La sabiduría de la Cabalá habla de las cualidades del Creador que nosotros debemos adquirir

Con esto podemos aprender por qué la luz de Ein Sof se apartó de Su ser, en el que no podemos pronunciar ninguna palabra, y se definió con el nombre de “luz de Ein Sof” (Baal HaSulam, El Estudio de las Diez Sefirot, Parte 1, “Restricción y Línea”, “Observación Interna”, Capítulo 1, Punto 12).

 

Atzmuto es directamente la parte interna del Creador que se relaciona solo con Él y que nosotros no podemos alcanzar. Esta es la esencia del Creador.

Pero para nosotros, el Creador es lo que se manifiesta en relación con nosotros. Por eso, en hebreo, el Creador se llama Boré, de las dos palabras “Bo uRe”, venir, revelar y ver.

Resulta que hay Atzmuto, que no alcanzamos; se refiere a la esencia del Creador, y hay Boré, el Creador, es decir, Su pensamiento en relación con nosotros, que alcanzamos.

 

El propósito del Creador en relación con los seres creados es proporcionarles placer. Pero ellos pueden recibir este placer solo de acuerdo con la equivalencia de cualidades con Él. El Creador es otorgamiento, amor y emanación, y nosotros debemos adquirir las mismas cualidades. La sabiduría de la Cabalá habla solo de esto.

Pregunta:

¿Es por eso por lo que se han creado tantas personas a las que podemos practicar para otorgar?

Respuesta:

Se trata de que intentemos alcanzar juntos las cualidades del Creador

Pregunta:

Si esto es tan importante, ¿por qué se oculta esta información?

Respuesta:

No se oculta; nadie quiere saberlo porque necesitamos otorgar, desarrollar la cualidad de otorgar y amar al otro.

Pregunta:

¿Por qué el Creador lo hizo para que nadie lo quiera? Podría haberlo hecho de otra manera.

Respuesta:

Esto no es posible explicarlo al principio del estudio de la Cabalá, pero llegaremos a ello.

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