En una antigua parábola china, una mujer casada que no podía soportar los reproches de su suegra, decidió librarse de ella. Fue a un mercader de hierbas conocido de su padre, le explicó todo a él y le dijo: “Quiero que me vendas un veneno”.
El herbolario le dijo: “Bien, te ayudaré. Pero, antes que nada, no puedes envenenar a tu suegra así de pronto, porque la gente va a adivinar lo que ocurrió. Así que te daré unas hierbas que gradualmente acabarán con ella”.
“Enseguida, para evitar sospechas, debes dominar tu enojo, aprender a respetarla, a amarla, a escucharla y a ser paciente. Cuando muera, no habrá quien te relacione con eso”.
La chica accedió, tomó las hierbas y empezó a ponerlas en la comida de su suegra. Además, aprendió a dominar su enojo, a escuchar a su suegra y a respetarla; y así, seis meses después, ambas estaban tan cercanas entre sí como madre e hija. Entonces la chica corrió con el herbolario y le suplicó: “Por Dios, ¡salva a mi suegra del veneno que le he dado! ¡La amo!” A lo que el hombre respondió: “¡Tranquila! Solo te dí condimentos. El veneno estaba nada más en tu cabeza y lo único que hiciste fue quitarlo de tí misma”.
Le quiero preguntar:Todo el tiempo nos estamos matando con las palabras unos a otros y aquél que es más inteligente,mata gradualmente,no de inmediato, Para no convertirse en el enemigo, actúa por medio de otros, empieza a rumorar de los demás, etcétera. Es nustra naturaleza menospreciar al otro.
¿Por qué no me duele estar tranquilamente humillando a alguien, quitándole de mi camino, matarlo?