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Apelando a la Luz desde las tinieblas

Dr. Michael LaitmanLa Torá, “Éxodo” (Ki- Tissa), 33:9, 33:10: Y en cuanto Moisés entraba en la tienda, la columna de nube descendía y permanecía a la entrada de la tienda, y Él hablaba con Moisés.

Cuando todo el pueblo veía la columna de nube que estaba a la entrada de la tienda, todo el pueblo se levantaba y se postraba, cada uno a la entrada de su tienda.

Tan pronto como el Creador se acerca una persona, el propio deseo egoísta cae, es decir que se inclina ante el atributo de otorgamiento. Para que el Creador descienda a nosotros, necesitamos una preparación correcta. Todo depende de nuestros incentivos y acciones que provocan que el Creador descienda gradualmente a nosotros. Entonces, nuestros deseos cambian.

Pregunta: ¿Los temores y ansiedades que atravesamos en nuestro trabajo significan que nos acercamos a las propiedades espirituales?

Respuesta: En general esas son malas cualidades, ya que en realidad un estado correcto es un estado de alegría. La alegría tiene que estar presente en el momento de nuestras caídas. Exactamente así es que podemos revisarnos a nosotros mismos: Si ustedes unen “noches” (la oscuridad que les da la oportunidad de elevarse) con la alegría. ¿Podemos nosotros apelar a la Luz desde las tinieblas?

Tenemos que convertir todos nuestros problemas en disfrute. No hay otra alternativa, ya que todo proviene del Creador con un propósito: promover nuestro avance. A fin de tener éxito, necesitamos el apoyo de nuestro entorno, de un grupo. Si tienen un grupo, no habrá ningún problema. Lo más importante es no permanecer en estos períodos de la vida.

(128610 – Del Kab.TV “Los secretos del Libro Eterno” del 16 de Septiembre del 2013)
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Una igualdad complicada

Dr. Michael Laitman¿Cómo se relacionan entre sí el todo y la parte individual? ¿Cómo puede un pequeño grupo reunido por Abraham en la antigua Babilonia influir en el desarrollo de toda la humanidad? ¿Por qué todo gira en torno a este grupo? ¿Por qué este grupo continúa su “rotación”?

El problema de este mundo es que “contamos” a la humanidad como si fuera ganado. Evaluamos a los seres humanos por millones y miles de millones; este tipo de cálculo nos parece suficiente. Somos incapaces de hacer cálculos cualitativos.

Esto produce como resultado de un conflicto constante entre calidad y cantidad en este mundo. Nosotros proclamamos que somos iguales. Sin embargo, ¿cómo puede ser cierto esto, si las posesiones de una persona son comparables con los activos de los otros mil millones, o si su salud equivale al bienestar de miles de otras personas? ¿Somos realmente iguales debido a que cada uno de nosotros tiene un cuerpo? ¿Es este un criterio que debe utilizarse al evaluar a los seres humanos?

Nosotros somos incapaces de “evaluar” a los demás porque carecemos de verdaderos instrumentos de medición. ¿Qué comparamos: sensaciones, intelecto? ¿Cómo podemos equiparar a una persona a otra?

¡No hay igualdad en absoluto! Cada uno nace con un conjunto específico de cualidades, por lo tanto, cada uno de nosotros es único. A pesar de que nos gustaría ser iguales, aun así no lo somos. Baal HaSulam explica este tema en su artículo “Paz en el mundo”: “…tenemos que trabajar muy duro para alcanzar la verdadera igualdad entre nosotros”.

Esto también se aplica en el camino espiritual. Nuestras metas espirituales también son muy diferentes. Cada uno de nosotros tiene cualidades personales, un “destino” individual, medios de avance, y un propósito único en todo el sistema que sirve como un cuerpo común, en el que cada célula es importante, pero todas las células y órganos siguen siendo extremadamente diferentes.

Esto explica por qué el papel del grupo de Abraham es tan importante: Esta entidad de personas alcanzó un nuevo propósito que era totalmente opuesto al de las demás naciones. “Babilonia estaba guiada por un deseo egoísta que se expandía y mejoraba cada vez más, mientras que el grupo de Abraham, por el contrario, estaba enfocado en el deseo de otorgar. El egoísmo puede seguir creciendo a condición y según la medida de avance del deseo altruista, por medio de la fe por encima de la razón.

El avance de los estudiantes de Abraham difiere radicalmente de la progresión de las otras naciones: Estas últimas desarrollaron la inteligencia, mientras que el primer grupo se concentró en la fe. Esto explica el por qué, en el momento en el que el grupo de Abraham siguió fielmente su predestinación, ellos no se habían desarrollado ciencias o cultura tales como la música o el baile. Casi no le prestaban atención a estas cosas; más bien hicieron sus mayores esfuerzos hacia la espiritualidad. Este era su único objetivo.

Más tarde, otras naciones tomaron ventaja de los “frutos” de su trabajo y sobre esta base desarrollaron las ciencias, la cultura y las artes. Por ejemplo, los antiguos griegos tomaron prestados los primeros “brotes” para su filosofía, de la sabiduría de la Cabalá. Más tarde, admitieron este hecho.

Como vemos, los aspectos específicos de las relaciones entre el todo y una parte, entre las pequeñas naciones y toda la humanidad, quedaron intactos a lo largo de toda la historia y se conservarán en el futuro. Como lo hizo Abraham, nosotros recogemos a los amigos de todo el mundo y les rogamos que elijan un camino común hacia el Creador. Aun así, seguimos siendo una pequeña minoría. Se supone que así sea, debido a que tiene que haber un equilibrio entre las fuerzas cuantitativas de toda la humanidad y nuestra energía cualitativa.

Ambas partes tienen que estar armonizadas. Por ejemplo, si un niño pequeño recibe una enorme fuerza, él podría herir gravemente a otros, pero si adquiere una profunda comprensión de lo que está haciendo sin habérsele dado fuerzas extraordinarias, entonces no será capaz de implementar su comprensión en la vida. Es por eso que todo tiene que estar equilibrado para que nuestro cuerpo, intelecto y sensaciones estén proporcionados correctamente mientras crecen.

Esto significa que nosotros podemos incluso llegar a ser más pequeños, según la medida de desarrollo del resto del mundo. Se nos dice: “Todos Me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande”. Ellos lo conocerán a Él a través de nosotros, pero no van a unirse a nosotros por millones. Esto sucederá solo en la última etapa de la corrección.

(128648 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 4 de Marzo del 2014, Escritos de Baal HaSulam)
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Siempre en una encrucijada

Dr. Michael LaitmanBaal HaSulam, Shamati #53, “El asunto de la limitación”: …Este es el significado de, “Sírvele al Señor con gusto”. Esto es así porque durante Gadlut es irrelevante decir que Él les da trabajo para estar a gusto, dado que durante Gadlut el gusto viene por sí mismo. En su lugar, el trabajo de estar a gusto se les da a ellos para el tiempo de Katnut, de manera que tengan alegría aun cuando sientan Katnut. Y este es un gran trabajo.

Esto es llamado la parte principal del grado, la cual es un discernimiento de Katnut. Este discernimiento debe ser permanente, y Gadlut es sólo una adición. Además, uno debe anhelar la parte principal, no las adiciones.

En nuestro trabajo, nosotros alcanzamos una intersección en una encrucijada, en una división en el camino, tras la cual ya tenemos que medir nuestros estados en el camino espiritual, ya sea dentro de nuestro deseo de recibir placer o por fuera de este. Todo depende de dónde medimos nuestro estado, nuestro éxito, nuestro progreso continuo.

siempre en una encrucijada

Si lo medimos dentro del deseo, estamos felices por la grandeza: la altura y el llenado. Es la línea izquierda la que tira de nosotros hacia el lado del ego, de acuerdo al cual aspiramos a verlo y a medirlo todo. En la línea derecha medimos todo en relación al grupo y al Creador.

En la línea derecha, no nos damos cuenta del estado en el que estamos y aceptamos cada estado como el estado perfecto. Esto significa que no tomamos en cuenta nuestras sensaciones, sin importar lo que el Creador nos envíe. Siempre lo medimos todo de acuerdo al otorgamiento, lo cual significa por fuera de nosotros mismos. En la línea izquierda es lo opuesto: yo no tengo otros pensamientos sino pensamientos acerca de mí mismo y acerca de lo que me sucede, y esto es lo único por lo que me preocupo todo el día.

En correspondencia, el trabajo en las dos líneas es diferente y depende de lo que yo demande en cada estado. Si es la línea derecha, demando permanecer como estoy o me preocupo sólo por no perder la dirección del otorgamiento al Creador a través del entorno y a través de toda la creación.

Aquí trabajo con mi pequeñez, a fin de hacerme lo más pequeño posible. Sólo quiero otorgarle  al Creador tanto como sea posible y no sentir que otorgo o que Él disfruta de mi otorgamiento. Esto significa que yo disminuyo la respuesta de todas las maneras posibles, corto todos los cables y todos los caminos mediante los cuales puedo obtener una respuesta por mi acción de otorgamiento, el cual trato de incrementar tanto como pueda.

Este tipo de trabajo es en otorgamiento máximo y cero recompensa. Según el grado en el que pueda llevar cabo cálculos limpios con respecto al otorgamiento absoluto sin una recompensa, mi nivel espiritual se mide en correspondencia (como Rosh, Toj, Sof). Así ya me estabilizo y comienzo a trabajar mutuamente con el Creador,  puesto que el Creador abre cada vez más oportunidades para mí.

Cuando soy estabilizado en el nivel previo, pido más y más poderes con el fin de incrementar mi otorgamiento. Por supuesto, yo tengo que superar cada vez más mi ego a fin de alcanzar esto y para no recibir a cambio ninguna recompensa. Y lo que recibo del Creador tengo la oportunidad de convertirlo en otorgamiento, y este es el trabajo extra en adición a este trabajo. Así es como avanzamos.

El problema está en la verdadera encrucijada, en la división que se crea. Este trabajo se repite en cada nivel. Al ascender al próximo grado espiritual, se revelan las Reshimot (reminiscencias) rotas y yo tengo que estar ante este cruce de caminos a fin de asegurarme de saber dónde está la línea izquierda y dónde está la línea derecha. No puedo virar simplemente hacia la derecha y no observar la izquierda en absoluto.

Esto es imposible porque una línea está basada en la otra línea. Si sigo la línea derecha correctamente y llego a un cierto punto, la línea izquierda también crece en la misma medida, pero yo corto una línea desde la otra, y así se crean el “tronco” (Toj) y el “final” (Sof) de mi Partzuf espiritual. El lugar en el que yo calculo cosas es llamado “cabeza” (Rosh). De esta forma comienzo a construir mi Partzuf espiritual. Este es el trabajo espiritual práctico. Todo esto está basado en la imagen del mundo que el Creador describe para mí, como resultado de mi actitud hacia la realidad.

Pregunta: ¿Dónde está el punto de nuestra independencia en el dibujo?

Respuesta: Nosotros somos independientes sólo en la encrucijada, pero ésta siempre existe. Tenemos que sentir constantemente que estamos en un cruce de caminos, como se nos dice: “Ellos deben parecerte nuevos todos los días”. Todo el tiempo tenemos que decidir y siempre elegir la línea derecha, y en lugar de borrar la línea izquierda, éstas deben hacerme avanzar por encima de ella.

(128644 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 2 de Marzo del 2014)
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Lección diaria de Cabalá – 03.10.14

Preparación para la Lección

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Taller

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El Libro del Zóhar, extractos seleccionados

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Escritos de Baal HaSulam, “Prefacio a la sabiduría de la Cabalá”

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