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Jánuca: una semana de pausa para transformar la vida

Thrive Global publicó mi nuevo artículo: “Jánuca: una semana de pausa para transformar la vida

Jánuca no es una semana más en el calendario judío. Podemos utilizarla como una pausa dedicada a la iluminación personal, una semana reservada para transformar la vida. La festividad de Jánuca significa la victoria de la luz sobre la oscuridad, de la unidad sobre la división. De hecho, una victoria así requiere nada menos que un milagro, pero eso es algo que está a nuestro alcance. Solo necesitamos saber cómo encender la vela para hacerlo realidad.

Gracias a nuestra conexión, podemos encender un fósforo que haga frente a la oscuridad y prender la luz en nuestras vidas. Este es el brillo de Jánuca, la fiesta de la luz. Al igual que con un fósforo, una pequeña fricción se transforma en una llama reluciente.

Entre todas las festividades, Jánuca y Púrim son consideradas especiales por muchas razones. En primer lugar, la Torá no hace mención de ellas. Segundo, una vez que completemos todas las correcciones de la humanidad, se dice que todos los días festivos serán cancelados excepto estos dos. De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, Jánuca Púrim son de suma importancia ya que ambas están directamente conectadas con la reconstrucción del Templo, que representa el lugar donde se unen el Creador y la creación. La destrucción del Templo simboliza la ruptura de este vínculo entre nosotros. Reconstruir ese vínculo significa alcanzar toda la abundancia y la benignidad de nuestra existencia. Esto es lo que buscan los cabalistas.

Al igual que un hombre sediento que trata de sacar agua con un recipiente que gotea y debe primero arreglar el recipiente antes de poder llenarlo y beber, aquel que se siente separado de la espiritualidad debe primero reparar el vínculo con el Creador antes de poder recibir la iluminación que se le ofrece.

Para poder vivir una vida plena, es preciso ascender a través de un ciclo de desarrollo espiritual denominado “un año”. En cada ciclo ascendente, nos enfrentamos a los mismos deseos que tuvimos previamente pero cada vez en grados más altos. Durante este proceso, encontramos hitos de cambios internos que van repitiéndose, discernimientos y situaciones destinadas a elevarnos al siguiente grado espiritual, la corrección del alma. Los cabalistas llaman a estos grados “días festivos” y “Shabat”.

Los cabalistas establecieron que, en nuestro mundo, los días festivos y el día de Shabat nos proporcionan un marco de comportamiento de acuerdo con nuestro trabajo en el mundo espiritual interior. Esa es la razón por la que celebramos los días festivos cada año y cada semana el día de Shabat.

Parada en un camino iluminado

La palabra Janucá, del hebreo “Janu-Ko” o “para aquí”, representa la primera etapa del desarrollo espiritual: un proceso para corregir el deseo de disfrutar para uno mismo transformándolo en un deseo de otorgar a los demás, un estado que nos liberará de la oscuridad. La oscuridad se manifiesta como separación, conflictos, discusiones, competitividad despiadada y el deseo de explotar y dominar a los demás. Nuestra lucha interna para superar nuestra naturaleza egoísta es lo que llamamos “guerra de los Macabeos contra los griegos”, donde los “griegos” representan las cualidades que pretenden controlarnos.

La victoria sobre los griegos es la base en el camino de toda persona a lo largo de la escalera espiritual. Este triunfo nos permite realizar las correcciones que nos llevarán a la corrección final –Púrim– y entonces recibiremos la abundancia infinita que el Creador ha preparado para todos.

Cuando seamos capaces de alegrarnos de los éxitos de los demás y compartamos nuestras preocupaciones en conexión mutua, nos daremos cuenta de lo que la naturaleza trata de enseñarnos: que formamos parte de un único organismo. Cuando demos un pequeño paso en esta dirección, veremos milagros por el camino. Veremos cómo una pequeña lámpara, la más diminuta vasija de aceite, alumbrará un fuego poderoso y cálido iluminando la vida de todos.

¿Qué es el milagro de Jánuca?

Superar nuestro ego –el deseo de disfrutar a costa de los demás– requiere que nos elevemos por encima de nuestra naturaleza, y esto se considera un milagro. Involuntariamente, el ego gobierna nuestra existencia a pesar de que el resultado provoca un “efecto boomerang” que nos trae sufrimientos. ¿Cómo sucede entonces este milagro? Cada vez que nos conectamos unos con otros, esa fuerza, que es superior a todas las demás fuerzas, a todos los obstáculos y condicionantes, entra en acción y ocurren milagros ante nuestros ojos.

Aunque un milagro es un fenómeno sobrenatural, podemos hacer que ocurra cada vez que optemos por conectarnos más estrechamente y por encima de todo tipo de resistencia. Hoy, si deseáramos elevarnos por encima de nuestro ego e intentáramos conectarnos positivamente con los demás, se revelaría una fuerza superior completamente nueva dentro de nosotros y, gracias a ella, podríamos traer paz, amor y unidad al mundo.

Giremos juntos alrededor de esta meta sublime para encender el espíritu de unidad, para iluminar nuestras vidas e irradiar alegría y satisfacción a todos.

¡Feliz Jánuca!

¿Por qué los jóvenes mantienen menos relaciones sexuales?

Medium publicó mi nuevo artículo “¿Por qué los jóvenes mantienen menos relaciones sexuales?”

La generación joven vive en la era más liberal. Pueden comunicarse a través de infinitas aplicaciones para conseguir sexo casual. Pueden encontrar casi en cualquier sitio de entretenimiento con quién finalizar la jornada. Consumen la “pastilla del día después” para acabar con un embarazo que pudo haber comenzado y están acostumbrados a usar preservativos para evitar enfermedades venéreas. A pesar de esto, la generación joven mantiene menos relaciones sexuales.

La revista “Atlantic” dedicó un número especial a este fenómeno mundial llamado “recesión sexual”. En un extenso artículo de 12,665 palabras, la revista describió las razones principales de este fenómeno: las posibilidades de entretenimiento y estímulo que ofrece internet, produce una disminución del deseo de intimidad sexual. El uso frecuente de las aplicaciones para citas ha generado falta de legitimidad del flirteo con posibles parejas en sitios públicos. Además de esto, fenómenos que caracterizan a la generación actual: depresión, ansiedad, baja autoestima, falta de sueño y distracciones, que reprimen el deseo de mantener relaciones íntimas.

A todo esto debemos agregar el alto porcentaje de consumo de pornografía; la revolución #metoo que provocó miedo y falta de espontaneidad en los hombres, el temor de las mujeres de ser abusadas físicamente, la indistinción del género, la liberalización en las relaciones homosexuales, la convención social de casarse a los cuarenta, la tendencia a vivir con los padres y evitar tener hijos: todo esto produce un conjunto de condiciones que han llevado a un descenso del 40% en la actividad sexual de la juventud en los últimos veinte años.

No obstante, en lugar de señalar la represión en las relaciones sexuales como un problema debemos verlo como un fenómeno evolutivo que ocurre en la actualidad en el género humano.

La fuerza que motiva al hombre es el ego. La fuerza de voluntad que provoca al hombre priorizar solamente sus necesidades personales y evitar sentir las del  prójimo. Un instinto que difiere entre el hombre y el nivel animal. Cuanto más crece el ego, más aísla al hombre de relacionarse con el prójimo, a no ser que el individuo tenga un interés creado para su propio beneficio. Hoy en día, el ego ha alcanzado su máxima potencia y actúa para liberar a la persona de cualquier compromiso posible, incluso de conectarse basándose en las relaciones sexuales.

El crecimiento del ego es radical y más profundo que el fenómeno de la reducción del deseo de mantener relaciones sexuales. Este fenómeno tiene implicaciones más grandes respecto al hombre y al género humano. Más allá de los datos de la disminución en las relaciones sexuales, existe una recesión también en la pasión del flirteo entre los sexos. El impulso de caer bien al otro, el deseo de embellecerse y atraer a los que nos rodean para que se interesen en nosotros, ha perdido importancia. De hecho, estamos perdiendo el combustible humano y significativo que nos activa en la vida: la materia que nos da sabor, color, motivo. El libro de sabiduría ‘Midrash’ dice: “entre un hombre y una mujer, su nombre está compuesto de la palabra fuego, que es la fuerza que activa el mundo”.

En toda persona existe una necesidad imperiosa de recibir atención. Muchos de los actos y los pensamientos del hombre surgen de la necesidad consciente e inconsciente de impresionar a la mujer. Él necesita recibir atención de forma indirecta. En cambio, las mujeres necesitan ser cortejadas directamente por parte del hombre, recibir una atención cálida que puede expresarse en un piropo o un acto a su favor. No obstante, debido a que el egoísmo ha crecido tanto y ha profundizado las diferencias entre nosotros, hemos perdido la capacidad humana natural de desarrollar relaciones correcta entre los sexos.

Así como un bebé que pasa por etapas naturales, necesarias e importantes para su desarrollo, así también nosotros debemos pasar dichas etapas con base a la sabiduría de la naturaleza. Toda la naturaleza se halla en una danza armoniosa entre la parte masculina y la parte femenina, entre el positivo y el negativo, entre la exhalación y la aspiración, entre el semen y el óvulo, entre el electrón y el protón, entre la marea baja y la marea alta; dos partes opuestas en la creación, que se hallan entre sí en una comunicación incesante en todos los niveles de la naturaleza y crean vida en una variedad de formas nuevas.

En ese movimiento mutuo entre el masculino y el femenino, se encuentra la mente de la naturaleza. Si adquirimos esta mente, discerniremos entre los roles específicos que tiene el masculino y los roles específicos que tiene el femenino. Veremos que están arraigados profundamente a nuestra biología, ocurren en nuestra fisiología y se expresan en nuestra psicología. Aceptaremos que quizás es posible borrar las diferencias entre los sexos, pero es imposible hacerlas desaparecer.

Además, el borrar las diferencias entre femenino y masculino a nivel social y cultural crea un trastorno en nuestra percepción de la realidad. Así como las diferencias entre la oscuridad y la luz, el hambre y la saciedad, lo amargo y lo dulce, crean un significado de la vida, también debemos mantener  las diferencias entre los sexos a nivel humano. Borrar las diferencias entre los sexos a manera de competencia, allana y perjudica inevitablemente nuestra capacidad de analizar y cambia el modo en el que desciframos la realidad.

Por lo tanto, si continuamos a la deriva con nuestro ego que crece constantemente, y no paramos para desarrollar una concientización sobre nuestro estado, en un futuro cercano nos encontraremos en una realidad en la que los bebés serán creados en un laboratorio, la gente desarrollará relaciones principalmente con robots y la conexión humana irá desapareciendo gradualmente.

¿Quién es una persona sabia? Aquel que ve lo que ha de nacer. Debemos ver de antemano el escenario que se está consolidando, y adelantarnos preparándonos a través de la educación, además de elevar la concientización para restaurar el equilibrio en las relaciones humanas, a partir del núcleo familiar, a través del entorno social y hasta la colectividad mundial.

La crisis sexual que se está descubriendo tiene el propósito de llevarnos a un paso más hacia adelante. Lo que ocurre entre los animales de manera instintiva debe ocurrir con nosotros de forma consciente. La educación para superar el ego y la evolución a un nuevo nivel intelectual y emocional, nos impulsará hacia una fusión interna y especial entre lo masculino y lo femenino, a una relación profunda, espiritual, que no anula ninguna cualidad ni corrompe ningún género.

Tal conexión es la que nos hace falta. Las mujeres son más sensibles por naturaleza y necesitan más de un relación de este tipo, y en los hombres también existe una demanda por lograr una unión espiritual elevada que la naturaleza nos ha planificado. El Libro del Zóhar dice: “El humano es la inclusión del masculino y el femenino. Al conectarse el masculino y el femenino, se forma el humano”. Esa conexión restaurará el equilibrio entre el masculino y el femenino en todos los niveles de una relación, también en las relaciones sexuales.

¿Por qué Israel debe luchar en dos frentes?

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo: “Por qué Israel debe luchar en dos frentes

Los residentes del sur de Israel tienen razón en protestar. Ellos demandan tranquilidad, y yo estoy de acuerdo con su dura crítica contra el liderazgo de Israel. La disposición a permanecer en sus refugios para permitir un ataque temporal que les devuelva la vida normal demuestra lo hartos que están.

Israel debe dar un golpe decisivo a la infraestructura del terror en la Franja de Gaza: exigir que Hamas desmantele sus armas y detenga su dominio en tierra. Para aplastar el terror por completo, y evitar que levante su cabeza. De esta manera, por lo menos, obtendremos una relativa tranquilidad en los próximos años y permitiremos que los niños en el sur vayan a dormir sin miedo.

Desafortunadamente, la ronda de cohetes actuales nos ha demostrado una vez más lo que hemos aprendido a lo largo de la historia: una organización yihadista sólo entiende por la fuerza. Ellos no están interesados en llegar a un acuerdo o una reconciliación con nosotros. No importa si levantamos el cerco, abrimos la frontera, habilitamos la infraestructura, presionamos para obtener ayuda internacional o inyectamos millones de dólares en efectivo. Por lo tanto, no tenemos más remedio que responder con tal fuerza que paralizará la habilidad de Hamas para hacernos daño.

No estoy llamando a la guerra, y ciertamente no a dañar a la población inocente de Gaza. Pero mientras estemos en medio de una batalla en curso, debemos responder con toda severidad y mantener la ventaja; como está escrito, “el que viene a matarte, levántate temprano para matarlo primero”.

La debilidad de nuestro liderazgo revela hasta qué punto su visión ha sido distorsionada al tratar continuamente de convencer al mundo de que Israel es moral y justo. El mundo, sin embargo, no está impresionado. Al contrario, los medios internacionales continúan pintando una imagen falsa de la realidad en Israel. Sólo hay que echar un vistazo a la prensa europea, por ejemplo, observar los titulares que retratan a Israel como el agresor, después de un día con casi 500 cohetes disparados contra civiles israelíes. Por lo tanto, lo que el mundo piensa no puede ser tomado en consideración por nuestros líderes.

No hay duda de que la próxima ronda será más dolorosa. Dimos un paso serio hacia atrás, contra nosotros mismos y contra la seguridad de nuestros niños. Hamas, por otro lado, está celebrando su éxito en provocar un terremoto político en Israel, después de la renuncia del ministro de defensa. Ellos -y el mundo entero- han llegado a la conclusión de que Israel es débil.

Sin embargo, relaciono nuestra debilidad con un solo factor: la falta de fundamento espiritual en el pueblo de Israel. A diferencia de cualquier otra persona o nación en el mundo, nosotros estamos obligados a luchar en dos frentes: el físico y el espiritual. Tenemos que proteger la seguridad de nuestros residentes y defender nuestras fronteras con gran fervor; y al mismo tiempo, debemos atacar nuestra división a toda costa. Esta es la verdadera guerra para Israel.

Todos participamos en el frente espiritual, y en este momento hemos sido tomados por sorpresa. Debemos poner un alto al fuego entre nosotros. Este es el fuego que invita a nuestros enemigos a entrar en nuestra casa y hacer lo que quieran.

Todos nosotros, sin excepción -líderes y soldados, políticos y ciudadanos, de la derecha o de la izquierda, religiosos y laicos-, debemos estar atentos contra el enemigo dentro de nosotros, la serpiente que nos separa unos de otros. Solamente cuando unamos fuerzas contra nuestra propia división, volveremos a despertar el fundamento espiritual de nuestro pueblo.

De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, la conexión espiritual entre nosotros es nuestra única salvación. Con ella construiremos un muro contra nuestros enemigos. Y el mundo entero está esperando inconscientemente el poder que se encuentra en la unidad de Israel. Incluso Hamas.

Fuerte aumento del antisemitismo en el 80 aniversario de “Kristallnacht”

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo “Fuerte aumento
del antisemitismo en el 80 aniversario de ‘Kristallnacht‘”

En una noche oscura, el 9 de noviembre de 1938, los nazis asesinaron al menos un centenar de judíos, quemaron 1.400 sinagogas en toda Alemania y Austria, destruyeron sus hogares y negocios, y destrozaron hospitales, orfanatos y cementerios judíos. Miles de hombres, mujeres y niños judíos fueron arrastrados a las calles, donde fueron golpeados y humillados. 80 años más tarde, cuando se conmemora un nuevo aniversario, el antisemitismo en el mundo lejos de haber desaparecido está aumentando.

Kristallnacht“, o la Noche de los cristales rotos, ocurrió alrededor de 6 años después de que Hitler asumiera el poder y marcara el comienzo del Tercer Reich, la persecución sistemática de  judíos que culminó con el Holocausto que cobró 6 millones de vidas. Esto sucedía frente a la mirada del mundo entero que no hizo nada para detener la carnicería.

Como los humanos no parecen aprender del pasado, el antisemitismo no es hoy en día una mera referencia histórica, sino una realidad muy actual en Europa y el resto del mundo, expresada como sentimientos antijudíos y antiisraelíes, atribuidos tanto a la extrema izquierda como a la extrema derecha.

En el marco de la conmemoración de Kristallnacht, Ronald Lauder, presidente del Congreso Judío Mundial, dijo: “Sería imposible marcar este importante evento en la historia judía sin notar el clima aterrador de antisemitismo y xenofobia que se está extendiendo actualmente en Europa y Estados Unidos”.

Para rastrear la fuente del antisemitismo nos remontaremos 3.800 años atrás, a las profundidades de la nación israelí. Mesopotamia fue la cuna de la civilización humana. Hasta entonces todos vivían en paz, sin conflictos, hasta que todo cambió de repente. El ego humano, la preocupación por el beneficio personal a expensas del bien común, surgió y causó que los babilonios se concentraran en sí mismos y se explotaran mutuamente. En el punto más álgido de la erupción, los residentes locales empezaron a pensar que podían controlar el mundo y construyeron la Torre de Babel como un símbolo de sus aspiraciones egoístas.

Un famoso babilonio, Abraham, se negó a aceptar esta situación. Investigó lo que estaba sucediendo, lo descubrió y desarrolló un método para superar y trascender el ego. Quienes lo escucharon se reunieron y aprendieron lo que él les reveló. Con el paso de los años, su grupo de estudiantes creció y se convirtió en la nación israelí, cuya singularidad es el propósito por el cual se fundó: la implementación del método para elevarse por encima del ego, la sabiduría de la Cabalá y su difusión a todas las naciones.

Hoy, nuevamente nos estamos descubriendo a nosotros mismos como una sociedad humana cerrada en todos los aspectos, tan confundida como estábamos en Babilonia. El ego se ha desarrollado hasta un punto en el que hemos llegado a edificar una moderna Torre de Babel: una red global interconectada de comercio global y relaciones económicas basadas en intereses egoístas estrechos. Como en el pasado, hoy hemos construido una torre que nos separa y no tenemos adónde correr. En el mundo de hoy, la humanidad se encuentra atrapada entre la interdependencia global que nos conecta, por un lado, y los intereses egoístas competitivos que nos separan, por el otro.

En esta coyuntura es exactamente donde nosotros, el pueblo de Israel, entramos en escena.

Los cabalistas han escrito extensamente sobre nuestra era única. Por un lado, es un momento en que la humanidad se da cuenta de que el ego nos lleva a un callejón sin salida, y por otro lado, es un momento en que las condiciones para la absorción del sistema de Abraham maduran. Además, la humanidad, que necesitará este método, responsabilizará al pueblo de Israel de retener el método a la humanidad, como si tuvieran un secreto que no están compartiendo con el resto del mundo.

Ha llegado el momento.

Nuestra misión, según el cabalista más destacado del siglo XX, Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), es ser un conducto para transferir a la humanidad el sistema que nos permite trascender el ego. Sin embargo, para que eso suceda primero debemos implementarlo nosotros mismos.

Mientras no lo hagamos, el sufrimiento a nivel personal y global seguirá aumentando. Al mismo tiempo, la humanidad siente de manera inconsciente que el pueblo judío tiene algo especial y la clave para una vida mejor para cada persona en este planeta. Dicha interdependencia se manifiesta en el hecho que cuanto más nos demoremos en implementar nuestro rol, más nos odiarán.

El fuerte aumento del antisemitismo en todo el mundo es un hecho que no puede ser discutido. Sin embargo, a diferencia de las oleadas anteriores de antisemitismo, esta vez la raíz del fenómeno y su solución son más claramente visibles. El hecho de que la nación fundada por nuestro patriarca Abraham haya abandonado su objetivo no cancela nuestra obligación de cumplir nuestro papel. Por lo tanto, particularmente en la era global, cuando todos estamos conectados en una sola red, una vez que regresemos a un estado unificado, podremos ofrecer a la humanidad en su totalidad el método de unidad y amor entre los seres humanos. “Y cuando hagan esto, será fácil ver que con Su trabajo toda la envidia y el odio serán eliminados de la Humanidad” (Baal HaSulam, artículo” La Paz “).

Cómo enfrentar el estrés en un mundo con el mayor estrés de todos los tiempos

Mi artículo más reciente, “Cómo enfrentar el estrés en un mundo con el mayor estrés de todos los tiempos“.

Cruzar las calles repletas de tráfico, dirigirnos al lugar de trabajo cada mañana para enfrentar una avalancha de tareas, regresar a casa después de nueve horas de jornada laboral y un largo viaje, para luego enfrentar problemas de pareja, con la familia, dificultades financieras, de salud. Esto se ha convertido en la insoportable realidad de nuestro mundo moderno, una fuente inagotable de intenso estrés. Las encuestas muestran que los niveles de estrés en Estados Unidos son los más altos de todos los tiempos. Según un reporte de este año de la Asociación Americana de Psicología (APA), aproximadamente el 90% de los jóvenes estadounidenses de la Generación Z, con edades de entre 15 y 21 años, se encuentran entre los más afectados. Estudios europeosmuestran una situación similar.

El resto del mundo no está en mejor forma. Un estudio realizado por Gallup, reveló que en más de 145 países la preocupación cotidiana, el estrés, el dolor físico, la tristeza y el enojo que manifiestan las personas, alcanzan los niveles más altos desde que los investigadores comenzaron a recabar información sobre el tema. Para registrar las tendencias de esperanza o desesperanza, el estudio de Gallup utilizó el llamado “índice de experiencia negativa”. Este reveló que los niveles de insatisfacción se ha incrementado de 23 a 30, lo que representa un 30% de aumento en la última década.

En particular, los niveles de estrés en los estadounidenses son mayores que el promedio mundial general, según la investigación de Gallup realizada a 154 mil personas. Superada sólo por Grecia, la población de Estados Unidos está hoy más estresada que cualquier otra en el mundo. Resultados de la encuesta de la Asociación Americana de Psicología (APA) el año pasado, “Estrés en América”, indican que hasta un 63% de los estadounidenses están estresados por el futuro de la nación, dinero, trabajo, clima político, violencia y crimen.

Este inquietante y creciente fenómeno de estrés que estamos experimentando hoy día, también afecta la salud y bienestar de las personas. Se ha descubierto que el estrés crónico está relacionado con diversos problemas de salud: enfermedades del corazón, diabetes, infartos y depresión, por citar solo algunos.

¿Hay luz al final del túnel?

Existe. Y la intensidad del brillo de la luz depende de nosotros. De la sabiduría de la Cabalá podemos extraer puntos clave sobre el mecanismo interno que dispara el estrés. Al entender cómo funciona este proceso recibimos la fuerza para intervenir de forma eficaz.

El origen del estrés: El ego humano

Según la sabiduría de la Cabalá, el origen del estrés, tanto como de todas las enfermedades e infortunios que rigen nuestras vidas, tienen su origen en el ego, la parte de la naturaleza humana que constantemente nos empuja a alcanzar lo inalcanzable.

La persona está constituida por el  deseo de recibir placer. Hay una sensación de calma y satisfacción si se recibe placer. Sin embargo, nuestro deseo por obtener placer crece constantemente de generación en generación y, de manera proporcional, también la demanda de llenado que multiplica los esfuerzos que necesitamos hacer para alcanzar nuestras metas. Este es el proceso que marca la tendencia de la vida, volviéndonos cada vez más estresados con el paso de los años.

Actualmente estamos bombardeados por presiones externas de los medios de comunicación, del internet, de todas las fuentes del entorno que dictan los estándares que esperamos alcanzar: viajar a lugares exóticos o divertidos, alcanzar el mayor éxito profesional, respeto y admiración de nuestros compañeros. En conclusión, somos motivados a cada momento para sobresalir respecto a los demás a cualquier costo. Con todos queriendo escalar la misma montaña, nos vemos obligados a construir nuestro éxito sobre los fracasos de los demás. Como resultado de la constante presión de esta competencia implacable vivimos bajo estrés permanente.

Al vivir como lo hacemos, en una sociedad que está totalmente controlada por el egoísmo, no podemos escapar de esta presión, ni siquiera cerrando nuestros ojos o yéndonos a alguna otra parte. El estrés nos persigue sin importar lo que hagamos para escapar. Ni los antidepresivos, ni los sedantes -tan frecuentes en la sociedad actual- pueden borrar el dolor emocional.

¿Por qué nuestro mundo está construído sobre una naturaleza egoísta que nos obliga a competir unos con otros?

La ciencia de la Cabalá explica que el estrés sirve para llevarnos a la conciencia de nuestra naturaleza egoísta y ver sus consecuencias negativas que nos afectan en todos los niveles. Finalmente llegaremos a la desilusión y al reconocimiento de nuestra imposible situación para entender que debemos restablecer nuestros valores y dejar la carrera sin fin que estamos haciendo. Luego buscaremos urgentemente una ruta distinta y probaremos una nueva clase de placer en un lugar completamente diferente.

Este lugar de placer duradero, que es verdaderamente alcanzable y sostenible, está oculto en el entorno. Este es el campo fértil donde podemos construir relaciones que nos alimenten mientras alimentamos a otros, creando un campo magnético positivo que ilumine nuestro entorno. Como escribió el cabalista Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), en su artículo “La Libertad”: “Así, todo su mérito y su espíritu dependen de la elección del ambiente en el cual sembrar el trigo”.

En un entorno que valora las relaciones de solidaridad y mutuo entendimiento por encima de las divisiones, seguiremos compitiendo para recibir satisfacción, pero de una manera totalmente nueva. Quien beneficie al prójimo en mayor medida será considerado el más exitoso. El placer de otorgar a otros es mucho más intenso que cualquier llenado egoísta y no conduce al estrés. De hecho, cuanto más damos, más disfrutamos.

Tal estado prolongará nuestras vidas y las hará mejores, más cómodas, seguras y más placenteras. Un entorno altruista complementará y equilibrará nuestras vidas. Cuando esto suceda, también empezaremos a prosperar dentro de la conexión integral entre nosotros y la naturaleza, que ha creado los cuatro niveles de existencia (inerte, vegetal, animal y humano), manteniéndolos en perfecto equilibrio. Entraremos a todo un mundo nuevo y sentiremos el próximo nivel de nuestra evolución cualitativa, en el cual seremos capaces de controlar nuestras vidas.

The Times of Israel : 15 aspectos sobre Rosh Hashaná que no conoces

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo “15 aspectos sobre Rosh Hashaná que no conoces

Ya hace 5,778 años que celebramos Rosh Hashaná, el comienzo del año hebreo. Pero, ¿qué hay de nuevo este año en comparación a los años anteriores?, y ¿cómo se puede cambiar realmente la percepción de la realidad para que tengamos un año mejor? Aquí les presento 15 ideas que harán el cambio:

  1. El mundo a favor de un giro: a la altura del siglo XXI, hemos logrado todo lo que podíamos. Sin embargo, no podemos ignorar los problemas y las dificultades que nos aquejan tanto como individuos y como sociedad. Inestabilidad política, fragmentación social, terrorismo y amenazas a la seguridad, crisis climáticas, olas migratorias y más; éstos son algunos de los síntomas que apuntan al enredo global que enfrenta el mundo.

Durante miles de años, hemos tratado de arreglar el mundo a nuestro alrededor de innumerables maneras. Pero los hechos a la vista demuestran que no hemos descifrado la solución para una vida pacífica y feliz. Algo bueno surge de todo este mal: cada vez más personas comienzan a cuestionar el paradigma actual y buscan un nuevo enfoque de la vida.

  1. El mundo es un espejo de nuestro mundo interno: el sagrado Arí, el cabalista que describió con gran detalle la estructura de toda la realidad espiritual, lo resumió en seis palabras: “El hombre es un pequeño mundo; el mundo es un gran hombre”. En otras palabras, el mundo entero es un reflejo del mundo interior del hombre, y el mundo irradia al hombre las consecuencias y resultados  de sus cualidades internas. Por lo que al cambiar la vida interior, uno puede cambiar el mundo.
  1. El deseo motiva al hombre: el poder que impulsa el desarrollo de la humanidad es el deseo de recibir placer y deleite. Esto crecerá cuantitativa y cualitativamente. La escala del desarrollo de los deseos comienza con los deseos físicos básicos de alimento, sexo, familia y refugio, continúa con los deseos humano-sociales de dinero, honor y conocimiento, y termina con un deseo de realización espiritual.
  1. El deseo egoísta amolda la percepción de la realidad: en una determinada etapa del desarrollo del deseo, las personas quieren disfrutar a expensas de los demás. La Cabalá llama a esta fase del desarrollo natural: egoísmo. El deseo egoísta que prevalece en el hombre dicta su percepción de la realidad. Por lo tanto, una persona ve fuera de sí un mundo en una crisis creciente, un mundo en el cual “homo homini lupus”, o “el hombre es un lobo para el hombre”.
  1. El ego humano se encuentra en un callejón sin salida: el deseo egoísta tiene muchas posibilidades para disfrutar del mundo, se encuentra en una búsqueda constante de metas y propósitos que se fija, en busca del placer perfecto. Pero una y otra vez uno termina desilusionándose. En otras palabras, el deseo se encuentra con una insatisfacción que le provoca desilusión. Con el tiempo, la amarga experiencia se va acumulando en la humanidad y cada generación se desilusiona y se desanima de esa persecución más rápido que la anterior. Esta es la razón del crecimiento meteórico en la demanda de drogas y el fenómeno de depresión, el cual se ha convertido en la principal causa de disfunción en el siglo XXI.
  1. El futuro del mundo  se encuentra en la transformación del hombre; instintivamente, queremos corregir el mundo que nos rodea, porque ahí es que se revelan nuestros problemas. Pero esto es una ilusión. El origen de los problemas es el ego que crece en nuestro mundo interno.

Así como un vehículo tiene un tablero que muestra los datos de control del conductor, como el velocímetro, el medidor de combustible, etc., el mundo presenta a la persona varios datos que indican su carácter interno. Por lo tanto, si corregimos el egoísmo, la actitud negativa hacia los demás, el “tablero de relojes” nos presentará un mundo perfecto, una réplica de nuestro mundo interior.

  1. El cambio del hombre en su actitud hacia los demás: la actitud del hombre ante la realidad cambia cuando trata a los demás tal como se trata a sí mismo. Tener en cuenta a los demás también implica una actitud positiva hacia los otros niveles de la naturaleza en la realidad: el nivel inanimado, vegetal  y animal. Es por eso que los sabios de la Cabalá aceptaron la más importante de todas las reglas: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Esto no es una cuestión de modales o moralidad, sino un medio para un cambio fundamental en la percepción de la realidad del hombre. En el esfuerzo de captar todas las partes de la realidad que nos rodean como un todo, estamos creando una fuerza que forma una nueva percepción de la realidad. En otras palabras, una persona que mejora su propia personalidad, directamente mejora el mundo que lo rodea.
  1. Cada crisis calibra nuestra percepción: El propósito detrás de todos los problemas que nos atormentan, tanto como individuos como a nivel de la sociedad, es que prestaremos atención a la corrección de nuestro ego, que mejoraremos nuestra actitud entre nosotros. Mientras descuidemos esto, recibiremos cada vez más presiones para calibrar nuestra percepción de la realidad.
  1. La forma positiva de cambiar la percepción de la realidad: una forma agradable, eficiente y rápida de cambiar la percepción de la realidad es un proceso educativo de concientización. En este proceso, la persona aprende a ver y sentir el mundo como una réplica de sus cualidades internas. Paso a paso, el hombre mejora de forma consciente e independiente de su percepción de la realidad, y no a través de las crisis.
  1. El mundo virtual como preparación para una nueva percepción de la realidad -el mundo convertido en una pequeña aldea global- nos ayuda a comprender cada vez más que todos estamos pendientes unos de otros e interconectados. Todo lo que sucede en el individuo afecta al mundo entero. Junto con la creciente interdependencia, las tecnologías y redes virtuales son cada vez más sofisticadas. Nos liberan de los lazos del mundo físico y nos tientan a la idea de que la humanidad es la esencia interna dentro de nosotros. Por ejemplo, cuando las personas se comunican en la red virtual, cada una forma un carácter interno de la persona o grupo al que se comunica.
  1. Un pequeño cambio en el deseo; un gran cambio en el mundo. Supuestamente, la percepción de la realidad requiere una investigación intelectual o un análisis psicológico, pero este no es el caso. Como el deseo amolda la percepción de la realidad, todo lo que se necesita es un cambio en el deseo, es decir, un cambio emocional. Por lo tanto, las acciones simples son las que aumentan nuestra importancia y sensibilidad a la unidad entre las personas, que agudizan nuestra percepción de la realidad y reflejan un mundo nuevo.
  1. La conexión de las partes de la realidad conduce al descubrimiento del Creador: la constante preocupación por “amar a tu prójimo como a ti mismo”, es decir, el intento de captar las partes de la realidad como un todo, nos revela la única fuerza que activa la realidad. El poder que precede a todos, el fundamento de toda la realidad, la fuerza que une lo inanimado, vegetal, animal y humano en un sistema armonioso. Así es como gradualmente comenzamos a sentir cómo un solo poder actúa en todo.
  1. El mundo en nuestro interior: la próxima revolución después de Einstein. La humanidad se enfrenta a un cambio inmenso y fundamental en el enfoque de la vida y de la realidad como un todo. Así como la humanidad creía que el sol giraba alrededor de la Tierra, Copérnico demostró lo contrario, y así como Einstein redefinió la realidad como una imagen relativa que cambia según el espectador, la siguiente etapa revolucionaria en la evolución nos mostrará que la percepción de la realidad es una proyección del ser interno del hombre.
  1. Los pioneros en cambiar el concepto de realidad: las personas que han logrado una nueva percepción de la realidad se llaman “cabalistas”. El primer grupo de cabalistas, que han vivido una vida social de acuerdo con la percepción de la realidad completa, fue el que formó el pueblo de Israel a lo largo de los años. Desde entonces, el destino del pueblo judío ha sido servir como ejemplo a la humanidad, un ejemplo de una sociedad que vive en una realidad unida. Esta es la verdadera Torá del pueblo de Israel.
  1. Rosh Hashaná es una oportunidad para “cambiar la cabeza”: Rosh Hashaná es el comienzo de un cambio en el hombre, un cambio en su percepción de la realidad. Por lo tanto, la proximidad de las fiestas simboliza la oportunidad perfecta para decidir que este año  “cambiamos la cabeza” y así percibimos una nueva realidad.

¡Feliz año nuevo!

Medium: La búsqueda de la felicidad y la disipación del sueño americano

El portal Medium publicó mi nuevo artículo “La búsqueda de la felicidad y la disipación del sueño americano

Está incrustado en las capas más profundas de la sociedad estadounidense. “Vida, Libertad y Búsqueda de la felicidad”, es el credo fundador de la Declaración de Independencia de EUA que apunta a la máxima realización en la vida de todos. Sin embargo, la realidad es que este ideal ni siquiera llega a la superficie de la sociedad estadounidense. A pesar de gastar cantidades astronómicas de dinero y de trabajar arduamente para encontrar la felicidad, EUA tiene la tasa más alta de uso de antidepresivos en el mundo. ¿Cuál es la razón y qué se puede hacer para cambiar este fenómeno?

El ingreso per cápita en EUA es más del doble que en 1972, pero el bienestar de sus ciudadanos tiene señales inquietantes de deterioro. EUA ocupa el lugar 18 de 156 países evaluados en el Informe mundial de felicidad 2018, muy por debajo de otros países ricos. El economista Jeffrey Sachs, editor del informe, afirmó que “la tendencia no es buena y la posición comparativa de EUA con relación a otros países de altos ingresos, es alarmante”. Él atribuye esta divergencia a la obesidad, al abuso de drogas y a la depresión, problemas asociados con insatisfacción en la vida.

La búsqueda de la felicidad constantemente lleva a la gente a preguntar por la fuente de la felicidad. Se estima que en EUA, una conocida industria de productos y servicios de autoayuda, que vende ilusión, alegría y satisfacción, gana más de 10 mil millones de dólares al año. También una cantidad importante se gasta en viajar al extranjero y, alrededor de 118 mil millones de dólares se gastan en actividades de ocio e indulgencia.

Si un esfuerzo así no da frutos, ¿pudiera ser que el problema sea cómo y dónde se busca la felicidad?

Cómo medimos la felicidad

El valor del trabajo duro para lograr éxito en la vida, generalmente se interpreta como acumulación de posesiones materiales, centrándose en cosas que dan alegría y satisfacción, lo que el dinero parece comprar. Ganar lo más que se pueda de dinero aumenta la autoestima, ya que el que obtiene riqueza, también gana respeto y reconocimiento de los demás. Vivimos bajo la impresión de que ser rico equivale a ser feliz y estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para enriquecernos.

Este objetivo motiva a la gente a trabajar más y a socializar menos, pero logra el efecto contrario a lo que desea: siente más soledad e insatisfacción por la abrumadora inversión en tiempo y esfuerzo para lograr el objetivo. Mientras más nos centramos en lo que nos da placer, más rápido se desvanece la emoción y pierde su importancia.

Comprar un auto nuevo, una casa impresionante, el último dispositivo electrónico, tener un trabajo de prestigio, nos da satisfacción efímera. Eventualmente nos acostumbramos a esas nuevas adquisiciones, volvemos a nuestro punto de partida y terminamos en el mismo estado o incluso en uno más desdichado. Es la misma vieja carrera de la rata sobre la rueda, corriendo sin cesar, sin tener claro hacia dónde, buscando nuevas fuentes de placer a medida que expiran las viejas.

La felicidad depende de los demás

En contraste a la percepción común de “riqueza=felicidad”, varios estudios han llegado a la conclusión de que las relaciones, no las posesiones, tienen la llave de la felicidad.

Cuando se le pidió al reconocido psicólogo Chris Peterson, sintetizar décadas de investigación en el campo de la psicología positiva, respondió: “los demás importan”. Uno de los estudios más largos sobre este tema, duró casi 80 años y fue realizado por investigadores de Harvard. Siguieron la evolución personal de 268 estudiantes de segundo año para identificar los factores que influyen en una vida sana y feliz.

El estudio encontró que la amistad y la conexión social, más que el dinero y la fama, es lo que hace feliz a la gente. Además, los que tienen relaciones cálidas y pertenecen a una comunidad, no sólo viven más felices, sino por más tiempo. Como parte de las conclusiones del estudio, su director Robert Waldinger afirmó que “la soledad mata y es tan poderosa como fumar o tener adicción al alcohol”.

La sabiduría de la Cabalá ha hablado de este principio por miles de años: la verdadera felicidad sólo se puede encontrar en una conexión humana positiva, en nuestra unidad colectiva, donde cada uno se preocupa por los amigos y por la sociedad. Además, la Cabalá establece que la felicidad basada en la conexión tiene potencial ilimitado.

Pero ¿por qué?, ¿qué significa que al conectarnos positivamente con otros tendremos una felicidad ilimitada? Además, ¿qué limita nuestra felicidad?

Preocupación por uno mismo: Obstáculo de la felicidad

¿Qué limita nuestra felicidad? La preocupación por nosotros mismos; cuando tratamos de disfrutar individualmente y a expensas de los demás. Según la Cabalá, la naturaleza humana es el deseo de disfrutar. El estímulo que nos dio la naturaleza es disfrutar, sentirnos bien y ser felices. Sin embargo, aunque todos nuestros deseos trabajan constantemente para que seamos felices, nuestro problema es que no sabemos cómo disfrutar. Como lo demuestran los ejemplos anteriores, interpretamos el deseo de disfrutar en términos de obtención de riqueza, adquisiciones materiales, honor, respeto, control y conocimiento.

Todas estas formas corpóreas y materiales de disfrute comparten un denominador común: buscamos satisfacción individual a expensas de los demás. El problema de disfrutar así, es que el deseo de disfrutar es de tal que el placer auto-dirigido se extingue en el momento en que lo recibimos. Como cuando comemos, aplacamos el hambre y al final de la comida no queremos comer más, así es con todos nuestros deseos corporales: todos se desvanecen al tocarlos. Esta es la paradoja de por qué, aunque hemos construido una sociedad occidental con abundancia de placeres materiales, la depresión y la soledad abundan.

Los sabios de la Cabalá se dieron cuenta de este problema de la naturaleza humana y buscaron solución. Lo que descubrieron es que cuando se redirige el deseo de disfrutar, cuando dejamos de buscar satisfacción individual y empezamos a buscar la satisfacción de los demás -aunque no veamos ningún beneficio directo en esa inclinación-, encontramos la clave para disfrutar y ser felices sin límites. Los cabalistas descubrieron que detrás de lo que consideramos felicidad hay una fuente que la origina, un deseo opuesto a nuestra propia naturaleza y es la cualidad de dar, amar y conectarse. Cuando tratamos de imitar esa cualidad, tratando de dar, amar y conectarnos positivamente con los demás, nos influye, nos cambia y nos da más y más equilibrio. Y mientras más estemos en equilibrio con la naturaleza, más felices seremos.

La ciencia de la felicidad y la psicología positiva confirman lo que Cabalá ha afirmado por miles de años

Recientemente, en los últimos 20 o 30 años, la ciencia de la felicidad y la psicología positiva surgieron para estudiar qué nos hace felices y qué se interpone en el camino de la felicidad. Llegaron a la conclusión descubierta por la sabiduría de la Cabalá hace 5,000 años: que en realidad, dar nos hace mucho más felices que recibir. Mientras más fuerte es nuestra relación con los demás, más felices somos. Si nuestro deseo se orienta fuera de nosotros mismos, en dar a los demás, nunca sentiremos vacío.

La esperanza de felicidad depende sólo de nosotros y sólo nosotros establecemos el alcance de nuestra felicidad futura. Esta se puede inflar, expandir y disfrutar todo el tiempo y, se tendrá potencial para disfrutar sin límite. En lugar de tratar de disfrutar alejados de los demás y encontrarnos con las manos vacías una y otra vez, podemos construir una felicidad cada vez mayor con nuestro esfuerzo para conectarnos positivamente, uniéndonos cada vez más para estar en equilibrio con la naturaleza. Así, la plenitud será una realidad tangible y no sólo un sueño.

The Times Of Israel: Miedo a la muerte: ¿Qué pasa si hay vida después de la muerte?

The Times Of Israel publicó mi nuevo artículo: “Miedo a la muerte: ¿Qué pasa si hay vida después de la muerte?

Sólo hay algo en la vida de lo que podemos estar seguros: tarde o temprano, moriremos. Si hay tanta certeza sobre el destino de cada uno en este planeta, ¿por qué el miedo a la muerte atormenta a la humanidad?, ¿qué pasa si morir no es tan malo como pensamos? Si resolvemos el misterio de lo que sucede después de la muerte, podremos encontrar consuelo y claridad.

Según una encuesta reciente de la Universidad Chapman sobre los temores de los estadounidenses, el 20.3% tiene “miedo” o “mucho miedo” a la muerte y casi el doble (cerca del 40%) teme perder a un ser querido. Ya sea que temamos o no a la muerte, la simple idea de entrar en lo desconocido es intimidante. Sin embargo, es claro que el cuerpo físico perece y gradualmente se desintegra hasta que desaparece por completo.

¿Cómo podemos dar sentido a la muerte?

Pareciera que la muerte nos roba nuestra independencia, nuestro ser, todo lo que obtuvimos e hicimos en nuestra vida. Incluso pasando los logros y activos que reunimos en la vida, a nuestros descendientes, todo se esfumará, ya que un día, ellos también abandonarán este mundo. Dado que la muerte es un fenómeno más allá de nuestra comprensión y que no tenemos absolutamente ningún control sobre ella, naturalmente tratamos de oponernos.

Sin embargo, paradójicamente, en los últimos años hemos sido testigos de un sorprendente aumento global en las tasas de suicidio, como consecuencia del vacío interno de la gente y de la falta de satisfacción en la vida. Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud muestran que de los 183 países miembros, EUA fue el séptimo lugar en la lista del aumento porcentual en las tasas de suicidio. Entre 2000 y 2016, aumentó casi 25%. Todos los días en EUA, se registra un promedio de 123 suicidios, aunque se considera que el número real es más alto, porque muchos casos no se denuncian debido a que el suicidio, culturalmente sigue siendo tabú. En 2017, la línea de ayuda para la prevención del suicidio respondió a más de 2 millones de llamadas de personas que buscaban asesoría confidencial en caso de crisis.

Particularmente en el mundo de hoy, las condiciones problemáticas en todas las áreas de la vida nos instan a desarrollar una mayor conciencia de nuestra existencia. Desde muy temprana edad, la humanidad pregunta: “¿Para qué vivimos y por qué morimos?, ¿cuál es el significado de la vida?, ¿qué caso tiene este sufrimiento?, ¿por qué estamos aquí?”. Muchos, cuando no encuentran respuesta satisfactoria a estas preguntas incómodas -y lo más importante, cuando la fuente de felicidad y satisfacción se agota-, simplemente se rinden.

A pesar de esta realidad opresiva, el instinto básico de sobrevivencia sigue siendo la fuerza impulsora más poderosa. El impulso instintivo de temor a la muerte es totalmente normal, pero cuando se vuelve severo puede transformarse en ansiedad extrema, pánico y angustia, fenómeno que se conoce en los círculos médicos como tanatofobia (miedo a la muerte).

¿Pero realmente hay razón para temer a la muerte?, ¿podemos saber exactamente qué hay más allá de la barrera de la muerte, sin recurrir a teorías ni a creencias no probadas? Si pudiéramos, ¿quizás no habría necesidad de temer a la muerte y podríamos desarrollar un enfoque más equilibrado y consciente de nuestra vida?

La cuestión del alma

De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, no hay razón para temer a la muerte, porque tal como la concebimos, no existe. Eso aplica sólo en los reinos vegetal y animal, no en el nivel humano.

Entonces ¿qué sucede cuando morimos? Aquí es donde encontramos las preguntas más importantes en relación con vida y muerte: ¿tenemos alma o no?, ¿nacemos con alma o la adquirimos al morir? Además, si no tenemos alma, ¿podemos obtener una durante nuestra vida?

De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, nacemos sin alma y si no logramos un alma en nuestra vida, también morimos sin alma. Para experimentar el mundo eterno, la armonía y el equilibrio que provienen de vivir en el alma, debemos obtener el alma durante nuestra vida. Cabalá explica que recibimos esta vida y las encarnaciones futuras para que podamos obtener un alma.

¿Cómo funciona?

Ir profundo en nuestros deseos es la “semilla del alma”. Esta semilla espiritual, también conocida como “punto en el corazón”, es una chispa que hace posible el nacimiento de la vida espiritual: el logro del alma.

Durante generaciones de desarrollo humano, este punto en el corazón está latente y espera el momento en que pueda florecer. Según El libro del Zóhar, a partir de nuestra generación, el punto en el corazón comenzará a hacer sus demandas en mucha gente. Se expresará como un sentimiento de falta de sentido, vacío e insatisfacción con la mera persecución de los placeres corporales de la vida y también como preguntas sobre el significado y el propósito de nuestra vida.

Eventualmente, este sentimiento de insatisfacción con la vida corporal y las preguntas sobre su significado, nos llevarán a los medios con los que podemos desarrollar este pequeño deseo por espiritualidad, el punto en el corazón, en un gran deseo donde podamos vivir en nuestra alma durante nuestra vida. Esencialmente, este es el proceso para salir de nuestros deseos corporales y egoístas y para entrar en los espirituales y altruistas. Cuando alcanzamos este estado elevado, nada nos ata a este mundo corporal por más tiempo. Aunque la muerte biológica del cuerpo corpóreo continúa, el alma que adquirimos durante nuestra vida es eterna, porque existe en el deseo altruista, fuera de los yoes corporales y egoístas que perecen.

Desde este nuevo punto de vista, sentiremos la vida en el alma, en el deseo altruista, mucho más grande que esta vida corporal, donde constantemente tratamos de satisfacernos a nosotros mismos. De alguna forma es similar a como los padres sienten su vida en la superación y el éxito de sus hijos, logramos nuestro sentimiento de vida en los demás.

Vivimos en esta era donde el punto en el corazón comienza a despertar en las masas y eventualmente, alcanzaremos un estado donde la humanidad entrará en el mundo espiritual y vivirá en el alma eterna, donde la vida no termina y donde no hay miedo, sólo alegría y libertad. Sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿experimentaremos este desarrollo con conciencia y comprensión de lo que enfrentamos -desarrollar conscientemente nuestra alma- o, sufriremos cada vez más por nuestra falta de conciencia? Espero que todos descubran el camino de la conciencia -la sabiduría de la Cabalá- y entren en el proceso del descubrimiento del alma y que disminuyan la necesidad de todo tipo de crisis a nivel personal, social y a escala global, para llegar a ese despertar.

Newsmax: ¿Desde cuándo la lactancia materna se ha convertido en moneda de cambio?

El portal más grande de Newsmax publicó mi nuevo artículo “¿Desde cuándo la lactancia materna se ha convertido en moneda de cambio?

Es y siempre ha sido la mejor comida para bebés. No hay controversia acerca del beneficio de la leche materna, pero su politización nos deja en qué pensar. The New York Times afirmó que, de manera infructuosa, el gobierno de EUA amenazó con aplicar medidas punitivas como recortes de ayuda militar y cuotas comerciales a las naciones que respaldaran una initiciativa para promover la lactancia materna, en favor de la industria de fórmulas infantiles que genera 70 mil millones de dólares. Esta acusación fue negada vehementemente por la administración actual. Más allá de los titulares sensacionalistas, el factor clave es que se ha vuelto a poner sobre la mesa un tema tan importante como lo es la salud de madres e hijos.

La leche materna es rica en nutrientes y tiene anticuerpos para combatir virus y bacterias, protege al bebé de infecciones y alergias, aumenta el sistema inmunológico, reduce la mortalidad infantil y ayuda a una pronta recuperación de las enfermedades comunes de la infancia. Un estudio de Harvard en 2016, estimó que cada año en EUA se podrían prevenir 3,340 muertes prematuras de madres y bebés, sólo con la lactancia adecuada. También disminuye en la madre el riesgo de cáncer de mama y ovarios y osteoporosis.

Además de los beneficios físicos y de lo que muestran los experimentos de laboratorio, la lactancia materna es una de las mejores formas de conectarse con el bebé. Y además, aparte de nutrición, da comodidad y es relajante. Amamantar libera oxitocina, que es la hormona responsable del comportamiento amoroso que nos hace sentir bien respecto a una persona.

Si la lactancia se prolonga durante los dos primeros años de vida, permite el desarrollo adecuado del niño y las mamás tienen mayor sensibilidad materna más allá de los años de infancia, según un estudio de la asociación de psicología de EUA.

Más allá de estos hallazgos, también existe una conexión interna natural entre madre e hijo que permite que el desarrollo que inició en el útero sea positivo biológica e internamente. Esto pertenece a una capa interna de la naturaleza que nuestros estudios e instrumentos de investigación aún no pueden identificar.

Tomando en consideración el papel vital que juegan las madres en el desarrollo de cada persona, desde la más temprana edad, es lógico pensar que las madres que se queden en casa deban recibir todo el apoyo posible para criar a la siguiente generación.

Sin embargo, en la práctica, este no es el caso.

En el mundo de hoy, la mayor parte de la carga recae sobre la madre, de la cual se espera que dé más importancia a su carrera que a su familia. Termina haciendo malabares con todas las tareas encomendadas y se siente cada vez más agotada e insatisfecha. El llamado avance de los derechos de la mujer para elegir, en la práctica es un oxímoron. Las mujeres que deciden cumplir su rol tradicional como madres y se quedan en casa, no reciben ni reconocimiento ni valor ni apoyo económico de la sociedad, como si criar una nueva generación no fuera la empresa más importante.

Así como la ciencia no ha podido crear un útero artificial que dé vida al embrión, el papel de la madre de nutrir y educar al niño es irremplazable. No podemos pretender ser más sabios que la naturaleza. Si realmente se quisiera fortalecer y fomentar la autonomía de la mujer, la sociedad debería crear las condiciones para una maternidad agradable.

En la mayoría de las sociedades, la mujer lucha por tener una vida equilibrada, considera el trabajo como una necesidad económica y no como liberación y progreso personal. La mujer queda atrapada en un enredo cada vez más estrecho de compromisos en el trabajo y en el hogar, con muy poca restitución en ningún nivel.

Actualmente, algunos gobiernos están pensando en dar un ingreso básico incondicional, suficiente para satisfacer las necesidades primarias de la persona. De ser implementado este programa, debería beneficiar en primer lugar a la mujer, particularmente a las madres que decidan abandonar el lugar de trabajo para criar a sus hijos.

Las madres no deberían seguir siendo tratadas como ciudadanos de segunda clase. En cambio, deberían ser reconocidas como “dirigentes de la sociedad”: la fuerza dominante en la creación, las únicas que pueden dar a luz y nutrir a una nueva generación. Hay que tener en cuenta que el mundo es nuestro techo, la humanidad es nuestro hogar y las mujeres son el pilar de esta estructura. La naturaleza nos muestra el mecanismo perfecto del cuerpo humano. Y la maternidad, en particular, tiene un papel crucial en el nacimiento de una nueva humanidad.

JPost: “Lloramos por la destrucción del templo, pero alimentamos su causa”

The Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo: “Lloramos por la destrucción del templo, pero alimentamos su causa

Un mal día para los judíos

El Talmud (Maséjet Taanit) nos dice: “Cinco cosas acontecieron a nuestros padres el 17 de Tamuz, y cinco el 9 de Av [los días que marcan el comienzo y el final de las Tres Semanas (Bein Hametzarim)]. El 17 de Tamuz se rompieron las primeras tablas, el fuego perpetuo se extinguió, la muralla fue atravesada, Apostomus quemó la Torá y colocó un ídolo en el Templo. El 9 de Av a nuestros padres se les prohibió entrar en la tierra, el Primer y Segundo Templo fueron destruidos, Beitar fue conquistada y [el mismo día un año después] la ciudad fue arrasada”.

La historia repleta de horrores del 9 de Av no termina con la destrucción del Templo. A lo largo del tiempo, este día del año ha venido cargado de calamidades. Tanto la expulsión de los judíos de Inglaterra en 1290 como la famosa expulsión de los judíos de España en 1492 tuvieron lugar el 9 de Av. Más cerca de nuestros días, el 9 de Av de 1942, los nazis comenzaron la deportación masiva de 300.000 judíos del gueto de Varsovia al campo de exterminio de Treblinka.

Desde el nacimiento de nuestra nación, el 9 de Av ha sido un mal día para los judíos.

¿Por qué específicamente ese día?

El calendario hebreo refleja mucho más que nuestra historia. En un plano más profundo, refleja un proceso de transformación: de seres egocéntricos –cuyos corazones son malvados desde su juventud, como narra la Torá (Génesis 8,21)– a una nación conectada y en solidaridad mutua cuyos miembros están unidos “como un hombre con un solo corazón”. Dentro de este ciclo, el 9 de Av señala un momento de crisis en el que damos la espalda a la unidad y consentimos el egocentrismo.

El evento más traumático ocurrido durante el 9 de Av es, sin duda, la destrucción del Segundo Templo. Sin embargo, no es la propia catástrofe lo que deberíamos lamentar, sino aquello que la indujo: la pérdida de nuestro amor mutuo.

Entre el amor y el odio

En nuestro ciclo de desarrollo comenzamos como puros egoístas. Queremos nada más que lo que es bueno para nosotros sin preocuparnos por los demás. La Torá nos dice “El pecado está a la puerta”, y así nos comportamos todos.

Sin embargo, si el propósito de nuestras vidas fuera conformarnos con ser la especie en la parte más alta de la cadena alimentaria, no buscaríamos la inmortalidad, la superioridad, el renombre ni otras ambiciones propiamente humanas. No haría falta haber inventado todo lo que hemos creado a lo largo de los siglos: bastaría con las lanzas y las flechas. Pero los seres humanos aspiran constantemente a la perfección y la eternidad. Queremos conocer lo que ha creado el mundo, cómo funciona y por qué. En síntesis, la humanidad quiere ser como el Creador del mundo; como su dueño. Y aunque es posible que ni usted ni yo nos identifiquemos personalmente con esto, sin estos impulsos elementales no habríamos desarrollado la ciencia, el pensamiento crítico o las competiciones deportivas; tampoco habríamos desarrollado todas las actividades relativas a la existencia humana y que van más allá de nuestra mera supervivencia física.

El ego humano es diferente al de los animales. Es la fuerza motora que está detrás de nuestro desarrollo. Y si bien la naturaleza se encarga de equilibrar el egoísmo en los animales, equilibrar el egoísmo humano precisa de un esfuerzo consciente por nuestra parte.

Abraham, el hombre de la misericordia, fue el primero en hallar un método para dominar el egoísmo humano. Él y sus descendientes lo desarrollaron hasta que quedó establecida una nación basada en la misericordia y la unidad. Sin embargo, a los pies del Monte Sinaí –el monte de Sina’a [odio]– sucumbimos a nuestros egos, y en lugar de recibir la Torá, la fuerza de la conexión, nos giramos hacia el ídolo del ego: el becerro de oro. Y la consecuencia fue que las tablas se rompieron.

No obstante, de esa crisis surgió nuestra nación. Prometimos ser “como un solo hombre con un solo corazón”, y de ese modo recibimos la Torá. Además se nos encomendó la misión de ser “una luz para las naciones” mediante la difusión de la fuerza de la unidad.

El método que los antiguos hebreos desarrollaron tenía como propósito llevar al mundo a la victoria final del amor sobre el odio en la batalla entre ambos. Este método sencillamente establece que, si equilibramos nuestro egoísmo con el amor a los demás, propiciaremos que cada persona desarrolle todo su potencial y que sea utilizado en pro del bien común. De esta manera “cubrimos” nuestros egos con amor, como dijo el rey Salomón (Proverbios, 10:12): “El odio incita a la lucha, y el amor cubre todas las transgresiones”. Si así lo hacemos, descubriremos la fuerza de conexión que creó el mundo y que ahora lo sostiene. Este es el significado interno de recibir la Torá.

La frontera final

Cada año llega Tisha Be Av [9 de Av] y nos lamentamos de la destrucción del Templo por culpa de nuestro odio infundado. Y, sin embargo, cada año el odio mutuo está más enquistado entre nosotros. Entonces, ¿de qué sirven nuestras lágrimas?

¿Para qué llorar por nuestra destrucción pasada cuando estamos propiciando nuestra propia destrucción exactamente por la misma razón que nos destruyó en el pasado? ¿Realmente hemos aprendido algo de ese pasado? ¿Cuántas más destrucciones por causa de la aversión mutua tenemos que atravesar antes de que, por fin, caigamos en la cuenta?

Un posible nuevo exterminio del pueblo judío superará con creces todo lo que ya hemos vivido antes: superará la destrucción del Segundo Templo e incluso el Holocausto, en el cual, por cierto, la mayor parte de mi familia fue exterminada.

Estamos en la última etapa del viaje, en el último asalto en la batalla entre el amor y el odio. El odio que ahora está surgiendo será más intenso que nunca, y volcará su ira contra los judíos. No podemos mitigarlo de ninguna manera, pero lo que sí podemos y debemos hacer es cubrirlo con amor, como hicimos en el pasado.

Esto es a lo que estamos llamados como judíos: llevar a cabo nuestra misión de ser “una luz para las naciones”. Como ya he dicho en numerosas ocasiones, tanto en internet como en las páginas de The New York Times, debemos cubrir nuestro odio con cuidado y preocupación mutua, y de ese modo ser un ejemplo de unidad para el mundo. Podemos hacer esto por voluntad propia y de manera agradable, o podemos vernos forzados a ello por la ira del mundo. De una u otra manera, tendremos que hacerlo.

Por eso, este Tisha Be Av, pensemos más en nuestro futuro y en nuestro papel, y menos en nuestro pasado. Centrémonos en la construcción de los tiempos venideros y hagamos de la destrucción pasada la piedra angular de un futuro seguro y feliz.