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Guía para Leer el Libro del Zohar: Estábamos como en un Sueño

Extractos de mi futuro libro, Guía para Leer el Libro del Zohar

El asunto más complejo y al mismo tiempo más fascinante relacionado con el Libro del Zohar y la vida en general, es la percepción de la realidad. Existen muchas ondas a nuestro alrededor que en realidad no percibimos, como las ondas radiales. También existe un campo de información que incluye todo. El campo de información elevado es llamado la naturaleza más elevada o El Creador.

Este campo contiene todo el espacio a nuestro alrededor. Somos capaces de establecer contacto con este campo y recibir todo de él: sentimientos, entendimiento, conocimiento, amor y también la sensación de vida eterna y de totalidad que le es inherente.

Todo el propósito de la sabiduría de la Cábala es enseñarnos como desarrollar dentro de nosotros los instrumentos para percibir este campo de información elevada. Esto es posible sólo a través de la transformación interior, y a medida que la alcanzamos, nos volvemos similares a este campo: el Creador.
Existimos en este campo inclusive ahora, pero somos incapaces de percibirle.

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El Zohar, Capitulo, VaYeji (Y Jacob vivió), 24) El tercer exilio es el exilio extenso en el cual nos encontramos, que corresponde a los 100 años de la vida de Jacob, en comparación con los cuarenta años del exilio en Babilonia.

No deberíamos considerar esta historia como un relato histórico. No existe tal cosa como la “historia”. La realidad en la que nosotros creemos vivir transpira dentro de nosotros como fotografías imaginarias, se desdobla dentro de nuestro deseo (Kli).

Todo lo que debemos hacer es corregir el programa de nuestra percepción. En cuanto lo hagamos, sentiremos la realidad genuina a través de sus propiedades auténticas (que son similares al Creador, quien las creó).

 Es por eso que debemos tratar las narraciones del Zohar como una invitación a revelar todo lo que describe desde dentro, en nuestras sensaciones y conciencia, en nuestras mentes y en nuestros corazones.

 (De la segunda parte de la lección diaria de Cábala del 16 de agosto 2010 sobre El Zohar.) 

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¡Llega a ser tu propio Creador!

Pregunta: ¿Qué nos ayudará a mirar al grupo y ser capaces de ver sólo las fortalezas de los amigos y no sus defectos?

Respuesta: El grupo nos sirve como unos anteojos o binoculares, sin los cuales es imposible ver al Creador. Seré capaz de verlo sólo a través del grupo. Es mi vasija espiritual y el instrumento para la revelación del Creador.

Sólo el amor nos ayudará. El amor suprime nuestro ego, y éste comienza a actuar en su forma opuesta: como el deseo de sentir placer para otorgar. Por lo tanto, la actitud de la importancia de los amigos es crucial.

En la vida corporal, cuando una persona se forma una meta egoísta, trabaja en un lugar, se le paga en otro, y adquiere algo en un tercer lugar. Ninguno de esos lugares está conectado. En la espiritualidad, todo está unido en un lugar: El esfuerzo, la recompensa, la meta misma, y el resultado son partes de un todo. Por esto es difícil para nosotros entender la espiritualidad ya que estamos acostumbrados al mundo material donde todo está separado.

Sin embargo, tenemos que entender que el amigo y yo, el Creador y yo, personas que nos son lejanas y cercanas, pequeñas, grandes, e iguales en relación a mí, todas constituyen mi Kli espiritual dentro del cual revelo todo. ¡Incluso a mí mismo! Hasta que este Kli sea revelado, no existiré. No seré yo, sino un engaño total, un trozo de egoísmo con el cual me identifico. Cuando descubrimos lo que implica el alma colectiva o el grupo, entonces dentro de ello nos revelamos a nosotros y todo lo restante.

Y por ahora, sólo tengo el punto de ruptura, restricción, y expansión que existe fuera de la espiritualidad y el Creador. Se nos ha dado una sensación de estar fuera de la auténtica realidad, en algún mundo imaginario en nuestros sueños. Mientras estoy en este sueño, si me las arreglo para construir la auténtica realidad que incluye la sociedad, el Creador, y mi auténtico yo, entonces seré capaz de entrar en esta. Mientras tanto, sólo estoy imaginando mi vida.

Toda esta futura realidad es el grupo que necesito construir. Soy yo quien construye mi mundo espiritual, mi alma. De hecho, es mi alma lo que estoy formando con esta realidad engañosa e ilusoria, de este estado inconsciente en que he estado sumergido, con el propósito de hacerme mi propio Creador. Al hacer eso, yo, el grupo, y el Creador nos unimos, y alcanzamos absoluta unidad y adhesión.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 15 de agosto 2010 sobre el artículo, El asunto sobre la importancia de los amigos.)

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La vida colectiva de la Luz y el deseo

Todos nosotros estamos incluidos como partes de un sistema general en el único estado que existe: el Mundo del Infinito. Existe como un sólo cuerpo, similar a un organismo vivo que se compone de varios sub-sistemas que transportan la sangre, la linfa, o los impulsos nerviosos. Todos estamos interconectados en el nivel del Mundo del Infinito como un organismo eterno que funciona como una máquina perfecta similar a la Luz que lo llena. El deseo y la Luz trabajan juntos en armonía.

Como en cualquier cuerpo sano, los procesos de expansión-contracción se llevan a cabo, tal como la respiración, el pulso y los latidos del corazón. Aunque el deseo de recibir placer y la Luz son contrarios, esta oposición crea una dinámica llamada “vida”. Todos estos cambios producen la sensación de la vida.

Si sólo la Luz o el deseo existieran, nada podría sentirse en absoluto. La Creación siente su existencia porque la Luz y el deseo actúan en conjunción uno con el otro, o sea en armonía. A veces la Luz se expande y en otras el deseo toma su lugar. Todo esto hace que uno complete al otro.

A veces  la Luz es mayor ya que el deseo  disminuye intencionalmente y deja que la Luz actúe. Otras veces,  la Luz permite que el deseo funcione. Uno es más alto y luego el otro, como los columpios. Así es como permitimos que todos ascendamos.  Esta dinámica da nacimiento a la vida.

Funciona así en el Mundo del Infinito. Sin embargo, nuestro estado con toda intención es echado a perder de modo artificial para que podamos ver las “ventajas de la Luz mientras estamos en el estado de oscuridad“. Esto nos permite sentir nuestra oposición a la Luz y nos habilita a llevar a cabo nuestro propio esfuerzo para corregirnos. Sólo bajo esta condición somos capaces de apreciar la Luz.  

Si hubieras nacido perfecto,  vivirías ”automáticamente” y nunca revelarías la perfección en su más profundo alcance. Esta es la razón por la cual las restricciones y  ocultamientos, el distanciamiento y la ruptura, se llevan a cabo, hasta el punto del total desprendimiento de la criatura con Creador. Y esta corrupción, existe sólo en nuestra percepción interna y en ninguna otra parte.

Me siento a mi mismo estando en algún cuerpo (pura ilusión) dentro de un mundo (imaginario)  sólo porque soy inconsciente. Yo existo en el Mundo del Infinito pero mi inconsciencia genera ciertos delirios imaginarios. Estos delirios son llamados “este mundo”. Es el último, el más bajo, el peor de todos los estados posibles.

Por lo tanto, es obvio que debemos aplicar esfuerzo y ganar consciencia (sensación de perfección). Sólo después de conseguirlo nos daremos cuenta de su profundidad al máximo.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 13 de agosto 2010, sobre Shamati # 34.)

La iluminación negra de Maljut

Por un lado, tenemos el mundo del Infinito, que consiste en el placer absoluto en todos sus aspectos: el alcance, la comprensión, el sentimiento, la eternidad y la perfección. Y por otro lado, tenemos este mundo, en el que sentimos una deficiencia en todo.

Sin embargo, para poder tener la oportunidad de existir en él de alguna manera, se lleva a cabo una ocultación del Mundo del Infinito. En este mundo sentimos la deficiencia en una forma que no es tan trágica, a pesar del hecho de que se nos oculta la abundancia infinita. Aparentemente, el Mundo del Infinito va decreciendo, un grado tras otro, creando cinco niveles (cinco mundos) de ocultación de sí mismo. Estamos situados por debajo de todos estos mundos y, por lo tanto, no sentimos  mucho su falta.

Sin embargo, en la medida en que nos desarrollamos, nuestro egoísmo va aumentando. Poco a poco, la Luz se nos revela más y más, haciéndonos experimentar una carencia y maldad cada vez mayores. Por lo tanto, si no nos hacemos similares a la Luz, vamos a seguir sintiéndonos cada vez peor. No es de extrañar que el mundo moderno esté experimentando semejantes cataclismos. Después de todo, nuestro creciente ego nos está haciendo cada vez más opuestos a la Luz.

La diferencia (delta) entre el deseo y la Luz se hace más tangible y, como resultado de esto, sufrimos más. Si no hubiera ocultación de todos estos mundos, no podríamos tolerarnos en absoluto ya que nos percibiríamos en relación a la Luz del Infinito. La disparidad entre nosotros sería tan grande que haría imposible que aceptáramos semejante sensación tan horrible.

 Tal vez hayan experimentado ya esta sensación y, si no, algún día lo harán, ya que todo el mundo necesita pasar por esto una vez en su vida. Se llama la “iluminación de Maljut,” una sensación de oscuridad absoluta frente a ti, algo terriblemente espantoso. Ésta es la revelación del delta entre nuestro mundo y el del Infinito, la cual nos permite sentir, ligeramente, esta horrible oscuridad.

Sin embargo, los 125 grados de ocultación que nos separan de Infinito se crearon, precisamente, para permitirnos tolerar nuestro estado. Detrás de todas estas pantallas de ocultación nos sentimos seguros, como un bebé junto a su madre, sin poder hacer nada por sí mismo, sino sentirse protegido por ella. Del mismo modo, nos sentimos protegidos por todas estas pantallas de ocultación; de lo contrario, seríamos incapaces de tolerar la presión de la Luz Superior.

¡La luz se percibiría como oscuridad! Es el llamado “Pulsa DeNura,” el golpe de la Luz, es decir, cuando la cantidad de Luz es mayor que la que el Kli es capaz de aceptar. Es una sensación muy desagradable ya que constantemente necesitamos estar en equilibrio respecto a todas las influencias, las buenas y las malas. Incluso cuando se nos da la bondad en abundancia, si ésta excede la capacidad de nuestro Kli, no podremos tolerarla. Sabemos que todo el mundo prefiere el clima cálido al frío pero, cuando hace mucho calor, tampoco es bueno y, por supuesto, no es mejor que el frío.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 13 de agosto 2010, sobre Shamati # 34.)

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¿Cómo le darás color a tu mundo?

El símbolo de nuestra próxima convención es unidad, conexión, garantía mutua, y unificación de la humanidad entera alrededor de la Fuerza Superior que revelamos entre nosotros. Esta nos llevará a la igualdad, serenidad, paz y eternidad. ¡A través de esto cancelamos la muerte! El ángel de la muerte nace del odio que nos separa. Y si en su lugar atraemos la fuerza espiritual, la fuerza de otorgamiento, nos hacemos merecedores de la vida eterna. Es precisamente el odio entre nosotros lo que cancela la vida y nos lleva a la muerte. El odio mata nuestros cuerpos y nos da una sensación de este mundo.

Este mundo es un reflejo de la conexión egoísta entre nosotros. Sin embargo, cada uno tiene que llevarse a sí mismo y al mundo entero a una forma diferente de conexión, donde en lugar de este mundo sentimos una conexión espiritual llamada Asiyá, Beriá, Yetzirá, Atzilut, Adam Kadmon, y el Mundo de Infinito. Todos los mundos son formas de conexión entre nosotros; ¡Nada más cambia! viviremos en nuestros cuerpos justo como ahora, solo nuestras actitudes cambiarán y nos darán una sensación de una nueva realidad. Sentiremos que existimos en el Mundo de Infinito y dejaremos de sentir nuestros cuerpos ya que nuestro mundo entero ascenderá al Infinito.

Las diferentes relaciones y conexiones entre las personas (desde las más amenazantes a las más neutrales y benévolas) hacen crecer un espectro de colores y matices a nuestro alrededor. Estos van del negro más profundo a colores continuamente más luminosos y maravillosos, tales como el cielo azul y al final al completamente blanco.

Imagina toda la humanidad de hoy armada con pistolas y espadas unos contra otros, donde cada uno desea resguardarse de los otros en una fortaleza y tener todo lo que necesita ahí, independiente de todos. Y ahora imagina lo completamente opuesto a eso: Un mundo completamente abierto sin fronteras donde yo y el otro somos como un todo, y todas las personas del mundo son mis hijos, mis vecinos, amigos; somos un sólo organismo.

Comenzaremos a sentir que sin los otros, nos estamos perdiendo a nosotros mismos. Estamos comenzando a aprender esto de la naturaleza poco a poco al momento que revelamos que todos estamos conectados y somos interdependientes. Por el momento, estamos llegando a esta conclusión debido a una necesidad. Más tarde nos daremos cuenta de que estar conectados a otros es de hecho bueno. Después de todo, precisamente debido a esta conexión (si la convertimos en una conexión correcta) nos elevaremos por encima de este mundo hacia la perfección y eternidad.

Estaré agradecido de que esta conexión existe ya que específicamente me permite cambiarme a mí y mi percepción de la realidad y entrar a una dimensión diferente, espiritual, y eterna.

(De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 10 de agosto 2010, sobre la lección de acontecimientos actuales.)

Vida más allá del tiempo

Está escrito, “Comerás lo que ha estado durante mucho tiempo esperándote.” Existimos en el mismo lugar en el mismo estado, y nada cambia. Todo ha sido ya creado por el Creador en Su plan inicial, y plan y acción son inseparables para Él. Él deseó crear criaturas que sean iguales a Él y en adhesión con Él, y Su mismo deseo significa acción.

Entonces, ¿Qué son el pasado, presente, y futuro? Todo esto existe sólo en relación a nosotros, mientras que en realidad el tiempo no existe. Es imposible decir que sucedió más temprano o tarde y qué existió antes de que este deseo surgiera del Creador.

Somos incapaces de hablar y pensar más allá del concepto de tiempo. Tan pronto como dejamos las fronteras del tiempo, todos nuestros mundos se desvanecen ya que nuestra vida entera se basa en los conceptos de “antes” y “después,” y todas nuestras sensaciones están conectadas con el tiempo. Por lo tanto, sólo al salir de nosotros mismos del egoísmo hacia el otorgamiento perdemos nuestro “pulso,” la sensación de tiempo que vive dentro de nosotros, y comenzamos a entender lo que es la vida por encima del tiempo.

Existimos en una realidad eterna e inamovible. Todo lo que hacemos es alcanzarla en relación a nosotros mismos. Esto es casi como una persona inconsciente que gradualmente recupera la consciencia. El está en la misma realidad pero no la percibe. Poco a poco, él restablece su percepción. Esto es lo que también nos sucede a nosotros.

La sabiduría de la Cabalá por entero está dedicada a ayudarnos a despertar y traernos a la completa consciencia. De hecho, esto es lo que significa corrección completa. Y los Cabalistas no nos dicen qué pasará después. El desarrollo después de nuestra corrección requerirá por completo de nuevos sentidos.

(De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 6 de agosto 2010, artículo, “La enseñanza de la sabiduría de la Cabalá y su esencia.)

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El Mundo es el grado de conexión entre las almas

Pregunta: ¿La muerte del ARI significa la muerte del Mesías ben Joseph (el Mesías hijo de José)?

Respuesta: ¡Estamos hablando de almas! ¿Qué tiene que ver, la muerte de un cuerpo físico, con esto? El alma puede operar en el sistema común, sin revelarse en este mundo. Hay muchas almas así. El cuerpo en nuestro mundo es una de las consecuencias externas del alma que ayuda a otras almas.

La conexión entre las almas es la única realidad. Vemos y entendemos ciertas conexiones entre las almas; mediante dichas conexiones podemos trabajar juntos y transmitirnos conocimientos y sentimientos. Sin embargo, hay otro tipo de conexión mediante la cual las almas son incapaces de sentir su verdadero estado, y por lo tanto, perciben su conexión como una imagen de este mundo.

¿Cuál es la diferencia entre este mundo y el espiritual? En el mundo espiritual, se me revela la profunda conexión interior entre nuestras almas. Por el contrario, cuando no estoy en condiciones de revelar esta conexión interna, lo veo en su forma externa, como este mundo, que se me manifiesta de una manera muy confusa, incierta y borrosa.

El Mundo (Olam) es un grado de ocultación (Alama). Existo en el sistema común de las almas pero, la ocultación me afecta y me muestra este sistema de forma engañosa en este mundo. Sin embargo, ¡es el mismo sistema! Nada más existe, aparte de la estructura única de Adam ha Rishon, el sistema de las almas conectadas. Todos somos parte de él. Sin embargo, en lugar de percibir todas las almas y la red que las conecta, percibimos este mundo.

De ahí que este mundo se llame el último grado, lo que significa que está desconectado, por completo, de nuestra percepción real. Es parecido a lo que sucede durante la pérdida de conciencia, cuando una persona se encuentra con los ojos cerrados y tiene alucinaciones.

Sin embargo, existo en el mismo sistema pero, soy incapaz de percibirlo y, por lo tanto, lo imagino de una forma distorsionada, como está escrito: “Cada persona juzga de acuerdo a sus propios defectos.”

Pero, una vez que la verdadera imagen se revela ante mí, quedo impactado al ver qué diferente es todo de como, inicialmente, aparecía ante mí. No existen mundos que estén separados unos de otros; hay una única estructura que revelamos cuando corregimos nuestros deseos.

Hay cinco niveles de corrección del deseo y, de acuerdo a esto,  revelamos los cinco estados de la realidad: los cinco mundos y los 125 grados.

Con este objetivo vivimos, ya que el Creador nunca creó otro mundo. Algunas partes del alma común ya están corregidas y  funcionan activamente, mientras que el resto todavía están rotas y no perciben la conexión adecuada entre todas las almas. Por eso, debemos entender nuestra obligación de realizar la corrección, nuestro deber hacia los demás, hacia nosotros mismos y hacia el sistema común que las sostiene y que llamamos el Creador.

( De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 5 de agosto sobre la Introducción al Libro, Panim Meirot uMasbirot)

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Alcanzando Los Nombres Del Creador

Artículo de Baal HaSulam, La Enseñanza de la Cabalá y Su Esencia, sección, Expresiones Espirituales: Lo Espiritual no tiene imagen, así que no tiene letras con que contemplarlo. Incluso si declaramos en general que es Luz Simple, que desciende y se extiende hacia el que la busca hasta que uno se viste y la alcanza en la cantidad suficiente para Su revelación, también, es una expresión prestada. Esto es así porque todo lo que es llamado “Luz” en el mundo espiritual no es como la luz del sol o de una vela.

Para una persona que aun no percibe la espiritualidad, los objetos espirituales son un total enredo de palabras abstractas. Es como un niño que no entiende el significado de las palabras y simplemente repite con los adultos. Y cuando lo reprendes con un “¿Qué has hecho?” repite jovialmente, “¡Qué has hecho!”

En otras palabras, no entendemos los fenómenos espirituales que las palabras reflejan y, como niños, repetimos las palabras con los Cabalistas. Pero, gradualmente tenemos que aproximarnos a su verdadero significado y a sentir lo que está oculto detrás de esas palabras.

Todos los conceptos espirituales expresan un deseo y las sensaciones dentro de un deseo ya que nada más existe en toda la realidad. Hay un deseo (vasija espiritual) y algo que entra en este. La impresión dentro de un deseo es llamada “la Luz.”

El deseo está dividido en cinco niveles: Kéter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin, y Maljut. En correspondencia, revelamos dentro del deseo cinco tipos de luz: Nefesh, Ruaj, Neshamá, Jaya, y Yejidá. La suma de las cinco luces y cinco deseos define el “nombre del Creador,” es decIr alguien que me influye. El Creador es el que creó deseos en mí y me dio pantallas para ellos. Él es el que arregló todo de manera que sienta su impacto en mi manera de actuar; Él lo hizo todo. Todo lo que hago es sentir las consecuencias de Sus acciones.

Por lo tanto, todo lo que percibo es llamado “el trabajo del Creador.” Lo llamo por el nombre que me es instigado por la suma de mis deseos y luces que siento en ellos, es decir, por la impresión que recibo. Así es como se forman las palabras en la espiritualidad.

Sólo necesitamos entendernos a nosotros mismos, y entonces revelaremos al Creador dentro de nosotros. Por esto lo llamamos “Boré” (ven y ve). El nombre del Creador soy yo sintiendo Su propiedad de otorgamiento apareciendo en mí. Al principio nosotros, como niños, repetimos palabras vagas con los Cabalistas: Kéter, Jojmá, Biná, AB, SAG, y en adelante. Eventualmente, sin embargo, tendremos que alcanzar su significado y empezar a sentirlas.

(De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 6 de agosto de 2010 sobre, La enseñanza de la sabiduría de la Cabalá y su esencia.)

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La huella o impresión espiritual de una persona es llamada “Luz“. Es similar a cómo en nuestro mundo Luz significa, visión o entendimiento, como vemos en las expresiones comunes tales como “la luz de la sabiduría”, “claro como el día”, o, lo contrario “oscura confusión”. Todos los nombres son tomados de nuestro mundo ya que no hay palabras en el mundo espiritual.  La expresión espiritual  determina el alcance del otorgamiento, mi semejanza con la Luz Superior en la que existo.  El índice varía  de 0 a 100% y están representados en los 125 grados espirituales, cada uno de ellos se divide en 10 Sefirot y muchos sub niveles.

Es de esta forma que nuestro lenguaje surge con todas sus palabras. Esto es así aún en nuestro mundo donde me parece que recibo impresiones de los objetos materiales o acciones. Todo esto es imaginario. No hay nada, excepto mi percepción de la Luz Superior revelada en mi deseo.

En otras palabras, existimos en contacto directo o contrario con el Creador, y reaccionamos sólo a SU LUZ o su ausencia. Así es como todas nuestras palabras nacen. La única diferencia entre los términos espirituales y materiales es si puedo o no medir cuán similar soy a la Luz Superior. Si puedo, entonces es un término espiritual. Sin embargo, si aún no  me reconozco ni puedo medir mi  equivalencia con la cualidad de otorgamiento, entonces le doy a mis sensaciones “nombres materiales”.

No deberíamos engañarnos creyendo que somos libres de salir con nuestras palabras por cuenta propia; ellas provienen de nuestra naturaleza. Si primero creo algo y lo llamo “mesa”, esto significa que recibí  este nombre en mis deseos y cualidades de la Luz que se expande en ellos. Después de todo, yo soy una vasija espiritual en la que ocurren tales fenómenos.   

Por lo tanto, puede no haber ninguna coincidencia aquí. Toda la creación, sin importar lo que pueda parecernos, no es otra cosa que un mero deseo de disfrutar que recibe la influencia del Creador.

(De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 6 de agosto 2010 sobre el artículo, La Sabiduría de la Cabalá y su Esencia.)

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