El veneno está en tu cabeza

Pregunta:

En una antigua parábola china, una mujer casada que no podía soportar los reproches de su suegra, decidió librarse de ella. Fue a un mercader de hierbas conocido de su padre, le explicó todo a él y le dijo: “Quiero que me vendas un veneno”.  

 

El herbolario le dijo: “Bien, te ayudaré. Pero, antes que nada, no puedes envenenar a tu suegra así de pronto, porque la gente va a adivinar lo que ocurrió. Así que te daré unas hierbas que gradualmente acabarán con ella”. 

 

“Enseguida, para evitar sospechas, debes dominar tu enojo, aprender a respetarla, a amarla, a escucharla y a ser paciente. Cuando muera, no habrá quien te relacione con eso”. 

 

La chica accedió, tomó las hierbas y empezó a ponerlas en la comida de su suegra. Además, aprendió a dominar su enojo, a escuchar a su suegra y a respetarla; y así, seis meses después, ambas estaban tan cercanas entre sí como madre e hija. Entonces la chica corrió con el herbolario y le suplicó: “Por Dios, ¡salva a mi suegra del veneno que le he dado! ¡La amo!” A lo que el hombre respondió: “¡Tranquila! Solo te dí condimentos. El veneno estaba nada más en tu cabeza y lo único que hiciste fue quitarlo de tí misma”. 

 

Le quiero preguntar:Todo el tiempo nos estamos  matando con las palabras unos a otros y aquél que es más inteligente,mata gradualmente,no de inmediato, Para no convertirse en el enemigo, actúa por medio de otros, empieza a rumorar de los demás, etcétera.  Es nustra naturaleza menospreciar al otro.

 

¿Por qué no me duele estar tranquilamente humillando a alguien, quitándole de mi camino, matarlo?

 

Respuesta:

Porque pienso que el otro no me dejará vivir, que es mi enemigo, que me ve interponerme en su camino y me tiene que destruir. 

Pregunta:

¿Por qué se nos dió esta naturaleza de vivir así?

Respuesta:

Todo esto es solo por una razón: Para que así corrijamos nuestro egoísmo. De este modo podemos estar convencidos de que “ama a tu prójimo como a tí mismo” es la ley más importante del mundo. 

Pregunta:

En ese caso, ¿me debería sentir mal en algún punto, como justo ahora me encuentro?  

Respuesta:

Sí, claro. 

Pregunta:

Hoy veo, directa o indirectamente, todas estas guerras, todos estos crímenes y demás; y hasta qué punto llega la sensación de “¿Qué estoy haciendo? Todo está en mí. ¿Cómo lo puedo resolver?”

Respuesta:

En el momento de la iluminación.

Pregunta:

¿Cuándo ocurre? ¿Se puede acelerar o podemos hacer algo? Entiendo que esta es verdaderamente la principal oportunidad de la vida, donde todo está en mí, que todo es por mi causa, que yo soy el infractor. ¿Le llega a la persona?

Respuesta:

Cuando la persona está convencida de que está llena de maldad, entonces se le revela su verdadera naturaleza y ya no puede tolerarlo, así se dirige al Creador. 

Pregunta:

¿Le ocurre repentinamente a la persona?  

Respuesta:

 No, esta iluminación suele llegar después de un serio empujón.

Pregunta:

De modo que hay algo antes, ¿existe finalmente alguna forma de impulso? 

Respuesta:

Sí.

Pregunta:

Cuando esto se revela a la persona, ¿surge de forma natural la plegaria al Creador, es decir, la comprensión de que todo solo depende de Él?

Respuesta:

Sí, entonces la persona se vuelve al Creador, se juzga a sí misma y al corregirse, corrige al mundo a su alrededor. 

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