El trabajo espiritual está conectado solo con el Creador; es a Él a quien debemos acudir y recibir respuestas. No tenemos a nadie más a quien acudir ni nada más que esperar, excepto la ayuda del Creador.
Si una persona tiene un sentimiento de culpa y un sentimiento de que recibe castigo por sus pensamientos erróneos, esa percepción también proviene del Creador. El Creador quiere que nos sintamos así.
En este caso, no necesitamos pedirle ayuda al Creador para lidiar con estos pensamientos. Debemos pedir una cosa: que Él nos conecte a todos y nos eleve hacia Él.