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Judíos contra judíos, ¿quién necesita antisemitas? Lo que reveló el ataque en Pittsburgh

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo: “Judíos contra judíos, ¿quién necesita antisemitas? Lo que reveló el ataque de Pittsburgh

El cisma causado por la masacre en la sinagoga de Pittsburgh ha sacado a la superficie las fracturas y señalamientos que prevalecen entre los judíos en Estados Unidos, en Israel y, entre ambos. Profundas divisiones ideológicas sobre quién es responsable del antisemitismo estadounidense y cómo resolver el problema, evidencian el desmoronamiento de las bases del pueblo judío alrededor del mundo. Al mismo tiempo, la sensación de comodidad y certeza de que la amenazas existenciales hacia los judíos no ocurren en Estados Unidos ha desaparecido. El sentido común dicta que nuestro fundamento debe recuperarse, porque las nubes de tormentas antisemitas se acumulan en el horizonte y nuestra supervivencia como pueblo está en juego.

Odio, un viejo padecimiento

En 2015, un hombre armado asesinó a 9 personas en Charleston, Carolina del Sur, durante una sesión de estudio bíblico en una iglesia afroamericana. El odio racial y religioso no es nada nuevo.  El antisemitismo en particular, no empezó ayer, ni puede atribuirse a un presidente específico de Estados Unidos ni a algún partido político. Ha estado presente a lo largo de la historia y se ha incrementado a través de los años. Hemos vivido en negación, creyendo que este flagelo del pasado había terminado y nunca surgiría en ese país, hasta que los crímenes en la sinagoga Árbol de la Vida tocaron la médula de nuestra conciencia colectiva y nos sacudió hasta ver la realidad de que no hay espacios sagrados que nos puedan proteger.

Esta es la cruda realidad: durante los últimos diez años, desde que el FBI empezó a registrar los casos de crímenes de odio, los judíos han sido el grupo con el mayor número de víctimas atacadas en Estados Unidos, a pesar de ser menos del 2% de la población en Estados Unidos. El 54% de los crímenes de odio por motivos religiosos han sido dirigidos específicamente contra judíos. Sin embargo, hasta ahora no se había experimentado nada comparado al tiroteo de Pittsburgh, el peor ataque contra una congregación judía en la historia de Estados Unidos, el cual cobró la vida de 11 personas.

Judíos contra judíos

El mortal tiroteo en Pittsburgh ha provocado efusivas manifestaciones interreligiosas de solidaridad con las víctimas y la comunidad judía en general. Sin embargo, entre la misma comunidad judía no hay tanta solidaridad. Al tiempo que el Comité Judío Americano (AJC) lanzó la campaña #ShowUpForShabbat (llegar cada sábado, a la sinagoga), “establecida para asegurar que el amor triunfe por encima del odio, el bien sobre el mal, la unidad sobre la división”, Franklin Foer, un columnista judío del periódico The Atlantic, pidió retirar la palabra y expulsar  de las congregaciones religiosas a judíos que respaldaron a Trump: “Su dinero debe ser rechazado, su presencia en las sinagogas no es bienvenida”. Israel tampoco podía quedar exento cuando se busca un culpable del antisemitismo. La escritora del medio GQ, Julia Ioffe, opinó que el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén motivó el ataque a la sinagoga.

Mientras tanto Jeffrey Myers, rabino de la sinagoga Árbol de la Vida, quien intenta superar el trauma de la masacre en su congregación, informó haber recibido correos de odio por dar la bienvenida al presidente Trump al sitio conmemorativo de las víctimas en Pittsburgh.  Además, la tragedia en la sinagoga se ha convertido en una excusa para que los expertos políticos de ambas partes del Atlántico aviven las llamas divisorias entre Israel y la diáspora estadounidense, en cuanto a principios ideológicos sobre diversos temas que han deteriorado las relaciones y han dividido profundamente a los judíos en los últimos años: el acuerdo con Irán, el Muro de los Lamentos, las conversiones, el traslado de la Embajada de Estados Unidos a Jerusalén, la definición de quién es judío, por citar algunos.  

Del juego de la culpa, al juego de la conexión

Siempre es fácil culpar a alguien más cuando surge un problema, pero al hacerlo, eliminamos la posibilidad de encontrar soluciones desviando la atención de la raíz de fondo. Para encontrar la causa del sufrimiento judío no necesitamos ver más allá de nosotros mismos.

El enemigo está dentro de nosotros. Para ser más precisos, el desequilibrio está entre nosotros, en nuestro distanciamiento mutuo. Los judíos se han entregado al juego de culpa, en vez de abrazarse fuerte unos a otros como respuesta a la adversidad. Y cuando nuestra unidad se tambalea, el odio contra nosotros se fortalece.

Durante la difícil época de la Segunda Guerra Mundial, el prominente cabalista Rav Yehuda Ashlag, Baal HaSulam, lo expresó de esta manera en su artículo “La Nación”.

“Es claro que el inmenso esfuerzo requerido por nosotros ante el camino difícil que se avecina, demanda una unidad tan fuerte y sólida como el acero en todas las partes de la nación, sin excepción. Si no redoblamos filas para enfrentar las fuerzas poderosas que se interponen en nuestro camino, entonces estaremos condenados incluso antes de comenzar”.

Nuestros sabios sabían que somos un pueblo testarudo y a sabiendas de esto nos dejaron abundantes fuentes de sabiduría para avanzar, para sanar nuestras heridas y encontrar fuerza ante las amenazas. Como está escrito en El Libro de la Conciencia, por Rabbi Eliyahu Ki Tov, “Se nos ordena a cada generación fortalecer la unidad entre nosotros, para que nuestros enemigos no nos dominen”.

¿Cómo podemos alcanzar la unidad bajo el clima actual?

Hay judíos de izquierda, judíos de derecha; menos o más ortodoxos, totalmente seculares; judíos que se oponen a las políticas israelíes, judíos incondicionales a Israel. Para nuestros enemigos estas distinciones no importan. Para ellos somos uno. Pero, ¿por qué deberíamos depender de los que nos odian, para recordarnos de nuestra herencia judía compartida? Podemos seguir fácilmente el camino de nuestros antepasados para resolver nuestras disputas: “Aunque Beit Shamai y Beit Hillel entraron en disputas, se trataron mutuamente con cariño y amistad para mantener lo dicho (Talmud de Babilonia, Eruvin 13b).

Hemos sido un pueblo único desde tiempos de la antigua Babilonia, cuando Abraham el Patriarca nos reunió como una nación judía, como aquellos que deseaban la unidad por encima de las diferencias, conforme a nuestro principio fundamental de “ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18).

Los conflictos internos entre nosotros en aquel entonces eran tan vívidos como ahora. Cada ego individual ardía con sus propios puntos de vista y exigencias, pero cada uno entendió que la única forma de reparar sus relaciones fracturadas, era adherirse al principio, “el amor cubrirá todas las transgresiones” (Proverbios 10:12)

Los judíos son un mini modelo de la humanidad. Existimos para funcionar como un prototipo de conexión entre las personas, entre los opuestos. Esto es posible implementando el método de conexión que se nos dio en la antigua Babilonia: la sabiduría de la Cabalá. La Cabalá contiene la fórmula para arreglar al mundo. Es un tesoro que contiene el pegamento para juntar de nuevo todas las piezas rotas del rompecabezas judío de una manera maravillosa, donde cada pieza es diferente e indispensable para completar toda la imagen. Nuestra perfecta conexión judía está concebida para irradiar de adentro hacia afuera, como una especie de modelo fractal para el resto de la humanidad.

Está escrito en el Libro del Zóhar sobre el papel especial de los judíos, “como los órganos del cuerpo no pueden existir en el mundo ni siquiera un minuto sin el corazón, todas las demás naciones no pueden existir en el mundo sin Israel”. Rav Yitzhak HaCohen Kuk (el Raiá), apuntó sobre la necesidad de la unión cuando escribió “La construcción del mundo, que está actualmente estropeada por terribles desgracias de una espada ensangrentada, requiere la construcción de la nación israelí… en anticipación de una fuerza llena de unidad… que se encuentra en Israel.” (Orot [Luces],16)  

Luz que resplandece para nosotros y las naciones

Difundir la unidad y la luz en el mundo es nuestro papel, ya sea que estemos de acuerdo o no. Los cabalistas han afirmado durante mucho tiempo que cuanto más pronto implementemos nuestro papel, más pronto veremos que se disipa y desaparece el odio antisemita. Esto es así porque nuestra identidad fundamental como pueblo se dio en la unidad y la responsabilidad mutua. Se espera que la entreguemos a la humanidad. Al no hacerlo, generamos resentimiento, hostilidad y destrucción sobre nosotros.

Podemos reemplazar el odio con amor al acercarnos más unos a otros, por encima de nuestras fricciones. Aceptemos nuestro estado actual de separación como una oportunidad para realmente volver a ser un pueblo. Luego, continuemos construyendo capas de confianza mutua, amor y entendimiento, aun después de que esta tragedia se desvanezca en las noticias. Mientras las tragedias y los eventos placenteros vienen y van, nuestro papel es una promesa eterna. Como escribió Rabbi Simja Bonim Bonhart de Peshisja, “esta es la garantía mutua sobre la cual Moisés trabajó tan duro antes de su muerte, para unir a los hijos de Israel. Todo Israel es garante de los demás, es decir, que cuando todos están juntos, sólo ven el bien” (Una voz transmisora, parte 1, Balak).

The Times of Israel: ”Masacre en la sinagoga Árbol de la Vida en Pittsburgh, un llamado a la unidad”

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo ”Masacre en la sinagoga Árbol de la Vida en Pittsburgh, un llamado a la unidad”

“Es un árbol de vida para quienes se aferran a él y todos los que lo sostienen son felices. Sus formas, son caminos afables y todos sus senderos son paz” (Proverbios: 3:18)

Cuando las banderas de Estados Unidos ondean a media asta por 3 días, tras el horrendo tiroteo en la sinagoga Árbol de la Vida en Pittsburgh –en el que 11 personas fueron asesinadas y 6 más resultaron heridas por un antisemita armado que no deseaba nada menos que erradicar a todos los judíos–, es momento de unirnos por encima de nuestras diferencias e inclinar nuestra cabeza, no sólo por las familias y amistades de las víctimas, sino para considerar la razón de tan detestable crimen de odio antisemita y lo que podemos hacer para prevenir ataques futuros.   

Al tiempo  que la Liga Antidifamación (ADL) calificó el tiroteo como “el más mortal contra la comunidad judía en la historia de Estados Unidos”, los crímenes de odio en general durante el 2017 fueron los más altos registrados en más de una década, con un 12% de incremento. Además, los judíos representaron alrededor del 54% de esos crímenes de odio, a pesar de ser sólo el 2% de la población estadounidense. Por lo tanto, mientras nos unimos y oramos por las familias y amistades de las víctimas, necesitamos entender que estamos reaccionando a un síntoma de un problema que se intensifica.

El Árbol de la Vida es para quienes se aferran a él…

Para resolver el problema de raíz y no esperar a tiroteos masivos y otras crisis que nos unen temporalmente, necesitamos reconocer la unidad del pueblo judío como una fuerza capaz de resolver el antisemitismo. Cuando el pueblo judío se une por encima de sus diferencias, el amor cubre el odio, la paz cubre el conflicto, la felicidad cubre todo el vacío en el mundo y -como de milagro, internamente- la gente siente una nueva forma de realización en sus vidas. Y cuando las personas se sienten realizadas, los pensamientos para eliminar a todo un colectivo dejan de aparecer en sus mentes. ¿Cómo funciona todo esto?

¿Cómo es la unidad del pueblo judío una solución al antisemitismo?

Históricamente, los judíos son un vivo testimonio de resistencia. A través de la historia hemos sido perseguidos por los romanos, la inquisición española, el imperio ruso de finales del siglo XIX y principios del siglo XX; y por supuesto, Hitler… y no obstante, hemos sobrevivido. Los retos de la vida moderna tampoco nos destruirán, a menos que nos quedemos pasivos y no logremos tomar este evento en Pittsburgh como una llamada para despertar.

Para responder a la llamada y asegurar que tal masacre de judíos no vuelva a suceder, primero necesitamos entender quiénes somos, por qué estamos aquí y cuál es nuestro papel y propósito en este planeta. Sólo entonces podremos comprender por qué pasamos tantas tribulaciones y conflictos; y sólo así podremos encontrar la forma de cambiar hacia una dirección positiva.

Los fundadores de nuestra nación llegaron de diferentes tribus de toda Babilonia y el Cercano Oriente. Lo único que los mantuvo unidos fue su creencia en que el principio de Abraham, de misericordia y amor por los demás, era la forma correcta de vivir. Eso trascendió todos los demás intereses y consideraciones, y así, le siguieron.   

Nos establecimos como una nación judía a los pies del Monte Sinaí, cuando todos nuestros miembros acordaron unirse “como un hombre con un sólo corazón”. Inmediatamente después, se nos ordenó ser “luz para las naciones”, es decir, difundir la luz de unidad por todo el mundo. Eso es lo que nos hace únicos. Dado que una vez experimentamos el amor fraterno, tenemos la capacidad de volver a unirnos por encima de las diferencias y dar ejemplo a los demás, quienes tan desesperadamente necesitan esta directriz.

Rav Kuk resumió el papel del pueblo judío de la siguiente manera: “El propósito de Israel es unir al mundo en una sola familia”. Mientras mantengamos nuestra unidad, prosperaremos y estaremos seguros. Cuando lo olvidamos, el mundo nos considera como una influencia negativa y las manifestaciones antisemitas resurgen como una venganza, como se mostró en el ataque a la sinagoga Árbol de la Vida.

Cuando nuestros enemigos asestan golpes, no preguntan a qué denominación pertenecemos, o cuál es nuestro origen, o si somos de derecha o de izquierda. Ellos simplemente nos atacan, convencidos de que los problemas del mundo se resolverán borrando a los judíos de la faz del planeta. Estas fuerzas predominantes del antisemitismo resurgen constantemente en distintas formas para obligar a unirnos, ya que nos alejamos cada vez más de la implementación de nuestro papel de ser “una luz para las naciones”.

Cómo podemos cambiar esto

En lugar de dar ejemplo de unidad, irradiamos división al resto del mundo. De esta forma, el mundo siempre encontrará razones para odiarnos y justificar su intento de destruirnos. El punto del que depende nuestra prosperidad fue expresado de manera concisa por Samuel David Luzzato: “El éxito de nuestra nación depende sólo de nuestro amor fraterno, de conectarnos unos con otros, como miembros de una sola familia”.

Espero que tomemos la opción que tenemos en nuestras manos de guiar al mundo desde la oscuridad hacia la luz, del caos a la unidad, al elevarnos por encima de nuestras diferencias. No necesitamos estar de acuerdo en todo, pero tenemos que conectar nuestros corazones por encima de todo lo que nos separa.   

Está dicho en Shem MiShmuel, “Cuando Israel es ‘como un hombre con un sólo corazón’, es como un muro reforzado contra las fuerzas del mal”. Mediante la unidad, estaremos empoderados para enraizarnos firmemente como nación, implementando entre nosotros y difundiendo a los demás la felicidad, la placidez y la paz comprendidas en las palabras: “Es un árbol de vida para quienes se aferran a él y todos los que lo sostienen son felices. Sus formas, son caminos afables y todos sus senderos son paz” (Proverbios: 3:18)

¿No temes otro holocausto?

No hay bien ni mal en este mundo, sólo dos fuerzas: dar y recibir, que deben fusionarse. Trabajan de acuerdo con un principio simple de conexión, la ley de equivalencia de forma. Y en la medida de nuestra unidad o falta de ella, de acuerdo al tiempo asignado para nuestro desarrollo, estas fuerzas generan los estados que desarrollan y cambian el deseo de dar placer a la creación.

En este proceso debemos ser imparciales, mantener nuestros sentimientos independientemente de si los comprendemos. “El juez sólo tiene lo que ven sus ojos y no lo que siente su corazón”.1

Castigar o perdonar

El Creador trata a cada uno, incluso a un bebé, como si fuera responsable de sus propias decisiones. Desde Su perspectiva, no hay diferencia entre la gente; todos somos un cuerpo que debe cumplir su misión: adultos, niños, hombres, mujeres, ancianos; todos bajo la misma regla.

El Holocausto es una consecuencia que se acumuló durante un largo período de tiempo. Durante dos milenios, los judíos trataron de evadir su responsabilidad. Su propósito es ser Luz para las naciones, ser el conducto que trae Luz a la parte de la humanidad que no pertenece a la cabeza, sino al cuerpo del alma común y que no puede atraer la Luz superior por sí misma. Sin embargo, específicamente en esa parte es donde el Creador debería ser revelado. Israel, que se llama “Soy la cabeza” (“Li Rosh“), sólo sirve como conducto de la Luz hacia el cuerpo. Pero el contacto real con la fuerza superior y la adhesión de la creación con el Creador será en el cuerpo, donde su necesidad se siente más.

Si Israel no cumple su misión, se vuelve inútil en este mundo. Ya sea que el gobierno superior nos de mucho sufrimiento -la línea izquierda-, para hacernos cambiar nuestro comportamiento y atraer la Luz que reforma a la línea derecha o, empezaremos a comportarnos correctamente por nuestra cuenta. Es uno o el otro.

El Creador no decide qué hacer con nosotros: castigar o perdonar. El sistema funciona de acuerdo con leyes específicas, no con emociones. Hoy, la situación es peor que hace 80 años. En aquel entonces, las naciones del mundo apoyaban que el pueblo de Israel creara su país, porque traía consigo la posibilidad de la corrección de este mundo. Hoy no tenemos ese apoyo. El mundo se niega a siquiera respetar el recuerdo del Holocausto.

Eso muestra que la nación de Israel no cumple su misión ni siquiera un mínimo. Las otras naciones no sienten ningún beneficio de nosotros. Por el contrario, nos ven como lo más dañino del mundo. La única forma de resolverlo es unirnos y convertirnos en canal. Con nuestra conexión crearemos un círculo y seremos el canal para el mundo. Esta es nuestra misión.

Pero, si no lo hacemos, sentiremos el odio desde arriba, del Creador y desde abajo, de las naciones del mundo. Ya vimos a lo que esto conduce. Existimos en un sistema de leyes de la naturaleza que no se puede olvidar ni esconder. Así que no pretendamos no entender lo que está sucediendo; vale la pena conocer este tema y así tenemos oportunidad de salvarnos. Ninguna otra cosa ayudará, ya que “la ley está dada y no se puede romper”2

Con el paso de los años, el recuerdo del Holocausto se desvanece, ya no causa la sensación común de pérdida y dolor. Si eso le sucediera a cualquier otra nación, en contra de su deseo de recibir, se habría sentido con mucha más fuerza y ​​no se hubiera olvidado en cientos de años. Pero como el Holocausto ocurrió por nuestro trabajo deficiente hacia el deseo de otorgar, el recuerdo desapareció. Hoy, no sentimos ni rastro.

Tenemos que entender este fenómeno inusual. Por eso, ya no se teme al Holocausto. ¡Es incomprensible! Incluso cuando surge una nueva ola de antisemitismo que nos trae la posibilidad de otro Holocausto, a nadie impresiona. Igual que los judíos de Polonia que no se preocuparon antes de la Segunda Guerra Mundial, pensando que todo saldría bien.

Sin embargo, nuestra condición actual es aún peor que antes del Holocausto. Pero, la nación judía no logra despertar. Porque el despertar no debería ser resultado del sufrimiento. El sufrimiento sólo puede ser el efecto secundario. El despertar tiene que ser el resultado del cumplimiento de nuestra misión, la necesidad de unirnos para atraer al Creador, a la Luz superior, de arriba a abajo, a toda la creación, es decir, no huir de los golpes, sino revela el Creador a la humanidad.3

La raíz espiritual del antisemitismo es el comportamiento incorrecto de la nación de Israel, que debe lograr unidad con la Luz superior. El resultado de esta falta se revela en los deseos no corregidos, no en su cabeza, sino en el cuerpo del alma común: en las naciones del mundo. Cuando se supone que el cuerpo del Partzuf espiritual reciba la Luz interna de la cabeza, pero no la recibe, esta falta sube a la cabeza y ahí es sentida como antisemitismo.4

Hoy, el nazismo puede surgir en cualquier país desarrollado. Mientras más desarrollado, mayor será la posibilidad de que surja, porque la gente es más sensible y siente con más fuerza que está sufriendo a causa de los judíos. La situación es tal que los regímenes democráticos, liberales y pro-socialistas están a punto de colapsar y dar paso al nazismo, como nos advirtió Baal HaSulam.5

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 11/abr/18. Tema: “Día conmemorativo del Holocausto”.

1 minuto 21:10

2 minuto de 22:30 a 31:20

3 minuto 40:50

4 minuto 49:03

5 minuto 87:28

Material relacionado:
¿Por qué todos odian a Israel?
Texas: antisemitismo
El rol de la nación de Israel

“GFCA 2018”

De mi página de Facebook Michael Laitman 21/mar/18

Primera conferencia, segunda conferencia, tercera conferencia… El Foro Global para combatir el Antisemitismo se reunió hoy en Jerusalén por sexta vez. ¿Cuántas más conferencias, convenciones, foros y reuniones necesitaremos para solucionar el implacable fenómeno global del antisemitismo?

Asistieron el presidente búlgaro Rumen Radev; la ex Directora General de la UNESCO, Irina Bokova; la jefa del Centro de Estudio del Antisemitismo del Museo del Patrimonio Judío, Abe Foxman, y muchos otros que lideran la lucha contra el antisemitismo. Ninguno de ellos tiene una solución brillante que ofrecer. “El Antisemitismo está en una preocupante tendencia en alza”, dijeron todos en sus propias palabras.

Hubo recomendaciones sobre legislación, debates posteriores y llamadas a apoyar a organizaciones activas, pero no se escuchó una solución auténtica, revolucionaria. Al menos no a oídos de mis estudiantes que participaron los tres días de conferencia en el Centro Internacional de Convenciones de Jerusalén. Vieron representantes de varias organizaciones hablando sobre cuánto hacen contra el antisemitismo; éstas se manifiestan contra el odio, hablan en conferencias, construyen coaliciones y entran en guerras de Twitter con antisemitas.

El problema está en su enfoque. Cada organización muestra con orgullo su trabajo y justifica lo que está haciendo, aún después de innumerables esfuerzos, “el Antisemitismo está en una preocupante tendencia en alza”.

Hasta que nos volvamos receptivos a escuchar acerca la raíz de este implacable fenómeno, nos encontraremos reunidos una y otra vez y mirando dolorosamente los nefastos resultados.

Sin embargo, el camino hacia la solución ya fue pavimentado desde tiempo inmemorial. El Antisemitismo es solo un resultado que vemos en la superficie. La razón es más profunda.

La humanidad necesita un mecanismo unificador, un modo de sentir la conexión natural que une a todos los seres humanos, un vínculo que nos conducirá a una vida en paz. Los judíos tienen el método. Lo llevan con ellos. Ellos fueron fundados en base a este método de la conexión humana. Abraham -el padre de la nación-, reunió a su alrededor a representantes de varios grupos, tribus y clanes que vivían en la antigua Babilonia y fundó un grupo que vivía según el principio de “Ama a tu prójimo como a ti mismo”; unidad por encima de todas las diferencias.

Con el tiempo, este grupo se convirtió en un pueblo. Pero más tarde, perdió el amor fraternal y cayó en el odio infundado y fue entonces cuando nació el antisemitismo.

El antisemitismo es la expresión de una arraigada petición que reside en los corazones de las naciones del mundo. Una esperanza de aquel mismo grupo, los judíos del mundo, para que una vez más proporcionen el modelo de una sociedad unida, para recrear su antigua sociedad. Cuando celebremos una convención que se dirija a hacer justamente eso, podremos esperar ver resultados diferentes.

El poder nuclear de Corea del Norte

Comentario: Corea del Norte continúa aumentando su poder nuclear. A su alrededor, como tiburones, los cruceros de EUA comienzan a moverse. Corea del Sur está preocupada por esos sucesos. El mundo entero, gradualmente, empieza a temblar, una guerra nuclear verdadera, podría iniciar allí.

Mi respuesta: Es muy posible. El hecho es que el joven que ahora está en el poder en Corea del Norte, nunca estuvo en guerra ni sirvió en el ejército, sin embargo, es comandante en jefe. Entonces, ¿qué puede hacerse?

Comentario: Sin embargo, lograron mantenerse independientes y permanecer en su milagro comunista.

Mi respuesta: Por un lado, llevan una vida pobre, pero por otro, sienten cierta satisfacción interna, en comparación con el resto del mundo de hoy.

Comentario: En principio, Corea del Norte se caracteriza por su aspiración a la igualdad, que es puramente comunista y al hecho de que todos trabajan.

Mi respuesta: Esa igualdad conecta a la gente, le da plenitud interior. Si el siguiente régimen no lo suministra, por supuesto que no tendrán esta satisfacción. La libertad devasta al hombre.

Sería bueno añadir los principios cabalistas a lo que están tratando de construir. El principio cabalista es la distribución igualitaria del producto interno bruto y, prácticamente sin ejército, es decir, lo suficiente para proteger al país, pero no para ser agresivo. Entonces, el diez por ciento de los fondos que gastan en el ejército, serán suficientes y podrían convertirse en un hermoso país en desarrollo.

El hecho es que el líder norcoreano necesita permanecer en el poder y actúa de esta manera.
[205717]
De Kabtv ‘Noticias con Michael Laitman’ 13/abr/17

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Haaretz: “¡Buenas noticias! Está bien hablar de antisemitismo en EUA!”

En mi columna regular en Haaretz, mi nuevo artículo: “¡Buenas noticias! Está bien hablar de antisemitismo en EUA!

…porque ahora podemos hablar acerca de sus causas y soluciones.

En sólo un poco más de un mes, más de 100 centros comunitarios judíos (CCJ) y sinagogas recibieron amenaza de bomba y fueron forzados a evacuar, tres cementerios judíos fueron vandalizados, hubo disparos sobre una sinagoga cuando había personas dentro y fueron pintadas swastikas en edificios y coches.

“Corrí dos veces del trabajo tras recibir textos diciendo que los niños habían sido evacuados del edificio”, dijo una madre en el medio oeste, que pidió no ser nombrada para no atraer más atención de “quienes sean esas personas trastornadas que están amenazando”.

“Sé que pudo haber sucedido en cualquier lugar, pero el hecho de que las llamadas sucedan en centros comunitarios judíos te pone en constante tensión”, dijo Allison Vitagliano, cuyo hijo de 4 años fue evacuado de su escuela en el CCJ del centro de Nueva Jersey.

“Me doy cuenta de que vivo en una ingenua burbuja porque no entiendo de dónde viene este odio. Sabía que había discriminación contra musulmanes, mexicanos, personas de color, homosexuales, pero me es extraño que esto suceda a judíos. Pensé que habíamos dejado eso atrás y podiamos enfocarnos en apoyar a los otros grupos que están bajo ataque”, dijo Taylor, un ex-miembro de la escuela preescolar en el CCJ en Maitland, Florida.

“Mentiría si dijera que no estábamos asustados”, dijo Alison Levy, quien pidió no nombrar la escuela de su hijo, temiendo que fuera señalada una vez más.

El lunes después de clases, la hija de Honora Gathing, cuando llegó a casa, no saludó como usualmente lo hace. En su lugar dijo, “Tenemos un código negro”.

Los medios presentan esta ole de odio contra judíos como una nueva tendencia en EUA, pero no lo es. Durante la administración Obama, hubo no menos de 7,000 incidentes antisemitas, pero, por razones políticas, en su mayoría no fueron reportados por los medios. Ahora que la administración ha cambiado y los medios ya no están obligados a proteger a la Casa Blanca, finalmente podemos hablar abiertamente de antisemitismo en EUA y reflexionar qué significa para los judíos.

Odio como ningún otro

Primero, no debemos ser ingenuos, como lo expresó Taylor en la cita anterior. El antisemitismo es el odio más antiguo, más tenaz; sobrevivirá a todos los otros odios. Hay una característica especial en el odio a los judíos: no es realmente odio a los judíos, sino más bien, ira contra los judíos.  

La razón de esta ira surge de nuestro origen y propósito. El pueblo judío es diferente a todos los pueblo. Su primera manifestación viene desde hace cerca de 4,000 años, en la antigua Babilonia. En ese tiempo, Abraham, hijo de un sacerdote de Babilonia llamado Teraj, notó que algo malo estaba sucediendo a sus paisanos. A pesar de la abundancia de comida y agua en la tierra, los babilonios se volvieron cada vez más unos contra otros y gradualmente, se vieron con ira y hostilidad, poniendo su próspera civilización en riesgo. El libro Pirkey de Rabí Eliezer describe cómo los constructores de la torre de Babilonia “querían hablar entre sí pero no conocían el lenguaje del otro ¿qué hicieron?” pregunta el libro. “Cada uno tomó su espada y pelearon a muerte entre sí. En realidad, la mitad del mundo fue masacrada ahí y a partir de ahí se dispersaron por todo el mundo”.

Abraham estaba profundamente preocupado por las aflicciones de su pueblo, los babilonios y comenzó a reflexionar acerca de su problema, como Maimónides describe en Mishné Torá (capítulo 1). Finalmente, Abraham cayó en cuenta que el odio que brotaba en todo su país era imparable; era una fuerza de la naturaleza. Abraham también se dió cuenta que el odio de unos por otros, crecería con el tiempo a causa de la envidia incontrolable, innata en la naturaleza humana. La envidia hace, no sólo querer tener suficiente, sino tener más que otros y volvernos superiores a ellos.

Nuestros sabios resumen este rasgo de la naturaleza humana con dos famosos axiomas: 1) “La inclinación del corazón del hombre es malvada desde su juventud” (Gen 8:21) y, 2) “El hombre no abandona el mundo con la mitad de su deseo en su mano. En su lugar, si tiene cien, quiere doscientos y si tiene doscientos, quiere cuatrocientos” (Kohelet Rabá 3:13).  

Entendiendo que no podía detener la intensificación del odio, Abraham buscó la solución en la naturaleza. Observó que en la naturaleza, la fuerza negativa de destrucción está equilibrada por una fuerza igualmente severa, la positiva de conexión. Hoy sabemos que protones y electrones no pueden mantener en equilibrio la estructura del átomo, sin las dos fuerzas de atracción y rechazo equilibrandose entre sí y que este equilibrio, es mantenido en todos los niveles de existencia. La revelación del equilibrio entre fuerzas, inspiró a Abraham a formular un nuevo modo de conducir a la sociedad humana.

En lugar de intentar hacer cumplir leyes que suprimen la naturaleza humana intrínsecamente y egoísta, esfuerzo que invariablemente fracasa a causa de nuestro odio mutuo que siempre crece, Abraham determinó que debemos, en su lugar, reforzar nuestra unidad. En lugar de enfocarse en lo malo, Abraham dijo, enfócate en lo bueno -en misericordia, amor, compasión y unidad. Mientras la naturaleza equilibra la fuerza positiva y la negativa de forma natural, los humanos tienen que hacer esto de forma consciente.

Una noción para todas las naciones

Tan pronto como Abraham supo que había encontrado la clave de la miseria de los babilonios, comenzó a esparcir la noticias en todos los lugares posibles. Pero a su rey, Nimrod, le molestaron las ideas de Abraham. En lugar de adoptar la idea de unidad por encima del odio, Nimrod persiguió a Abraham y lo expulsó de Babilonia.

Pero mientras el expatriado deambulaba hacia Canaán, seguía hablando de su revelación. De acuerdo a Maimónides, “miles y decenas de miles se reunieron a su alrededor y ellos son el pueblo de la casa de Abraham. Él plantó su precepto en sus corazones, escribió libros acerca de ello y enseñó a su hijo Isaac. Isaac enseñó, advirtió e informó a Jacob y lo designó maestro, para sentarse y enseñar…Y Jacob nuestro padre enseñó a todos sus hijos” (Mishné Torá, capítulo 1). Finalmente, una tribu que conocía la ley de unidad fue formada. Después de Abraham se continuó desarrollando su método hasta que finalmente el rey Salomón finalizó con un verso: “El odio agita las disputas, el amor cubre todos los crímenes” (Prov 10:12).

Abraham nunca tuvo intención de que su idea fuera posesión sólo de su grupo. Deseaba ayudar a toda las civilizaciones de babilonia y fue forzado a abandonar su plan sólo porque Nimrod lo arrojó de Babilonia. Los discípulos de Abraham sabían esto e hicieron circular las nuevas ideas a todos los que quisieran escucharlas. Cuando Moisés guió al pueblo de Israel fuera de Egipto, también, quería impartir la noción de unidad por encima del odio. En su comentario acerca de la Torá, Ramjal escribió que “Moisés deseaba completar la corrección del mundo en ese momento. …Sin embargo, no tuvo éxito por las correcciones que ocurrieron en el camino”.

Dado que el mundo no pudo ser corregido en ese momento, a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob se les encomendó el método y se les dio la misión de servir como “luz para las naciones”. La nación de Israel que nació al pie del monte Sinaí se hizo merecedora del título de “nación” sólo después que sus miembros se comprometieron a unirse “como un hombre con un corazón”. Este método único de formar una nación, cimentó su identidad como pueblo, tan fuertemente que a pesar de los esfuerzos por destruirlos, de los imperios babilonio, egipcio, griego y romano, los judíos siguen existiendo, mientras que ellos se desvanecieron en los anales de la historia.

La misión que recibimos, ser “luz para las naciones” es la tarea de esparcir el método de unidad por encima del odio que Abraham descubrió y sus descendientes perfeccionaron. El odio que percibimos como antisemitismo se deriva de nuestra obligación hacia las naciones de entregar este método de conexión, la habilidad de unirse por encima del odio.

Aproximadamente hace 2,000 años, sucumbimos al odio y abandonamos nuestra unidad, pensando que la cultura romana sería más ventajosa para nosotros. En consecuencia, no sólo perdimos nuestra tierra, sino que “ganamos” el odio de las naciones -sin luz para las naciones, no tienen esperanza de cubrir su propio odio mutuo y por lo tanto, están condenadas a guerras sin fin. Por eso antisemitas como Mel Gibson y el general retirado William Boykin nos culpan de todas las guerras del mundo. Sin nuestro ejemplo, se sienten impotentes y dirigen su ira contra nosotros.

Durante siglos, hemos sido acusados de cada crimen concebible e inconcebible. Hemos sido culpados de controlar los medios, de usura, libelos de sangre en varias formas, envenenar pozos, dominar el tráfico de esclavos, deslealtad hacia los países que nos hospedan, tráfico de órganos y de esparcir el SIDA. A través de los años, los comunistas nos acusaron de capitalistas y los capitalistas de inventar el comunismo. Los cristianos nos acusan de matar a Jesús y el aclamado historiador y filósofo François Voltaire nos acusó de inventar el cristianismo. Hemos sido etiquetados de señores de guerra y de cobardes, racistas y cosmopolitas, sin carácter e inflexibles y un largo etc.

Todo esto nos sucedió porque abandonamos nuestra unidad. Cuando estamos unidos, no sólo somos fuertes, sino que el mundo tiene esperanza, una luz al final del túnel. Cuando estamos separados, ya no somos el pueblo judío, sino la chusma que éramos antes de que Abraham nos uniera en una tribu que conocía el camino de la unidad.

El odio entre nosotros hace que seamos odiados

El antisemitismo de hoy en EUA no es diferente a ningún otro antisemitismo de cualquier época. Es la ira de los estadounidenses no-judíos hacia los judíos por no mostrar el camino de unidad. Mucha gente ya relacionan la creciente fragmentación en la sociedad de EUA con el crecimiento del antisemitismo. Están en lo correcto porque el pueblo que se supone es modelo de unidad a seguir, es modelo de odio tribal. Sólo observen lo que está sucediendo en nuestras comunidades ¡Gente de diferentes opiniones políticas no puede pasar los días festivos junta y algunas veces, incluso ¡hay divorcios a causa de por quién votaron!

El odio entre nosotros provoca que en EUA nos odien incluso más. Terminarán culpando a los judíos por su división y nada que los judíos puedan decir los convencerá de lo contrario.

Si queremos terminar el antisemitismo en EUA, primero, los judíos tenemos que unirnos entre nosotros. Judíos liberales y judíos conservadores deben elevarse a la altura de la ocasión, poner a un lado sus diferencias y unirse para salvarse. De otra manera, el odio que se desarrolle en EUA será tan poderoso o aún más, que el que surgió en Alemania en los años de 1930 y cuyas consecuencias conmemoramos cada año. Ya podemos ver que esto sucede; no debemos esperar a que sea demasiado tarde. Nuestra tarea es unirnos por encima de nuestras diferencias, justo como lo hicieron nuestros ancestros y dejar de lado todo -incluyendo la política.

Unidad en el clima político de hoy puede parecer imposible, pero no es así. En todo el mundo, la gente está entendiendo que la unidad por encima de las diferencias es la clave para su felicidad. Se reúnen para eventos de unidad y descubren el mismo “cemento social” que Abraham descubrió hace cerca de cuatro milenios. El próximo evento en Estados Unidos será del 4 al 7 de mayo, en Nueva Jersey. Cerca de mil personas de todas las religiones, razas y procedencias, asistirán y espero que la calidez que experimenten ahí refuerce su convicción de que la unidad por encima de las diferencias, es la única manera viable de crear una sociedad sustentable y próspera.
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Mis pensamientos en Twitter, 7/feb/17

Trump quiere reemplazar a la élite y hacer a Estados Unidos fuerte. La revolución no tiene sangre pero, la sed de venganza puede llevar a una guerra civil.

Sin saberlo, la gente odia a los judíos específicamente porque se niegan a producir la fuerza positiva de la naturaleza y, de esa forma, equilibran el egoísmo humano.

Los seres humanos son egoístas, aun la Torá exige “ama a tu prójimo”, extrayendo la fuerza positiva de  unidad de la naturaleza. ¡Los judíos pueden hacer esto!

Los judíos que están a favor y en contra de Trump deben tratar de unirse por encima de sus diferencias. De lo contrario, el odio destruirá ambos lados.

En la naturaleza, los opuestos no se destruyen. Se complementan entre sí para crear un nuevo nivel de vida. Debemos aprender esto de la naturaleza.

La singularidad de la Cabalá es que puede unificar cualidades opuestas (opiniones, deseos, metas) de personas, partidos y naciones en un todo.

Por qué el activismo político judío conduce al antisemitismo

El mundo está cada vez más ansioso. Mi consejo es hacer lo que sea necesario para calmarlo.

El mundo contra Donald J. Trum

Ultra¨liberales¨, auto justicia o cómo los judíos invocan el antisemitismo

La nueva era será psicológicamente diferente de la vieja: directa, con base en la resolución de problemas y despreciando la corrección política.

La corrección política, humanismo, liberalismo y democracia se ha vuelto absurda. En este punto se obstaculiza ella misma y causa su propia muerte.
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De Twitter, 5/feb/17

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Mis pensamientos en Twitter, 2/feb/17
Mis pensamientos en Twitter, 4/feb/17
Mis pensamientos en Twitter, 5/feb/17

Mis pensamientos en Twitter, 4/feb/17

La conciencia individual percibe este mundo. La conciencia colectiva percibe el mundo superior. Cabalá crea esta conciencia colectiva dentro de nosotros.

La mayoría de los judíos interviene en todo, la mayoría los odia. Judíos: cuiden sus asuntos propios -muestre al mundo cómo unirse.

La sociedad es parte de la naturaleza. La naturaleza mantiene todos sus elementos como un solo sistema. Así que, debemos aprender a unirnos unos con otros.

Me alegro por Trump, porque él marca la liberación de la mentira, del lavado de cerebro y el liderazgo de gobiernos y medios de comunicación irresponsables.

La sabiduría de las masas no es el conocimiento colectivo de un grupo. Es la sabiduría más elevada que los satisface cuando se unen por encima de su ego.

Cabalá: Los líderes del mundo están en las manos del Creador. Debemos entender el cambio por el que está pasando el mundo para cambiarnos a nosotros mismos.

¿Por qué el activismo político judío lleva al antisemitismo?

De Twitter, 4/feb/17

Material relacionado:
Mis pensamientos en Twitter, 3/feb/17
Mis pensamientos en Twitter, 2/feb/17
Mis pensamientos en Twitter, 1/feb/17

Un nuevo antisemitismo

Dr. Michael LaitmanPregunta: Siguiendo 2000 años de antisemitismo y persecución, ¿ha habido algún cambio cualitativo debido al hecho de que el estado de Israel fue establecido?

Respuesta: En la actualidad en la mayoría de los países, el antisemitismo se ha convertido en una dirección clara. Ha sido adoptado por el público en general y transpira en las páginas de los medios. Es diferente.

En el pasado el antisemitismo era limitado en su naturaleza. Si prosperaba en una nación, en otra nación, en oposición a esta, el sionismo era alentado, como fue en América y Rusia hace 60 o 70 años. Y ahora, en todo el mundo existe una actitud idéntica con respecto a los judíos.

He estado advirtiendo acerca de esto; pueden consultar artículos que escribí hace dos décadas y asegurarse. Pero en ese entonces, nadie escuchó.

Comentario: Los últimos estudios muestran que por cada judío en el mundo hay 70 antisemitas. Se asume que el mundo entero se volverá antisemita.

Respuesta: El mundo entero se volverá absolutamente antisemita. Entonces debemos implementar nuestra misión de prisa.
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De una conferencia por Webinar 8/may/16

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¿Qué espera el mundo de Israel?

Una solución que no hemos considerado

Dr. Michael LaitmanBajo el escenario de una oleada de antisemitismo que está volviéndose más fuerte y la preocupación acerca de otro holocausto, existe una solución que no ha sido considerada. Durante la semana en que nos detenemos a recordar los millones que perecieron en el holocausto, vamos a entender por qué los judíos son odiados en el mundo.
Del filme de Rav en hebreo  5/may/16

Ver (no hay versión en español): Into Truth: Cracking the Jewish Riddle

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