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Maestros y alumnos: escritura de artículos

Comentario: A menudo le da sus alumnos diferentes consejos, por ejemplo, cómo escribir artículos. Pero hay estados en los que no se tiene el corazón para escribir, los pensamientos desaparecen por completo. Hay un sentimiento de gran pesar porque el pacto del maestro no se pueda cumplir.

Mi respuesta: Yo mismo no he escrito durante mucho tiempo. Hay Facebook, Twitter, varias fuentes donde puedes escribir. Básicamente, a veces twitteo pequeñas «balas» para mis alumnos. El mismo día, se traducen a diferentes idiomas y la gente los lee.

Se basan en el material de la lección pasada o en lo que está sucediendo en el mundo o en el tema de la siguiente lección planeada para mañana.

A veces me levanto a media noche y escribo algunos tuits antes de clase, a veces lo hago durante el día. Creo que lo que escribo ahí es muy importante y me alegro de tener una oportunidad así, es limitada y te sientas y calculas, realmente calculas, para que cada palabra tenga su propio peso y el mensaje no vaya más allá del número  de letras permitidas.

No escribo artículos. Ni siquiera calumnio un artículo detallado, pero doy mis ideas a los que tienen esa habilidad. Y son ellos los que escriben, principalmente en cuatro idiomas: inglés, español, ruso y hebreo.

Por eso, si en alguna parte encuentras artículos, firmados por «Michael Laitman», son mis ideas expresadas por mis alumnos.

Pregunta: ¿No están distorsionados por esto?

Respuesta: No. Conozco muy bien y controlo a los que escriben, por eso hablo con tanta calma. Puedes tomar esos artículos como totalmente míos.

Pregunta: ¿Pero en Twitter escribe personalmente?

Respuesta: Si. Ese soy yo personalmente.
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De Kabtv Maestro-Discípulo” 7/feb/19

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El colapso de Europa, un reflejo del mundo

Mi nuevo articulo: «El colapso de Europa, un reflejo del mundo«

REUTERS: Cientos de manifestantes sin mascarillas se enfrentan a la policía antidisturbios holandesa, en una protesta ilegal contra las nuevas medidas de bloqueo en los Países Bajos en Museumplein,17/ene/21 en Ámsterdam, Países Bajos. Foto de Robin Utrecht/ABACAPRESS

Observa lo que sucede en Europa: el gobierno holandés renunció en su totalidad por un escándalo con subsidios para el cuidado de niños; el gobierno italiano está al borde del colapso; la canciller de Alemania, Ángela Merkel, renunciará y el futuro político es incierto; el primer ministro de Estonia, Juri Ratas, dimitió por un escándalo de corrupción y su gobierno colapsó. Si esto no es suficiente, en Bélgica y Francia, estallaron disturbios violentos cuando inmigrantes y miembros de grupos políticos radicales rompieron ventanas, incendiaron automóviles y una comisaría de policía e hirieron a decenas de agentes. Además de lo anterior, el coronavirus se está propagando como nunca antes, cobra miles de vidas cada día, a pesar de las vacunas y del aislamiento.

No es coincidencia. Estamos advirtiendo la integralidad del mundo, su inexorable interconexión. Dependemos unos de otros en todos los niveles. La Covid-19 nos obligó a reconocer que el contagio en un lugar, es contagio en todas partes. Ahora tenemos que avanzar a la siguiente fase de nuestro despertar y darnos cuenta de que una crisis en algo, es una crisis en todo. El coronavirus destrozó la economía mundial, destrozó a la sociedad en innumerables países, como resultado, los gobiernos se están desmoronando. Todo es parte del mismo proceso: el colapso del viejo mundo, impulsado por el individualismo, se está desmoronando en un efecto dominó global.

La crisis está en todas partes. La interdependencia global afecta a la coordinación y colaboración global. Tiene sentido que, si dependemos unos de otros, cooperaremos para mejorar las cosas para todos.

Aunque muchos ya se dieron cuenta de que dependemos de los demás, no es suficiente. ¡Ahora también debemos darnos cuenta de que somos responsables unos de otros! Actualmente, los países se están comportando como escaladores de montañas trepando un acantilado increíblemente empinado. Se dan cuenta de que están atados unos a otros, pero en lugar de usar su dependencia mutua para ayudarse a llegar a la cima, tratan de romper las cuerdas que los unen y trepar por encima del otro en su camino hacia la cima. Cualquier escalador novato te dirá que esa actitud sólo puede tener un resultado y no será bueno. La única forma de subir es juntos, cuidándonos unos a otros, asegurar que todos tengan un buen agarre en la roca y que si alguien se resbala, los demás aguanten hasta que pueda volver a ponerse de pie.

La escalada del caos mundial debería enseñarnos que nuestra interdependencia es absoluta y que no tiene sentido tratar de derribar a ningún país, porque todos nos hundiremos con él. Ve lo que sucedió en las elecciones presidenciales en Estados Unidos: de repente, nos damos cuenta de que todos se están entrometiendo en las elecciones de EUA: Rusia, China, Ucrania, Irán y otros países. No tiene sentido fingir que no lo sabíamos. ¡No puede ser de otra manera! Si lo que sucede en un país influye en los demás países, naturalmente, esos otros países querrán influir en lo que sucede en todas partes. Todos se lo hacen a todos, así que no tiene sentido fingir que no sucede.

El problema es que un juego así no puede durar mucho y nos estamos acercando a su fin. El colapso en espiral de gobiernos y sociedades indica que nos estamos acercando al colapso total. Cuando eso suceda, nos quedaremos con una de dos opciones: la primera y menos probable, es que, en el último minuto, los gobiernos controlen su hambre de poder y acuerden establecer conexiones equilibradas que sean aceptables y garanticen el bienestar de todos los países del mundo. La segunda opción, lamentablemente más probable, es que el tira y afloja despiadado terminará en la destrucción total, una guerra mundial nuclear. Los colapsos locales de los últimos meses han sido señales de alerta. Si no les hacemos caso, vendrá el gran colapso.
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Educación en tiempos del coronavirus

Mi nuevo articulo: «Educación en tiempos del coronavirus«

Uno de los mejores indicadores que podemos tener del estado de cualquier sociedad es su sistema educativo. Desde el comienzo de la Covid-19 y de la disrupción en el  sistema escolar, los fenómenos negativos que infestaban las escuelas penetraron en nuestro hogar y pusieron un espejo muy desagradable ante nosotros. Ahora experimentamos de primera mano, lo que nuestros hijos “aprendieron” en la escuela.

Sin un lugar para desahogar la agresión; la violencia doméstica y el lenguaje abusivo hacia padres y hermanos vulnerables, aumentó dramáticamente, los padres están atónitos ante lo que ven. Pero ahora entienden lo que sus hijos estuvieron viviendo durante años.  Ahora  mejor que nunca.

Si hay alguna lección que aprender de la pandemia en lo que respecta a la educación, es que el sistema educativo, sólo enseña valores negativos.

Sin embargo, ahora que vemos que nuestro sistema educativo es fundamentalmente defectuoso, espero que eso nos impulse a enmendarlo. Espero que entendamos, que el sistema educativo, ante todo, debe enseñar a los jóvenes a comunicarse positiva y constructivamente. Nadie, por inteligente que sea, podrá tener éxito en la sociedad actual a menos que sepa comunicarse de manera constructiva con los demás.

La comunicación constructiva requiere mucha práctica y una profunda comprensión de la naturaleza interdependiente de la sociedad. No podemos tener éxito en la vida si sólo pensamos en nosotros. Tampoco podemos tener éxito si nos olvidamos por completo de nosotros mismos. Actualmente, estamos inmersos en tendencias narcisistas y creemos que es legítimo ignorar los sentimientos de los demás y preocuparnos sólo por los nuestros. Si bien, puede ser agradable cuando lo hacemos, ocasiona soledad, depresión y ansiedad cuando otros lo hacen hacia nosotros. Por eso, el ensimismamiento no es un enfoque sostenible si queremos mantener una sociedad sana. El equilibrio es la clave.

Cambiar sólo el sistema educativo, no funcionará. No se puede esperar que los niños cambien si vuelven a una casa a una familia donde los padres inculcan el egoísmo. Es necesario que haya un esfuerzo general en la sociedad para cambiar el paradigma social. Ahora que vemos los resultados de un sistema educativo enfermo, espero que nos dé suficiente ímpetu para cambiar la forma en que operamos en todos los niveles de la sociedad. De lo contrario, los niños crecerán tal como fueron educados, se convertirán en padres ellos mismos y el círculo vicioso continuará con consecuencias cada vez mayores, hasta que la vida se convierta en un infierno en la tierra, si no es que ya lo hizo.

Construimos toda la tecnología para tener una vida próspera con abundancia para todos. La única razón de la miseria de la gente, es nuestra falta de educación, nuestra falta de responsabilidad mutua y nuestro excesivo ensimismamiento. Incluso la pobreza no es una maldición de arriba; es el resultado del descuido mutuo, la falta de educación de pobres y ricos. Cuando no entendemos que todos somos parte de la misma sociedad, cerramos nuestras puertas ante los demás, hasta que las calles se convierten en campos de batalla. Al final, ni ricos ni pobres disfrutarán viviendo en un país así. La educación hacia la responsabilidad mutua es el primer paso hacia la curación de la sociedad; lo demás, se arreglará después.

¡Soy perfecto! Son los demás los que son terribles

Mi nuevo articulo: «¡Soy perfecto! Son los demás los que son terribles«

Observa el título, ¿no es lo que todos pensamos? El mundo es terrible; mira lo que pasó este año: la gente se volvió mezquina, hostil, desconfiada y crítica. Mira lo que pasó con las elecciones presidenciales; mira lo que pasa con la Covid-19; mira lo que pasa en las calles, entre afro americanos y blancos, súper ricos y bueno, entre todos, policías y civiles, el desempleo y los paquetes de estímulo, la lista es interminable. No importa a dónde mires, no encuentras nada bueno. La única excepción, por supuesto, soy yo. La gente es terrible, pero yo… No hay nada malo en mí. ¿No es lo que todos pensamos? Y si todos lo pensamos, excepto, quizás, unos pocos, ¿no es una maravilla que nuestro mundo sea lo que es?

En la sabiduría de la Cábala, vemos todo de manera muy diferente: Está escrito en la Mishná (Sanedrín 4:5), “Todos y cada uno debemos decir, ‘El mundo fue creado para mí’”.

Según el libro Likutei Moharan, “De ello se deduce que si el mundo fue creado para mí, tengo que observar y profundizar en su corrección en todo momento, satisfacer sus necesidades y rezar por él”.

En otras palabras, si el mundo es malo no es porque los demás sean malos y yo sea el único bueno. Al contrario, es malo porque soy negligente en mi deber de “observar y profundizar en su corrección en todo momento, satisfacer sus necesidades y rezar por él”. Es decir, es malo porque no hago mi trabajo; es mi culpa que la gente sufra.

Cuando ves el trabajo que tenemos que hacer para lograr que el mundo sea un lugar mejor, verás que nuestro único trabajo es fortalecer nuestra cohesión. No hay nada malo en el mundo, excepto el modo en que nos relacionamos con otros y con la naturaleza en su conjunto. La sabiduría de la Cábala ve en cada uno el único responsable del estado del mundo, sin excluir a nadie. Podemos contar millones de historias sobre por qué no podemos hacer nada por el mundo, que personas o países poderosos nos impiden conectar o que son los verdaderos destructores del mundo.

Estas historias pueden ser verdaderas, pero aún tenemos que preguntarnos si hicimos lo mejor que pudimos para marcar la diferencia. Porque si no lo hicimos, somos culpables del pobre estado del mundo. Si todos actuáramos con base en esa premisa, el mundo sería ciertamente un gran lugar y ningún magnate o director de los medios de comunicación podrá lograr que sea peor. Lo único que se requiere para mejorar nuestro mundo, es nuestra determinación para lograrlo.

Feliz año nuevo.

Un nuevo día, un nuevo partido

Mi nuevo articulo: «Un nuevo día, un nuevo partido«

(Y sin embargo) Se acercan otras elecciones generales en Israel en menos de tres meses. Como vimos en las pasadas elecciones generales, todas en los últimos dos años, una nueva campaña trae consigo nuevos partidos. Y como hemos visto, estos partidos resultan ser iniciativas ad hoc, que a menudo se desmoronan poco después de las elecciones o quizás, duran hasta las siguientes.

Los judíos siempre han sido obstinados; es nuestra naturaleza. Sin embargo, cuando el único propósito al formar nuevos partidos es eliminar políticamente a otros partidos o personas y tomar el control en su lugar, nada bueno puede salir de esas maniobras políticas. Si hay algún propósito, es descubrir que este camino no tiene salida; no valdrá nada. La única pregunta es, qué tan pronto lo descubriremos.

No se puede lograr nada dividiendo a la sociedad. Tampoco puedes tener un partido sólido y estable cuando tienes docenas de otros partidos cuyo único propósito es arruinarse mutuamente. Sólo fragmentamos nuestra sociedad hasta el punto en que nos veremos obligados a estar de acuerdo en que así, no podemos construir nada.

Al mismo tiempo, tampoco podemos ponernos de acuerdo en nada, aunque sabemos lo destructiva que es la división para nuestra sociedad. ¿Qué hacemos? Entendemos que no podemos reconciliar nuestras diferencias, pero debemos encontrar la forma de convivir a pesar de la fragmentación. Cuando lo reconozcamos, nos daremos cuenta de por qué estamos tan divididos y que esa es la única forma de construir la unidad.

Debemos entender que sin división no hay unidad. Si no tenemos desacuerdos, podemos vivir en paz juntos, pero no unidos. Podemos vivir uno al lado del otro, pero sin unidad, sólo como vecinos que se ignoran, ajenos a la existencia del otro. Si este fuera el caso, seríamos como diferentes especies de animales que comparten el mismo hábitat, pero están separados.

Los humanos no son animales. Si lo fuéramos, no hubiéramos evolucionado como lo hicimos; no habríamos desarrollado la civilización ni hubiera interdependencia global. Los seres humanos están destinados a mezclarse, porque mezclarse, conectarse y estar en desacuerdo nos obliga a encontrar un vínculo más estrecho que el de las especies animales separadas, pero que cohabitan.

El proceso de unidad forzada es muy revelador. Es la única forma en que podemos sentir conscientemente lo que los animales sienten instintivamente: que estamos conectados. En lugar de sentir esa conexión y seguirla instintiva e inconscientemente, los humanos debemos trabajar duro en nuestra vínculo, esforzarnos y superar el odio y los conflictos. En el proceso, comprendemos la complejidad de nuestra conexión, la apreciamos y la comprendemos en niveles que ningún animal puede. Es la ventaja del hombre sobre la bestia: la profunda comprensión de la estructura de la vida. Pero ocurre sólo si: 1) revelamos la separación que existe entre nosotros y 2) nos esforzamos por superarla.

El pueblo judío o más correctamente, los antiguos israelitas, fueron los primeros en lograr esta unidad, al pie del monte Sinaí, cuando nos conectamos “como un hombre con un corazón”. Hasta que lo hicimos, nos convertimos en nación. Inmediatamente después, se nos indicó que reflejáramos esa unidad al resto del mundo o como la Torá lo expresó, ser “luz para las naciones”.

Por tanto, no es de extrañar que encontremos que la sociedad israelí está más dividida que cualquier otra sociedad. Los conflictos se manifiestan en nosotros más que en ningún otro lugar, precisamente para que seamos ejemplo, al superarlos. Nunca podremos eliminarlos, pues no tendríamos necesidad de unirnos. Todo lo que podremos hacer es darnos cuenta de que nuestro objetivo común es ser luz de unidad para las naciones. Por eso y no por otra razón, debemos unirnos.

No tengo un cronograma para completar este proceso. No sé cuánto tiempo tomará ni cuánto dolor tendrá que soportar el pueblo de Israel en el Estado de Israel, antes de que nos demos cuenta de lo que tenemos que hacer. De cualquier modo, la unidad será el resultado final y también será la solución a nuestros problemas. Espero que lo logremos más temprano que tarde.

Feliz Año Nuevo para todos.
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Pueblo de Israel: La Menorá de Janucá para iluminar el mundo

Mi nuevo articulo: «Pueblo de Israel: La Menorá de Janucá para iluminar el mundo«

No hay mejor momento para celebrar Janucá, el festival de las Luces, que el período actual, en el que el mundo se caracteriza por su división y la luz, es tan necesaria. La humanidad enfrenta el impacto de un virus global que básicamente penetró en todos los rincones del planeta, mientras la pandemia de odio y separación continúa extendiéndose. Es precisamente la nación judía la que tiene el poder de encender el amor por encima del odio y la luz por encima de la oscuridad.

La palabra Janucá“, del hebreo “Janu-Co” o “detenerse aquí“, en realidad se refiere a un proceso espiritual. Representa la primera etapa del desarrollo espiritual en la que empezamos a corregir el deseo egoísta de disfrutar y lo invertimos en deseo de otorgar a los demás, un estado que nos libera de la oscuridad de la separación, de conflictos, discusiones, competitividad despiadada e impulso de explotar y dominar a los demás.

La fiesta simboliza nuestra lucha interior para superar nuestra naturaleza egoísta llamada, “Guerra de macabeos contra griegos”. Los “griegos” personifican las características hedonistas que anhelan controlar todo lo que nos rodea, en otras palabras, que dominen nuestros atributos egoístas de autocomplacencia. No hay nada de malo en querer disfrutar. De hecho, nuestra naturaleza es el deseo de recibir placer. El problema es, usar nuestras habilidades y talentos de modo egoísta, para engrandecernos y no para el bien común.

Lo vemos en la forma en que los griegos adoraban la competencia y admiraban a los ganadores. Los judíos, por otro lado, cultivaron “ama a tu prójimo como a ti mismo” como el ideal más elevado. Ese principio se perdió en nuestra interminable búsqueda de éxito a expensas de los demás, pero es justo lo que debemos recuperar e implementar para llevar al mundo entero a un estado positivo.

Por eso, la guerra descrita en la historia de Janucá se refiere a la lucha interna que hemos librado a lo largo de generaciones. Incluso cuando no tenemos un enemigo aparente, nuestro enemigo interno se rebela dentro de nosotros una y otra vez, empujándonos a adorar ídolos como; poder, fama y control. Aún nos sentimos atraídos por ellos, pero entendemos que son temporales y dañinos y no dan buenos resultados.

La victoria sobre los griegos es el primer paso del progreso de cada uno, en la escala espiritual. Cuando podamos regocijarnos con el éxito de los demás y compartir nuestra preocupación por una conexión mutua, entenderemos lo que la naturaleza intenta enseñarnos: que pertenecemos a un solo cuerpo. Hoy sucede lo contrario, la nación judía está más separada que nunca. Por eso, estos tiempos desafiantes son la oportunidad para darnos cuenta de que la acción más urgente es unirnos y convertirnos en ejemplo positivo de conexión, como macabeos modernos, que ganan la guerra contra nuestra inclinación egoísta. Si avanzamos en esta dirección, al menos un poco, veremos milagros en el camino. Veremos que una pequeña lámpara, un pequeño tarro de aceite, encenderá un gran fuego cálido, que ilumina la vida de todos.

La fiesta de Janucá es la victoria de la luz sobre la oscuridad, de la unidad sobre la división. De hecho, esa victoria requiere nada menos que un milagro, pero está a nuestro alcance. Sólo necesitamos encender la vela para que suceda. En nuestra conexión, encendemos un fósforo en la oscuridad y encendemos la luz en nuestra vida. Esta es la brillantez de Janucá. Con un fósforo, con un poco de fricción se transforma en una llama brillante.

¡Feliz Janucá!

La Mentalidad judía rusa

Mi nuevo articulo: «La Mentalidad judía rusa«

Hay un antes y un después de la aparición de las redes sociales para la mayoría de la población mundial. La generación más joven ni siquiera conoce una realidad diferente, pero poco se sabe que detrás de la explosión tecnológica de Silicon Valley están los judíos, particularmente los de la ex Unión Soviética. Las invenciones y el software de vanguardia han transformado el mundo, pero la contribución judía más importante para la humanidad aún no se revela.

Google, WhatsApp y PayPal, cofundados por Sergei Brin, Jan Com y Max Lebchin, son sólo algunos de los muchos gigantes tecnológicos creados por judíos que emigraron de la ex Unión Soviética a Estados Unidos. Otros pioneros judíos de países de habla rusa también son parte de la rápida revolución tecnológica y de innovación en Estados Unidos, Israel y Europa.

¿Cuál es el secreto del éxito judío? Comenzó con la destrucción del Segundo Templo cuando la comunidad judía que vivía en la Tierra de Israel se vio obligada a exiliarse en diferentes lugares, entre ellos Europa donde también sufrió persecución y discriminación. Las oportunidades laborales para los judíos que vivían en Rusia y Polonia estaban restringidas por la sociedad no judía, en gran parte desde su legislación. Como sus opciones de trabajo estaban muy restringidas, se pusieron a estudiar.

Sin embargo, un pequeño número logró hacer negocios, establecerse y dio ayuda financiera a quienes querían estudiar. Así se organizaba la vida. Los ricos creían que deberían tener gente que estudiara para ellos. Aunque les pagaban centavos, al menos no morían de hambre. La tradición de estudiar de la mañana a la noche fue muy adecuada para los cabalistas a lo largo de los siglos, como Baal Shem Tov, padre del movimiento jasídico y sus sucesores. El aprecio por el conocimiento se convirtió en un principio básico entre los judíos. El enfoque de aprendizaje, paciencia, dedicación y diligencia están impresos en el tejido del pueblo judío y, tan pronto como se eliminaron las restricciones de ocupación antijudía y se les permitió trabajar como cualquier otro ciudadano, se reflejó en los campos de tecnología y medicina. Judíos y científicos prominentes en varios campos, surgieron de la misma área geográfica, Rusia y Polonia. Esto comenzó en los siglos XIX y XX.

Los judíos nuevamente fueron oprimidos, huyeron y se esparcieron por todas partes según la ocupación que eligieron. Yo, que nací y crecí en la ex Unión Soviética, puedo decir que mucho después de que se eliminaron las restricciones laborales, los judíos seguían ligados al yiddish, el idioma que aprendieron. A mis padres les enseñaron asignaturas escolares, como geografía, historia y matemáticas, en yiddish. Su infancia pasó sin una palabra en ruso.

Hasta más tarde, alrededor de 1935, Stalin aprobó una ley que requería sólo el estudio del ruso. ¡Imagínense qué revolución fue para los niños! Los padres tuvieron que aprender todas las materias en un idioma nuevo para ellos, de acuerdo con un plan de estudios diferente. Pero lo consiguieron. Gracias al mismo enfoque de aprendizaje que fluyó de sus antepasados, superaron obstáculos y fueron admitidos en las universidades.

Por cierto, el mismo impulso e importancia por la educación superior es típico de todos los lugares del mundo donde viven judíos, pero especialmente en Rusia, porque desde entonces la costumbre de estudiar todo el día se había convertido en parte integral de su ser. Se dieron cuenta de que el aprendizaje era su activo más valioso, algo que tenían a mano y que nadie podía quitarles. Entendieron que era su cualidad única, cuando vagaban de un país a otro, arrojados de un lugar a otro, como fue en la Edad Media.

Y había algo más en los judíos de esta región, no sólo el conocimiento, sino una especie de fuerza de voluntad, un impulso que los convirtió en pioneros en todos los campos. Siempre soplaron vientos revolucionarios a su alrededor. Ya sea como pioneros que precedieron a su tiempo por cientos de años cuando abrieron la sabiduría, cerrada y prohibida, de la Cabalá y la ofrecieron al mundo cuando fue necesario o durante la Revolución Rusa cuando eran activistas marxistas, socialistas, trotskistas y kropotkinistas o como inmigrantes pioneros en Israel donde establecieron kibutzim, de manera similar, son pioneros en tecnología en cualquier parte del mundo.

Cada parte de la tierra, como está escrito en la sabiduría de la Cabalá, tiene una fuerza especial que actúa sobre los que viven en ella. Es realmente interesante, también lo siento por mí, pues vengo de la misma región de Europa del Este, donde se tienen el impulso de cambio, progreso, revolución, nuevas tecnologías o economía. Europa del Este es un espacio que no permite que la gente se sienta en paz.

Pero hoy, la identidad especial y diferente que el judaísmo desarrolló en todos los países de la Diáspora ya no está en los judíos. Aparte de los avances puramente técnicos, no queda mucho de ese espíritu humano que aspira a estar en la cima del mundo. Mientras nosotros, los judíos, fuimos dispersados entre las naciones del mundo que nos tenían contra la pared, teníamos que ser buenos y estar unidos para sobrevivir. Pero tan pronto como bajó la presión, nos convertimos en los más duros, tercos y desunidos. Estamos hechos de un material especial del que el estrés y la tortura sacan a relucir las cosas hermosas, y la unidad y la relajación nos degenera, corrompe y aliena.

Vemos hoy, cuando casi no hay presión externa sobre nosotros, que la sociedad israelí se está convirtiendo en un grupo salvaje y belicoso. Una nación donde todos piensan sólo en triunfar materialmente y escapar de aquí, donde nadie se preocupa por nada más que por sí mismo.

Aunque esta es una generalización burda, en general, deberíamos ver que ésta es nuestra situación; es contagiosa y seguirá deteriorándose si no encontramos dentro de nosotros el espíritu pionero y revolucionario de la nación judía. Si volvemos a adquirir el conocimiento y la sabiduría que se encuentran en nuestra conexión, en nuestra unidad, podemos darle al mundo algo realmente bueno, paz, tranquilidad y plenitud duraderas, la luz que la humanidad necesita tan desesperadamente hoy.
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¿La fuente de la eterna juventud? No, gracias

Mi nuevo articulo: «¿La fuente de la eterna juventud? No, gracias«

La gente envejece; sucede naturalmente. La pregunta es si nosotros, como sociedad, entendemos que necesitamos a los ancianos

A lo largo de los siglos, se han creado innumerables métodos y tratamientos que pretenden detener o disminuir el proceso de envejecimiento, a medida que se experimentan profundos cambios fisiológicos, psicológicos y sociales asociados al envejecimiento. Científicos israelíes afirman haber encontrado el secreto para verse y mantenerse más joven para siempre. Incluso si resultara ser posible, no significa nada si no exploramos el tema desde un nivel más profundo, uno que responda a la pregunta más importante, “¿para qué vivo?”

La investigación científica de la Universidad de Tel Aviv y del Centro Médico Shamir en Israel llevó a un grupo de personas sanas de 64 años, a cámaras hiperbáricas y durante tres meses, les suministró sesiones de altos niveles de oxígeno. Los científicos responsables del experimento afirman que la terapia retrasó el proceso de envejecimiento, lo “revirtió” y tornó el rendimiento de las  personas a niveles similares a gente 25 años más joven.

El envejecimiento asusta y preocupa a la mayoría.

Dado que el proceso natural de envejecimiento nos acerca implacablemente al final de la vida y a lo desconocido, también puede implicar angustia. Vejez y muerte no son necesariamente agradables, pero todo lo que sucede en la naturaleza tiene un propósito y un beneficio definido, tal vez no lo entendemos. Por eso, es desacertado manipular o cambiar cualquier estado natural.

Es mucho más sabio ir de la mano con el proceso natural de envejecimiento y aprender a ajustarnos cómodamente a nuestra situación, en lugar de luchar artificialmente contra el fenómeno natural de envejecer. La gente envejece; sucede naturalmente. La pregunta es si nosotros, como sociedad, nos comportamos adecuadamente con la gente durante todo el proceso del ciclo de vida. Debemos preguntarnos, “¿Están los ancianos ocupados y sienten que la sociedad los necesita?” De hecho, ¡una sociedad saludable debería considerar que su contribución es importante!

Si no tuviera mi horario de clases diario, saldría felizmente a limpiar la calle. Reuniría a los amigos que viven en mi vecindario y les ofrecería limpiar conmigo los edificios. ¿Por qué no? Es saludable salir al exterior, respirar aire fresco, hacer esfuerzo físico y en el proceso estar en compañía de otros. Al terminar esta actividad conjunta, me sentaría con mis amigos en el parque del vecindario a tomar café. Cualquier líder de la comunidad que se precie, puede ofrecer una empresa social de este tipo y muchas otras, a sus residentes ancianos. Nuestros ancianos tienen toda una vida de experiencia y sabiduría para compartir como mentores y ayudar a los que recién comienzan su camino.

Y si el ejemplo de limpiar pareciera que no es digno ni decoroso, el problema está en los demás. Es importante entrenar a todos los miembros de la sociedad para cuidar el medio ambiente y servir a la comunidad.

A partir de este principio, está más claro que la sociedad debe ser educada adecuadamente para respetar y apreciar la vejez, para darle un lugar, para dedicarle un pensamiento.

La actitud correcta de la sociedad debería ser descubrir que los ancianos son necesarios. Pregunta a los niños, ellos lo entienden bien, porque esta premisa se construye naturalmente en ellos.

Abuelos, padres y niños deben mantener lazos de conexión que fluyan entre las generaciones y hagan nacer un espíritu de juventud en los ancianos de la familia. Los ancianos entienden que hay que aceptar la vida tal y como viene y aprendieron a esforzarse para estar por encima de las preocupaciones y a proyectar esa actitud a los nietos. Los más jóvenes reciben regalos inestimables de los abuelos, un ejemplo de amor incondicional, calidez simple sin cálculos.

En resumen, envejecer no debería ser una perspectiva aterradora. En lugar de pensar que no tenemos nada más que aportar, los años dorados deberían abrir una plétora de oportunidades para nuevos logros, cuando entendamos que el aspecto más importante de una vida rica y significativa está en la conexión humana. Precisamente las preguntas: “Cuál es el significado de la vida” y “Por qué vivo” son las puertas de entrada a un mundo infinitamente mejor.

Al saber que las respuestas a esas preguntas se pueden encontrar en nuestras relaciones humanas, en nuestra conexión y en acciones que tienen beneficio duradero para los demás, trascendemos nuestra vida corporal. Entendemos que hay un mecanismo colosal que rodea nuestra vida y nuestro mundo, que supera la existencia en nuestro cuerpo físico temporal. Este cálculo nos prepara en gran profundidad para entrar en el amplio y eterno mundo, un nivel más alto de existencia, más allá de los límites de tiempo y espacio.

La profunda brecha entre izquierda y derecha seguirá aquí y así debe ser

Mi nuevo articulo: «La profunda brecha entre izquierda y derecha seguirá aquí y así debe ser«

Necesitamos entender que la brecha, cada vez más profunda entre izquierda y derecha está aquí para quedarse y crecer. Cuanto antes lo hagamos, mayores serán nuestras posibilidades de abordarlo correctamente, antes de que estalle en una guerra total.

La gente es diferente. Hay diferentes géneros, razas, colores y estructuras corporales. Estas son diferencias biológicas que no se pueden cambiar sin una gran interferencia con la naturaleza y aun así con resultados cuestionables.

De lo que somos menos conscientes es que nuestras opiniones, creencias y formas de pensar también están, en gran medida, dictadas por la naturaleza. Como tales, a menudo son inmutables. ¿Cuándo fue la última vez que alguien logró revertir totalmente tu opinión sobre algo que realmente te importaba? ¿cuándo fue la última vez que lograste hacerlo con alguien más? Preferir izquierda o derecha, está grabado en nuestro interior, casi tan profundamente como el color de la piel. Eso no quiere decir que no haya forma de cambiar de opinión con un lavado de cerebro o algún programa agresivo de reeducación o incluso, poniendo a alguien en un entorno totalmente nuevo, pero si hablamos de cambiar la opinión de millones de personas, simplemente apelando a su razón, nunca funcionará. Su razón funciona de manera diferente, igual que su mente y nunca estarán de acuerdo.

Piensa en tu propio cuerpo. Dentro de ti hay órganos que funcionan de manera muy diferente. Comparten el mismo ADN, pero si pones una célula del corazón en el hígado, no se volverá célula del hígado; probablemente moriría. Aunque se formó del mismo material hereditario, su naturaleza y modo de trabajo son muy diferentes y no podría sobrevivir en ningún entorno fuera del corazón, al que pertenece.

Ahora piensa en tu cuerpo sin ninguno de sus órganos ¿podría sobreviviría? Si sacara un solo órgano, moriría o se mutilaría gravemente. Cada órgano, por pequeño o insignificante que sea, es vital para nuestro bienestar y a menudo, para nuestra supervivencia. No quisiéramos que el páncreas, por ejemplo, fuera como el corazón, pues no tendríamos páncreas y tendríamos un corazón de más.

La sociedad humana es como nuestro cuerpo, pero a nivel macro. Quita sólo uno de sus órganos y habrás mutilado todo el sistema. Las divisiones que vemos entre la gente no son el problema; sólo buscan que la gente sea más consciente de su función en la sociedad y en realidad, es bueno. El problema es que no podemos trabajar como un sistema único de la forma en que nuestro cuerpo trabaja con todos sus órganos. No entendemos que nuestra sociedad es interdependiente, de la misma forma en que no somos conscientes de la interdependencia de nuestros órganos.

Tratar correctamente nuestras diferencias es ver el panorama general: que todos somos vitales, todos contribuimos y la humanidad no sería lo que es, sin todos y cada uno de nosotros. En nuestras discusiones, nunca debemos olvidar que somos una entidad. Está bien no estar de acuerdo; nos ayuda a crecer, a comprendernos mejor a nosotros y a los demás y a cumplir mejor nuestro deber para con la humanidad. Pero también debemos recordar que somos dependientes unos de otros y si no cuidamos que todos estamos sanos y si no ayudemos con nuestra parte al bienestar de la humanidad, nosotros tampoco tendremos futuro.

Judíos estadounidenses e israelís, la gran división

Mi nuevo articulo: «Judíos estadounidenses e israelís, la gran división«

Las elecciones estadounidenses no solo fueron el termómetro para medir la temperatura de la política estadounidense, también probaron las aguas entre los judíos estadounidenses e israelís, sobre lo que podrían considerar sus intereses en común. El resultado produjo escalofrío. La carrera presidencial en Estados Unidos reveló que la brecha entre ambas comunidades está creciendo.

En octubre, una encuesta de la comunidad judía en EUA reveló que solo el 22% de los judíos votarían por el presidente Donald Trump y el 75% elegiría al ex vicepresidente Joe Biden. Esa estimación estuvo cerca del 77% de apoyo recibido por los demócratas según las encuestas de salida, durante las elecciones. Curiosamente, ese mismo porcentaje de judíos israelíes favoreció al candidato opuesto, Trump, quien es considerado por muchos como el presidente de Estados Unidos más amigable con Israel, en la historia.

La brecha entre las dos comunidades judías más grandes del mundo no es para sorprenderse.

La perspectiva está marcada por el entorno en el que viven. Estoy aquí, en el Medio Oriente, en un pequeño pedazo de tierra rodeado de enemigos que constantemente tratan de asesinarnos y destruirnos, así que es natural que piense de manera diferente a si estuviera en Estados Unidos, rodeado de comodidades físicas y seguridad. Es claro de dónde se derivan las opiniones opuestas.

Podríamos preguntarnos, ¿no sería lo mejor para Israel trabajar para cerrar la brecha entre estas dos comunidades? Tal como está la situación, es una causa perdida. ¿Qué pueden ofrecer los judíos israelís a los de EUA, que les resulte atractivo, si no les importa la seguridad ni el futuro de Israel? A los israelíes nos parece que los judíos estadounidenses no sienten que existamos ni como nación ni como país ni como pueblo. Se siente como si se consideraran parte del pueblo de Israel, sólo de nombre, sin sentimientos en común.

Después de viajar por Estados Unidos, a lo largo de los años y platicar con líderes judíos en múltiples ocasiones, mi evaluación es que más allá de las declaraciones superficiales de ser un solo pueblo, acercarse más a Israel no está ni en su conciencia ni en su pensamiento. Solo son judíos en EUA. Hay desconexión total. No es de extrañar que 6 de cada 10 judíos nunca hayan visitado Israel en su vida y las estadísticas no han cambiado durante décadas.

Sin embargo, así como, hace casi un siglo,  el desapego al judaísmo no los salvó de la persecución en la Alemania nazi, el desapego al estado judío, no ayudará a los judíos de EUA ahora. Con el antisemitismo extendiéndose tan rápido, los judíos están bajo amenaza y distanciarse de Israel no mejorara la percepción de los que los odian. Igual que en el pasado, los judíos serán responsables de cualquier problema que esté en la agenda. Esta es la naturaleza del antisemitismo. El único remedio que realmente puede ayudar en esta situación, es la unidad.

Desde una perspectiva económica, los que creen que el sueño americano aún está vivo y que su estilo de vida los mantendrá seguros, deben despertar del sueño. Desde hace tiempo, la hegemonía de EUA se está desvaneciendo lentamente, como sucedió con todos los imperios de la antigüedad. La tendencia es un desplazamiento de Occidente a Oriente y Asia y ya están preparados para asumir el control de la economía mundial. No sólo China -que ya está en la cima de la competencia-, Japón, Corea del Sur y otros países del Lejano Oriente, no se quedan atrás.

¿Qué significa todo esto para los judíos de EUA?

Que la importancia de la unidad judía no puede subestimarse, es la única red segura que garantiza un buen futuro. La unidad se debe construir rápido y por encima de división y diferencias entre derecha e izquierda, entre republicanos y demócratas, entre judíos estadounidenses e israelíes. Nuestro futuro no depende de ninguna persona o campo político en particular; depende únicamente de nuestra conexión como un solo pueblo.

Es claro que hay muchos temas polémicos entre las dos comunidades y merecen ser analizados: puntos de vista políticos opuestos, disputas sobre quién es judío, cómo se debe practicar el judaísmo, sólo por nombrar algunos. Sin embargo, más allá de nuestros desacuerdos, el Estado de Israel y los judíos estadounidenses deben sentir que, pase lo que pase, hay un vínculo fundamental e indivisible que nos conecta, similar a hermanos que veces están en desacuerdo profundo, pero que siempre recuerdan que son familia.

Unidad no significa borrar nuestras opiniones individuales ni exigir que todos piensen lo mismo. (Eso erosionaría la esencia misma del pueblo judío, que debate profundamente sobre cualquier tema). Al contrario, todas las diferencias están presentes, sólo construimos puentes de reconexión al reconocer que nuestra conexión es mucho más importante que cualquier otro tema.

Como escribió el principal cabalista Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam),

“También está claro el inmenso esfuerzo que se requiere de nosotros en el accidentado camino que está por delante, requiere que todas las facciones de la nación, sin excepción alguna, se unan tan fuerte y sólidamente como el acero. Si no estamos unidos ante las poderosas fuerzas que se interponen en nuestro camino, estaremos condenados, incluso antes de comenzar”

(Escritos de Baal HaSulam, La nación).

La unidad es el fundamento y la columna del pueblo de Israel, pues poseemos un método muy preciado para unir a la gente -familias, naciones y a toda la humanidad. Cuando comencemos a implementar este método, primero entre nosotros, el impacto positivo repercutirá con fuerza en todo el mundo y nuestro destino común estará a salvo.