Pregunta:
¿La anulación ante la autoridad Superior es un acto de coerción?
Respuesta:
Se dice que en el camino del desarrollo espiritual no hay coerción en la espiritualidad. Sin embargo, parece que la anulación ante la autoridad Superior es una coerción ejercida por ella hacia nosotros. Si lo analizamos desde la perspectiva de la Hagadá de Pésaj, el Creador añade la inclinación al mal al Faraón y luego lo castiga.
El pobre Faraón no sabe adónde escapar. No puede ir a ninguna parte, porque está compuesto 100% de cualidades opuestas. Entonces, ¿adónde puede huir?
Por lo tanto, parece que no hay estado más miserable ni terrible que el trato que el Creador le da al Faraón. ¿Es apropiado que el Creador se relacione de esta manera con su creación, con todas sus cualidades?
Pregunta:
No pregunto desde la perspectiva del Creador, sino desde la perspectiva de la criatura. ¿Elegir la opinión de la autoridad Superior es un acto de coerción, opuesto a mi propia opinión? Después de todo, con esa pequeña fuerza que extraigo del grupo, me obligo a ir en contra de mí mismo.
Respuesta:
Desde el punto de vista de la persona, es exactamente lo mismo. El Faraón es todo lo que hay en nosotros, nuestra naturaleza entera. ¿Puedo hacer algo al respecto si es así al 100%? Dices: «Mi supuesta elección del Creador no es realmente mi elección. Es simplemente una acción que realizo por impotencia». Bajo esta premisa, cabe preguntarse si realmente el deseo de recibir tiene libre albedrío.
Cuando recibo golpes y, como resultado, empiezo a vislumbrar, aunque sea levemente, que si paso a otro estado, tal vez incluso adquiero otra naturaleza, podré escapar de estos golpes, entonces es precisamente esto lo que me impulsa a tomar una determinada decisión. Pero, ¿a esto se le llama libre albedrío?
Es decir, el deseo de recibir aparentemente «elige»: preferiría morir antes que seguir sintiendo los golpes, hasta el punto de que son peores que la muerte. Mejor no sentirme en absoluto, como si no existiera, con tal de no sentir este sufrimiento.
Se genera en nosotros tal desesperación que resulta más fácil no sentir nada que soportar los golpes. ¿Acaso puede llamarse a esto elegir la conexión con el Creador, con la espiritualidad, con la eternidad? ¿Quién afirma que esto es libre elección, que existe libertad de acción sin coerción alguna?
Al contrario, se dice: «No hay ni una brizna de hierba que no tenga un ángel que la golpee y le diga: “¡Crece!”» o «Se le obliga hasta que dice: “Quiero”». Existen muchas expresiones similares que describen estados donde solo a través de golpes y sufrimiento el deseo de recibir accede a renunciar, a anularse. En esto, no hay libre elección. Es aquí donde inicia la transformación interna.
Revocación de la intención de recibir: Descubrir el mal para cambiar el enfoque
Pregunta:
Estoy descubriendo lo malvado que hay en el mero uso del deseo de recibir. ¿Por qué se revela de esta manera?
Respuesta:
Recibo el deseo y la intención de disfrutar por mí mismo desde Arriba, como algo dado. Ahora necesito ver cuál es la razón. ¿Qué tipo de deseo he recibido? Puede ser un deseo que me proporcione un gran placer o una oportunidad para disfrutar con el fin de alcanzar un objetivo.
Por lo tanto, me esfuerzo por revelar que lo importante para mí no es la satisfacción del deseo, sino la intención. Incluso si disfruto dentro del deseo, como lo hago ahora, y permanezco en un Jisarón (carencia) insatisfecho, la intención que he recibido por el simple hecho de recibir sigue siendo, en esencia, maligna para mí. El hecho es que el Creador se vuelve más grande a mis ojos que la satisfacción prevista del deseo.
Por lo tanto, debo valorar la grandeza del Creador más que el placer que se puede obtener en el deseo. Cuando logro esto, he llegado a la comprensión del mal.
Pero esto solo ocurre porque trabajamos en grupo e intentamos inspirarnos mutuamente con la importancia del objetivo, buscando revelar la grandeza del Creador. Entonces desarrollo la necesidad de hacerlo y le pido al Creador que se me revele como algo más grande que el deseo que Él me dio antes.
En otras palabras, lo siguiente sucede en las acciones del Creador hacia mí: Él me da un deseo con la intención de recibir para mí mismo, y yo tengo que revelar a través del grupo, a través de los libros, que este deseo es malo porque el deseo en sí mismo es más importante a mis ojos que la grandeza del Creador. Entonces le pediré al Creador que se me revele como grande y no como una fuente de placer, para que Su grandeza me ayude a usar mi deseo con la intención opuesta: otorgarle a Él.
Cuando logro esto, mi plegaria se convierte en una plegaria para otorgar. Es decir, no estoy rezando para llenar el Kli, sino para tener la oportunidad de trabajar con el fin de otorgar.
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Corregir la intención: El proceso de la «resurrección de los muertos»
En el proceso del trabajo espiritual, una persona llega a un punto en el que quiere enterrar su deseo. Ni siquiera el deseo en sí, sino la intención. Debe comprender que es imposible llegar al entierro de un deseo si no sabemos con precisión qué es lo que estamos enterrando.
¿Qué es el «entierro»? Es cuando algo ha muerto dentro de mí y realizo una corrección adicional sobre ello.
No quiero usar la intención con el fin de recibir, es decir, mi deseo en la forma en que existe actualmente dentro de mí. Para mí, es como si estuviera muerto y, desde mi punto de vista, no es apto para su uso. La muerte es un Tzimtzum, una restricción sobre el deseo que no deseo usar. Está muerto para mí en términos de uso.
Pero después, poco a poco empiezo a descubrir que este deseo podría utilizarse si fuera lo contrario. Empiezo a percibir su decadencia, su descomposición, cómo en su esencia es opuesto al Creador. Finalmente, llego a la conclusión de que si el deseo fuera verdaderamente opuesto a su estado actual, podría utilizarlo de manera diferente. En su descomposición, veo que el estado opuesto podría ser bueno, porque en la decadencia distingo propiedades de lo “vivo”, propiedades de la vida que podrían existir allí.
Así, cuando el deseo llega a la descomposición completa, se forman en mí las condiciones para pedir la resurrección. Estoy listo para su cambio «con el fin del otorgamiento». Lo pido y entonces se produce «la resurrección de los muertos».
El deseo sigue siendo el mismo, pero estoy listo para que la intención comience a resucitar «de entre los muertos».
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