Pregunta: ¿Si nuestra primera meta es lograr la conexión interna, entonces porqué tenemos que comenzar por un contacto físico que la próxima convención nos ayudará a establecer?
Respuesta: ¿Qué más se puede hacer si aún no tenemos la intención correcta? ¡Deben llevar a cabo acciones sin la intención! Serán como un niño que está corriendo hacia atrás y hacia adelante. Sus acciones son similares a nuestras actitudes que carecen de intención. Sin embargo, gradualmente, un niño se vuelve más inteligente y agrega una intención, es decir un sentido a sus acciones.
Lo mismo puede decirse con respecto a nuestras acciones y a la convención en sí misma. ¡Lo que sea que esté en tu poder, hazlo! No hacer nada es lo peor de todo. ¿No puedes agregar la intención a tus acciones? Pero, si antes de cada acción admites que no puedes agregarle la intención, ¡esto se volverá ésta tu intención! Se convertirá en una plegaria.
(23093 – De la carta parte de la lección del 10 de octubre 2010, El amor por el Creador y el amor por los seres creados.)
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