entradas en 'Q&A' categoría

“¿Qué es libertad de expresión y cuáles son sus límites?” (Quora) 

Michael Laitman, en Quora: “¿Qué es libertad de expresión y cuáles son sus límites?” 

La libertad de discurso y la libertad de expresión definitivamente requieren de límites. El primer límite es que no debemos lastimar ni ofender a nadie. 

No causar ningún daño a otros, debe ser como una “constitución” incorporada en nosotros, que primero y antes que nada determina los límites de nuestra libertad de expresión. Es similar a la ofensa criminal el entrar en una casa ajena y causar daño. 

Supongamos que tengo un vecino cuyo padre falleció y me burlo de su padre. Sería una desgracia y falta de respeto para mi vecino y despertaría su odio al hacerlo ¿Cómo podría permitirme hacerlo? Es completamente irracional. 

Si queremos lastimar y ofender a otros, esos deseos son los que, precisamente requieren corrección. Su corrección, inicialmente necesita restricción de su manifestación externa. Más adelante, debemos llegar al estado en el que no tenemos nada contra nadie en el mundo, excepto contra nuestro propio “yo” y realmente podremos ser considerados libres. Es decir, podemos ser libres en cualquier aspecto de la vida, bajo la condición de que cada uno se abstenga de dañar a otros. 

En ese estado, puede haber crítica, desacuerdos y discusiones, pero necesitamos aprender a no despertar odio al hacerlo. Por eso necesitaríamos involucrarnos regularmente en un aprendizaje que enriquezca la conexión, para elevar nuestra sensibilidad, empatía e inteligencia interna, de modo que nuestra meta común de vivir con armonía, paz y felicidad envuelva nuestros pensamientos y aspiraciones. 

En pocas palabras, no podemos permitirnos dañarnos unos a otros. Al contrario, tenemos que respetarnos. Cada uno sentimos ideas, personas y objetos en diferentes niveles de importancia, de acuerdo a; dónde, de quiénes y cómo nacimos y fuimos criados. Una persona considera que algo es muy importante, otra considera que otra cosa es más importante. Sin embargo, por encima de lo que cada uno considera importante, debemos intentar ver lo que todos tenemos en común.
Video disponible en inglés:

«¿Por qué se usan pulseras de Cabalá para protegerse del ‘mal de ojo’?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: ¿Por qué se usan pulseras de Cabalá para protegerse del ‘mal de ojo’?«

La auténtica Cabalá enseña a sentir la cualidad de otorgamiento, que no está en nosotros, en ella se manifiesta el “otro mundo” y se siente en la cualidad de otorgamiento.

Ayin Ra, mal de ojo, es envidia, la principal cualidad del ego.

(Edición agregada el 23 de noviembre por el doctor Laitman)

Un engaño popular sobre Cabalá es que puede protegerte del mal de ojo con pulseras. La sabiduría de la Cabalá explica cómo lidiar con el mal de ojo, que, por supuesto no requiere pulseras, primero requiere que comprendas lo que es mal de ojo.

Entonces, ¿qué es mal de ojo según Cabalá?

Para comprender la definición cabalista de mal de ojo, necesitamos comprender que Cabalá define la naturaleza humana como el deseo egoísta de disfrutar a expensas de otros y de la naturaleza. Como está escrito en el Talmud, el Creador dijo: “Creé la inclinación al mal [ego] y creé para ella la Torá como condimento” (Kidushin 30b).

El mal es lo que fue creado, el ego, el deseo que prioriza el beneficio propio sobre el de los demás. Vivir según el principio de que, nos sentiremos mejor, mientras mejor estemos individualmente y mientras mejor nos sintamos en comparación con los demás y más aún, mientras peor se sientan otros, se considera vivir de acuerdo con los dictados del ego, de la «inclinación al mal». La naturaleza humana, donde están nuestros deseos, pensamientos y acciones, es, por tanto, malvada. Ésta es la razón por la que, al desarrollamos, el mundo se convierte en una espiral creciente de crisis, sin importar que consideremos buenas nuestras intenciones y acciones.

Por eso, Cabalá define el “mal de ojo” como nuestras intenciones egoístas hacia los demás, donde vemos o pensamos en los demás, en términos de lo que podemos obtener de ellos y no en términos de cómo podemos beneficiarlos.

La sabiduría de la Cabalá es el método para transformar nuestra intención egoísta innata a la forma altruista opuesta, en otras palabras, de desear beneficio propio, a desear el beneficio de los demás y de la naturaleza. Lograr la transformación de nuestra naturaleza egoísta a su forma opuesta de dar, se llama “corrección” (Tikkun).

Actualmente estamos en una era de transición muy importante. Por un lado, sentimos innumerables efectos negativos del mal de ojo, es decir, de nuestra naturaleza humana egoísta, que busca explotar a los demás y a la naturaleza, tanto como pueda, en beneficio propio. Por otro lado, el sufrimiento que acumulamos al intentar lograr satisfacción individual a expensas de los demás, gradualmente, nos lleva a un estado de impotencia y desesperación. Cuando alcancemos ese estado, seremos más maduros para pasar la fatal transformación, de nuestra naturaleza egoísta en su opuesto, altruista.

La sabiduría de la Cabalá es el método que puede ayudar a acelerar esta transición, para que la vivamos con más fluidez, con más comprensión, conciencia y, finalmente, con alegría.

Video disponible en inglés:

“¿Qué es igualdad?” (Quora) 

Michael Laitman, en Quora: “¿Qué es igualdad?” 

La igualdad tiene lugar cuando nos involucramos plenamente en la creación de una sociedad integral. En buscar el resultado de la inclusión interna de todos y todos nos volvemos condicionalmente iguales. 

En esa igualdad, recibiremos y daremos tanto como sea posible que cada uno lo haga de forma individual. Es imposible medir a cada individuo y determinar la cantidad que deben a los demás o necesitan para sí mismo. Si nos conectamos de modo que nos motive a construir una sociedad integral, llegaremos a la forma condicional de igualdad. 

Esa igualdad es condicional, porque no hay dos personas iguales por naturaleza. Si fuéramos iguales, ya seríamos uno. La igualdad deja que cada uno se exprese de forma individual al máximo posible, mientras participa en una acción colectiva común. 

“¿En qué difieren la libertad y la anarquía?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora:“¿En qué difieren la libertad y la anarquía?» 

Cuando ganamos claro entendimiento y percepción de las leyes de la naturaleza, vemos que todo en ella está predeterminado y que no hay anarquía alguna ni en la naturaleza ni en el comportamiento humano. 

Lograr ese entendimiento requiere que nos volvamos como la naturaleza: así como la naturaleza humana está completamente al servicio de sí misma y recibe constantemente dentro de sí, la naturaleza en y de sí misma es la cualidad opuesta, altruista y que da todo. 

Al buscar convertirnos en dadores, como la naturaleza, atraemos la influencia positiva de la naturaleza y pasamos por varios cambios bajo su influencia. Cuando descubrimos y sentimos la fuerza de otorgamiento de la naturaleza dentro de nosotros, podemos actuar con nuestro libre albedrío y decidir por nosotros mismos qué fuerzas activar -otorgamiento o recepción. No hay anarquía en ese proceso. 

La naturaleza funciona de acuerdo a leyes rígidas y absolutas, no acepta la anarquía.

«¿Se unirá alguna vez la humanidad?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: «¿Se unirá alguna vez la humanidad?«

La humanidad se unirá en un futuro lejano, por el momento la unidad está lejos de ser prioridad. En otras palabras, el deseo común de que la unidad de la humanidad emerja en el mundo, aún no madura, aunque avanzamos en esa dirección.

Para unirnos, necesitamos querer la unidad por encima y más allá de las muchas formas egoístas, divisivas y materialistas que naturalmente deseamos y aún nos falta ese deseo. Es posible que obtengamos indicios y de hecho podemos involucrarnos en sistemas educativos y de apoyo para desarrollar de manera óptima el deseo de unirnos, pero, aún tenemos que pasar por varias etapas de crecimiento hasta que nuestro deseo madure y desee unidad por encima de todo. 

El estado final de la humanidad es un solo organismo unido. En el estado final, la humanidad tendrá diferentes personas, grupos e intereses, cada uno con su propia raíz y su desarrolla a partir de esa raíz. Sin embargo, todos compartiremos el entendimiento común de una meta de unidad y nos construiremos de tal manera que alcanzaremos equilibrio espiritual y mundano.

En otras palabras, alcanzaremos un estado en el que nosotros, la humanidad, compartamos conscientemente la misma meta y crearemos una atmósfera de apoyo y aliento para lograr ese objetivo. El apoyo mutuo es de suma importancia en esta nueva humanidad unida que debe surgir después de estos tiempos difíciles que atravesamos actualmente.

Por lo tanto, vamos hacia la creación de un sistema único de humanidad, en el que todos defenderán la idea de que la unión es más importante que ceder a puntos de vista e impulsos naturalmente contradictorios y buscaremos apoyarnos mutuamente para construir esta unidad. Cuando gente con puntos de vista opuestos se conecta para alcanzar un objetivo común fuera de ellos mismos, existirán en total armonía y equilibrio.

Sin embargo, aún no estamos maduros para la unidad de la humanidad. Necesitamos un mayor desarrollo hasta que logremos el deseo sincero de unir a la humanidad y también comprendamos que es imposible lograr esa meta por nuestra cuenta. Sin embargo, cuando alcancemos esa etapa, comenzaremos a ser testigos de cambios positivos inmensos en nuestra vida: obtendremos el apoyo de la tendencia de unidad positiva que habita en la naturaleza y experimentaremos un nuevo equilibrio entre nosotros y con la naturaleza y comenzaremos a levantar el vuelo.

“¿Por qué la gente pierde la motivación?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Por qué la gente pierde la motivación?

Somos dirigidos por nuestros deseos y ahora, nuestros deseos están llegando al fin de su desarrollo lineal individual y entrando a una nueva fase de desarrollo integral y colectivo.

En otras palabras, nuestros deseos crecieron a lo largo de las generaciones, desde los deseos individuales de comida, sexo, familia y refugio, hasta los deseos sociales por dinero, honor, control y conocimiento; y en nuestra era, surgió un nuevo deseo, que no puede ser satisfecho directamente como los deseos anteriores. 

Este nuevo deseo sólo puede ser satisfecho con una conexión armónica con los demás. Es básicamente un tipo de desarrollo nuevo y diferente a la forma en la que nos hemos desenvuelto por miles de años y que aún tenemos que comprender para navegar en esta vida, después del surgimiento de este nuevo deseo.    

           

Fenómenos tales como tecnología y economía interconectadas globalmente, que surgieron en nuestra era, son una expresión superficial de este nuevo deseo. En otras palabras, creamos sistemas que gradualmente nos conectan, sin embargo, aún no logramos conectar positivamente nuestra actitud hacia los demás. Conectar superficialmente con medios tecnológicos y económicos, al final no da satisfacción, porque necesitamos conectarnos positivamente a nivel mental y emocional. Al hacerlo, revelaremos una nueva forma de satisfacer nuestra vida. 

Mientras más nos conectamos externamente, estando distantes internamente, más seguiremos buscando sateifacción según nuestros métodos de antes y será más difícil mantenernos motivados en esa carrera por placeres que quedan en nuestra miscelánea corporal: comida, sexo, familia, dinero, honor, control y conocimiento. En la misma línea, aún no tenemos un acuerdo con el nuevo deseo que emerge en nosotros, no sabemos, en última instancia, qué quiere ni cómo satisfacerlo.   

Para actualizar nuestra motivación y gusto por la vida en un nuevo nivel, necesitamos un nuevo método, una nueva educación e influencias que nos guíen para familiarizarnos con este nuevo deseo emergente, para vivir en una era transicional, que va de un paradigma lineal-individual a uno análogo-integral y para entender de forma armónica nuestra interdependencia e interconexión recién descubiertas.  

Hoy, mucha gente pierde motivación porque ya no siente que puede encontrar satisfacción por sus propios medios. Por eso, necesitamos cambiar la forma de satisfacernos: buscar una intención sincera de satisfacer a los demás y en la satisfacción mutua, descubriremos, nada menos, que una vida perfecta.

Además, las leyes de la naturaleza, que son leyes de interdependencia e interconexión, yacen detrás de este desarrollo. Guían nuestro camino hacia una mayor conexión. Por lo tanto, mientras más pasos activos demos para comprender nuestra vínculo positivo, más nos alineamos con las leyes de la naturaleza y en consecuencia, despertaremos la fuerza positiva que habita en ella y formaremos nuevas conexiones. Cuando eso suceda, lograremos un sabor de vida sin límites, más allá de todo lo que conocemos y sentimos actualmente y tendremos una nueva fuente de motivación que surge de una atmósfera que nos anima a salir de nuestro yo egoísta y conectarnos armónicamente con los demás. 

Imagen: Interconexión global, de Estudios Wannapik.

“¿Los cubrebocas son REALMENTE efectivos contra el coronavirus?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Los cubrebocas son REALMENTE efectivos contra el coronavirus? 

Los cubrebocas son un fenómeno muy interesante en esta pandemia. Los lineamientos de salud comunes y consistentes en todo el mundo, incluyen mantener distancia, mantener higiene personal y usar cubrebocas, los cubrebocas en particular, sirven en su mayor parte para detener la propagación del virus, de mí hacia otros. 

¿Por qué son tan interesantes los cubrebocas? 

Es porque mucha gente usa cubrebocas como medida de protección para no contagiarse del virus, pero los cubrebocas, en su mayor parte, funcionan en dirección opuesta: evitan que el virus se propague del que lo usa, hacia otros. 

Si viéramos en el coronavirus, a la naturaleza enviándonos una lección de relaciones humanas, las condiciones de largo plazo para usar cubrebocas pueden ser vistas como una lección de responsabilidad y consideración mutuas para la humanidad. Es similar a  cómo educamos a los niños al decirles que se comporten de forma adecuada y amable, porque, en última instancia, es bueno para ellos hacerlo, pero en un contexto más amplio, ellos aprenden a relacionarse de forma positiva con los demás. 

La humanidad aún tiene que entender que la naturaleza opera detrás del telón: que nos eleva para que estemos cada vez más conectados y que, en última instancia, quiere que comprendamos nuestra conexión de forma armoniosa. Por el momento, sentimos esa conexión cada vez más estrecha, como estrés y presión cada vez más intensos y sufrimos. Pero, si permitimos un cambio fundamental en nuestra actitud hacia una conexión cada vez mayor -de intentar beneficio sólo para mi mismo a intentar beneficiar a otros- literalmente experimentaremos un nuevo mundo. Sentiremos una conexión cada vez más estrecha, es una oportunidad para que pasemos por este inminente cambio de actitud, de egoísta a altruista y al hacerlo, sentiremos que salimos de nuestro estrecho rincón individual, de servirme a mí mismo y entraremos en un mundo nuevo armonioso de paz, amor, unidad y conexión perfecta para todos. 

El uso del cubrebocas también puede ilustrar un ejemplo de las cuatro etapas de cambio de actitud que describe la sabiduría de la Cabalá; etapas por las que atravesamos para descubrir nuestra conexión perfecta. 

Recibir con el fin de recibir: Uso cubrebocas pensando en proteger mi propia salud. Esta es la más egoísta de las cuatro etapas. 

Otorgar con el fin de recibir: Uso cubrebocas pensando que protejo a otros de mí mismo -por ejemplo, si soy portador asintomático- pero al hacerlo, además tengo la intención de que, en última instancia, me protegeré a mí mismo. En otras palabras, cuido a otros, cuando me cuido a mí mismo. Esto aún es egoísta, pero tiene un elemento de altruismo mezclado en su interior. 

Otorgar con el fin de otorgar: Uso cubrebocas sólo pensando que no quiero infectar a otros con el virus. En otras palabras, “otorgar con el fin de otorgar” es la intención de no querer hacer ningún daño a otros. 

Recibir con el fin de otorgar: Además de usar cubrebocas con el fin de no dañar a otros, pienso en lo que puedo hacer para hacerles bien y beneficiarlos. 

En la sabiduría de la Cabalá, esas cuatro etapas describen estados mucho más elevados de alcance espiritual que los ejemplos presentados aquí. Sin embargo, ofrecen una pequeña muestra del camino hacia la conexión positiva que nos espera. Podemos, por lo tanto, relacionarnos con el uso del cubrebocas, como un ejercicio de nuestra actitud positiva mutua y al hacerlo, mejorar nuestra conexión y el mundo en el que vivimos. 

Foto  por Pille-Riin Priske en Unsplash.

“¿Qué significa ‘Pienso; luego existo’?” (Quora) 

Michael Laitman, en Quora: “¿Qué significa ‘Pienso; luego existo?” 

Nuestro universo es un pensamiento. Nuestro mundo es un pensamiento. Vivimos en un pensamiento. 

Nuestra percepción se desarrolla constantemente y mientras más se transforma, más cambios observamos en el mundo. 

Es muy importante notar que podemos controlar nuestro pensamiento ¿por qué es tan importante? Porque al controlarlo, podemos crear cierto tipo de mundo en el cual vivir. 

En la superficie, nuestro pensamiento parece involuntario. Sin embargo, si observamos más cerca, veremos que son resultado de la influencia de nuestro entorno. 

Nos imaginamos a nosotros mismos en todo tipo de visiones, sonidos, sensaciones, y olores; con pensamientos e ideas introducidos en nosotros desde nuestro entorno. 

Lo que el entorno proyecta es lo que pensamos, de una manera u otra. 

Por eso, haríamos bien en cuidar qué y de quién nos rodeamos, pues nuestros pensamientos; positivos o negativos -y por lo tanto, nuestro mundo- reciben influencia de los estímulos que llegan de nuestro entorno. 

Las influencias positivas nos darán ejemplos de comunicación de unidad y valores de responsabilidad y consideración mutuas. 

Personas que discuten problemas y logran soluciones en las que la unidad es más importante que sus opiniones en conflicto, aunque conservan sus opiniones diferentes. 

Arte, entretenimiento, medios y eventos que promueven valores de responsabilidad y consideración mutua. 

El mensaje lleno de división que propagan hoy los medios masivos, envuelven a la sociedad con mensajes divisivos y esa influencias y pensamientos negativos nos dan una imagen de un mundo donde vemos cada vez más odio en la sociedad. Además, los que dan mensajes de división en los medios creen que es útil para ellos hacerlo. Pero al contrario, actúa en detrimento tanto de ellos mismos como de la sociedad. 

Llegamos a un punto mayor de transición en la historia, donde tenemos crisis por un lado -actitudes de polarización que desgarran la sociedad- y por el otro, sentimos cada vez más los efectos negativos de vivir divididos. 

Además, tenemos los medios para unirnos por encima de la división: implementar un método de conexión con capacidad de asegurar nuestro sustento por generaciones y de elevarnos a una  percepción y sensación de nuestro mundo completamente nueva. En otras palabras, para sentir que vivimos en un mundo perfecto, sólo necesitamos averiguar cómo unirnos por encima de nuestros impulsos de división y hay un método disponible que puede abrir el cerrojo de esta revolución en la actitud y percepción humana. 

Un aspecto central de este método es la influencia del entorno. Al hacernos cargo de nuestro entorno -elegir el tipo de influencias sociales, de los medios y educativas que absorbemos- podemos dar un giro a nuestros pensamientos y pensar en crear una sociedad perfectamente unida, que “haga clic” con el equilibrio de la interconexión de la naturaleza y al hacerlo, experimentar la armonía total. 

Foto por Andy Li en Unsplash

“¿Cómo se puede vencer el Coronavirus, si no podemos salir de la gripe estacional? (Quora)

Michael Laitman, en Quora: ¿Cómo se puede vencer el Coronavirus, si no podemos salir de la gripe estacional?” 

Veremos que termina el Coronavirus, cuando nos encontremos por encima de nuestros pensamientos negativos, divisiones y odio mutuos. 

Hoy, el mundo es fundamentalmente diferente al de antes, porque nuestra era revela cada vez más en el mundo, que somos dependientes unos de otros; y mientras más dependemos mutuamente, más confiamos en que cada miembro de la sociedad humana, mantenga sus valores de consideración y responsabilidad ante sus semejantes.  

Necesitamos hoy más que nunca, consideración y responsabilidad mutuas, para librarnos de tanto sufrimiento innecesario y más aún, para crear un futuro más seguro y más feliz para todos.  

En términos del Coronavirus, todavía estamos en las fases en que pensamos que pronto terminará y todo volverá de nuevo a lo “normal”. 

Pero no sucederá. 

La nueva era de interdependencia a la que hemos entrado, demanda que traspasemos nuestras rivalidades para experimentar nuestra estrecha conexión de forma armónica. De lo contrario, el Coronavirus subsistirá hasta que superemos nuestras actitudes negativas hacia los demás y nos conectemos positivamente. 

Simplemente nos falta ver que la salud o la enfermedad del cuerpo y de la sociedad circundante, dependen de lo positivo o negativo de nuestros pensamientos en nuestras relaciones con los demás. Hasta que logremos, de forma activa, rodearnos de influencias socio-culturales que nos inspiren al compromiso de cooperar, cuidarnos y conectarnos positivamente, seguiremos viendo que aumentan los fenómenos negativos  -más y más familias enfermando con el virus, a más y más gente perdiendo su trabajo, su negocio y su cordura mientras más tienen que mantener la distancia social. 

Las estrictas condiciones de interdependencia, encarnan el nuevo estado de la evolución humana y tenemos que acostumbrarnos a que no regresaremos a nuestra vida previa al coronavirus. Como lo muestran los biólogos del desarrollo, la naturaleza constantemente evoluciona con crisis, que nos llevan a mayor cooperación y unidad; hoy es precisamente el momento en que la crisis global nos prepara para lograr unirnos a escala global.   

Si no logramos, voluntariamente, ese cambio hacia una mayor unidad, por sobre nuestras diferencias, sentiremos nuestra interdependencia de forma indeseable. Es semejante a compartir una pequeña habitación con nuestros más grandes adversarios. No obstante, si cambiamos y nos conectamos de forma positiva, por encima de nuestras tendencias divisorias -dando prioridad a los valores de consideración y responsabilidad mutua en la sociedad humana-, sentiremos que ante nosotros se abre un nuevo mundo de armonía, con la certeza de buena salud, seguridad y felicidad para todos.  

Imagen: Ani_Ka, Getty Images.

 

“¿Cómo podemos detener la propagación del coronavirus en el mundo?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cómo podemos detener la propagación del coronavirus en el mundo?

Con el fin de detener la propagación del coronavirus, primero necesitamos diagnosticar con precisión la enfermedad en sí. Es decir, nuestro progreso hacia un estado mejor y más sano depende del diagnóstico correcto de nuestro estado actual. 

Más aún, además de un diagnóstico preciso de la enfermedad, haríamos bien en dejar de esperar que simplemente desaparezca o que un medicamento maravilla surja y todo estará bien.

Si pudiéramos observar más profundo cómo funciona la naturaleza y sus niveles causales, veríamos cómo actúa y qué quiere de nosotros, con esta pandemia. 

Dolor, angustia y una larga incomodidad afligieron a la humanidad con el virus,para que despertemos y descubramos que causa de la enfermedad es a nivel de las relaciones humanas -que nuestra separación y lejanía mutua, está detrás del virus. 

Mientras más pronto entendamos que nuestra actitud divisiva engendra la agonía que sufrimos, incluyendo el coronavirus, más pronto podremos enfocarnos en arreglar esa actitud. 

Veo que no aprendimos nada de la pandemia: seguimos esperando que la solución venga de una vacuna, y también seguimos intentando revivir el estilo de vida consumistas, pre-coronavirus, que nos enfrentaba uno contra otro en una competencia creciente por estrechas visiones materialistas del bienestar. 

Sin embargo, mientras más tiempo fallemos en revisar cómo nos relacionamos entre nosotros, más nos asustará el coronavirus (u otros virus que hacen fila tras éste). La pandemia permanecerá, porque la naturaleza nos obliga a mejorar nuestra actitud. 

Por eso, para detener la propagación del coronavirus, primero debemos entender que nuestro odio mutuo es la causa final. Cuando lo entendamos, ya habremos dado un importante paso para tratar la enfermedad, pues la mitad de la cura de una enfermedad está en el diagnóstico correcto. 

Por eso aquellos con entendimiento más profundo de la naturaleza se esfuerzan por explicar este mensaje a la humanidad, porque entienden que mientras más escuche la humanidad este mensaje, más rápido puede salir de la pandemia y avanzar hacia un mundo mejor con relaciones más armoniosas. 

No necesitamos vacunas para el coronavirus. Además, si observamos la intención de los países y expertos en la carrera por ser los primeros en liberar la vacuna, no encontramos ninguna intención pura de sanar a la humanidad, sino una intención enredada en motivos egoístas de riqueza, orgullo y poder. No podemos esperar que nada positivo surja de algo hecho con esos motivos egoístas, incluidas vacunas. 

En lugar de gastar millones de dólares y cientos de horas en buscar una vacuna, seríamos más sabios en buscar la vacuna que ya existe dentro de nosotros -que si logramos relaciones positivas, amables y amorosas, dejaremos de propagar el virus y miles de otras enfermedades y problemas que contaminan nuestra vida. 

Tenemos esa “vacuna” en nuestro corazón y se nos da oportunidad de inyectarla uno a otro en cada momento. Ya sea dejar que involuntariamente nuestra actitud de división actúen en nosotros e inyecte veneno o cada uno acepta su responsabilidad mutua y así se inyectan mutuamente el antídoto para el virus, cuidándonos y amándonos por encima de nuestras actitudes de división. 

Amor, unión y unidad por encima de la división es el antídoto a toda enfermedad. Podríamos poner a prueba esta solución similar a como se hacen pruebas clínicas para las vacunas, es decir, crear laboratorios que se enfoquen en guiar a gente extraña entre sí, hacia una recién descubierta cercanía interna y conexión profunda, con el objetivo de atestiguar que se volverían inmunes al virus. 

Aún tenemos que internalizar el grado al cual entramos a una nueva era, una era de interdependencia e interconexión mucho más estrecha y que ningún tratamiento fuera de nuestra actitud funciona para arreglar algo en esta era. 

De hoy en adelante, tendremos más y más golpes para iluminar precisamente este punto dentro de nosotros -nuestra actitud mutua- que necesita cambiar. 

Por lo tanto, detener la propagación del virus requiere diagnosticar la causa del virus en nuestra actitud egoísta mutua y que las actitudes positivas tienen el remedio para el virus y para todos los otros problemas en nuestras vidas. 

Ese conocimiento ya actúa para sanarnos. 

Las relaciones positivas son la fuente de todo lo positivo en nuestra vida y la carencia de esas relaciones es la fuente de todo lo que es negativo en nuestra vida. De la misma manera, el coronavirus es un fenómeno que apareció con el fin de enseñarnos este principio. 

Ya sea que estemos o no de acuerdo, no cuesta nada intentarlo, dado que eso ya existe dentro de nosotros. No necesitamos dinero ni esfuerzos ni hacer algo con nuestras manos o piernas para encontrar la cura del virus. Estoy seguro que en el momento en que mejoremos nuestra actitud de uno hacia otro y veremos que la propagación del coronavirus se detiene.