Poco a poco empezamos a ver que el pueblo de Israel no tiene ninguna esperanza de éxito en la economía, la seguridad, el reconocimiento internacional, y ni siquiera en la simple existencia material. Existimos en este mundo como una parte completamente inútil del mismo, y el mundo desprecia y odia esta parte.
¡Esta es una ley de la naturaleza! Todos estamos dentro de la naturaleza, y su ley es que toda la parte humana del mundo debe estar en adhesión con el Creador. Esto es a lo que debemos llevar a todos.
Tenemos un método que ayuda a la parte humana, a todos y cada uno, a llegar a la equivalencia de forma con el Creador, debido a lo cual una persona comienza a sentir que hay componentes superiores además de su parte animal dentro de él. Incluso en su parte animal, él también se siente en paz serena, en perfección y eternidad.
Eso es todo. ¡El método de cómo ser feliz está en nuestras manos! Y esto debemos revelarlo a todos, y en primer lugar a nuestro propio pueblo porque está destinado a sufrir más que los demás. Pues que sepan por qué sufren, es porque deben poner en práctica este método antes que los demás y enseñarlo al resto de las naciones.
El Creador mismo, por así decirlo, no puede dar la Torá a todas las naciones, no puede llevar a la humanidad al más alto nivel de existencia. Esto solo puede realizarse a través de nosotros.
Ejemplo de conexión Misión del pueblo judío
Ayudantes del Creador – enfoque cabalístico
Pregunta:
He conseguido poner en práctica la regla «Si yo no soy para mí, ¿quién es para mí?», porque siento que nadie más lo hará por mí.
Pero para cumplir «No hay nada más que Él», hago esfuerzos y actúo con la fuerza que me da el Creador; sin embargo, después de que el trabajo está hecho, no puedo estar de acuerdo en que no hubo esfuerzos míos y que todo fue hecho por el Creador.
¿Qué debo hacer con estos sentimientos? ¿Olvidarlos? ¿Desestimarlos? ¿Darles la espalda? Porque no puedo conciliar las dos normas. Y si pudiera, no me imagino cuál sería el resultado.
Respuesta:
Sí, tienes usted razón. Todo el mundo se enfrenta a este dilema, y cada persona debe intentar resolverlo por sí misma.
Pregunta:
¿Es capaz una persona de mantener la intención durante la acción?
Respuesta:
De lo que una persona es capaz o no, no debemos decirlo ahora. Una vez que quede claro quiénes somos, solo entonces podremos emitir tal veredicto.
Pregunta:
Realizamos acciones tanto en lo material como en lo espiritual. Las realizamos. Entonces llega la comprensión: «Todo lo que hace el Creador es para bien», es decir, «No hay nada más que Él».
Entramos en este estado, se instala en nosotros como si nos implantaran una especie de chip.
¿Se transmite este estado de alguna manera a toda la humanidad? ¿Es nuestra forma de dar al mundo? Queremos ser ayudantes del Creador en la salvación de toda la humanidad.
Respuesta:
Eso es otorgamiento y se transmite
No hay nada más que Él Restaura tu parte del alma común
Ser uno con el Creador
El pensamiento de la creación lo incluye todo, incluso a mí, así, yo mismo me esfuerzo por alcanzarlo. El Creador me dio una oportunidad, como si hubiera creado un punto blanco en mí, que se llama «esforzarse por el Creador». Entonces, desarrollo este deseo y lo dirijo hacia el Superior.
Yo confirmo que, de hecho, no hay nadie además del Creador, y yo mismo estoy incluido en este concepto. No quiero cambiar nada de mi parte en toda la realidad, solo quiero revelar al Creador, unirme con la idea de la creación. Esto significa adhesión con el Creador.
Cuanto más esfuerzo pongamos en esto, más nos desarrollaremos, cambiaremos de forma y nos moveremos a lo largo del eje del tiempo. Se producirán en nosotros todo tipo de cambios, y sentiremos que empezamos a aceptar Su forma.
Como en nuestro mundo, cuando nos acercamos a una persona, adoptamos gradualmente sus hábitos y gustos. Del mismo modo, empezamos a aceptar la forma del Creador, a adoptar Su pensamiento; se convierte en nuestro. Así es como logramos la adhesión con Él.
El Creador creó un pensamiento, y nosotros somos parte de él, estamos incluidos en él. Pero además de esto, Él nos dio la oportunidad de reformatearnos en similitud a este pensamiento y así ser incluidos en el Creador. Este pensamiento entra en nosotros como si se cargara un programa en un ordenador, pero según nuestro propio deseo y demanda.
Entonces nos reformatea y nos organiza para que en todo lo que hay en nosotros, en todos los «620» elementos y deseos, empecemos a sentir la fuerza Superior actuando en nosotros.
Poco a poco, esta Fuerza nos va llenando, como si la barra de progreso de un ordenador estuviera en marcha, mostrando el porcentaje de carga, y llega al cien por cien. Así es como el plan de la creación actúa en nosotros de acuerdo a nuestros esfuerzos, y entra en nosotros. Esto significa que nos llenamos del Creador y nos adherimos a Él.
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