Como se vio anteriormente, existen dos modalidades en la religión: 1) Lo Lishmá [no por Ella], que es puro utilitarismo, es decir, apuntar a establecer la moralidad para el propio bien. Uno se siente satisfecho cuando adquiere esta tendencia. Y existe una segunda tendencia en la religión, que es la necesidad mental de adherirse a Él. Esto se llama Lishmá [por Ella]. Uno puede ser recompensado con lo anterior a través de las acciones, y de Lo Lishmá uno llega a Lishmá (Baal HaSulam, “Los Escritos de la Última Generación”).
Pregunta:
Cuando una persona está trabajando en Lo Lishmá, ¿Tiene una sensación de la presencia del Creador, un sentimiento de que no hay nada más aparte de Él?
Respuesta:
Por supuesto que no. Está en un estado de autobeneficio. Lo Lishmá significa realizar acciones por el propio bien, y Lishmá significa por el bien del Creador, y de los demás, más allá de uno mismo.
Pregunta:
¿Podemos decir que la mayoría de la humanidad está en Lo Lishmá?
Respuesta:
No, se encuentran en un estado animal. Pero si una persona se desarrolla dentro de un grupo cabalístico cumpliendo todas las condiciones, pasa del egoísmo absoluto a la disposición a dar a los demás. Quiere dar de manera altruista, sin ninguna conexión consigo mismo, pero aún no es capaz de hacerlo. Esto se llama Lo Lishmá.
La transición desde Lo Lishmá ocurre a través de la Luz que reforma (luz que nos devuelve a la fuente). Precisamente porque una persona quiere dar, pero aún no puede, la Luz la influye y la lleva a Lishmá, a las acciones en beneficio de los demás.
Pregunta:
¿Debemos tener constantemente la sensación de que nos estamos moviendo hacia Lishmá?
Respuesta:
Tenemos que pensar en esto. Una persona no tiene derecho a encerrarse en la idea de que es para su propio beneficio, aunque sus intenciones sean esencialmente egoístas. Ésta es precisamente la prisión, esclavitud, este es el sentimiento del exilio del egipcio: cuando sentimos que nos gustaría liberarnos del dominio del faraón (el egoísmo), pero no podemos. Éstos no son estados fáciles.
Pregunta:
Para hacer la transición de Lo Lishmá a Lishmá, trabajamos en grupo. ¿En qué forma soy como un experto que observa todo desde afuera? ¿Esto sucede simultáneamente?
Respuesta:
Sí, porque en tu interior se crea un segundo sistema: la cualidad de otorgamiento. Desde él, observas tus propias cualidades de recepción.
Pregunta:
Por un lado, la persona intenta tomar conciencia del estado en el que se encuentra; por otro, tiene la posibilidad de participar en actividades grupales encaminadas a la unidad de manera mecánica, sin pensar. ¿Cómo pueden realizarse estas acciones de manera no mecánica?
Respuesta:
Esto ocurre bajo la influencia del ambiente adecuado. Debe haber una actitud activa del grupo hacia cada individuo. Cada persona debe sentir la presión del grupo, su corrección, lo que éste quiere hacer con ella y, al mismo tiempo, sentir cuánto se resiste a ello y cuánto está dispuesto a rendirse. Este es el punto de experto dentro de cada miembro del grupo.
Ambiente adecuado El entorno que nos rodea – enfoque cabalístico
¿Con qué vamos a la convención?
Pregunta:
¿Con qué mentalidad acudimos a la convención, en qué tipo de unidad, y qué debemos lograr como grupo individual y como Bnei Baruj?
Respuesta:
El principal objetivo del trabajo del grupo es prepararse para la convención.
Esto significa ver el estado actual de nuestro Kli, aquel en el que existimos en este momento, es decir, en Lo Lishmá, y ver cómo transformar gradualmente estas cualidades en Lishmá.
Esta es, de hecho, nuestra preparación para la convención.
Finalizar la petición con Lishmá
Pregunta:
¿Podemos hacer el ejercicio de pasar de Lo Lishmá a la intención de Lishmá a cada momento, en el pensamiento, en la plegaria?
Respuesta:
Sí.
Pregunta:
Comienzo mi plegaria por mis amigos aunque tengo algo de interés propio, mi naturaleza egoísta. ¿Cómo puedo eliminarla gradualmente para que mi petición termine con Lishmá?.
Respuesta:
Compara tus objetivos con un objetivo común, y verás cuánto de tu objetivo desaparece en el común.
Pregunta:
¿Es la meta común y la meta de traer contento al Creador la misma, o son dos cosas diferentes?.
Respuesta:
El propósito de dar contento al Creador no está claro para nosotros; son solo palabras. Por lo tanto, necesitamos hacerlo de alguna manera en la decena.
En el pensamiento, en la plegaria De Lo Lishmá ven a Lishmá
Todos los días de mi vida
Todo depende del deseo, todo se revela en él, por lo que solo necesitamos un deseo debidamente organizado, estructurado y dirigido.
Para moldear nuestro deseo, para darle la forma adecuada que esté lista para ser colmada por el Creador, el Creador juega con nosotros, se esconde y se oculta alternativamente, y la persona no siempre reconoce este juego, pero continúa todo el tiempo y con todos hasta la corrección completa de todos.
Es fundamental reconocer constantemente que el mundo entero no es más que una manifestación del Creador en diversas imágenes: Tanto los que se oponen como los que aman, los que obstaculizan como los que ayudan, los cercanos y los lejanos, amigos y completos desconocidos.
Todas estas personas, así como la naturaleza inanimada, las plantas, los animales, los pensamientos y deseos humanos, todo, excepto el punto del propio “yo”, el punto de observación desde el cual una persona se esfuerza por crecer similar al Creador, todo lo demás en él proviene del Creador que juega este juego, a veces atrayendo a una persona más cerca, a veces alejándola.
Pero tanto el acercamiento como el alejamiento se hacen con un solo fin: Conmover a la persona, como se dice: “La Luz Superior sacude y despierta los deseos”.
Si a pesar de ser sacudida, una persona ejerce todas sus fuerzas para aferrarse al pensamiento de que todo viene del Creador porque “No hay nada más aparte de Él” y el Creador es indudablemente “Bueno y hace el bien”, entonces sus deseos se expanden.
Si realmente se “agarran con los dientes” y no se permiten desconectarse del pensamiento y la sensación de que es el Creador quien realiza todas las acciones con ellos, entonces comienzan a ver cómo usar correctamente cada momento de la vida. Después de todo, cada oponente, en realidad, no es un oponente en absoluto, sino un ayudante, alguien que fortalece su control sobre el Creador, especialmente en estados extremos.
De esta manera, la persona avanza hasta llegar a un estado en el que está preparada para todo y puede soportarlo todo, siempre y cuando no se separe del Creador, y esta es su única petición, ya no les importa lo que sucede en su vida, solo piden una cosa: “Que pueda habitar en la casa del Creador todos los días de mi vida”.
Incluso se alegran de todos los obstáculos porque éstos expanden sus deseos, ellos ven estos obstáculos como los ejercicios más importantes que amorosamente les envía el Creador, quien simplemente está esperando que su preparación les sea revelada.
De esta manera, la persona progresa hasta completar todo el proceso conocido como “ocultamiento” o “el período de preparación”, para pasar de “Lo Lishmá” a “Lishmá”.
Ocultamiento La ocultación es necesaria para la revelación

