Todos los miedos están interconectados en un proceso: miedo, dentro de miedo, dentro de miedo. Por ejemplo, el miedo puede comenzar como miedo a la policía, luego transformarse en miedo a la vergüenza pública, y así sucesivamente. Sin embargo, la raíz de todo miedo se encuentra Arriba, en el lugar de adhesión con el Creador, donde el último miedo es el de no poder darle a Él. Desde esta raíz, el miedo desciende a través de muchos niveles y se manifiesta en este mundo como miedo a cosas externas como la policía, la vergüenza o el fracaso.
Nos hundimos en este miedo ilusorio, de forma muy similar a como un niño tiene miedo de un oso imaginario que está afuera. El peligro no es real y no hay razón para temer. Sin embargo, a pesar de comprender racionalmente que no hay necesidad de tener miedo, la vasija emocional sigue experimentando miedo. No importa cuántas garantías lógicas recibamos, seguimos atrapados en esta sensación.
Con el tiempo, mediante el estudio, el esfuerzo y la conexión con maestros y un grupo de apoyo, nuestra vasija comienza a abrirse. Poco a poco, rastreamos nuestro miedo hasta su raíz y nos damos cuenta de que el miedo a la policía, por ejemplo, en realidad está vinculado al Creador. Llegamos a ver que el Creador orquesta este miedo para acercarnos a Él.
En esta etapa, comenzamos a distinguir lo que significa temer al Creador. Nos preguntamos por qué el Creador nos hace temer cosas externas y nos damos cuenta de que es para incitarnos a preguntarnos: «¿Quién es más fuerte: la policía o el Creador?». Este escrutinio interno crece hasta que percibimos que todos los temores emanan del Creador.
Al final, los dos miedos, el miedo a la policía y el miedo al Creador, se funden en uno solo. Ya no los experimentamos como dos fuerzas separadas, sino como una fuente superior unificada: el Creador. Comenzamos a ver al Creador a través de la lente del miedo, temiendo que abandonarlo nos lleve de nuevo a temer las cosas externas.
A través de este proceso, discernimos una raíz aún más elevada. Comprendemos que el propósito del Creador al despertar el miedo, no es el de asustarnos, sino conectarnos con Él. Además, esta conexión no tiene como fin infundir miedo, sino
llevarnos a la adhesión y al amor. Dado que la ley del amor es otorgamiento, nos embarcamos en una búsqueda interna de cómo dar al Creador. En este punto, todos los miedos y perturbaciones desaparecen, porque son lo opuesto a dar.
¿Dónde se produce la transición? La transición del miedo común al miedo al Creador (el miedo a no poder otorgar) no ocurre necesariamente durante los momentos de miedo. Puede surgir de cualquier sensación desagradable, incluso de una incomodidad vaga. Todas las sensaciones desagradables son señales de lo Alto que nos instan a buscar nuestra raíz.
¿Por qué el Creador envía sensaciones desagradables? El Creador no envía sensaciones desagradables directamente. En cambio, envía indicios del estado perfecto que se encuentra Arriba. Sin embargo, como estos indicios pasan a través de las capas de mundos y niveles antes de llegar a una persona, se perciben como negativos, ya que las vasijas de la persona tienen formas opuestas.
A través del esfuerzo y el trabajo en «No hay nada más que Él», llegamos gradualmente a la solución correcta, que es ver cómo la situación se originó desde el Creador para enseñarnos. Esta comprensión no llega espontáneamente, llega de un profundo trabajo interior y de análisis extraídos de la experiencia.
Profundo trabajo interior El mundo de un animal y el mundo del hombre
Cuando llega un grado nuevo
Pregunta
Cuánto más nos acercamos, más nos distanciamos, ¿Correcto?
Respuesta:
Cuanto más egoísmo se revela dentro de nosotros, mayor es la conexión que podemos construir por encima de él, y al hacerlo, podemos percibir al Creador. Este estado es como un sándwich hecho de tres capas: en la parte inferior está la cualidad egoísta (recepción), en la parte superior está la cualidad de otorgar, y entre ellas está el Creador.
Pregunta:
Si sabemos de antemano que la cercanía nos llevará al odio, ¿Cómo podemos avanzar hacia la cercanía?
Respuesta:
El hecho de que lo sepas de antemano no importa. Cuando surja el rechazo y el odio hacia tus amigos, te olvidarás de todo. Pensarás que es tu problema personal, que eres tú y nadie más quien lo hace. Pero después de experimentar la discordia con tus amigos, empezarás a elevarte por encima de este sentimiento. Ningún truco o preparación para el futuro te ayudará a seguir siendo «bueno».
Un nuevo grado viene acompañado de nuevas sensaciones e interacciones, y todas las comprensiones y correcciones anteriores ya no sirven. Una persona es nueva cada día. Así que no te detengas en lo que pasó ayer. Puedes fijarte en la apariencia externa de un amigo, con la que estás familiarizado, pero por dentro somos completamente diferentes cada día.
Completamente diferentes cada día Renacer en cada nuevo grado
Solo seguir trabajando
Pregunta:
Hay mandamientos entre mis amigos y yo, y entre el Creador y yo. En el estado de Lishmá, ¿mi intención debe dirigirse a mis amigos o al Creador?
Respuesta:
Tanto en los amigos como en el Creador.
Pregunta:
Digamos que amo a todo el mundo, pero no puedo hacer que los demás me amen. ¿Depende Lishmá solo de todos, y no de mí en absoluto?
Respuesta:
Digamos que amo a todo el mundo, pero no puedo hacer que los demás me amen. ¿Depende Lishmá solo de todos, y no de mí en absoluto?
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