Él no tenía otra opción y yo tampoco. Lo digo con absoluta precisión.
Había condiciones previas de que realmente quería esto, aunque por naturaleza era completamente diferente. Hay personas que saben “colocarse” debajo de otra y al mismo tiempo sentirse cómodas y bien.
No soy una de esas personas. Soy una persona que crea, manda, ve hacia adelante, equivocado o no, eso es otra cosa, pero que quiere implementar y generar algo nuevo. Este no es un alumno que se adapta al maestro y como un pez pequeño nada al lado de un pez grande. Ocurrió desde arriba.
Pienso que hoy por el ascenso espiritual global que se está dando en la humanidad, esto es imposible.
Tengo diez, tal vez quince personas en las que puedo confiar. Si trabajan juntos, no cada uno por separado sino juntos, se convertirán en el centro espiritual que podrá llevar al mundo más lejos.
Su esfuerzo común para trabajar juntos, administrar y enseñar a la humanidad dará frutos aún mayores que los que yo hice.