Un día un discípulo preguntó a su maestro: “¿Cuánto tenemos qué esperar para cambiar a mejor?” “Si esperas, tomará mucho tiempo”, replicó el maestro.
Siempre tenemos dos posibilidades: ya sea esperar para cambiar a mejor o que no esperemos y actuemos. Vemos hoy en día, que las acciones conducen principalmente al odio, a querer que los otros cambien. Esto se conoce como acción. Tengo tal sensación, que es mejor no actuar.