De hecho, depende enteramente del Creador, y la respuesta del Creador depende únicamente de nuestro deseo y nuestra petición. Nuestra petición, a su vez, depende de la constancia con la que permanezcamos en ella.
Así que todo se reduce a nosotros, a nuestro deseo, nuestra súplica, nuestra plegaria, que determina hasta qué punto podemos formar una vasija (Kli) en común en la que cada uno se sienta como si estuviera dentro de su propio corazón, lleno de los deseos y acciones de todos.
Hoy ya he observado a varios amigos, hombres y mujeres, que han cambiado significativamente durante este tiempo. Verás cómo, a lo largo de estos dos días, profundizaremos en nuestros corazones, en nuestros pensamientos, y alcanzaremos el nivel de la fe por encima de la razón.