Guerra espiritual por el mundo
Sólo las mujeres, una vez conectadas, pueden cambiar la situación del mundo y restablecer el orden en él. Pero, por desgracia, las mujeres no se declaran activamente. Todos los países tienen leyes que permiten a las mujeres exigir el acceso al liderazgo para organizar adecuadamente la vida en sus países.
Normalmente las mujeres luchan por sus propios derechos, por la igualdad, y se percibe como un enfrentamiento familiar en la cocina. Pero yo estoy hablando de la guerra espiritual. Una mujer debe entender que esto es lo más importante ahora, y tiene que obligar a todo el mundo, de forma similar a cuando una madre hace que sus hijos estudien, limpien, vayan a la escuela y se laven. Así es como debe verse el papel de la mujer: como madre de la humanidad.
El mundo entero está esperando que la mujer comience a cumplir su papel correctamente y que obligue a todos a realizar y alcanzar el objetivo espiritual del mundo. Si nos unimos entre nosotros de la forma correcta, entonces permitimos que la luz superior, la fuerza superior de la naturaleza, entre en nosotros y comience a influirnos. Este es el papel de una mujer, el papel de una madre.
Resulta que la lucha no debe ir por los derechos de las propias mujeres, sino por su capacidad de influir en la sociedad. A las mujeres les falta conocimiento, conexión y organización. Si quieren avanzar, tendrán que aprender mucho y, en consecuencia, conectarse correctamente, conocer su misión y, con la debida sabiduría y sentimiento, realizar su destino. No hay otra solución, como con un niño que no quiere aprender.
No es fácil para una mujer hacerlo porque a lo largo de la historia está acostumbrada a permanecer en la sombra. Sólo la educación adecuada ayudará. Hay que empezar con pequeños papeles, y a partir de ellos se desarrollará una organización seria.
Una mujer está obligada a conocer el programa y el propósito de la creación, las etapas por las que avanzamos y cómo alcanzarlas. Además, las mujeres que comienzan a estudiar hoy se están preparando para convertirse en líderes de la sociedad y de la humanidad.
Deben ser conscientes de que están cumpliendo una misión especial y deben ser cada día más perseverantes y estar dispuestas a hacer todo lo posible para salvar a la humanidad de esas difíciles pruebas que nos esperan si no implementamos correctamente esta etapa especial.
Estoy seguro de que son capaces de hacerlo y estoy dispuesto a ayudarles en todo lo que pueda. Les deseo mucho éxito.
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