Si es amor verdadero, entonces no hay límites para recibir amor ni para darlo. Todo el problema está en recibir amor que no resulta ser ilimitado. Baal HaSulam escribe que el amor ilimitado se convierte en odio en nosotros, no podemos responder porque no podemos limitarlo en nuestro Kli.
Por lo tanto, si los padres aman sin cesar a su hijo, lo desfiguran, al fin y al cabo, no tiene la oportunidad de sentir dónde están los límites. Como resultado, empieza a odiar a sus padres. Le viene de la naturaleza, le entra el deseo de traspasarlos, de hacer algo a pesar de ellos, porque no le ponen límites con su amor.
Es un principio bien conocido que en nuestro Kli recibimos todo de forma limitada. Así, cuando damos algo a otro, debemos explicar estos límites, transmitirlos junto con nuestro amor: “Te quiero de aquí hasta aquí y nada más”.
Por naturaleza somos muy limitados y no percibimos el infinito, que solo podremos sentir con una corrección completa; por lo tanto, si das placer infinito a un pequeño Kli, se convierte en odio. En ningún caso debes hacer eso, pero siempre se puede añadir amor a nuestro trabajo, no tengas miedo, todavía estás lejos de hacerlo interminable.