Realizamos muchas acciones y nos dirigimos al Creador con muchas peticiones.
Cada una de ellas, por así decirlo, regresa a nosotros. Así, dividimos lo que recibimos del Creador en pequeñas partes y, poco a poco, recibimos para Su beneficio.
Así es como en la decena nos acercamos gradualmente al Creador y no cada uno de forma individual.
Tenemos que llegar al Creador en un estado en el que podamos rogarle a Él, para que nos dé una pequeña parte de Su luz con la cual podamos mantener la recepción con el fin de otorgar.