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Tu único grado de libertad

Pregunta: En matemáticas, analizamos un sistema con muchas incógnitas, hacemos todos los parámetros constantes, dejando sólo un grado de libertad. A menudo, en el trabajo interior del hombre tenemos la misma sensación que usted está buscando en una serie de direcciones: percepción de la realidad, el grupo, el Creador, es decir, hay demasiados “grados de libertad”, y es extremadamente sorprendente. ¿Puedo usar el mismo principio que en las matemáticas y mientras tanto sólo tener en cuenta la actitud hacia el grupo?

Respuesta: En el trabajo espiritual es mucho más fácil. Aun con esa infinidad de variables, necesitamos referirnos a una única Fuente e incluirnos en Él. Deja que todos estos miles de parámetros cambien, mientras permaneces en el interior del Creador, la única causa de todo ese número infinito de cambios.

Si intentas ahora “congelar” la realidad, haciéndola inanimada con el fin de conectar todo junto, se perdería todo el propósito del trabajo espiritual, degradándola al nivel de la disección de los acontecimientos en el mundo material. ¿Por qué lo necesitamos?

Sólo necesitamos saber que de todo este número infinito de cambios, yo debo ponerme inmediatamente en contacto con el Superior, el Creador, y agarrarme de Él. Que todo lo que me rodea cambie aún más, que el mundo entero se amontone.

A pesar de ello y por encima de todo, tengo que aferrarme a Él aún más fuerte para que estos cambios sólo fortalezcan nuestro vínculo. ¡No necesito nada más! No tengo que aprender nada sobre estos cambios. En el momento en el que me adhiero al Creador, alcanzo todos los sentidos y mente, alcanzo el objetivo de todos los cambios. Así que ¿por qué debería empezar empantanándome en ellos?

Las ciencias de nuestro mundo están entrando en una crisis porque van en la dirección equivocada. ¿Para qué estamos perdiendo el tiempo en: la búsqueda de otra de las miles de partículas, una búsqueda que no tiene fin? Cuanto más avanzamos, más y más enredados estamos.

Digamos que descubren una nueva partícula elemental de la cual ellos habían perdiendo, sólo para descubrir que se puede dividir en otros miles de partículas, y así sucesivamente hasta el infinito. Es pura curiosidad. Aunque en el análisis final, cada indagación incluye la búsqueda del Superior, del Creador.

Pero si queremos avanzar correctamente, necesitamos encontrar la causa de todo lo que está sucediendo. Y esto significa que tenemos que irrumpir en un nivel superior. Así que nunca me concentro en lo que está sucediendo en este mundo. Tengo que hacer sólo las acciones que me conecten con el Creador: a través del grupo, hacer algunas acciones físicas, pero sólo en esa dirección.

En el nivel de este mundo nunca revelaremos nada más que eso. Después de todo, ¿qué herramienta de investigación tenemos en el mundo material que no sea nuestra inteligencia terrenal, animal? Desde la altura del nivel animado exploramos los grados inanimado y vegetativo.

(31880 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/5/10, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

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Pregunta: ¿Podría explicar todas estas formas de conexión que está describiendo el Zohar, o puede dar un ejemplo? ¿Cuál es la forma más fácil de visualizarlas?

Respuesta: El Zohar describe las formas de conexión entre las almas: tipos (león, buey, águila, hombre), Sefirót (Gevurá, Jésed, Tiféret, Iesód), Letras (Kaf, Záin, Tav), colores (blanco, negro, rojo, verde), y así sucesivamente. Cuando de repente experimentas una sensación espiritual determinada, esto te da un claro entendimiento de que se le llama “la ceja derecha”, que a otra sensación se llama “la ceja izquierda”, y así sucesivamente, lo sientes.

Supongamos que miro la cara de la persona. Evoca impresiones diferentes en mí: “¡Qué frente! ¡Qué ojos! “Pero no son una frente y unos ojos, sino más bien, mis impresiones internas, sentimientos, un fenómeno en mi deseo de recibir placer. Soy afectado en cierto modo y esto crea una imagen dentro de mí. Su nombre se corresponde con los sentimientos que evoca en mí, pero no lo que realmente es.

Lo mismo ocurre en la espiritualidad, solo que sin la imagen que acostumbro ver en este mundo. Las imágenes espirituales existen sin mi participación. Yo descubro estas formas, fuerzas, impresiones, y las etiqueto con todo tipo de palabras: “rojo”, “blanco”, “negro”, “amargo”, “dulce”, “ácido”, “alto”, “bajo”, etc. Pero todo esto existe sin una imagen corporal.

En verdad, no vemos las imágenes de nuestro mundo fuera de nuestro deseo de disfrutar, los vemos en el interior, al igual que vemos varias combinaciones de las señales eléctricas en la pantalla del computador que son ensambladas en una película. Tenemos que reunir todos nuestros deseos en combinaciones similares para ver que este mundo, esta forma de la realidad que percibimos en este momento, es, de hecho, sólo imaginario. No existe por sí mismo, sino que sólo existe en relación con nosotros porque lo percibimos de esa manera.

Cada uno de nosotros es un producto de la proyección de la Luz, similar a las formas hechas por los proyectores láser. Todos somos formas, imágenes, representadas por la Luz, nos sentimos como si existiéramos en alguna realidad, en algún espacio. Pero de verdad, no hay nada real en estas imágenes. Se trata simplemente de una proyección de las formas que aparecen ante mí ya que soy todavía incapaz de percibirlas en una forma más interna.

(31868 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/5/10, “Introducción del Libro del Zohar,” artículo “Itró” (Jetro))

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¿Dónde buscar al Creador?

Pregunta: A veces usted dice que sólo tenemos que adherirnos al Creador, y, a veces que la clave es unificarnos con el grupo.

Respuesta: Tu camino hacia el Creador se encuentra a través del grupo, el medio por el cual llegas a Él, de lo contrario, no hay nada que discutir. Por ejemplo, me dicen que tengo que ir a Jerusalén, pero no me dicen cómo se supone que debo hacer para llegar: en tren, autobús, automóvil, en un burro, o a pie.

Así decimos: “Tienes que fundirte con el Creador”. Pero cuando oyes esto, automáticamente entiendes que sin la unificación con el grupo, no encontrarás al Creador.

De hecho, puedes revelarlo a Él sólo como una forma de vestidura en la materia. ¿Y dónde está esta materia? Está en tu conexión mutua. En el lugar donde primero encuentras el odio, más tarde descubrirás la unidad considerada como el Creador.

(31982 – De la 4 parte de la lección diaria de Cabalá del 12/5/10, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

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Pregunta: Cuando se revela la conexión entre nosotros, ¿sólo sucede dentro de mí o dentro de todo el grupo?

Respuesta: Esta es una revelación individual de una persona en un grupo. Pero tus amigos no revelan lo que se ha revelado a él. Esto depende del trabajo individual de cada uno.

Por ejemplo, si uno de nuestros amigos descubre que ya está listo para conectarse con su corazón y su alma con todos nosotros, todas las chispas que existen en nosotros de la ruptura, entonces, él inmediatamente revelará la fuerza común que se llama el Creador, que opera en todo el universo. Pero si no estamos en el mismo nivel de conexión entre nosotros o en un nivel superior, no sentiremos su presencia allí.

Lo mismo sucede en nuestro mundo: Uno puede esconderse de los demás al no dar ninguna información espiritual sobre él.

(31985 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/5/10, “La sabiduría de la Cabalá y la Filosofía”)

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Un ejercicio útil

El Libro del Zohar describe los estados espirituales experimentados por aquellos que alcanzan el mundo espiritual. Sin embargo, describe objetos espirituales en las palabras de nuestro mundo. Estas palabras traen a nuestra mente imágenes corporales. Organizan imágenes terrenales a nuestro “deseo de recibir”, a nuestra pantalla egoísta, a través de nuestras propiedades corporales.

En la espiritualidad no hay palabras, sino sólo sensaciones. Por esta razón, los cabalistas tomaron prestadas las palabras de este mundo para describir el espiritual y etiquetar con ellas las propiedades espirituales que adquirieron en su alcance.

Por lo tanto, al leer El Libro del Zohar, debemos tratar de identificar las fuerzas superiores, estados espirituales, y relaciones que existen más allá de los objetos materiales que estamos acostumbrados a sentir detrás de estas palabras corporales. Es un ejercicio muy bueno y útil.

Supongamos que leemos las palabras “frente”, “ojos”, “orejas” y “pelo” en el texto. Tenemos que tratar de empezar a pensar de inmediato por lo menos sobre las Sefirót (Kéter, Jojmá, Bína, Zeir Ánpin y Máljut), que se refieren a las partes correspondientes del Partzúf (“frente “, “orejas”, “nariz”, “boca” GE y AHP).

“Pelo” (Searót) es un exceso de la Luz Reflejada en que la Luz Directa no puede vestirse, lo que da como resultado el desborde de la Luz Reflejada sobre y por fuera, de tal modo que forma el “pelo” en un Partzúf. Estas son las Luces que se expanden de esta forma de Arriba hacia abajo en el sistema superior, en Rósh de Árij Ánpin y luego en Zeir Ánpin, y a través de todos estos múltiples Partzufím, recibimos las fuerzas que nos despiertan, nos transforman, y nos llenan.

Por lo tanto, en El Libro del Zohar, estamos estudiando este sistema integral de transformación de las almas.

(31971 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 01/06/2011, “Introducción del Libro del Zohar,” artículo “Itró” (Jetro))

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