¿Qué es la fe por encima de la razón? Dentro de la razón significa según nuestro entendimiento, según la mente de una persona en este mundo que se basa en el egoísmo.
En consecuencia, una persona percibe, siente, decide y actúa. A esto se le llama «según mi opinión». Pero por encima de mi opinión está la opinión del Altísimo, y por lo tanto debo sustituir mi opinión por la Suya, por la opinión del Creador.
Pero desconozco la opinión del Creador; me llega a través de la decena. Si me conecto con ellos, entonces, al anularme gradualmente y fusionarme con mis amigos, reemplazo mi opinión por la suya.
No se trata de una simple sustitución de una cosa por otra, pues de lo contrario me convertiría en un ángel, una especie de animal espiritual. Más bien, realizo este acto por encima de la razón; conservo mi propia opinión y la trasciendo. Así, ocupo dos planos y en la diferencia entre ellos descubro la percepción de un ser humano espiritual.
Nada en la percepción de una persona se destruye ni se borra. De hecho, se adquiere una naturaleza adicional, la del Creador, y así se alcanza la «fe por encima de la razón». Se posee conocimiento propio y por encima de este, fe; y existe entre ambos.
El Creador no creó nuestro deseo de disfrutar en vano. Es el fundamento que nos acompaña constantemente para que «la oscuridad brille como la Luz». La oscuridad de mi egoísmo, de mi opinión, sustenta la opinión superior que se sitúa por encima de ella. Precisamente de la contradicción entre ambas, alcanzó la grandeza del Creador frente a la insignificancia de la criatura.
No nos anulamos ni perdemos nada en nuestro interior. Manteniéndonos firmes sobre nuestros pies, construimos la línea media, y solo así nos establecemos como seres humanos, Adam, «semejantes al Creador». Todo lo que existe en esta creación proviene del Creador, pero por decisión propia.
El Creador me da un adaptador que me conecta con Él: esto es en la decena. Este adaptador es muy complejo, pero no hay opción. Debo conectarlo y usarlo, sin importar cuántos años tome. Debo anularme, de lo contrario no me conectaré al grupo, porque mi enchufe no encaja en su toma.
Dentro de mis amigos mora el Creador, quien me ayuda a unirme a ellos cada vez más hasta que comienzo a revelarlo en ellos. Empiezo a colaborar con el Creador a través de mis amigos, pues ellos son mi alma y el Creador es la luz que la llena.
Lo principal es integrarse en el entorno y entonces empiezo a recibir opiniones, deseos y pensamientos, no solo de un nivel Superior, sino de una calidad completamente nueva. Porque dentro del grupo existe «fe por encima de la razón», una nueva percepción que no es propia de una persona de este mundo.
No hay otro camino, uno debe anularse a sí mismo, ingresar al grupo y dejar atrás su experiencia previa por ahora. Hablamos de una persona adulta con mucha experiencia y conocimiento, pero en relación con el grupo, uno se convierte en un embrión, un cero.
Cuando una persona comienza a recibir conocimiento y a crecer, construye la fe por encima de la razón basándose en sus cualidades, pensamientos, deseos y su «yo» anterior. Una no puede existir sin la otra.
Hay que crecer Fe por encima de la razón requiere una mente especial
Ver la realidad del Creador
La fe por encima de la razón permite ver la realidad tal y como la ve el Creador.
Normalmente, percibimos el mundo a través de nuestro conocimiento egoísta, a través del prisma del interés propio. El Creador nos creó deliberadamente dentro del egoísmo, en el que nos sentimos a nosotros mismos y al mundo como separados y limitados.
Pero a través de la fe por encima de la razón, nos elevamos al grado de otorgamiento, al nivel de Biná, y entramos en la visión del Creador, en Su mundo, en Su percepción de la realidad.
Por lo tanto, la fe por encima de la razón no es autoengaño ni imaginación. Al contrario, nos traslada al mundo verdadero, el mundo de la verdad. Entonces nos vemos a nosotros mismos dentro de la realidad del Creador y contemplamos todas las cosas a través de Sus ojos.
La fe por encima de la razón es el grado más alto, el atributo de Biná, del otorgamiento, la cualidad del propio Creador. Cuando entramos en esta cualidad, en relación con nosotros se llama fe por encima de la razón, ya que la razón representa la visión de nuestro egoísmo, mientras que la fe representa el grado de Biná, el otorgamiento, el nivel del Creador.
Por lo tanto, cuando luchamos por la fe, no nos convertimos en soñadores o idealistas. Al contrario, al hacerlo, alcanzamos el mundo de la verdad, una realidad no contaminada por nuestro egoísmo.
Para compartir Ver al Creador a través del prisma de nuestro mundo

