otorgamiento. 

Previamente, observaba todo desde mi deseo de disfrutar, y ahora observo desde el punto de Biná. Resulta que el punto de Maljut se elevó a Biná, se unió a éste, y observa toda la creación desde ahí. Me uno al centro de la decena y observo todo con los ojos de la fe. Mientras me esfuerzo por entrar en contacto con la decena y percibo nuestra conexión por encima de mis intereses personales y mis deseos materiales, egoístas, esto determina el tamaño y altura de mi fe. 

Me gustaría sentir y entender el deseo de disfrutar con mi mente, pero me conecto con mis amigos y me entrego a la meta común, y esto significa que gano fe por encima de la razón. El Creador hace todo para traerme de regreso a mi deseo animal de disfrutar, al sentido común, a estar con nuestras cuatro piernas firmemente en el suelo. Pero no quiero regresar al suelo, quiero aferrarme al centro de la decena como si estuviera suspendido en el aire como una torre voladora. 

Así es como construimos este punto, el centro de la decena, y comenzamos a construir una torre en ella, un Templo, una casa de santidad, es decir, un lugar donde Maljut (la casa) está conectada a Biná (santidad).1

Usualmente, nos esforzamos por sobreponernos a las dificultades por nosotros mismos, pero esto no es correcto. La meta es aferrarse al Creador. Si quiero sobreponerme solo, sólo incremento mi egoísmo, alejándome del Creador. Por lo tanto, en cualquier obstáculo, necesitas ver una manera de adherirte más al Creador, una razón para una petición y plegaria.2

Rabash, “Toda la Torá es un solo Nombre Sagrado”: es decir, cualquier superación en el trabajo es llamada “caminar en el trabajo del Creador, dado que cada centavo se reúne en una gran cantidad”. Es decir, todas las veces que nos sobreponemos acumulamos cierta medida requerida para convertirnos en un Kli para la recepción de la abundancia. 

Y así sucede en cada paso. Nunca saltamos sobre éste de una sola vez, sino lo evaluamos e intentamos más y más, como un gato preparándose para saltar, hasta que nos movemos al próximo estado.3

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 28/nov/19, «Centro de la decena»
1 Minuto 1:00
2 Minuto 12:40
3 Minuto 16:30

Material relacionado:
El sistema de la conexión espiritual
Todo lo que necesito es la decena
La fe por encima de la razón es otorgamiento por encima de la recepción

Seguro para el alma

El centro de la decena es el punto de conexión con el Creador, el lugar de la construcción del Templo, el punto central de la creación, el punto del inicio de la corrección y de su final. Con respecto a los seres creados, todo sucede en ese punto, en el centro de nuestra conexión. El Creador, por su parte, también influye en este punto, nos une a su alrededor. De hecho, es el punto central de las acciones del Creador y de las acciones e intenciones de los seres creados. El sistema del universo está organizado de modo que empuja a los seres creados a ese punto central, ya sea por su voluntad o en contra, eso depende del destino.

Ese punto lo contiene todo. Por eso debemos dirigirnos a ese centro como la meta de todas nuestras acciones, intenciones y oraciones. Pues, está en contra de nuestro deseo. El Creador creó la creación fuera de Su nivel, excepto ese punto. Así, todos los deseos, pensamientos, acciones, todas nuestras cualidades egoístas van en dirección opuesta a ese punto central y no queremos ser incluidos en él, rechazamos la conexión.

Al examinar el centro de la decena, revelamos todo: el punto central del universo y el alma común de Adam HaRishon, el propósito de la corrección; todo está incluido en ese punto, en Maljut del mundo del infinito. Cuando empezamos a enfocarnos en ese punto único, descubrimos que nuestras acciones, intenciones y pensamientos no nos pertenecen, sólo podemos identificarnos con esas acciones, que realiza el Creador, reuniéndonos en ese centro.

Este punto se llama «Templo», para formar nuestra actitud correcta hacia el Creador en él, tenemos que pasar por toda la historia del desarrollo. Sólo así lograremos adhesión con Él, cuando nuestros anhelos e intenciones sean sólo para Él. Tenemos que cruzar muchos obstáculos para descubrir que no hacemos nada por nosotros mismos, que el Creador lo hace todo, tanto lo malo como lo bueno.

Sólo necesitamos reconocer que todo viene del Creador. Y como todo va a este punto de conexión, punto de adhesión, no hay maldad, sólo hay bien, porque todo está incluido en la adhesión. Todo el trabajo interno del hombre se concentra en ese punto central. El universo entero y todo el flujo de nuestro mundo existen para llevar al hombre al centro de esta estructura llamada «alma», hasta el punto de conexión con el Creador.1

La cubierta egoísta externa (Klipá), se llama «piel de serpiente» (Mishja de Jivia), es la más tosca. Me hace creer que soy dueño de mis acciones y que mi vida es consecuencia de mis decisiones. Obviamente, esto es un error. El hombre repite este error una y otra vez y eso lo aleja del camino. En lugar de ir por encima de los problemas y adherirme al Creador como el amo de todas las acciones, me golpeo y lamento mis malas acciones, como si algo dependiera de mí.

La Klipá es requerida para nuestra corrección. Durante su avance, el hombre se aferra al deseo interno y santo y transfiere más y más propiedades bajo su poder. Por eso, el deseo interno crece y gana fuerza. Pero al mismo tiempo, la Klipá siempre crece de nuevo, se vuelve más y más fuerte. siempre debemos entender que todo es organizado por el Creador y por eso, debemos someternos y aceptar lo que suceda.

¡Es imposible escapar de la vida! Pues, todo viene de la fuerza superior única. Aunque sufro y soy infeliz, es el Creador quien me lleva a través de todos los estados. Sólo debo anularme y aceptar todo como bueno. Lo único que necesito es corregir la intención.

Ir por encima de todo lo que sucede es adherirme al deseo interno. A veces me avergüenzo de mi pasado, lo lamento, pero eso es una Klipá, la serpiente. Esa serpiente me asegura que es mi culpa, como si tuviera independencia, libertad de acción, como si yo mismo creara mi destino y no el Creador.

El centro de la decena que queremos alcanzar es realmente un punto central. No es sólo un simple punto de conexión, sino el punto de unidad. Ese objetivo no es un color; incluye todo el caleidoscopio: todas las Klipot y toda la santidad. Si no exploro las Klipot y no las adjunto al lado opuesto del punto, no pueden existir. Es el punto central de todas las cualidades, pros y contras, pero preparadas de forma correcta. Siempre, atribuyo todo a «No hay nada más que el Creador, el bueno que hace el bien».2

En el esfuerzo por entrar en el punto central de toda nuestra vida, de todos nuestros esfuerzos, nos encontramos con el Creador. En este lugar comienza la Shejiná. Ahí revelamos el «campo bendecido por el Creador», el área en la que podemos conectarnos porque allí está el Creador que nos ayuda. Es la entrada para los que llaman a Su puerta, la puerta de la unidad.

Allí, en el centro de la decena, descubriremos nuestro trabajo interno y el trabajo externo entre nosotros, está escrito: “Cada uno ayuda a su amigo”. Estos dos tipos de trabajo son opuestos entre sí: o me concentro dentro de mí y examino mis estados o estoy con mis amigos. Me es difícil conectar uno con el otro. Pero, es necesario combinar estos opuestos, porque en la espiritualidad, no hay diferencia entre ellos: es el mismo punto.

Sin embargo, si no es espiritualidad, no coinciden en un punto y tenemos trabajo personal en nosotros mismos y la conexión externa.3

Por lo general, el hombre comienza a lamentar sus acciones pasadas. Pero, debemos entender que todo sucede de acuerdo con el guía superior: «no hay nada más que Él». Por lo tanto, hasta este momento, nada de lo que ha sucedido depende de mí. Sin embargo, a partir de este momento, todo depende de mí. Pues, ya tengo un grupo, una decena, un maestro y un método y debo elevarme al estado en que todo lo que ocurre está organizado por el Creador. Ya me incluí desde el inicio, anulé mi «yo» y deseo ir en fe por encima de la razón.4

Todo lo que sucede viene de arriba y la única forma de cambiarlo, es integrarse en el grupo y con su ayuda, aceptar lo que el Creador me envía. Si me golpeo por lo que sucedió en mi vida, es falta de fe, falta de un contacto mínimo con el Creador.

Me siento muy mal en este momento, pero tengo que ser incluido en el concepto de «No hay nada más que Él» y soltar las riendas, dejar que mi caballo me lleve a donde tengo que ir. No me importa a dónde; le doy libertad. Pues, es un ángel. Dejo que la vida me lleve a donde me lleve. Pues con mis intentos de hacer lo correcto, veo hacia atrás y veo lo que he hecho ¿por qué viví así? Es el ego más horrible, porque trato de ponerme en el centro del universo, como si yo mismo controlara mi vida.5

Tenemos que sentir dolor, no hay otra forma. Si pongo mi mano en el fuego y no siento dolor, la mano se quemará. Pero si duele, quito mi mano del fuego. Así que el sufrimiento me guía por la vida. Por eso, la vergüenza que sentimos en nuestro ego es de gran ayuda. En primer lugar, debemos elevarnos por encima. No me avergüenzo de lo que me pasó, porque toda mi vida está cien por ciento controlada desde arriba. Pero, no sólo no me retiro, trato de aferrarme a «No hay nada más que Él».6

Cada uno de los diez amigos trabaja para entender que no hay nada más que el Creador. Este es el lugar donde nos encontramos en la decena, es el punto donde tratamos de anularnos para conectarnos entre nosotros y en esa conexión lograr la unidad llamada, Creador.7

El primer momento en el que sucede, siempre lo percibimos como perturbación externa que vino de la nada y por supuesto, no lo asociamos con el Creador. Cada situación que surge es la revelación de un nuevo Reshimó roto, por eso, no hay Creador ni fuerza superior. La persona nunca comienza por la adhesión con la fuerza superior; al contrario, se concentra en el suceso, en el propio Reshimó que surgió de la destrucción. Aquí ya depende del entorno y de nuestra preparación para percibir qué tan rápido podemos lograr la percepción correcta.

Perdemos conexión con el Creador, como si perdiéramos la conciencia. Es la revelación de un nuevo registro informativo (Reshimó) y puesto que todo viene de la destrucción, es obvio que no hay Creador. Por eso, todo depende de lo rápido pueda descartar los pensamientos de la serpiente, que dice que todo depende de mí y de otros en el mundo.

En nuestro mundo, tenemos un seguro de salud en caso de una enfermedad o accidente. Asimismo, debo asegurarme contra el descenso espiritual para poder volver a la vida espiritual. Sólo el grupo puede ayudar, no hay otra forma. El Creador no me asegurará, pero puedo hacer arreglos con mis amigos. Mientras estemos en este mundo, debemos prepararnos y asegurar el alma de la misma manera que aseguramos el cuerpo, así cuando me sacudan los disturbios, recibiré ayuda para volver rápidamente a la meta, al trabajo.

En el grupo, debo obtener un seguro del alma tal, que todo mi trabajo sea llegar al centro de la decena. Por eso, preparo la conexión con los nueve amigos, para así alcanzar el centro de la decena y caer en sus manos. Y cada uno cae en manos de los demás.

Así veré que no hay otro modo de acercarse al centro de la decena, sólo con ayuda de los amigos. Para esto, no necesito tener accidentes, sé de antemano que todo el tiempo estoy en un estado destrozado debido a las Reshimot que vienen del accidente, de la destrucción de Adam HaRishon. Por eso, es claro para mí que sólo podemos confiar en las manos de los amigos y necesitamos fortalecer la conexión con ellos. Les ayudaré y ellos me ayudarán y entre nosotros, nos acercaremos rápidamente al punto central.

El punto integral que nos conecta se llama; centro de la decena. Si todos tratamos de dar satisfacción al Creador, incluso el ego nos respaldará porque el Creador es nuestro objetivo común.8

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 22/nov/19, El centro de la decena.

1 minuto 0:40

2 minuto 17:20

3 minuto 28:15

4 minuto 30:45

5 minuto 32:20

6 minuto 36:50

7 minuto 40:55

8 minuto 47:10

Material relacionado:
El mosaico de mi alma
¿Puede una persona sin corazón tener alma?
Toda la humanidad es el cuerpo de tu alma

El centro de la decena es la vasija espiritual

No tengo que borrar mis sentimientos como si no existieran. Si me convierto en cero absoluto para no pensar en mí, destruyo toda la profundidad del deseo. Por el contrario, necesito elevarme por encima de mi egoísmo. De otro modo, resulta que soy cero y el Creador es un poco más que cero y nada más.1

Es insuficiente con sólo decidir que no hay nada más que el Creador. Necesita una fuerza especial de fe para elevarme un poco por encima de mí. De lo contrario, puedo decir todo lo que quiera; que no hay nada más que la fuerza superior, pero no me ayudará. porque lo atribuiré todo a mí mismo o a los demás.

Por lo tanto, hacemos esfuerzos para conectarnos en el centro de la decena, en el punto en el que cada uno se anula a sí mismo hacia los demás, hacia la conexión y hacia el Creador. Así, gradualmente atraemos la Luz que reforma y que realiza esta acción sobre nosotros.2

Todos decimos palabras hermosas y correctas, pero no conectamos nuestra inclinación con el Creador y por eso, no podemos ofrecerle nuestro deseo común (Kli) ni le damos oportunidad de revelarse y disfrutar de nosotros. Nuestros deseos no se conectan y no pueden revelar al Creador. Individualmente, todo es correcto, pero no hay suficiente conexión.

Diez personas se sientan juntas y cada una habla desde el corazón, pero no hay conexión entre ellas. El problema es que no conectamos nuestra aspiración con el Creador ni entre nosotros mismos, no vemos que es lo mismo. Nuestra conexión correcta es la conexión con el Creador.

Deberíamos tratar de acercarnos sensorialmente al amigo y dentro de esta conexión, imaginar al Creador, la cualidad de otorgamiento y amor que quiero descubrir entre yo y mi amigo. Hasta ahora, por el contrario, existe una barrera entre nosotros: ruptura en lugar de conexión, odio en lugar de amor.

Tenemos que conectarlo todos juntos: adhesión con el Creador, revelación de que no hay nada más que Él, conexión entre amigos y fe por encima de la razón. Todo se conecta en la adhesión entre nosotros y el Creador.

Con cada una de nuestras acciones en pensamiento y deseo, debemos atraer, invitar al Creador para que nos controle, tratar de sentir y descubrir Su gobierno. Debemos planear nuestros pensamientos y acciones para que se dirijan a la revelación del gobierno del Creador por encima de todo lo que sucede. Esa acción se llama mandamiento.

Nuestra aspiración al centro de la decena se dirige exactamente de modo que a través de nuestros esfuerzos comunes hagamos que el Creador nos gobierne.3

Gradualmente, comenzaremos a revelar que existe tal concepto dentro de la decena. Anteriormente no pensábamos ni queríamos revelarlo, pero ahora vemos lo importante que es, que este es el centro, el objetivo principal de nuestro trabajo. El centro de la decena es el Templo, la vasija espiritual. Cada uno individualmente no es un Kli, sólo todos juntos, conectados correctamente y dirigidos al otorgamiento al Creador. En la medida en que anhelemos llegar a este centro, comenzaremos a sentir que el Creador nos dirige desde ahí.

Al anhelar el centro de la decena, nos dirigimos a nuestro estado corregido, que ya existe ante nosotros, el buen futuro que nos espera. En la medida en que hacemos esfuerzos para imaginarlo tan bueno y correcto como sea posible y anhelamos alcanzar esta conexión con amor y ayuda mutua, entramos en el siguiente estado, en la imagen futura. Así avanzamos paso a paso, grado tras grado.

Tratamos de imaginar el estado correcto y le pedimos al Creador que corrija nuestra dirección. El Creador es nuestra principal ayuda. El camino ya está pavimentado hasta el final de la corrección, pero necesitamos pasarlo para sentir que necesitamos al Creador. Todas estas etapas son sólo los medios, la razón para recurrir a Él. Al unirnos a Él para nuestro avance, nos damos cuenta correctamente de la corrección.

Por lo tanto, el objetivo principal no es el estado futuro en sí mismo, sino la conexión con el Creador que se requiere para alcanzarlo. El estado en sí es sólo una razón, pues, no necesito este estado, sino al Creador.5

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 22/nov/19, “Centro de la decena”
1 minuto 56:00
2 minuto 59:00
3 minuto 1:23:33
4 minuto 2:00:00
5 minuto 2:22:40

Demándalo a la decena

Pregunta: ¿Cuál debe ser la demanda hacia la decena para, ante todo, no causar daño? ¿cuándo debe ser una petición y cuándo una demanda? 

Respuesta: Si exijo unidad a mi decena, incluso de forma egoísta, puedo ser incluido entre ellos y así recibo la influencia del Creador. Funciona. Intentalo. 

Con esto no trascendemos los límites de nuestros deseos egoístas, pero vemos que funciona. Así que, exige tu conexión egoísta a la decena, no importa qué, así sea sólo para poder existir en ella y olvidarte de ti mismo y sentir en su lugar a la decena. Eso es todo, no se necesita nada más. 

Hasta este grado, comenzarás a sentir al Creador en tu decena. Descubrirás el Kli (vasija) y todo se moverá a partir de este punto. 

Pregunta: ¿Cómo formulo la petición para que no sea manipulación, sino petición?

Respuesta: ¿Sentiste algún tipo de conexión en el congreso?

Comentario: Si. 

Mi comentario: Esto es por lo que te esfuerzas. Esta es tu petición. Serás incapaz de formularla por mucho tiempo. Más tarde podrás hacerlo, no de una forma sensorial, sino en forma de deseo (Aviut), pantalla (Masaj), Luz reflejada (Ohr Hozer), etc. es decir, en forma de términos completamente diferentes: materiales y fisio-técnicos.
[255866]
De la lección 7, Congreso de Cabalá en Moldavia 8/sep/19, Uniendo todos los estados al Creador

Material relacionado:
¡Sólo en la Decena!
El grupo y las decenas
La decena – Ahí encuentro mi alma

Consejos de Cabalá – 13/feb/19

Pregunta: Durante el congreso, ¿deben las decenas mezclarse constantemente, cada lección con una nueva decena?

Respuesta: ¿Qué diferencia hay? Cierra los ojos, como si no vieras, así no sabes en qué decena estás: permanente o temporal. Todo es un espejismo. Te están mostrando una versión de tu alma y ​​luego otra y la tercera. Debes conectarte y fusionarte con la decena y con el Creador que está dentro de la decena.

Pregunta: ¿Cómo se puede usar la felicidad correctamente? ¿debería despertar más la línea izquierda para no ser arrastrado con demasiada felicidad?

Respuesta: La felicidad debe estar equilibrada con la meta, con el enfoque preciso y con el propósito para el cual usas esta emoción. No es sólo estar en estado de alegría y diversión.

Pregunta: Estoy muy conectado con mi decena habitual ¿es normal imaginar mi decena permanente, cuando participo en una decena temporal? ¿o es un mal enfoque?

Respuesta: No hay diferencia. Imagina lo que quieras. Lo principal es conectar todo.

Pregunta: Fuera de la lección, cuando mi decena y yo no estamos en clase, sino en una comida común o de servicio, ¿puedo conectarme con la decena general de alguna manera?

Respuesta: Ciertamente. ¿Qué diferencia hay si estás sentado con una parte del grupo o con todo el grupo? Debes estar constantemente con todos en tu pensamiento y no desconectarte de ninguna manera.
[253652]
De Kabtv “Fundamentos de Cabalá”, 13/feb/19

Material relacionado:
Consejos de Cabalá – 10/mar/19
Consejos de Cabalá- 24/mar/19
Consejos de Cabalá – 28/jul/19

Mi decena es mi pasaporte hacia el mundo espiritual

En primer lugar, necesitas estar integrado en tu decena personal y sólo entonces en todo el Kli mundial. Mi decena es mi Kli personal del cual no puedo salir, con quienes estoy conectado, y en quienes debo invertir. Es como al tranquilizar un bebé; al cargarlo, instantáneamente se calma y se vuelve a él mismo. 

Así es como debemos sentir a nuestra decena, como si sin ella no existiéramos y no pudiéramos hacer nada. Este es mi escudo, el cordón umbilical que me conecta con Adam HaRishón, con el sistema general de todos los mundos. Al  integrarme en mi decena, a través de ésta, como ese cordón umbilical, me conecto al alma común de Adam HaRishón, y el Creador es revelado a través de ello. 

Durante el congreso, recibí un gran deseo proveniente del gran Kli, sintiendo al mundo entero. Debo ahora traer toda esta intensidad a mi decena personal. Cada amigo en mi decena está obligado a traer sus impresiones del gran Kli que estaba en el congreso europeo. A partir de todas esas impresiones, nuestra decena parecía inflarse y hacerse más grande, y también sentir una gran conexión con el Kli mundial. 

Esto sucederá siempre después de los congresos: expansión y contracción, expansión y contracción, gracias a los cuales creceremos.1

Con todas las impresiones que recibí del Kli mundial, estoy ahora en mi decena confundido y debo una vez más encontrar unidad y conexión en ella. Pero esta será ya una conexión diferente porque cada uno de nosotros llega con la impresión del gran Kli, como si estuviera inflado, y por lo tanto debemos volver a trabajar en nuestra conexión. 

La expansión ha ocurrido, y ahora debe ser convertida en contracción para que nuestra nueva conexión sea mucho más poderosa que la previa, con cualidades internas más profundas. Fue como si diez niños se hubieran unido antes, y ahora ya son diez adolescentes, y después habrá diez adultos. Cada vez una nueva cualidad de conexión es lograda debido al hecho de que a partir de la expansión regresamos a la contracción. Con la contracción, parecemos retornar al mismo estado, pero en un nivel más elevado. 

La decena permanente es mi escudo, mi amado calmante para bebé, sin la cual no existo. En el mundo espiritual, mi decena es mi pasaporte.2

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 15/nov/19, “Pesadezdel corazón- una invitación para construir un anhelo por el Creador”, 

1 Minuto 58:15

2 Minuto 1:07:20

Material relacionado:
“El endurecimiento del corazón—Oportunidad para el ascenso
¿Por qué no podemos sentir la esencia del Creador?
La conexión entre el camino espiritual y el camino corpóreo