¿Qué existe más allá de la materia?

Pregunta:

En la Cabalá existen dos conceptos fundamentales: el Creador y la creación. ¿Cuáles son?

Respuesta:

Inicialmente existe una fuerza incorpórea, sin nombre, sin propiedades que puedan definirse y que no tiene nada que ver con nosotros.

 

Esta fuerza se llama “Atzmutó”, que en hebreo significa existente por sí mismo, es decir, es algo que no tocamos en absoluto y no podemos investigar.

Pregunta:

¿Y nunca lo alcanzaremos?

Respuesta:

No podemos decir, nos ocupamos de nuestra propia corrección. Desconocemos qué comenzaremos a alcanzar y revelar después de corregirnos.

 

Atzmutó da origen a la cualidad de otorgamiento y amor. Esta cualidad es lo que llamamos el Creador. Puede definirse en relación con la creación. No puede haber Creador sin creación, ni creación sin Creador. Surgen de Atzmutó simultáneamente: la Luz y el deseo que reside en él. El deseo se llama creación y la luz Creador.

 

El deseo del Creador es otorgar, colmar, amar. El deseo de la creación es recibir, ser amado, absorber.

De forma gradual, estas dos fuerzas mutuamente opuestas comienzan a desarrollarse a través de las cuatro fases de Luz directa de donde emerge el deseo de recibir que completa su formación en la última, cuarta fase, Maljut.

 

De Maljut se ramifican los mundos: Adam Kadmón (el prototipo del hombre futuro), Atzilut, Beria, Yetzirá y Asiyá. Su propósito es el debilitamiento gradual de la Luz y el desarrollo simultáneo del deseo: a menor Luz, mayor el deseo. El deseo se desarrolla hasta nuestro mundo al absorber la Luz.

En el proceso de desarrollo del deseo, se producen diversas acciones.

 

Cuando alcanza nuestro nivel, se desintegra, absorbe la Luz y comienza a desarrollarse en una semejanza de Luz, es lo que nos sucede.

 

El hecho es que corporalmente, en la forma en que ahora nos percibimos, no existimos. Nuestro mundo y nosotros mismos somos una ilusión en nuestras sensaciones. Percibimos todo dentro de nosotros mismos.

Pregunta:

Si no existimos, ¿por qué nos sentimos unos a otros y al mundo?

Respuesta:

Es porque tenemos un conjunto común de sensaciones a través de las cuales podemos interactuar unos con otros.

 

A menudo no nos entendemos porque, además de tener algo en común, también tenemos deseos y pensamientos individuales. Interpretamos lo que percibimos de forma diferente. Pero en cuanto a las sensaciones, coincidimos.

 

Por ejemplo, compartimos la sensación que hay una mesa frente a nosotros. Estos acuerdos naturales se arraigan inicialmente en nosotros porque todos estamos construidos sobre el mismo principio.

Pregunta:

Si no hay realidad corporal, entonces ¿qué existe?

Respuesta:

Todo nuestro universo, todo lo que nos rodea y nosotros mismos somos un conjunto de ondas. Incluso los físicos actuales coinciden en esto.

Pregunta:

Los físicos dicen que si observamos los electrones, los vemos como partículas corporales. Pero si nadie los observa, se comportan como ondas. ¿A qué se debe esto?

Respuesta:

Es porque las ondas externas también somos nosotros. Todo se expresa y se siente en relación con nosotros. No hay nada que podamos percibir fuera de nosotros mismos.

Pregunta:

¿Por qué no se enseña esto en las escuelas? Las personas se tratarían de forma muy diferente.

Respuesta:

Cuando era niño, nos enseñaban que el universo existe eternamente y es infinito. Hoy la ciencia lo refuta y afirma que el universo existe desde hace catorce mil millones de años y tiene dimensiones definidas. Es decir, estamos en constante desarrollo.

 

Este conocimiento no cambiará las relaciones entre las personas. ¿Qué importancia tiene para una persona lo que digan los científicos? Ante todo, uno piensa en su sustento, salud y diversión. Una persona es un organismo animal común y corriente que busca «pan y circo».

Todavía tenemos mucho por alcanzar

Pregunta:

¿El sentimiento de vergüenza en el conocimiento contribuye de alguna manera a nuestro ascenso en la fe por encima de la razón?

Respuesta:

Posiblemente sí. Pero esto no se manifestará ahora, sino en etapas superiores. Sentiremos vergüenza por nuestros deseos, nuestros estados.

Pregunta:

¿De esta manera, elevaremos nuestra fe por encima de la razón? O ¿necesitamos otros parámetros?

Respuesta:

Aún nos falta mucho. Así que simplemente continúen estudiando.

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