No podemos avanzar sin la inclinación al mal porque nuestro avance radica en ganar más y más fuerza para gobernarla.
Por eso, debemos hacer todo lo posible por el bien de ese vencedor: despertarnos, acostarnos, y elevarnos constantemente a lo largo del día.
Además, debe existir el apoyo mutuo en el grupo, la certeza de que nos apoyamos unos a otros. Así es como tenemos que avanzar hasta que el Creador acceda a darnos una buena inclinación para contrarrestar nuestro egoísmo. Y entonces, a través de esta buena inclinación, empezaremos a ver el mundo entero.