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“¿Cuál es la mentira recurrente más antigua en la historia de la humanidad?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cuál es la mentira recurrente más antigua en la historia de la humanidad? 

Es pensar que nuestro enemigo está fuera de nosotros. 

Pensamos en nuestro enemigo como alguien que pertenece a un grupo, tribu, raza diferente o quién es más favorecido de alguna manera, de un estrato social más elevado, más rico, más inteligente, más atractivo o más afortunado. 

Sin embargo, todos esos “enemigos” son producto de nuestra imaginación. 

Nuestro único y real enemigo no está fuera de nosotros, sino dentro de nosotros. Es justo nuestra naturaleza egoísta, el sistema operativo detrás de cada uno de nuestros deseos, pensamientos y acciones.

 

No tenemos control sobre el ego humano. Crece en el interior y se vuelve parte de nuestra identidad personal hasta el punto en que no lo sentimos y como no lo sentimos, tampoco pensamos que sea el problema. 

Sin embargo, si fracasamos en ganar conciencia de cómo opera el ego dentro de nosotros y cómo podemos elevarnos por encima de él, continuará haciéndonos percibir problemas en otros y que necesitamos cambiar o incluso eliminar a ciertas personas que tienen diferentes puntos de vista o que exhiben atributos diferentes a los nuestros. 

No podemos esperar que, al percibir al enemigo fuera de nosotros, surja ningún resultado positivo ni ningún ganador, porque es una percepción incorrecta e incompleta. 

Pero, si cambiamos nuestra percepción y vemos que el enemigo es el ego que astutamente se posicionó dentro de cada uno de nuestros deseos y pensamientos, es decir, el deseo de usar lo que percibimos fuera de nosotros para beneficio, podremos pelear una batalla que pueda realmente llevarnos hacia la victoria, a una vida mucho mejor para todos. 

En esa batalla, necesitamos gente diferente a nosotros, gente que nos es indiferente, críticamos e incluso los odiamos, juntos con nosotros en el mismo equipo. Así podemos sentir impulsos negativos involuntarios en contra y nos conectarnos positivamente por encima de esos impulsos. 

Sin embargo, el objetivo de conectarnos positivamente por encima del ego rabioso, tiene como prerrequisito un acuerdo unánime de los miembros de la sociedad para sobreponerse y unirse, por encima de todos los impulsos egoístas de división, entender es más importante y mejor para la sociedad que entregarnos a nuestro ego. Sin un acuerdo entre todos los miembros de la sociedad en este punto, será suficiente que uno sea víctima de las demandas del ego, para su ganancia personal a expensas de otros y como resultado, todos caerán. 

Si bien el esfuerzo mutuo por unir a gente que se odia, podría parecer demasiado romántico y utópico para ser realidad, mientras más nos desarrollemos y suframos por nuestras fricciones, más nos daremos cuenta que no tenemos otra alternativa. 

En breve, si fracasamos en unirnos por encima de nuestras diferencias egoístas, todos perderemos. 

Hoy más que nunca, somos testigos de la cada vez mayor presión de nuestra interdependencia alrededor del planeta, todos dependemos de todos, nos guste o no. Si seguimos desarrollándonos sin tratar de unirnos, podemos esperar que una cantidad cada vez mayor de fenómenos negativos nos presionen. Seremos arrinconados y ahí veremos que o nos unimos por encima de nuestras diferencias y encontramos una manera de salir de ese espacio reducido o soportaremos sufrimiento terrible. 

Para sustentar la idea de la necesidad de unirnos por encima de nuestras diferencias, podemos tomar el ejemplo del organismo vivo. Un organismo contiene múltiples células, órganos y partes en contraste, más y menos de todo tipo y su supervivencia se debe a una tendencia que envuelve al sistema que hace que todas sus partes se complementen mutuamente para el funcionamiento sano de todo el organismo. 

Por eso, así como no hay atardecer sin amanecer, día sin noche ni luz sin oscuridad, nosotros también haríamos bien en elevarnos por encima de nuestra perspectiva sesgada del mundo y sentir necesidad de complementar todas las diferentes cualidades y puntos de vista. 

Por el momento, estamos arrinconados más y más en nuestras cáscaras egoístas, apuntando con el dedo a otros como la fuente de nuestros problemas. Mientras más nos desarrollemos de esa manera, más se dividirá la sociedad y más sufriremos todos. Simplemente es un modus operandi insostenible. 

Por lo tanto, necesitamos tener conciencia del único enemigo real en nuestra vida -el ego humano anidado dentro de todos y cada uno de nosotros- y llegar a una resolución unánime de unirnos por encima de él. Para acelerar el camino hacia ese despertar, necesitamos una nueva cultura, donde alabemos la unidad por encima de todas las formas de división, nos apoyemos mutuamente para lograr conexión positiva y abracemos la diversidad de opinión, raza, naciones y cualidades, en el proceso. 

Si llegáramos a ese nivel de conciencia común, estaríamos en camino de descubrir un mundo completamente nuevo y armonioso. Cada uno sentiría la recién descubierta felicidad, salud, confianza y seguridad, como nunca antes la sentimos.

 

Foto por Sylas Boesten en Unsplash.

«¿Hay aspectos positivos en el coronavirus?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Hay aspectos positivos en el coronavirus?

El aspecto positivo más destacado del coronavirus es que nos obligó a observar cómo vivimos y a buscar conexiones nuevas y mejoradas en la sociedad.

Redujo la velocidad del tren consumista en el que viajábamos y nos dio espacio para revisar lo que es esencial y no esencial en nuestra vida. También nos dio ejemplos de que la naturaleza se recupera cuando nos calmamos. 

Nos dio lecciones sobre nuestra interdependencia, desde la dependencia mutua en nuestras respectivas localidades -mantener la higiene personal, usar cubrebocas y respetar las condiciones de distanciamiento social- hasta presenciar nuestra estrecha interdependencia mundial, en la forma en que el virus apareció como un brote en una parte del mundo y se propagó rápidamente para convertirse en una pandemia.

Al hacerlo, mientras más tiempo permanezca el coronavirus con nosotros (y parece que no se irá pronto), más servirá para transformar a la sociedad desde su centro: de una sociedad de individuos alimentados por su egoísmo, individualistas y materialistas a una sociedad que entiende la necesidad de conectarse positivamente y erigir nuevos valores de responsabilidad y consideración mutuas, a fin de vivir bien en un mundo interdependiente, recientemente  revelado.

«Suicidio: ¿por qué la gente se suicida?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: «Suicidio: ¿por qué la gente se suicida?«

La gente que se suicida no quiere soportar sentimientos continuos de frustración y vacío.
Como cualquier todos, quieren sentir satisfacción -hay innumerables placeres disponibles para nosotros con solo tocar un botón—, pero los suicidas encuentran que la satisfacción es esquiva.
La angustia interior que sienten supera cualquier sensación que puedan recibir.
En última instancia, ¿Qué necesitan estas personas?

Necesitan encontrar el significado de la vida.
¿Nuestra vida tiene un significado, una meta, un propósito, que haga que valga la pena vivirla? ¿Cuál es nuestro ímpetu para seguir viviendo?
Esas preguntas despiertan y llevan a algunas personas a buscar la respuesta y a otras al pozo de la desesperación, donde les gustaría invertir esas preguntas y sensaciones, pero no pueden y llegan al final.
Para obtener respuesta a las preguntas sobre el significado de la vida, recomiendo consultar los enlaces en Quora, donde hay una gran cantidad de cursos y otros materiales disponibles para ayudar a encontrar respuesta a las preguntas más profundas de la vida.

Foto de Lachlan Dempsey en Unsplash.

“¿Cómo se puede vencer el Coronavirus, si no podemos salir de la gripe estacional? (Quora)

Michael Laitman, en Quora: ¿Cómo se puede vencer el Coronavirus, si no podemos salir de la gripe estacional?” 

Veremos que termina el Coronavirus, cuando nos encontremos por encima de nuestros pensamientos negativos, divisiones y odio mutuos. 

Hoy, el mundo es fundamentalmente diferente al de antes, porque nuestra era revela cada vez más en el mundo, que somos dependientes unos de otros; y mientras más dependemos mutuamente, más confiamos en que cada miembro de la sociedad humana, mantenga sus valores de consideración y responsabilidad ante sus semejantes.  

Necesitamos hoy más que nunca, consideración y responsabilidad mutuas, para librarnos de tanto sufrimiento innecesario y más aún, para crear un futuro más seguro y más feliz para todos.  

En términos del Coronavirus, todavía estamos en las fases en que pensamos que pronto terminará y todo volverá de nuevo a lo “normal”. 

Pero no sucederá. 

La nueva era de interdependencia a la que hemos entrado, demanda que traspasemos nuestras rivalidades para experimentar nuestra estrecha conexión de forma armónica. De lo contrario, el Coronavirus subsistirá hasta que superemos nuestras actitudes negativas hacia los demás y nos conectemos positivamente. 

Simplemente nos falta ver que la salud o la enfermedad del cuerpo y de la sociedad circundante, dependen de lo positivo o negativo de nuestros pensamientos en nuestras relaciones con los demás. Hasta que logremos, de forma activa, rodearnos de influencias socio-culturales que nos inspiren al compromiso de cooperar, cuidarnos y conectarnos positivamente, seguiremos viendo que aumentan los fenómenos negativos  -más y más familias enfermando con el virus, a más y más gente perdiendo su trabajo, su negocio y su cordura mientras más tienen que mantener la distancia social. 

Las estrictas condiciones de interdependencia, encarnan el nuevo estado de la evolución humana y tenemos que acostumbrarnos a que no regresaremos a nuestra vida previa al coronavirus. Como lo muestran los biólogos del desarrollo, la naturaleza constantemente evoluciona con crisis, que nos llevan a mayor cooperación y unidad; hoy es precisamente el momento en que la crisis global nos prepara para lograr unirnos a escala global.   

Si no logramos, voluntariamente, ese cambio hacia una mayor unidad, por sobre nuestras diferencias, sentiremos nuestra interdependencia de forma indeseable. Es semejante a compartir una pequeña habitación con nuestros más grandes adversarios. No obstante, si cambiamos y nos conectamos de forma positiva, por encima de nuestras tendencias divisorias -dando prioridad a los valores de consideración y responsabilidad mutua en la sociedad humana-, sentiremos que ante nosotros se abre un nuevo mundo de armonía, con la certeza de buena salud, seguridad y felicidad para todos.  

Imagen: Ani_Ka, Getty Images.

 

«¿La grandeza de EUA está llegando a su fin?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: «¿La grandeza de EUA está llegando a su fin?«

Los buenos tiempos en los Estados Unidos terminaron y no regresan. Hay un proceso que se desarrolla en la naturaleza y en consecuencia, el futuro de EUA será peor que el futuro de otras naciones.

La desunión que prevalece dentro de la nación, el desapego individualista entre la gente e incluso entre cada vez más familias y la creciente división y polarización en la sociedad son resultado del individualismo competitivo-materialista que choca con el nuevo paradigma interdependiente, que la naturaleza nos impone cada vez más, en donde tendremos que ser considerados y responsables para asegurar un futuro positivo.

El paradigma pasado de «lo mío es mío, lo tuyo es tuyo», que EUA defendió, ya no se adapta a las nuevas condiciones que la naturaleza dio a la humanidad, que nos exige funcionar de una manera mucho más unida.

La naturaleza humana es fundamentalmente egoísta. Es decir, es el deseo de disfrutar a expensas de los demás y nuestra naturaleza egoísta crece constantemente a lo largo de nuestra evolución, hasta un punto en el que ya no podemos encontrar ningún placer significativo o duradero al tratar de satisfacer nuestro ego. Hemos estado cruzando ese punto de inflexión durante los últimos 20 a 30 años y también somos testigos de que EUA alcanzó el punto de saciedad y lucha cada vez más por mantener el estado que tuvo.

Un futuro positivo para cualquier nación y para el mundo en general depende de un cambio de paradigma importante: que cambiemos nuestras conexiones; de tratar de ganar y sacar provecho egoísta de donde podamos, a tratar de beneficiar y cuidar a los demás. No son meras palabras bonitas con las que podemos estar de acuerdo en un momento y olvidarlas en el siguiente. Son leyes de la naturaleza y se revelan cada vez más en esta era.

Si nos esforzamos por lograr equilibrio con las leyes de la naturaleza, cuidándonos unos a otros en lugar de buscar el beneficio propio, tendremos una existencia mucho más grata en nuestra entrada al futuro. La naturaleza responderá positivamente a relaciones enriquecidas por la conexión y descubriremos el nuevo placer y satisfacción que, aparentemente llena el espacio entre nosotros.

Por eso, por un lado, el paradigma egoísta del pasado que defendió EUA está llegando a su fin, a medida que nos dirigimos al futuro, EUA tiene el espíritu pionero y el escenario mundial para causar un cambio importante en las relaciones humanas: si logra conexiones en su sociedad por encima de divisiones y polarización, EUA puede ser una gran influencia positiva en el mundo y el cambio en su sociedad tendría efectos ondulantes armoniosos en tanto en su sociedad, como en el mundo.

Foto de Victória Kubiaki en Unsplash.

“¿Cuáles son algunas maneras de terminar con la violencia doméstica?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cuáles son algunas maneras de terminar con la violencia doméstica?” 

La única manera de terminar con la violencia doméstica es implementar una educación seria que necesitamos justo para nuestra supervivencia: una nueva educación donde aprendemos que la naturaleza humana egoísta opera en nosotros en cada momento, que está creciendo en nosotros de forma individual y en la humanidad como un todo, que provoca fenómenos como división, odio y violencia, que ya llegó a tales alturas que necesita nuevos métodos, que nuestra educación pasada ya no funciona y que se debe detener para que no surja en situaciones tan terribles como la violencia doméstica. 

En el hombre existen tendencias violentas. Si bien la violencia doméstica se piensa como el hombre abusando violentamente de la mujer, también vemos fenómenos como madres que abusan de forma violenta de sus hijos e incluso al contrario, niños que lo hacen contra su madre.

¿Por qué la naturaleza nos hizo tan salvajes, que muchos atacamos a los miembros de nuestra propia familia? 

Es para que lleguemos a la conclusión de que nuestra naturaleza egoísta es una inclinación malvada. Nuestro ego, que es el deseo de disfrutar a expensas de otros, en última instancia odia a cualquiera o cualquier cosa que no sea de beneficio. 

Hoy más que nunca, la violencia doméstica actúa como ejemplo prominente del inmenso odio que crece dentro del ser humano y es para que deseemos dejar de lado ese odio que es claro que no deja ningún resultado positivo y comencemos a amarnos. 

Así, mientras más violencia y sufrimiento se sumen, más potencial adquirimos para llegar al deseo desesperado de cambiar: transformar nuestra naturaleza de egoísta que odia a altruista y amorosa. 

Aquí entra la importancia de una nueva forma de educación, una que se enfoque en enseñarnos cómo funciona la naturaleza -incluyendo la naturaleza humana- y cómo podemos desarrollar actitudes positivas por encima del odio que surge en nosotros. 

Soy optimista de que con una educación que enriquezca las conexiones, podamos lograr grandes correcciones en la humanidad. Me he aplicado en ese tipo de educación por docenas de años e incluso, aunque por naturaleza soy muy egoísta y dominante, al aprender cómo funciona la naturaleza y al mismo tiempo atraer un entorno positivo que de ejemplos positivos de altruismo, amor y preocupación, desarrollo una constante esperanza y motivación para volverme una mejor persona cada día. 

Es el tipo de impulso que necesitamos propagar hacia la sociedad en general si queremos ver el fin de la violencia doméstica y de muchas otras explosiones de odio que ocurren cada vez más en nuestro mundo de hoy. 

Foto por Jessica Rockowitz en Unsplash.

“¿Qué hace a un buen líder?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Qué hace a un buen líder?” 

Los buenos líderes primero y antes que nada necesitan amar al pueblo que guían. 

Su pueblo necesita ser como su bebé, la prioridad número uno en su vida. Por lo tanto, deben estar dispuestos a vivir, trabajar y sacrificarse por su pueblo. 

Al amar a su pueblo, los buenos líderes no piensan en sí mismos, sólo en beneficiar a su pueblo. 

Además, los buenos líderes deben tener la habilidad de prever el futuro, sentir cercanía hacia la gente de la que son directamente responsables, y también hacia el espectro más amplio de la sociedad humana. Los buenos líderes deben tener sabiduría para entender que un futuro positivo depende de las conexiones positivas entre la gente y tener interés por desarrollar lazos positivos, no sólo entre su propio pueblo, sino entre su pueblo y otros pueblos, En otras palabras, los buenos líderes necesitan tener un corazón amplio, disposición para amar a todos y sentir el éxito de todos como su propio éxito -no fundar el éxito de su propio pueblo, sobre la ruina de los otros.

 

“¿Qué es ‘fatiga por pandemia’ (Quora)”

Michael Laitman, en Quora: “¿Qué es ‘fatiga por pandemia’?” 

Fatiga por pandemia es cuando la gente se siente exhausta con las restricciones de la pandemia por el periodo prolongado y se vuelve menos proclive a adherirse a los lineamientos de salud pública. 

Gente con fatiga por pandemia se aleja de las regulaciones del departamento de salud y si bien diferentes personas sienten y reaccionan diferente, los síntomas a menudo incluyen inquietud, irritabilidad, baja motivación y dificultad para concentrarse. También podrían incluir retiro social o cambios en los patrones de alimentación o de sueño. 

Además, si sienten fatiga por pandemia, podrían reaccionar oponiéndose de forma abierta a las reglas: asistiendo a fiestas, protestas, cafés, restaurantes, bares y en general rechazando el distanciamiento social, el uso de cubrebocas y el nivel recomendado de higiene personal. 

Sin embargo, a pesar de los varios tipos de fatiga por pandemia que muchos sienten mientras avanzamos difícilmente en estos tiempos de reto, el coronavirus mismo permanece sin ser afectado. Si el descuido se incrementa, de igual manera se incrementa la cantidad de gente que da positivo para el virus. Y vemos que en cualquier lugar en que el gobierno relaja sus restricciones sanitarias, la infección se incrementa. 

La estresante paradoja que muchos enfrentan, donde por una parte, no ven la luz al final del túnel de la pandemia, mientras más se adentran y por otra, les consume la desesperación, llevará a más y más a hacer resistir  las regulaciones. 

La fatiga por pandemia debe servir en última instancia para acelerar nuestra demanda por intentar nuevos remedios para el coronavirus. En lugar de estrujar nuestras manos mientras esperamos por vacunas, podemos intentar implementar un remedio libre de riesgo y que no cuesta nada. Antes de discutir este remedio, haré una aclaración importante que esto de ninguna manera sugiere que no prestemos atención a los lineamientos de salud pública, sino al contrario, mientras seguimos de forma rigurosa las regulaciones sanitarias, podemos intentar implementar el siguiente remedio para el coronavirus: ajustar nuestra actitud mutua y pensar en los demás de forma positiva, considerada y responsable. 

Si pudiéramos observar más profundo lo que provocó esta pandemia, veríamos que la actitud negativa crea el más grande desequilibrio en la naturaleza e invita una respuesta negativa sobre nosotros de parte de la naturaleza. De la misma manera, si cambiamos nuestra actitud mutua; de negativas a positivas, de falta de interés y explotación a los demás a consideración y responsabilidad, entraríamos en equilibrio con la naturaleza y la naturaleza respondería de forma positiva hacia nosotros. 

Entonces mientras mantenemos distancia física mutua por el momento, haríamos bien en buscar cómo acercarnos en nuestra distancia mental y emocional. Una forma práctica de hacerlo es seguir las regulaciones del departamento de salud, no para protección personal, sino al contrario, observarlas, mantener distancia social, usar cubrebocas, etc., para no infectar a otros. En otras palabras, si pensamos sólo que “yo mismo” soy portador del virus y que no quiero infectar a nadie, estaríamos en camino de ver que el virus rápidamente desaparece de nuestra vida. 

Invertir el foco de atención; de mi protección y beneficio a la protección y beneficio de otros tiene un poder inmenso. Al usar este periodo para hacer mejoras importantes en nuestra preocupación y responsabilidad hacia los demás, seríamos testigos de efectos muy positivos propagándose por la sociedad humana, comenzando con asegurar la salud de los otros. 

No tenemos nada qué perder y todo qué ganar, sólo un pequeño giro al botón de actitud dentro de nosotros para relacionarnos de forma positiva, considerada y responsable con otros y estaremos en camino para sanar, no sólo nosotros mismos, sino a la sociedad humana como un todo.

“Quién sería mejor para Israel, Trump o Biden?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora:“¿Quién sería mejor para Israel, Trump o Biden?” 

Antes de preguntar quién sería el presidente de Estados Unidos que simpatice más con Israel, nosotros en Israel haríamos bien en cuestionarnos lo que hemos hecho para merecer el apoyo de una superpotencia mundial. 

¿Qué le damos al mundo? Más allá de nuestra impresionante producción en tecnología, ¿en qué contribuimos? ¿es tecnología avanzada lo que el mundo realmente necesita de nosotros? 

Hoy, el entorno global en que vivimos está cambiando y de la misma manera, las expectativas para Israel también cambian gradualmente. De cara al futuro, si queremos recibir apoyo de una superpotencia o en realidad, de cualquiera, debemos poner atención, de forma más cuidadosa, a lo que proyectamos y contribuimos al mundo y si es lo que en última instancia, necesita de nosotros.

Somos una nación única porque, a diferencia de otras naciones, no tenemos una raíz biológica común. Nuestros ancestros, quienes procedían originalmente de diferentes clanes y tribus, se unieron como una nación bajo una idea: unirse (“ama a tu prójimo como a ti mismo”) por encima de la división (“el amor cubre todas las transgresiones”), eso nos concedió la habilidad de proyectar una fuerza positiva hacia el mundo, en otras palabras, ser “luz para las naciones”. 

Después de vivir por un corto periodo sosteniendo nuestra unión “como un hombre con un corazón”, perdimos la conciencia de este valor común que nos unió como una nación. De la misma manera, dado que fracasamos en permanecer bajo un paraguas mutuo de amor, por encima de nuestras diferencias, nuestras diferencias eventualmente nos superaron y fuimos exiliados: perdimos tanto nuestra unidad, como nuestra tierra. 

Aguijoneados por el antisemitismo durante todo nuestro exilio. Muchos de nosotros nos reunimos en la tierra que llegaría a ser conocida como Estado de Israel y después de la tragedia masiva del holocausto, una mayoría de naciones acordaron su establecimiento. 

Hoy, al final del 2020, estamos ante una década de antisemitismo que llegó a su máximo en 2019, el año con más crímenes y amenazas antisemitas reportados en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y los Países Bajos. También enfrentamos un creciente sentimiento antisemita en todo el mundo, vestido dentro de una rtetórica de “crítica a Israel” y ha ganado un apoyo considerable en la diplomacia, la academia y la cultura, en gran parte, gracias al movimiento BDS. 

¿Si hoy, las Naciones Unidas necesitaran llegar a una mayoría de dos tercios para decidir si establecer o no el Estado de Israel, la propuesta sería aprobada? Ciertamente no parece así. 

Necesitamos entender la raíz de la actitud negativa hacia el pueblo de Israel ,de parte de las naciones del mundo. Cuando lo hagamos, podemos enfocarnos en qué necesitamos hacer para invertir la actitud negativa en una actitud positiva. 

La fuente de la actitud negativa de las naciones hacia nosotros se debe al fracaso en vivir a la altura de lo que, para empezar, nos define como el pueblo de Israel: nuestra unidad (“ama a tu prójimo como a ti mismo”) por encima de la división (“el amor cubrirá todos los crímenes”), que nos da la habilidad de proyectar una fuerza positiva hacia el mundo (ser “luz para las naciones”). 

Dado que la década previa se caracterizó por el creciente antisemitismo que vio su cima en 2019 en muchos países, incouyendo Estados Unidos, otra característica de la última década fue una crisis constante: desde los efectos posteriores de la crisis financiera al principio de la década con desempleo masivo, juicios hipotecarios, medidas de austeridad en muchos países, protestas globales y guerras en el Medio Oriente, las constantes nubes grises de los ataques terroristas, tiroteos masivos y un 9.17 por ciento de incremento en desastres naturales azotando al planeta, así como altos niveles de depresión, ansiedad, estrés, soledad, división social y abuso de opioides en Estados Unidos comparado con épocas previas. En breve, como nos ha demostrado la historia, como en la época de la pandemia de la muerte negra que provocó asesinatos masivos de judíos en toda Europa o la derrota de Alemania en la primera guerra mundial y la subsecuente depresión, que eventualmente llevó hacia el ascenso de Hitler, los nazis y el holocausto -cuando .la crisis golpea, el antisemitismo crece. 

Por lo tanto, con nuestros antecedentes de división aunados a las crisis que la humanidad continúa experimentando en todo el mundo y especialmente en EUA, podemos esperar más y más detractores observándonos de forma crítica. De la misma manera, la actitud de la siguiente administración de Estados Unidos hacia Israel ya sea positiva o negativa dependerá de si mejoramos nuestras actitud para llegar a ser un pueblo más unido. 

«¿Qué es lo que más le asusta en la vida?» (Quora)

Dr. Michael LaitmanMichael Laitman, en Quora: «¿Qué es lo que más le asusta en la vida?«

Pienso cómo sería estar completamente conectado con los demás, como ruedas dentadas, girando todos en total coordinación.

Imagina que tus pensamientos, deseos, acciones y decisiones dependen totalmente de la sociedad y las circunstancias que te rodean.

Sería un sentimiento intolerable, peor que la prisión, una esclavitud total.

Te sentirías como animal enjaulado, buscarías frenéticamente todas las formas posibles de liberarte.

Preferirías morir antes de sentir ese tipo de presión ineludible.

Sin embargo, nos guste o no, la humanidad se dirige en esa dirección.

Hoy, el coronavirus ya dejó claro que entramos en una era completamente nueva de interdependencia e interconexión global y lo único que podemos esperar es que nuestras conexiones se vuelvan más estrechas.

¿Cuál es la clave para sentir nuestra conexión cada vez mayor, no como una celda de prisión que se nos encierra, sino como un fenómeno nuevo e increíble que abre nuevas oportunidades?

Esa clave es una educación nueva.

Hasta hoy, nuestra educación nos ha llevado principalmente a entrar en el mercado laboral, que ya empezó a temblar bajo la presión de esta realidad cada vez más interdependiente e interconectada. Además, a medida que aprendemos a ocupar puestos de trabajo y hacer carrera por nosotros mismos y fallamos al administrar nuestras relaciones con éxito en una realidad en la que nos entrelazamos más estrechamente, por eso sentimos miradas de resultados negativos, desde el aumento de depresión, estrés , ansiedad y soledad a escala personal y una mayor división social y polarización en la sociedad en general.

En su base, mientras más nos desarrollamos, más nos conectamos. Pero, nuestras conexiones son superficiales: nos conectamos más tecnológica y económicamente y con muchos fenómenos como el coronavirus que nos ponen, alrededor del mundo, en circunstancias comunes. La paradoja es que mientras más nos conectamos así, más desapegados nos volvemos en nuestra actitud hacia los demás.

Por eso, hoy necesitamos una educación nueva que oriente nuestra adaptación psicológica interna a nuestras conexiones externas crecientes, es decir, aprender a adaptar nuestra actitud mutua y ser conscientes de nuestra conexión positiva.

El problema es que nuestra naturaleza egoísta, el deseo de disfrutar a expensas de los demás, entra en conflicto con nuestra conexión cada vez mayor, que exige que seamos considerados, generosos y responsables unos de otros.

Lo que me asusta es la idea de cómo se conectará la humanidad: la aplanadora evolutiva que la conecta cada vez más; ¿la aplastará sin su participación consciente y sentirá el desarrollo como dolor y sufrimiento? o ¿se organizará para entender su naturaleza y la naturaleza de la realidad integral circundante y aceptará combinar su actitud actual, divisiva y egoísta, con la perfecta conexión altruista de la realidad circundante?

El miedo que tengo está unido a la esperanza y al impulso interminable de transmitir el método de conexión que los cabalistas idearon hace miles de años, precisamente para nuestra era.  Enseñó el método a mis alumnos en lecciones diarias, tal como lo hizo mi maestro con sus alumnos y también, durante el día, participo en muchos programas de televisión e internet que ven millones de personas en el mundo, en varios idiomas: gente que no tiene interés directo en Cabalá, pero que puede usar los principios del método para comprender mejor cómo funciona la naturaleza y cómo nos lleva a la necesidad de conexión. Incluso la comprensión básica del método de conexión sirve para señalar el camino hacia una conexión positiva. Pero, como podemos ver, es insuficiente para evitarle a la humanidad crisis y sufrimiento.

Si realmente quisiéramos ahorrarnos sufrimiento innecesario en nuestro desarrollo, necesitaríamos integrar el método de conexión a los sistemas educativos y a la influencia de los medios de comunicación. Así, en la misma medida en que aprendemos a cubrir puestos de trabajo y a encontrar medios que influyen en nosotros con mensajes, en su mayoría divisivos, aprenderemos a conectarnos positivamente y a convertirnos en seres humanos felices, confiados y seguros, así como también a involucrarnos con medios que nos den ejemplos positivos, como personas que superan su base egoísta y muestran amor y cuidado mutuo.

Para cualquier persona interesada en profundizar en este tema, el video anterior es un documental que uno de mis alumnos creó sobre este momento de transición en la historia y la fatídica necesidad de hoy de conectarse de manera positiva.

Imagen de los vectores del mundo por Vecteezy.