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“Hay informes de que Rusia está considerando desconectarse de Internet ¿cree usted que lo harán y por qué harían esto?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “Hay informes de que Rusia está considerando desconectarse de Internet ¿cree usted que lo harán y por qué harían esto?”

En esencia, hoy la realidad social es cada vez más dividida y yo apoyo que cada nación controle su propio Internet. Puede parecer que me opongo al enfoque de interdependencia e interconexión global, del que a menudo escribo y hablo, pero en realidad, no es así.

Para poder conocer nuestra creciente interconexión tecnológica global de manera positiva, debe ir acompañada de una educación que mejore nuestra actitud mutua, de modo que combinemos nuestra creciente conexión externa con una mejor actitud interna mutua.

Al no implementar un aprendizaje que enriquezca la conexión, el Internet global que hemos creado se convierte en espejo de nuestras actitudes egoístas y corruptas. En lugar de servir como plataforma para mejorar nuestras relaciones humanas, se convierte en una especie de mercado en el que cada uno habla de cualquier cosa que tiene en mente o la usa para obtener provecho de los demás.

Por lo tanto, puesto que no mejoramos nuestra actitud mutua, no culpo a ninguna nación por tratar de establecer control nacional sobre Internet. Al no acompañar nuestro creciente pluralismo y libertad, con un aprendizaje que enriquezca nuestra conexión y mejore nuestra actitud mutua, fallamos en darnos cuenta del mayor nivel de conciencia humana al que nuestro mundo global, con sus conexiones cada vez más estrictas, nos invita. Por lo tanto, no sorprende que las naciones comiencen a actuar para protegerse, como cerrar Internet.

En lugar de que las relaciones positivas se extiendan a través de Internet, vemos una proliferación de odio y división, así, definitivamente es mejor apagarlo. Un  Internet que sirva para aumentar la conexión humana positiva, no generará crítica de ninguna nación ni gobierno: todos disfrutarán de un entorno conectado globalmente que nos suministrará felicidad, confianza, apoyo, aliento y motivación constante.

“¿Qué puedo hacer para que ocurran milagros en mi vida? ”(Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Qué puedo hacer para que ocurran milagros en mi vida

No hay nada más simple que hacer un milagro.

Si las personas sienten rechazo, odio y lejanía, unas de otras y comienzan a conectarse por encima de esas sensaciones negativas, como está escrito, «el amor cubrirá todas las transgresiones», a través de esta batalla, liberan su ego y atraen la influencia positiva de la naturaleza. 

Esta influencia positiva se conoce en la sabiduría de la Cabalá como «Luz». Sienten que atraen la Luz precisamente de la oscuridad que previamente sentían.

Esa conexión por encima del rechazo mutuo y del odio es un milagro. Cuando sucede, sentimos que una nueva iluminación, perfección, calidez y armonía llenan nuestra vida.

¿Por qué cuando nos conectamos por encima de nuestras divisiones, sucede un milagro?

Porque al hacerlo, nos parecemos a la Luz, a la cualidad de amor y otorgamiento de la naturaleza y nuestra conexión nos acerca su influencia.

Si decidimos que hemos tenido suficientes guerras, conflictos y odio y tratamos de ser buenos el uno con el otro, sentiremos inmediatamente que cambia el mundo y comienza a llenarse de una iluminación especial.

Ya vivimos completamente rodeados por la Luz, pero lo sentimos como oscuridad.

¿Por qué?

Es porque nuestra naturaleza egoísta es opuesta a la naturaleza otorgante y amorosa de la Luz.

Por lo tanto, al hacer esfuerzos para llegar a ser tan amorosos y generosos como la Luz misma y al mismo tiempo, siendo opuestos a ella, atraemos su influencia positiva y realiza el milagro de conectarnos por encima de nuestro rechazo instintivo.

Cuando ocurre ese milagro, comenzaremos a sentir una sensación completamente nueva de felicidad, confianza, calidez, apoyo y armonía, es decir, todo lo positivo en la vida.

“¿Quién ganará la guerra si los más de 190 países se unen contra Israel? ¿qué pasará si Dios no ayuda a Israel?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Quién ganará la guerra si los más de 190 países se unen contra Israel? ¿qué pasará si Dios no ayuda a Israel?«

Definitivamente podría ser realidad que todo el mundo se una contra Israel.

Nosotros, el pueblo de Israel, podemos esperar más y más odio y puede ser en todas las formas que consideramos injustas. Por ejemplo, las recientes acusaciones en La Haya de crímenes de guerra de los que Israel inmediatamente se defendió o miríadas de otras formas de culpa contra nosotros.

Nosotros, el pueblo de Israel, tenemos la capacidad de encender una nueva luz en el mundo, donde todos piensen y hablen positivamente del pueblo judío y del Estado de Israel, pero la forma en la que nos comportamos actualmente nos trae cada vez más odio.

El odio contra nosotros es resultado de nuestra negligencia. Es la negligencia más grande: tenemos la capacidad de corregir el mundo, lograr el equilibrio natural de la sociedad humana en todo el mundo, difundir paz, amor y unidad por sobre la creciente división y odio, pero descuidamos nuestra capacidad para hacerlo.

Mientras las naciones del mundo más señalan nuestras aparentes irregularidades, más tratamos de defendernos. Pero, no sirve de nada tratar de defendernos así. Estamos entrando en un estado similar al que se desarrolló en Alemania en 1930, aunque hoy, no es una nación o región en contra de nosotros, es el mundo actual, globalmente conectado, el que nos frunce el ceño cada vez más.

No importa lo que hagamos para tratar de mejorar nuestra imagen, los avances en ciencia, medicina y tecnología que damos al mundo, con eso no podemos comprar una actitud positiva hacia nosotros.

¿Por qué? Porque el odio que sienten hacia nosotros es natural. Emerge de la ley de la naturaleza.

La naturaleza humana, el deseo egoísta de disfrutar a expensas de los demás, con base en pensamientos, acciones y proceder de cada uno, crece continuamente. Es la fuerza negativa en la naturaleza y es opuesta a la fuerza altruista y positiva de amor, otorgamiento y conexión. En nuestro tiempo, el deseo egoísta crece a proporciones enormes y la humanidad tiene multitud de problemas como resultado de ese ego que no encuentra equilibrio con la fuerza de amor y otorgamiento frente a él.

¿Cómo se puede equilibrar ese creciente ego con la fuerza positiva? Sólo con el método de corrección que fue hecho para lograr ese equilibrio, el método para revelar esa fuerza en la conexión positiva de la sociedad.

El pueblo de Israel originalmente se fundó como una nación que implementó el método de corrección. Surgió hace unos 3.800 años, en la antigua Babilonia, donde Abraham lo guió a la unión por encima de la división social desenfrenada de la época. Adquirieron el nombre de «Israel» (Yashar Kel, directo a Dios), de su objetivo que fue la fuerza de amor y otorgamiento. Atrajeron esta fuerza y los conectó por encima del ego divisivo que estallaba.

A medida que el ego, en la época de Abraham, destrozaba a la sociedad humana, él reunió a todos los que sentían necesidad de mejores relaciones, para enseñarles a conectarse por encima del ego divisivo, así es hoy: la gente que siguió este método, tiene la capacidad de comenzar a avanzar hacia una mejor conexión, más amor, unidad y paz, para ser un canal por donde la fuerza positiva de amor y otorgamiento se extienda a círculos más amplios de la humanidad.

Nuestra negligencia para ser conscientes de esta capacidad y nuestros esfuerzos continuos para incursionar en objetivos egoístas, por dinero, honor, control y conocimiento, permiten que el ego se vuelva loco y finalmente, provoca todo tipo de arrebatos, dolores y crisis. Como boomerang, las naciones del mundo sienten cada vez más odio hacia nosotros. Es un odio subconsciente, sienten que les ocultamos algo bueno, aunque no saben exactamente qué es, ni el pueblo de Israel ni las naciones del mundo pueden identificar racionalmente la razón principal del odio.

Es un hecho que Israel es odiado por todas las naciones, ya sea por razones religiosas, raciales, capitalistas, comunistas, cosmopolitas, etc. Es así porque el odio precede al entendimiento, pero, resuelven su odio de acuerdo con su psicología propia. -Yehuda Ashlag, Escritos de la última generación

Por lo tanto, hoy vivimos en un momento en el que si nosotros, el pueblo de Israel, no recordamos nuestra misión y no comenzamos a implementar el método de corrección que una vez cumplimos en la antigua Babilonia: unirnos («ama a tu amigo como a ti mismo») por encima de la división («el amor cubrirá todas las transgresiones») para enseñar la unidad a la sociedad (ser «luz para las naciones»), podría convertirse en realidad, que el mundo se una contra Israel.

Las acusaciones de la semana pasada en La Haya, que promovieron una investigación sobre crímenes de guerra cometidos por el Estado de Israel o por que la semana pasada, judíos de EUA, en Nueva York y Jersey City, fueron asesinados por motivos claramente antisemitas, son ejemplos de los últimos días, pero hay una larga serie de movimientos antisemitas intensos, que han aumentado exponencialmente en los últimos años.

El problema es que, como se menciona en la Torá, somos una nación obstinada, dónde a pesar de las distintas tendencias antisemitas, cerramos los oídos al llamado más profundo detrás del odio. Somos como un niño pequeño cuya madre se enoja con él y señala a su madre diciendo que es una mala madre, sin comprender la intención de la madre que desea que el niño corrija su conducta.

Por eso, no necesitamos señalar a la humanidad ni a los antisemitas ni a los que buscan iluminar nuestras malas acciones. Si en lugar de hacer eso, nos enfocarnos en nuestra propia unidad y tratamos de ser conscientes de la base ideológica que nos convirtió en nación, atraeremos la fuerza positiva de la naturaleza sobre nosotros mismos y, a través de nosotros, se extenderá a la humanidad. Con sólo hacer eso, provocaremos un cambio de actitud hacia nosotros, pues un nuevo estado de unidad entre la humanidad, traerá nuevas sensaciones positivas de felicidad, confianza, amor y paz. Así, nos sentiremos como una especie de grifo que permite que la fuerza positiva llegue a la humanidad y, en consecuencia, recibiremos una respuesta positiva del mundo.

“¿Cómo define usted infierno y cielo?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cómo define usted infierno y cielo?”

De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, cielo es el mundo espiritual de total otorgamiento, sin una pizca de recepción. 

Si tenemos, incluso, el más diminuto deseo por algo más allá de lo que este mundo tiene que ofrecer, podemos usar la sabiduría de la Cabalá para prepararnos para el mundo espiritual de otorgamiento, para involucrarnos en relaciones positivas con otros. 

Así, cuando morimos -no nuestra muerte corporal sino la muerte del deseo egoísta innato de disfrutar a expensas de otros- entramos en la segunda naturaleza dar y otorgar y eso se convierte en el cielo para nosotros. 

Si no nos preparamos y no tenemos ningún deseo de otorgar, entonces, las relaciones de otorgamiento y amor a otros son el infierno para nosotros. 

Por lo tanto, es considerado que este mundo es una base sobre la cual, si nos preparamos correctamente, podemos entrar al cielo, al mundo espiritual de otorgamiento y amor.

“Tengo una enfermedad terminal y tengo miedo a la muerte, ¿cómo puedo aceptarla?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “Tengo una enfermedad terminal y tengo miedo a la muerte, ¿cómo puedo aceptarla?”

Lo mejor que podría decirte es que si tienes una enfermedad terminal, la siguiente vez será mejor.

Es un enfoque saludable para la muerte, esperar algo bueno y positivo. Si realmente no tienes forma de curarte de tu enfermedad y estás seguro de tu muerte en un futuro cercano, opino y estoy seguro de que la siguiente vez será mejor y deseo que ese pensamiento te acompañe para que puedas dejar tu vida con satisfacción, calma, paz y esperanza.

«¿Qué fue lo que más le sorprendió cuando Trump declaró que los judíos son una «nación»? (Quora)

Michael Laitman, en Quora: «¿Qué fue lo que más le sorprendió cuando Trump declaró que los judíos son una «nación»?

Nada me sorprendió de esta declaración. Fue una estrategia para combatir el antisemitismo y el creciente movimiento anti israelí, en los campus universitarios de EUA. Pero, esas acciones no se interpondrán en el camino de la expansión del antisemitismo.

Estoy seguro de que el antisemitismo continuará siendo un problema creciente si no lo tratamos desde su raíz, es decir, que el pueblo judío tome consciencia de lo que nos hizo judíos: nuestra inclinación a unirnos. («Ama a tu prójimo como a ti mismo») por encima de las divisiones («el amor cubre todas las transgresiones») para difundir la unidad a la humanidad (“ser luz para las naciones»).

Mientras más se desgarre la sociedad actual y más sufra por la división social, más antisemitismo habrá.

¿Por qué? Porque nosotros, el pueblo judío, originalmente fuimos formados con la base de la ideología de unidad: un grupo que vivió en la antigua Babilonia, hace unos 3.800 años y que siguió a Abraham y al método de unión que él descubrió y aplicó.

Cuando logramos estados sublimes de unidad por encima del clima social divisivo de esa época, se nos conoció como «nación de Israel». Es decir, nuestra nación nunca fue biológica, como con otras. Fue ideológico, basada en la idea de unión con conexiones positivas de amor y otorgamiento.

Después del tiempo de Abraham, recibimos el nombre de «Judíos» (Yehudim) de la palabra hebrea para «unidos» (Yihudi). Sin embargo, desde la ruina del Segundo Templo, entramos en un largo período de exilio, que continúa hasta hoy. Dejamos de sentir nuestra unidad y nos alejamos, por el mundo y en nuestra actitud mutua.

Hoy, a medida que la humanidad está cada vez más interconectada a nivel mundial, en tecnología, economía y cultural, llegó el momento de que nuestras actitudes internas estén tan conectadas como nuestros sistemas externos.

Mientras más nos desarrollemos, sin tratar de mejorar nuestra actitud mutua, más sentiremos nuestra conexión de manera negativa. Podemos ver esas paradojas en nuestra era, donde mientras más aumenta la población a números nunca antes vistos, más aislada y solitaria está la gente; y mientras más construimos grandes redes sociales globales, hay más depresión y estresa.

Todos estos problemas indican la necesidad de una conexión positiva en la sociedad. Por eso, cumplir con la misión de unidad que tiene el pueblo judío, se vuelve cada vez más necesaria y urgente.

Nosotros, los judíos de hoy, necesitamos comprender la necesidad de una gran transformación: mejorar la unión, consideración, preocupación, apoyo y estímulo mutuos, pues tenemos la clave para ser pioneros de un cambio monumental en la sociedad, divulgando la unidad al mundo, hasta el punto donde la humanidad se sienta como una nación.

Hasta que seamos conscientes del método de conexión que tenemos, el mundo seguirá presionándonos. Incluso si, por el momento, el actual presidente de EUA tiene una actitud favorable hacia nosotros, eso no tiene ningún efecto en la corrección a escala global que tenemos sobre nuestros hombros.

De hecho, sucederá lo contrario. Es como un enfermo al que se le dan analgésicos. Se sentirá bien por un momento, pero la enfermedad seguirá extendiéndose. Mientras tanto, duerme, habla y ríe, todos piensan que está bien, pero no siente la enfermedad, que gradualmente se filtra bajo la superficie hacia un brote irreversible.

Es similar a Alemania en la década de 1930, donde hubo un período de relaciones positivas entre nazis y judíos (como lo expliqué aquí). Es un período latente en el que necesitamos digerir el desarrollo del proceso, nuestra misión en el proceso y actuar en consecuencia, no sólo pensar que todo es como siempre, porque así, nada sanará. La historia muestra que los nazis rápidamente se volvieron contra los judíos y con facilidad se libraron de nosotros

La historia se repite ante nuestros propios ojos. Aunque, al parecer, vemos algunas señales alentadoras hacia los judíos en acciones como la orden ejecutiva de Trump que reconoce a los judíos como nación o la elección británica de Brian Johnson en oposición a Jeremy Corbyn, es sólo por tiempo limitado.

Si no aprovechamos este período de relativa tranquilidad para convertirnos en el canal positivo de unidad hacia el mundo, podemos esperar que el odio antisemita crezca y alcance el punto de ebullición en el futuro. Trump y Johnson, eventualmente serán reemplazados por nuevos líderes y todo lo que necesitan es presionar algunos botones y perderemos toda la ayuda que tenemos ahora. Es similar a cuando Hitler, de pronto, cambió de rumbo hacia la Solución Final. También tenía consultores pro-sionistas cerca, pero luego se revelaron como antisemitas.

Por lo tanto, aunque por ahora, vemos signos de apoyo de algunos líderes mundiales, el sentimiento antisemita continúa creciendo bajo la superficie. Aún tenemos algo de tiempo para ajustar nuestro enfoque y dar prioridad a la unidad: implementar el método de conexión, que se extenderá a la humanidad. Si lo hacemos, veremos florecer un nuevo y armonioso equilibrio de fuerzas en el mundo y podremos evitar que se materialice un futuro de sufrimiento masivo y derramamiento de sangre.

“¿Cómo podemos erradicar el antisemitismo en Estados Unidos?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cómo podemos erradicar el antisemitismo en los Estados Unidos?”

La manera de eliminar el antisemitismo en Estados Unidos es la misma de cómo resolver el antisemitismo en cualquier lugar del mundo: elevar la conciencia de la causa raíz del antisemitismo con el fin de invertir el odio en amor. 

Las fuentes cabalísticas explican tanto esa causa como la solución al antisemitismo. Es porque los cabalistas perciben los procesos de desarrollo desplegándose en nuestro mundo, y  pueden tanto advertir a las personas acerca de amenazas por venir, como ofrecer un remedio para prevenir que esas amenazas se materialicen. 

Por ejemplo, el cabalista Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), el más renombrado cabalista del siglo XX, intentó convencer a los judíos europeos en los años 30 que abandonaran Europa porque vio venir el desastre. Tanto siguiendo su ejemplo, como prestando atención a la alarmante alza de antisemitismo en todo el mundo, también siento la necesidad de comunicar el mensaje acerca de la causa raíz del antisemitismo y su solución tanto para judíos como para no judíos, y escribo y hablo extensamente acerca del tópico con la esperanza de que, al menos, una futura tragedia masiva pueda ser evitada. 

En relación a los Estados Unidos, he dado conferencias a comunidades judías en los Estados Unidos en varios intervalos en los últimos 20 años. Durante la década del año 2000, se reían de mí cuando mencionaba que el antisemitismo iba a convertirse en un problema creciente en América. Ahora, en este tiempo, tras el inmenso crecimiento exponencial del antisemitismo, tanto en las cantidades de crímenes y amenazas antisemitas, así como en un sentimiento antisemita, estoy diciendo que todas las señales están apuntando hacia el próximo holocausto surgiendo en América. 

Sin embargo, tanto como hablo y escribo de este tópico, veo muy poca respuesta hacia este mensaje de parte del pueblo judío. Está escrito acerca de nosotros, que somos un pueblo con el cuello duro, es decir, que tenemos la piel gruesa que hace muy difícil que esa conciencia penetre en nuestra percepción. 

En cualquier caso, con el fin de prevenir un futuro escenario distópico para el pueblo judío en Estados Unidos, así como en cualquier otro lugar, el mensaje es el mismo para todos los judíos: necesitamos unirnos, de acuerdo al precepto “ama a tu amigo como a ti mismo”, con el fin de convertirnos en “una luz para las naciones”, es decir, un conducto que transmite la fuerza unificadora positiva que habita en la naturaleza, hacia el mundo. Si el mensaje no llega a ser aceptado a través de educación y difusión, entonces los golpes antisemitas y el sufrimiento crecerán, “suavizando nuestros cuellos duros”, incrementando de forma no deseada nuestra habilidad para absorber ese mensaje. 

Ese es el estado al que llegamos por primera vez hace 3800 años en la antigua Babilonia, bajo la guía de Abraham, lo cual nos concedió el nombre, “el pueblo de Israel” (“Israel, de las palabras, ”Yashar Kel”, que significa “directo a Dios” [siendo “Dios” los mismo que “Naturaleza” de acuerdo a la Cabalá, es decir, una fuerza positiva que conecta entre todos los elementos de la realidad]). Además, de acuerdo a la misma tendencia unificadora, más tarde fuimos llamados “Judíos”, de la palabra “unidad” (la palabra en Hebreo para Judío [Yehudí] viene de la palabra “unido” [Yihudí]). 

Estamos gradualmente llegando a nuevas cimas de antisemitismo que el mundo nunca ha visto, debido a que el mundo de hoy está más globalmente integrado que nunca antes. Debido al antisemtismo que surge como una fenómeno natural en los no-judíos, hacia una expectativa subconsciente de que los judíos sean pioneros de un proceso hacia una conexión humana más positiva, entonces podemos esperar un futuro en que todos excepto unos cuantos judíos serán antisemitas. 

Por lo tanto, los judíos primero y antes que nada necesitamos mostrar a todos cómo la unidad por encima de las crecientes divisiones hostiles no sólo es una posibilidad, sino que existe un método de conexión para guiar cada uno de nuestros pasos en el camino. Al implementar ese método en nosotros mismos, envíamos oleadas positivas de unificación a través de la conciencia de la humanidad, e invitamos una actitud opuesta al antisemitismo sobre nosotros mismos a cambio. En otras palabras, a atestiguar una conexión positiva cada vez mayor, y una subsecuente alza en la felicidad, soporte y confianza en la sociedad en general, la actitud general hacia un pueblo judío unificado se volvería favorable y de aliento. 

Sin embargo, si el pueblo judío continúa rechazando, ignorando o permaneciendo sin conciencia del mensaje de la necesidad de unirse, entonces en lugar de ver la unidad formarse en la sociedad en general, podemos esperar que la unidad se forme más y más en las partes marginales de la sociedad, es decir, como la unidad Nazi o fascista. Esa unidad es peligrosa, dado que es construida en base a unirse alrededor del odio hacia el otro, y se convierte en la infraestructura que puede provocar la manifestación de eventos horribles, como lo ejemplifica el holocausto. 

Por lo tanto, espero que los judíos en general, y específicamente los judíos norteamericanos, comiencen a caer en cuenta que el balón está en nuestra cancha, y que necesitamos jugar el juego de forma apropiada: darle prioridad a nuestra unidad con el fin de esparcir la unidad hacia todos. Si lo hacemos, estaremos en un mejor estado general en América y alrededor del mundo. Sin embargo, si fracasamos en realizar lo que la sabiduría de la Cabalá está diciendo acerca de este agobiante problema, entonces el estado se volverá mucho peor.

“¿Los judíos pueden ser antisemitas?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Los judíos pueden ser antisemitas?

Los judíos no sólo pueden ser antisemitas, pueden ser el más grande y severo tipo de antisemitas. 

¿Por qué? 

Porque los judíos tenemos un punto que nos conecta con el estado corregido y de unión de la humanidad -“ama a tu prójimo como a ti mismo”- el cual alguna vez descubrimos bajo la guía de Abraham, hace cerca de 3,800 años. Junto con ese punto, también albergamos el deseo egoísta fragmentado, el cual se opone el punto de unión, separándonos a todos unos de otros. 

Cada judío se acomoda a esta dualidad: un deseo egoísta de recibir, que busca beneficio personal a expensas de otros, junto con el punto altruista de unidad, anexo al estado máximo de unión del desarrollo de la humanidad. 

Quien se siente más cerca del punto central de unión, es atraído para desarrollarse de forma diferente que aquellos jalados por la carrera de ratas de las masas hacia la conexión positiva en la sociedad. Quien se resiste a este desarrollo y deja que el ego determine sus metas y placeres en la vida, está en contra de la unión y por lo tanto, de acuerdo a su definición más profunda, es antisemita. 

Sin embargo, el principal problema no es si ciertas personas son o no antisemitas. En su lugar, necesitamos entender cómo salen a la luz esas inclinaciones que son parte de un fenómeno natural, dónde se originan y cómo surgen nuestros sentimientos a partir del juego mutuo entre esas dos fuerzas interiores.

Si la conciencia de la causa auténtica del auto-odio en los judíos despierta a más y más personas, podríamos, de alguna manera, influir en el equilibrio de la humanidad con la naturaleza. Así la humanidad sería capaz de entender mejor por lo que está pasando. 

En pocas palabras, los judíos son los más grandes antisemitas, precisamente porque sostienen los dos puntos extremos de unidad y anti-unidad. 

Esos dos puntos tienen relaciones que cambian constantemente. En realidad existen en cada persona y lo vemos en cada nación, en cada etapa de desarrollo. Sin embargo, debido a que alguna vez descubrieron la unidad por encima de las grandes diferencias, en la antigua Babilonia, los judíos ven la diferenciación mucho más prominente entre esos dos puntos: por una parte, tienen acceso al mismo método que Abraham usó para unir a la gente por encima de sus diferencias, por otra parte, un ego más inflado que se resiste a esa unidad y hace que los judíos, fuera de cualquier proporción, tengan más éxito en sus esfuerzos egoístas, que las otras naciones. 

Por lo tanto, mientras más se desarrolla la humanidad, más odio hacia los judíos sienten las naciones del mundo. Es porque el antisemitismo es una respuesta natural al crecimiento del ego, que odia el punto opuesto a sí mismo, el que anhela conceder por encima del ego para conectarse positivamente con otros. 

La gente en áreas poco desarrolladas, como en las tribus, no tiene esa actitud hacia los judíos. Mientras más desarrollo hay en una civilización, con su gran competencia egoísta y su materialismo individualista, más se desarrolla su actitud hacia los judíos. De pronto, los que encuentran cada vez más problemas al intentar abrirse paso en el mundo moderno y civilizado, comienzan a sentir que les desagradan los judíos. Eso se debe al crecimiento del ego y a la subsecuente tensión entre el ego y el punto más profundo en el interior del hombre, el que anhela la conexión positiva con otros. 

Llegaremos a un estado en que el mundo entero revelará su actitud negativa hacia los judíos. Por eso, todo depende cuán pronto y hasta qué grado, los judíos comencemos a ejercer nuestro potencial: realizar el método para unirnos (“ama a tu prójimo como a ti mismo”) por encima de la división (“el amor cubrirá todas las transgresiones”), con el cual podemos convertirnos en conducto para que la unidad se extienda a la humanidad (“luz para las naciones”). 

Cuando esa transformación tenga lugar, la creciente actitud de odio hacia los judíos se invertirá a su forma positiva: una actitud de apoyo, respeto e incluso amor hacia un pueblo que traerá una nueva y jubilosa sensación de felicidad y unidad al mundo.

“¿Por qué Angela Merkel de Alemania visita Auschwitz por primera vez, en medio del creciente antisemitismo?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Por qué Angela Merkel de Alemania visita Auschwitz por primera vez, en medio del creciente antisemitismo?”

Es un acto político de su parte. Los políticos hacen esos actos, no de acuerdo a la emoción, sino de acuerdo a lo que es más conveniente para ellos y su partido. Estoy seguro de que Angela Merkel y otras personas involucradas calcularon esa decisión. 

El fenómeno del antisemitismo, sin embargo, es mucho más amplio que la política. Hasta que el conocimiento general de la verdadera causa del antisemitismo se disemine, permanecerá como un problema no resuelto. Así que, continuará creciendo mientras nos adentramos en el futuro. 

El antisemitismo es un fenómeno natural. Surge en cada persona y nación, tanto en judíos como en no judíos. Sólo se puede combatir si tenemos conciencia de dónde viene y cuál es su causa. En la actualidad, los judíos mencionamos el problema del antisemitismo de tal manera, que es como si pidiéramos a otras naciones que no nos odien, pero vemos que eso nunca funciona. 

Es imposible que las naciones del mundo no odien a los judíos. También está escrito  en la Torá que Esaú odiaba a Jacob. Esaú simboliza el deseo de recibir, la cualidad de las naciones del mundo y Jacob es la fuerza que equilibra el deseo de recibir con el deseo de otorgar, la cualidad del judío. 

Además, hoy podemos identificar odio entre los mismos judíos que no conocen la causa del antisemitismo. Si no aprendemos la ley de la naturaleza, cómo opera la naturaleza a través de todos esos fenómenos, siempre estaremos equivocados. 

La ley de la naturaleza especifica que el estado final de la humanidad es uno de total unión, definido por el precepto, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. El pueblo judío fue conocido como tal, porque alguna vez alcanzó un estado de unidad similar, hace alrededor de 3,800 años, bajo la guía de Abraham en la antigua Babilonia (la palabra en Hebreo para “judío” [Yehudí] viene de la palabra para “unido” [yihudí] [Yaarot Devash, Parte 2, Drush 2]). 

Por lo tanto, los judíos portan este mensaje, unirse de acuerdo a “ama a tu prójimo como a ti mismo”, entre ellos mismos. Es como si estuviera insertado en su “ADN”, como un componente definitivo. El punto dentro de la persona que se conecta con el estado más unido de la humanidad es conocido en la sabiduría de la Cabalá como “punto en el corazón”. 

El antisemitismo surge debido a la siguiente distorsión: los judíos tienen un punto latente en su interior que les permite acceder a una realidad de amor, otorgamiento y conexión. Pero, los judíos no quieren darse cuenta de la potencia de ese punto, porque nacen, crecen y se identifican completamente con su naturaleza egoísta. 

Más aún, ¿cómo puede ser que los judíos sean antisemitas? Esto viene de la actitud hacia ese punto en el corazón, en su interior. Si odian ese punto, es decir, si quieren vivir una vida egoísta cómoda, que no tienen nada qué ver con intentar desarrollar amor, otorgamiento y conexión con otros, entonces se convierten en los más grandes antisemitas. En otras palabras, el antisemitismo es siempre en relación con esta tendencia de amor, otorgamiento y conexión que los judíos alguna vez alcanzaron: si tratan de ser conscientes, el antisemitismo disminuye, pero si la rechazan, consciente o inconscientemente, el antisemitismo continuará creciendo. 

Por lo tanto, conocer la verdadera causa del antisemitismo, representa la mitad de la solución a los problemas. La siguiente etapa es entender que no necesitamos intentar eliminar el odio hacia los judíos, sino descubrir una tendencia amorosa, otorgante y de conexión, igual o más grande que el odio, de acuerdo a las palabras, “el amor cubre todas las transgresiones”. Cuando entendamos a trabajar de esa manera, veremos que el odio antisemita fue dado a la humanidad con el fin de elevarla hasta la cima de su existencia. Hasta que lo hagamos, el odio continuará siendo dirigido solamente hacia los judíos, más y más y seremos culpados por todo. 

Nosotros, los judíos somos los culpables del odio que los antisemitas sienten. Sin embargo, no es debido a las razones directas que piensan, ya sea dirigido al estado de Israel que supuestamente oprime a los palestinos o que los judíos han asumido demasiado poder en los países en lo que nos hemos asimilado, entre muchas otras. En su lugar, se debe a que estamos retrasados en nuestra propia revelación de amor, otorgamiento y conexión entre nosotros y el subsecuente fracaso en transmitir la conexión con la fuente que traerá a nuestra vida; abundancia, paz, armonía y perfección para todos. 

Por lo tanto, hasta que iniciemos un cambio importante para unirnos (“ama a tu prójimo como a ti mismo”), el antisemitismo sólo crecerá. 

Además, los 60 millones de euros que Alemania donó a la fundación Auschwitz-Birkenau, en avance al viaje de Merkel a Auschwitz, serían mejor usados si Alemania abriera un centro de investigación para el fenómeno del antisemitismo. 

Al investigar el antisemitismo, hay esperanza de que descubramos su verdadera causa y que entendamos qué necesita ser arreglada para llegar a una solución. 

Lo que realmente puede ayudar a combatir el antisemitismo es diseminar su verdadera causa y entenderla como una ley de la naturaleza. 

Los alemanes descubrirán que no tienen la culpa del holocausto, más aún, que ningún antisemita tiene la culpa por el odio que sienten hacia los judíos. 

Los judíos no están conscientes de que son culpables del antisemitismo, porque tienen una misión en la naturaleza; llegar a “ama a tu prójimo como a ti mismo” y transmitir el conocimiento de esa ley a todos. Debido a lo que nuestros ancestros la descubrieron en la antigua Babilonia, bajo la guía de Abraham, una vez más tenemos la demanda de la naturaleza hacia nosotros, unirnos por encima de todas las divisiones y llevar al mundo al equilibrio. Esto, en su turno, creará un contrapeso contra la fuerza negativa del antisemitismo y llevará al mundo a su estado perfecto.

“¿Por qué el consumismo es algo malo?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: ¿Por qué el consumismo es algo malo?

El consumismo nunca nos satisface. Al contrario, mientras más corremos tras los placeres materialistas más vacíos quedamos, sucede que cada llenado que recibimos tras cada compra, se convierte muy pronto después en vacío. 

Nuestra naturaleza, el deseo de disfrutar- en el que constantemente busco sentir placer, usando lo que sea y quién sea a nuestro alrededor para ingresar placer en nosotros mismos- eventualmente nos lleva a un estado de desesperación. 

La desesperación de nunca encontrar una verdadera satisfacción despertará nuestro entendimiento de que estamos atrapados: nuestra persecución de felicidad nos lleva a la infelicidad, una falta de llenado e insatisfacción, como escribe el cabalista Yehudá Ashlag (Baal HaSulam), que morimos con la mitad de lo que deseamos en nuestra mano. 

“Todas sus posesiones son sólo para sí mismos, y ‘aquel que tiene una sola porción quiere una doble porción’, uno finalmente muere con sólo ‘la mitad de su deseo en su mano’”. – Yehuda Ashlag. El estudio de las Diez Sefirot, Volumen 1, Parte 1, Histaklut Pnimit (Reflexión interna)

Lo que alguna vez disfrutamos ya no nos llena, y constantemente buscamos renovados y diferentes tipos de placeres para intentar satisfacernos. 

Hacemos más fácil para nosotros el comprar bienes materiales. Hacemos más barato el viajar. Pero nos encerramos en nuestra propia trampa, porque cuando nuestras compras y viajes eran más difíciles de lograr, tenían más valor. 

Ahora, con unos cuantos golpes de nuestros pulgares, podemos tener productos entregados directamente en nuestras casas el mismo día, y acceso al entretenimiento para mantenernos ocupados por horas. No hay nada más qué desear, 

¿Qué sigue? Nuestro deseo crece, nos sentimos más vacíos, comenzamos a sentirnos fuera de control, que nuestros deseos nos están controlando, y nos frustramos cada vez más. 

Entonces viene una gran crisis. 

El acelerado molino del consumismo está llegando rápidamente a un estado en el que seremos incapaces de ir a su misma velocidad, y caerá de lleno sobre nuestros rostros. Como resultado, necesitaremos buscar una manera diferente de satisfacernos. Toda la base de cada uno de nuestros disfrutes, que disfrutamos de forma egoísta, para nuestro beneficio personal, necesitará someterse a una transformación fundamental: que disfrutemos de forma altruista, para el beneficio de otros. 

¿Cómo es posible una transformación así? 

Es posible porque nuestro deseo de disfrutar simplemente quiere disfrutar, y no le importa aquello de lo cual disfruta. 

El consumismo está construido bajo la premisa que mediante publicitar varias maneras de disfrutar, sacaremos nuestras tarjetas de crédito y pagaremos por placer. Sin embargo, si la sociedad hiciera publicidad que podemos disfrutar mediante dar placer a otros, entonces simplemente cambiaríamos la manera en que nos llenamos: mediante dar en lugar de recibir. 

Hoy en día, existen muchas personas y grupos enfocados en llenarse a sí mismos mediante el dar. Baal HaSulam escribe acerca de que el 10% de la población humana es altruista de forma natural, es decir, personas que sienten una sensación innata de placer al dar a otros. Esas personas y organizaciones ya proporcionan un ejemplo de cómo podemos cambiar nuestros medios para disfrutar. 

Por lo tanto, al cambiar la forma en que disfrutamos. Al dar en lugar de recibir- el deseo y el llenado permanecerán, pero los medios serán diferentes. 

En la sabiduría de la Cabalá, este estado es llamado “otorgamiento con el fin de recibir”. Es un paso más elevado que “recibir con el fin de recibir”, el cual es considerado como la forma más baja de la conciencia humana. 

El mismo ego humano está operando, aun cuando de forma diferente. Se volverá posible someterse a esta transición cuando la entendamos como la solución a la muerte egoísta a la que llegamos en nuestro intento consumista de disfrutar. 

Junto con esta toma de conciencia, el “reconocimiento del mal” de nuestra falta de habilidad para llenarnos mediante medios de consumismo, necesitaríamos establecer nuestras influencias sociales- publicidad, los medios, las recompensas y pagos que recibimos por nuestro trabajo- honrar y respetar el dar y despreciar el recibir. 

Baal Hasulam describe este fenómeno en Los escritos de la última generación, como “libre competencia para cada individuo, pero en el otorgamiento a otros” y que “revelar cualquier forma de recibir para uno mismo es deshonroso y tan grande defecto que esa persona es considerada como entre las personas más bajas, más inferiores en la sociedad”. 

En otras palabras, Baal HaSulam  explica que cuando la sociedad humana llegue a un estado altruista, las medallas y premios serían  entregados a las personas que ejemplifican actos excepcionales de entrega con el fin de dar impulso al altruismo en toda la sociedad en general, y despreciar cualquier muestra de disfrute dirigido hacia uno mismo. 

El desarrollo humano está marcado por el deseo de disfrutar en constante crecimiento, y está creciendo monstruosamente en exceso. Estamos reconociendo nuestra falta de habilidad para disfrutar de forma egoísta, y la idea de disfrutar de forma altruista está saliendo a la luz. 

Nos dirigimos hacia un estado en el que no obtendremos ninguna satisfacción al recibir, y entonces descubriremos que podemos llenarnos al dar. 

Las personas disfrutarían , por ejemplo, deambulando entre el público, buscando cómo podrían contribuir de forma positiva a las personas y a la sociedad en general. Sucedería de forma simple porque no encontraríamos satisfacción en ningún otro lugar. Buscaríamos qué y cómo dar con el fin de llenarnos. 

Ese modelo diferente de satisfacernos- de forma altruista en lugar de egoísta- llevaría a la sociedad a un estado en el que comenzaríamos a entender cómo existe un  beneficio mucho más grande, felicidad, confianza y satisfacción cuando buscamos disfrutar dando , y no recibiendo. 

Entonces nos acercaríamos un paso más a las leyes de la naturaleza, que funcionan de forma altruista- una fuerza de entrega y amor que habita entre todas las conexiones en la realidad- y estaríamos más cerca de realizar las conexiones de la naturaleza en nuestras conexiones sociales.