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Unos cimientos fuertes son la base de todo el edificio

Escritos de Rabash, Shlavei HaSulam (Peldaños de la escalera), artículo “Cuáles son los cimientos sobre los que se construye la Kedushá [Santidad]”: Al construir un edificio en la corporalidad, vemos que quien quiera construir un edificio debe primero cavar los cimientos, y sobre los cimientos construye el edificio. Al cavar los cimientos, vemos que debe discernir entre tener un edificio de un piso, es decir, sólo el primer piso, o un edificio de varios pisos. Así, la excavación de los cimientos en el suelo debe estar de acuerdo con la altura del edificio. Los cimientos no se cavan de una sola vez. Más bien, cada día se construyen los cimientos de manera que sean más profundos, y entonces uno puede construir un edificio más alto.

El mismo orden se aplica en la espiritualidad… ¿Y cómo es cavar en la espiritualidad? Es una deficiencia, cuando una deficiencia es excavada en el corazón, ya que el corazón es llamado “deseo”, un corazón es llamado Maljut, y un corazón es llamado “tierra” o “suelo”…. En otras palabras, antes de ir y construir un edificio, primero debemos cavar en el suelo, es decir, sacar todo lo que haya en el sitio en que se excava.

Para que la criatura aprenda las condiciones que le permitirán llegar a ser similar al Creador y realizar el propósito de la creación, tiene que incluir en sí misma todas las propiedades del Creador, una por una. Es por eso que todas las propiedades del Creador y todas las propiedades de la criatura están incluidas unas con otras y entrelazadas de tal manera que la criatura permanece con un “registro” (impresión) de lo que significa ser similar al Creador. Esto se logra mediante la ruptura que se extiende desde arriba hacia abajo hasta la profundidad del deseo, desde el nivel cero hasta el cuarto.

Así es como ocurre una completa inclusión mutua de las propiedades del Creador y las de la criatura en la forma opuesta a la meta. Esta forma contiene todos los detalles que son absolutamente opuestos al estado final, plenamente corregido. Aquí, aparece la criatura real, el “hombre”, y es llamado a volverse similar al Creador en el futuro. Desde este estado, comienza a ascender por sí mismo y a alcanzar al Creador, la verdadera propiedad de otorgamiento. De esta manera, el hombre avanza desde el principio de la creación hasta su finalización, al fin de la corrección.

Todo se construye sobre el deseo de disfrutar, sobre la materia de la creación. Mientras más lo usemos, más podemos construir, es decir que principalmente, tenemos que ahondar en el deseo de disfrutar y sentir cuán opuesto es al Creador. Esto significa que lo excavamos hasta una gran profundidad y no estamos asustados de revelar su oposición. Esta es una sensación poco placentera y usualmente trae sufrimiento. Después de todo, revelamos la propiedad opuesta a la bondad.

Enseguida, llegamos a la necesidad de corrección y comenzamos a pedir la Luz, la propiedad del Creador, a corregir la propiedad de la criatura. Eso es llamado “construir un edificio”. Sin embargo, las personas no son capaces de construirla por sí mismas, la Luz la construye. Tenemos que proporcionar la vasija, el deseo, y expresar nuestra petición de manera precisa. Si entendemos y pedimos de manera precisa lo que es necesario para ascender un peldaño más, un “piso” más, la Luz viene y lo construye. Así, avanzamos más.

Los cimientos que son usados para construir la estructura espiritual son el deseo de disfrutar, la sensación de su oposición al Creador. Mientras más profundo excavemos, más alto podemos ascender.

(42996 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/13/2011, Escritos de Rabash)

Nuestra casa en cuatro historias

Cuando empezamos a estudiar la sabiduría de la Cabalá, pensamos que será fácil y que esta nos seguirá proporcionando la  inspiración extraordinaria que uno siente generalmente al principio. Pero con el tiempo, tenemos que empezar a excavar más profundamente, dentro de nuestro propio egoísmo, y entonces la experiencia se vuelve desagradable.

El cuerpo en realidad no quiere levantarse para las lecciones de la mañana, ni ir a estudiar, descuida el resto, piensa y siente que está distante de la espiritualidad, no está dispuesto a conectarse con los demás, o a preocuparse por del otorgamiento y sabe sólo cómo recibir.

Por consiguiente empezamos a experimentar “el fondo del pozo” excavando en nuestros corazones. Y más tarde todo se determina según lo lejos podemos llegar en nuestro ego. Esto puede darse con la ayuda del entorno ya que una persona no puede hacerlo solo. No importa cuán desagradable es esto y cuanto duele el egoísmo, la persona estará dispuesta a descubrir cuán opuesto es a otorgar,  al no tener ninguna de sus propiedades. Y desde su desesperación, desde todos los descensos y falta de inspiración, la persona avanzará.

Esto significa que la base hacia la cual construimos la estructura espiritual  no es agradable. Es un “abismo” vacío excavado en el corazón; esta es nuestra excavación en la “tierra”, en nuestro propio deseo, la obscuridad, la comprensión de nuestro egoísmo y la oposición al otorgamiento. Y sólo alguien que sea capaz de soportarlo y esté dispuesto a trabajar tan metódicamente, al haber construido el entorno de apoyo a su alrededor, tendrá la fuerza requerida y no temerá cavar más profundamente en sí mismo y a moverse hacia atrás.

Por lo tanto, establecerá una base hacia la cual será capaz de levantar su construcción, es decir a través del grupo, la persona pedirá la Luz que Reforma,  que construirá para ella. Mientras esté cavando más profundamente, más alta será la casa que podrá levantar. Después de todo, está escrito que “el Creador hizo uno contra el otro”.

Empezamos con el estado considerado como “cero” y primero, damos un paso hacia abajo, con el fin de subir un paso más tarde. Damos dos pasos hacia abajo y los ascendemos otra vez. Por lo tanto, los atravesamos  todos: 0-1-2-3-4, hasta que finalmente llegamos al final de la corrección habiendo experimentado cuatro “exilios” y cuatro “redenciones”.

Hemos alcanzado el último estado de exilio ahora; por lo tanto, lo que nos queda por delante es la última y total redención.

(42993 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/13/2011, Escritos de Rabash)

Lección diaria de Cabalá – 05.17.11

Escritos de Rabash, “Qué es la ayuda en el trabajo que él pide del Creador”

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El Libro del Zohar, selecciones, capítulo, “Mishpatim”, Lección 18

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Talmud Eser Sefirot vol. 1, parte 1 “Histaklut Pnimit”, Lección 16

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Rav Yehuda Ashlag “Paz en el Mundo”, “El uso de la naturaleza de la singularidad, como un tema de evolución en lo colectivo y en lo individual”

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El Buen Entorno – 05.16.11

Mi buen entorno – Consejo diario del Dr. Laitman para la semana

No te saltes los peldaños, los necesitarás más tarde

Pregunta: ¿Por qué necesitamos todos esos miles de años de desarrollo, reencarnaciones, y sufrimiento si el cambio mayor sólo está ocurriendo hoy?

Respuesta: Se supone que el deseo de recibir placer debe pasar por todas esas etapas y en cada una de ellas, no importa cuán pequeña, llegue a una conclusión consciente de que su estado actual es malo y necesita continuar el viaje, añadir otro gramo de deseo, y ascender un milímetro más alto hacia una nueva cualidad.

En cada nuevo grado, todo parece estar bien, pero unos momentos después otra vez careces de algo, y algo está mal. Otra maldad se despliega, a tal grado que ya no la puedes soportar. Al principio, todo era tan bueno, y ahora me está matando, y tengo que ascender al siguiente peldaño.

Así, escalamos por una gran cantidad de peldaños, encantados al principio de cada uno y retorciéndonos de dolor en el final. Sin esas impresiones, no experimento el contraste entre la Luz y la oscuridad y no adquiero una vasija construida a partir de esos aspectos opuestos de la percepción. Sin la vasija, no tendré con qué acudir a la Luz de Infinito.

Por lo tanto, tengo que andar por todo este camino, escalar miles de peldaños, habiendo absorbido el deleite y el horror de cada uno de ellos. Así llegamos al último peldaño de la escalera, e incluso ahora, en el estado de amor y otorgamiento, aun caemos, justo como lo hizo Rabí Shimon, quien se convirtió en un “mercader en el mercado” antes de llegar a la corrección final.

¿Qué clase de estado es ese? ¿Dónde cayó? En el peldaño número 124 que precede al último, descubrió que es el peor peldaño de todos, donde se sintió como “Simón del mercado”. Y entonces, una vez que ha experimentado la diferencia con el próximo peldaño, ascendió a la perfección final.

Mientras más hayas ascendido, peor te hace sentir tu estado actual ya que se convierte en un estado preliminar para el siguiente. Este grado actual se siente tan mal que ya no lo puedes soportar. Al final, al haber acumulado todas tus impresiones positivas y negativas, las elevas. Lo negativo construye la profundidad de tu vasija, mientras que lo positivo se convierte en tu respuesta al otorgamiento, y de esa manera adquieres una vasija completa.

Esperamos un cierto “salto”, y no hay ningún salto. Un niño de un año no puede dar un salto y convertirse en un niño de cinco ¿Puede en realidad saltarse un proceso lento, gradual de crecimiento? Esos años le harán falta toda su vida. Su percepción en todas las áreas del mundo estará distorsionada. La preparación de la vasija es necesaria, y no puede ser evadida.

(42961- De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 13 de Mayo del 2011, “La Libertad”)

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Pregunta: ¿cómo puede existir la “inclinación al mal”, si solo existe el Creador y no existe nada más que Él?

Respuesta: ¿Y quién creo esta “inclinación al mal” si no existe nada más que el Creador? El Creador creo este mal. Y este vive bajo la supervisión del Creador. El Creador lo controla; Él lo engendro; es Su hijo, como está escrito: “Yo he creado la inclinación al mal”.

Pregunta: Pero el Creador es bueno y hace el bien, entonces ¿cómo se puede derivar el mal de Él?

Respuesta: El bien que hace bien creó esta “inclinación al mal”, como es dicho: “el resultado final está en el pensamiento inicial”. De hecho, si tú decidiste crear algo aparte de ti, para que tu creación alcance tu nivel y si quieres asistirlo con todo tu corazón y alma, con todo lo que tú tienes, entonces no tienes ninguna opción: Tú tienes que crear una vasija en él, un deseo que será exactamente acorde con tu cantidad, cualidad, entendimiento, alcance propio y todo lo demás, pero con una impresión inversa. Y esto es exactamente lo que el Creador hizo.

Por lo tanto, la “inclinación al mal” es la creación entera; no se requiere nada más. Nosotros no lo entendemos. Pensamos que hay objetos materiales, por ejemplo un lápiz. ¿Por qué no? Después de todo, tú ves que existe. Tiene un color, forma y peso. Pero en la espiritualidad no existe. En la espiritualidad, uno existe solo si tiene una esencia individual, algo propio, en lugar de existir solo porque alguien lo creo a él o a ella.

Digamos que un lápiz no existe en la espiritualidad ya que no hay una acción que venga de él, no hay deseo de ser similar al Creador. Por lo tanto, no existe en la dimensión espiritual. Todo lo que vemos en nuestro mundo no existe en la espiritualidad. Este mundo no existe porque es una realidad que no tiene movimiento personal hacia la equivalencia con el Creador, en ningún objeto o en ningún deseo.

Por esta razón, si vamos a crear un ser, debemos programar en él la habilidad de moverse de manera autónoma, independientemente. ¿Qué tipo de criatura creo el Creador? Fue la “inclinación al mal”. Pero ¿tiene esta “inclinación al mal” su propia habilidad para moverse? ¿Es realmente independiente y respetable? Sí, sí lo es.

La inclinación al mal es la línea izquierda en la espiritualidad, la cual se opone al Creador, lo entiende y desea ser opuesta. Allí comienza todo. La inclinación al mal no comienza con mi deseo de engullir comida o de dormir.

Después que atravesamos la preparación en este mundo y que cruzamos el Majsom, entonces por un lado, recibimos la “inclinación al mal,” la línea izquierda, la  recepción y por el otro “la inclinación al bien,” la línea derecha, el otorgamiento. Y es nuestro trabajo restablecer la línea media.

En el lado izquierdo esta la “inclinación al mal”, el Faraón, quien proclama: “¡yo gobierno!” y esté solo está después del Majsom. Y en contra de él, está la fuerza superior, el otorgamiento. En cuanto a nosotros, estamos en la línea media.

Esta es la “inclinación al mal” creada por el Creador, mientras todo lo que tenemos durante nuestra preparación en este mundo es solamente existencia animada, ni buena, ni mala. De esto no es de lo que estamos hablando. Y así, este mundo no existe; es imaginario y no tiene ni bien, ni mal.

Las inclinaciones al “bien” y al “mal” existen solo en la espiritualidad. Tú eres los dos ángeles, las dos fuerzas, los dos sirvientes. ¿A quién sirven ellos? Sirven al hombre que esta construyéndose a sí mismo, es decir a su propio deseo, a “sí mismos”, a ambos. Esto es lo que desea el Creador.

De ahí, ¿cómo puede realizarse mi “Yo”, si no tengo dos fuerzas que puedan construirme en el medio, entre “pro” y “contra”, al tomar mi propia decisión? Por lo tanto, el Creador intencionalmente creo la “inclinación al mal” como la fuerza opuesta a Él. Después de todo, el otorgamiento, la “inclinación al bien”, es el Creador mismo.  Entonces, entre estas dos fuerzas, en la parte media de Tifferet, entre sus tercios superior e inferior, hay un espacio para el hombre.

Esta es la única forma en que puedes construir un espacio libre o el punto del libre albedrío. La libertad yace solo entre dos estados estrictamente definidos que presionan en ti en ambas direcciones y tú debes escoger entre ellos.

El punto de libertad, el punto de elección, de libre elección, es la elección que tú haces en el espacio estrecho y contraído entre las cuchillas de las tijeras. Imagina esto: Dos paredes de repente comienzan a moverse y nos aplastan entre ellas… Esto es lo que es la libertad. Y mientras más alto te eleves en los escalones de la escalera espiritual, más angosto se hace el espacio entre ellos y más fuerte te presionan. Pero es de esta presión, de la horrible tensión entre ellos, que tu encuentras tu expresión de yo.

(42860 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 12 de Mayo del 2011, El Zohar)

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Ser una rueda dentada no significa ser un “idiota”

Pregunta: En el mundo material, no tenemos poder sobre nuestros deseos. En el otorgamiento los deseos son mucho más grandes, entonces, ¿Cómo seremos capaces de manejarlos?

Respuesta: En el otorgamiento, yo enfrento al prójimo. Al conectarme con él, soy yo quien determina el grado, el poder y el tipo de deseo con el que formo la vasija del alma. Yo soy el que toma todas estas decisiones.

Pensándolo bien, aquí surge otra pregunta: ¿quién soy “yo”? después de todo, tengo cierta predisposición y propiedades que definen lo que soy. En realidad, ciertos parámetros no dependen de mí ya que al final, yo solo soy una rueda dentada en el sistema integral y puedo funcionar únicamente en esta capacidad. Esto no puede discutirse, pero aun eres tu quien decide como construir una relación con los otros, como actuar en un mecanismo común y como formarlo según tu propio parecer.

De este modo, al unirnos con los otros, tú te haces cargo de la “maquina” entera. Si tu paras, todo el sistema parará contigo. ¿Quieres apagar la maquina? ¡Hazlo! Entonces, resulta que cuando comienzas a moverte, sientes la realidad entera y ves con que parte y con qué lado de esta puedes conectarte.

A pesar del hecho que solo eres una pequeña rueda dentada, la enorme maquina depende de ti por completo y tu adquieres el deseo colectivo, todo el sistema con todo lo que está en él. Tú, una simple y minúscula rueda dentada, te vuelves totalmente idéntica al Creador, porque el sistema entero depende de ti.

El sistema integral posee una propiedad remarcable que no podemos comprender: Cada uno es tan vital en él como la totalidad. Esto pertenece incluso a aquellos cuyo punto en el corazón aun no se ha despertado. Tal persona puede tomar su lugar en el último momento, para tapar un pequeñísimo hoyo en el barco común, pero sin ellos, el sistema simplemente no funcionará correctamente. Y al final, ellos también recibirán la recompensa colectiva.

¿Por qué entonces fueron él o ella el o los últimos en llegar? Es así porque ellos fueron los más corruptos. Solo después que todos los otros han sido reformados, el tiempo de esta última persona viene a contribuir con su parte al colectivo.

Muchos de nosotros tenemos tendencia a despreciar a la “gente de la calle”. Y ahora, son ellos quienes harán el trabajo más significativo. Baal HaSulam nos lo explica en la “Introducción al Libro del Zohar”: Nuestros antepasados han hecho un trabajo tremendo, pero somos nosotros, los elementos más bajos de la estructura integral, quienes llevamos las Luces a sus vasijas.

(42971 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 13 de Mayo del 2011, “La Libertad”)

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Pregunta: ¿Cómo me ayuda la lectura del Libro del Zohar a sentir nuestro deseo colectivo?

Respuesta: El Zohar nos habla sobre el sistema corregido de conexión entre nosotros. Si siento mi conexión con los demás cono no corregida y deseo que sea reformada, estudio El Libro del Zohar y al hacerlo, deseo que sea elevado a su nivel, al nivel de la conexión corregida.

No sé qué es el estado corregido y cómo se puedo ascender a él. Solo sé que debo alcanzar el estado que describe el Zohar. No entiendo lo que está escrito allí, ni siquiera tengo que conocer el lenguaje, esto no importa.

Lo que importa es que me esfuerzo por ser corregido. Ser corregido significa unirse con el grupo, con la sociedad, con los otros, y llegar a amar a los demás como me amo a mí mismo. Después de todo, amor  significa unicidad entre nosotros, cuando los deseos de los otros y los míos son uno y el mismo. Entonces, estamos unificados.

Está escrito que si tienes una almohada, tienes que alcanzar el estado en el cual la das al otro. ¿Por qué? Porque su deseo se ha vuelto más importante para ti, que el tuyo. ¿Por qué se considera esto como amar al otro como a ti mismo? Puesto que antes te amabas a ti mismo más que a él y ahora debes amarlo tal y como solías amarte a ti mismo, es decir más que a ti mismo. Y esto es lo que llamamos el atributo de otorgamiento que mora en el hombre.

“Parece poco realista, terrible, y poco deseable. No tengo ni idea para qué estamos estudiando. Y así piensa todo el mundo. Pero no hay opción. Gradualmente, la importancia de la propiedad de otorgamiento penetra cada vez más profundamente en nosotros. Comenzamos a ver en ella un valor más alto y único y poco a poco, aceptamos en vivir en ella. De esta manera nos afecta la Luz, espacialmente cuando estamos leyendo El Zohar. Esta desciende y reforma nuestra actitud hacia el otorgamiento.

(42941 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 13 de Mayo del 2011, El Zohar)

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