Cálculo basado en el otorgamiento espiritual

Pregunta:

¿Cómo puedes determinar qué debes corregir y cómo hacerlo?

Respuesta:

¿Cómo puedes determinar tu estado, nombrarlo correctamente y evaluarlo para que se convierta en la causa de la corrección? Puedo estar evaluando mi estado, es decir, mi deseo, ya que no tengo nada más, pero esto no me obliga a tomar una decisión.

 

Me encuentro en el deseo de recibir, lo cual me produce placer o sufrimiento, y según esto determino si es bueno o malo. Basándome en eso, lo utilizo o trato de reemplazarlo (adquirir un deseo diferente de recibir), y me esfuerzo por disfrutar de otra cosa. Y si no puedo disfrutarlo, entonces que no tenga el deseo de ello, lo reprimiré.

 

Una persona siempre elige lo que puede disfrutar de la forma más útil y fácil, de modo que haya el menor esfuerzo posible y el mayor placer posible. Este es nuestro cálculo. Es un cálculo natural que todos hacemos, desde el funcionamiento en los niveles inerte, vegetativo y animado hasta el funcionamiento en el nivel del hablante dentro de nosotros. Así es como funciona en todos los niveles de la naturaleza.

 

Pero si quiero aprender a disfrutar más, busco sistemas, me uno a diversos clubes y aprendo de los demás. Desarrollo el uso de mi deseo de recibir hasta el punto en que, legal o ilegalmente, pueda disfrutar tanto como la sociedad y el mundo lo permitan. Simplemente calculo constantemente qué es beneficioso y qué no; el máximo es siempre mi objetivo.

De acuerdo con esto, miramos a las personas y las evaluamos. Es imposible exigir ningún otro cálculo porque esta es nuestra naturaleza.

 

Entonces, ¿por qué una persona recibe golpes del gobierno superior, del Creador? Después de todo, el Creador los creó de tal manera que este es el único cálculo que pueden hacer. Puedes preguntar a los científicos (biólogos, psicólogos, etc.) y te dirán que este es nuestro cálculo. Entonces, ¿por qué el Creador, que nos hizo así, nos castiga? ¿Por qué? ¿Por crearnos así?

 

El Creador no nos castiga. Lo que nos llega de Él no es para castigarnos, sino de acuerdo con la ley que dice que no solo hay un deseo de recibir en nosotros. También hay otra fuerza que está en nosotros en la etapa preparatoria: el deseo de otorgar.

 

Por lo tanto, debemos comenzar a hacer cálculos que lo tengan en cuenta. Para ello, debemos empezar a calcular entre el deseo de recibir y el deseo de otorgar. En la medida en que no hagamos un cálculo acorde con nuestro nivel de desarrollo, experimentaremos sufrimiento.

 

Si nos obligáramos a calcular no solo cuánto quiero disfrutar, sino también cuánto debo otorgar disfrute a los demás, y si lo hiciera correctamente en relación conmigo mismo y con los demás de acuerdo con mi desarrollo, entonces estaría en un buen estado. No sentiría ningún sufrimiento.

 

Supongamos que, según mi desarrollo, debo otorgar del 20 al 30% y recibir el 80%; este es mi nivel actual. Esto aumentará y tendré que otorgar más y recibir menos. Si conociera esta ley, si supiera lo que se me exige y lo llevará a cabo, siempre me sentiría cómodo y bien porque esta es, en esencia, la ley que me afecta.

 

¿Por qué no vemos esta ley? Haríamos el cálculo para sentirnos bien.

 

Pero el objetivo no es sentirme bien en el deseo de recibir. El cálculo (cuánto para mí y cuánto para los demás) debe provenir, no solo del deseo de recibir, sino del deseo de adherirme al Creador, de asemejarme a Él. El otorgamiento en sí mismo tampoco es el objetivo. El objetivo es asemejarme al Creador, ser como Él, por lo que la ley según la cual debo otorgar no me es revelada.

Relaciones mutuas

Pregunta:

¿Qué significa el Kli (vasija) que hay entre nosotros?

Respuesta:

El Kli que hay entre nosotros es la relación entre una persona y otra, el vínculo que las une. Si ese vínculo existe, se construye a partir de la intención de otorgar.

 

¿Cómo puedo «unirme» a ti para que nos convirtamos en un solo Kli? Mi intención de otorgarte y tu intención de otorgarme nos acercan y nos unen para que nos convirtamos en un solo Kli.

 

Esta intención entre todos nosotros debe ser pedida desde arriba; debemos recibir la luz que nos corregirá y nos la dará. Entonces, al unirnos, nos convertiremos en un solo Kli. Es precisamente en estas intenciones de cada uno hacia el otro donde morará la Luz, porque estas intenciones son similares a la Luz, no los Kelim (vasijas) en sí mismos.

 

Los Kelim en sí mismos existen solo para generar intenciones unos hacia otros. Esto se puede imaginar de la siguiente manera: todos estamos dentro de un solo Kli, y cada uno de nosotros es Maljut. Y si uno, en relación con otro, trabaja con una intención con el fin de otorgar, entonces esta relación misma se convierte en el Kli. Es en esto en lo que entra la Luz según la equivalencia de forma.

 

Así, en nuestra Maljut (la mía y la tuya), nunca recibimos la Luz, ya que son vasijas de recepción. Sabemos que la recepción ocurre en las nueve primeras Sefirot, que son las cualidades del Creador.


Si hay una relación entre nosotros, entonces tus deseos se convierten en mis primeras nueve Sefirot, y mis deseos se convierten en tus primeras nueve Sefirot. En estas relaciones mutuas construimos el Kli.

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