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¿Por qué no sentimos nuestra interdependencia?

Pregunta: El coronavirus en expansión muestra que estamos interconectados. Un chino se comió un murciélago (al menos así lo dicen) y ahora cada día mueren miles de personas, un tercio de la población está en cuarentena en su hogar.

Si antes sabíamos teóricamente del efecto mariposa, hoy lo vemos explícitamente, ¿por qué no nos sentimos dependientes de los demás?

Respuesta: Porque no estamos al nivel de la interacción que existe en la naturaleza inanimada, vegetal y animal, sino a un nivel más alto de interacción. La naturaleza no nos permite, de forma natural, sentir que somos interdependientes en nuestros deseos y propiedades. Necesitamos investigarlo y revelarlo nosotros mismos. Es lo que estudia la sabiduría de la Cabalá.

Pregunta: Para el hombre, en la etapa más alta de desarrollo, ¿nos da la naturaleza libertad de elección para hacer, de manera independiente, todos estos procesos y no permanecer bajo el control de los instintos?

Respuesta: No diría que eso es libertad. Se nos dio una libertad muy relativa y muy estrecha para asegurarnos de que nosotros mismos necesitamos revelar la interacción correcta entre nosotros y la naturaleza inanimada, vegetal y animal.

No es libertad para hacer lo que quieras. No. Esta libertad es sólo para comprender, realizar, revelar, explorar y adaptarnos a nuestra total dependencia de todos los niveles de la naturaleza y encajar orgánicamente en ellos.
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De Kabtv «Era post coronavirus,» 20/abr/20

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¿Qué nos librará del coronavirus?

Pregunta: El jefe del gobierno israelí anunció que amor es alienación y separación, es decir que, al observar todas las reglas del Ministerio de Salud, mostramos solidaridad y preocupación por los demás.

Según Cabalá, ¿es similar al amor al prójimo, que se manifiesta, no en acercarnos a las personas, sino primero en la alienación, luego en la restricción y la adquisición de la pantalla?

Es decir, la primera conexión se reduce, la segunda, es la adquisición de la pantalla, el desarrollo de la propiedad anti-egoísta y en tercer lugar, ¿la conexión correcta?

Respuesta: En principio, el amor egoísta radica en que nos usamos unos a otros para ser felices, como suele suceder entre padres e hijos. Pues, damos a luz a niños por nuestro propio bien, sin preguntarles si quieren nacer. Es lo mismo aquí. Por eso, nadie piensa en amar a otro, piensan sólo en amarse ellos sí mismos. Estamos programados y actuamos automáticamente.

Si pensáramos en los demás, actuaríamos de forma diferente. Y el coronavirus que envuelve al mundo nos ayuda, diciendo: “En primer lugar, aléjense unos de otros. Después de ser independientes, piensen por qué necesita acercarse. Si te acercas, no por tu propio bien, sino por el de los demás, ningún virus te dañará, ¡no habrá problema! Te hará bien porque estás haciendo el bien a los demás y los virus desaparecerán».

Tal vez estoy hablando de una relación demasiado alta, pero en principio, esta es la verdadera liberación del coronavirus. La naturaleza debe guiarnos para garantizar que no usemos a otros, sino que funcione como un sistema integrado donde cada órgano funciona para todo el sistema.
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De Kabtv «Realidad de los cambios del coronavirus», 19/mar/20

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“¿Cómo apareció el COVID-19?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cómo apareció el COVID.19?

Hay una razón para la aparición del COVID-19 y es más profunda que las teorías que se ofrecen actualmente. Ya sea que surgió de murciélagos, pangolines o si fue producido en un laboratorio, esencialmente cualquiera de las razones establecidas para la manifestación del virus, seguiría siendo meramente efecto de un profundo factor causal: el desequilibrio humano con la naturaleza.  

Las funciones de la naturaleza, como sistema interconectado e interdependiente, que constantemente maneja sus partes para alcanzar el mismo nivel de interconexión e interdependencia. Opera como un sistema completo, integrado y considera todos y cada uno de sus detalles con suma precisión y cuidado.  

Los niveles inanimado, vegetal y animal de la naturaleza se sostienen de forma instintiva e involuntaria en equilibrio con la naturaleza.  

El nivel humano de la naturaleza es básicamente opuesto a la naturaleza, ya que es egoísta, opera para su propio beneficio, a expensas de las demás personas y las demás partes de la naturaleza.  

Además, mientras más nos desarrollamos los humanos, más crecen estas cualidades egoístas y en los últimos tiempos, alcanzaron excesos sin precedentes. Desarrollamos en la sociedad, una apresurada carrera de ratas, consumista, individualista y materialista, en la que cada uno intentó construir su éxito sobre la ruina de los demás. 

Antes del coronavirus, nuestro pretencioso ego llevaba a la humanidad a estados que pudieron haber sido mucho peores que la pandemia, si hubieran seguido como estaban. La creciente tensión en las relaciones internacionales, por ejemplo, pudo haber llevado a una guerra mundial. 

Por lo tanto, en términos de la forma en que el COVID-19 apareció, sería de sabios verlo desde su profunda razón: nuestro desequilibrio con la naturaleza. 

Además, en las condiciones del distanciamiento social en que nos encontramos, podríamos hacerlo sabiamente si comenzamos aprendiendo más sobre la totalidad de la naturaleza y cómo podemos usar este particular período en el que estamos, para actualizar la conciencia humana: volvernos más considerados en nuestras relaciones y conexiones y de esta forma, estar más cercanos a la naturaleza. 

Hacerlo así podría llegar a implicaciones mayores, en términos de nuestra felicidad y bienestar general, pues no despertaremos toda clase de golpes que nos afectarían a escala personal, social, ecológica y global; por el contrario, nos alineamos con la fuerza unificadora de la naturaleza en las nuevas relaciones positivas que construyamos entre nosotros.