Por eso necesitamos la luz que emana del entorno, llamada garantía mutua. La garantía mutua es el poder de la fe que se revela en el grupo.
Aunque el grupo aún no ha alcanzado el poder de la fe, se inclina a ella. Esto basta para impresionar a cada amigo e iluminar la fuerza de otorgamiento que recibe de la Luz circundante, atraída por nuestros esfuerzos colectivos.
Esto se llama garantía mutua. Todo se reduce a la cooperación entre dos fuerzas; no hay nada más que estas dos fuerzas.
No luchamos contra la ocultación misma; solo iluminamos la luz de la fe. No podemos hacer nada más para combatirla. La ocultación seguirá creciendo, como en Egipto, donde la oscuridad fue creciendo hasta convertirse en oscuridad total.
No hay mayor oscuridad que el momento justo antes de la redención, la salida de las 49 puertas de la impureza; por lo tanto, debemos relacionarnos correctamente con el poder de ocultamiento y respetar al Faraón, pues comprendemos que todo el endurecimiento del corazón y la confusión que sentimos nos fueron dados para avanzar.
No queremos contradecir al Faraón, el ocultamiento y la confusión, sino elevarnos por encima de ellos. Significa que trabajamos con las vasijas de Egipto, llevándoles la Luz de la fe.