El sistema de nuestro mundo: altruismo dentro del egoísmo

El sistema altruista-egoísta de nuestro mundo se construye de modo muy interesante: el altruismo dentro del egoísmo. El ego lo domina todo, pero en su interior hay un pequeño sistema altruista; gracias a él, el ego está en constante desarrollo. De lo contrario, se mantendría en el mismo nivel.

Si no fuera por la cualidad de otorgamiento dentro del ego, seríamos las más diminutas partículas primitivas de materia inanimada. En realidad, el ego tampoco habría existido. Es decir, la fuerza de dar debe coexistir con la fuerza de recibir.

La fuerza de otorgar desarrolla la naturaleza de inanimada a vegetal, a animal y a humana. Contribuye al crecimiento y desarrollo de sistemas basados ​​en la inclusión mutua, la contribución y el intercambio de información. Si no fuera por la cantidad de luz que cayó en la materia, en el deseo, la materia, siendo inanimada, no se habría desarrollado por sí misma.

Y si tomamos este quántum de luz, similar a una chispa, que hay en nosotros y atraemos la luz circundante con el estudio adecuado e interactuando juntos con la ayuda de la ciencia de la Cabalá, se estimularía y desarrollaría nuestro sistema.

La luz exterior desciende sobre nuestro sistema, le da sentido de sí mismo y lo moldea a su semejanza. Si trabajamos juntos para unirnos, literalmente, la luz lo esculpe ante nuestros ojos. Si luchamos por la semejanza con la luz, incluso si nos damos cuenta de que no sabemos cómo tener éxito con nuestra aspiración, la luz trae su forma al sistema.

Con nuestro esfuerzo al tratar de hacer algo como niños, evocamos la influencia correspondiente del mundo superior. Así funciona.

 

Conoce más  de  Ningún placer mas grande que reconciliar los opuestos

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