Comentario:
En una ocasión, cuando hablaba del otorgamiento, dijo que la recepción no existe.
Respuesta:
Sí, efectivamente, la recepción no existe.
Solo existe en nuestra imaginación, en nuestra fantasía; por lo tanto, todo nuestro mundo es imaginario, irreal, porque no existe tal fuerza o propiedad como «recepción». Se manifiesta como en un estado de pérdida de conciencia.
En otras palabras, en la medida en que estamos en una pérdida de conciencia de la existencia verdadera, en esa medida existimos como en un sueño, en un estado inconsciente en el que imaginamos nuestra vida en recepción, en acumulación.
Es solo nuestra conciencia nublada la que nos representa todo de esta manera. Es como si estuvieras dormido y este mundo se te representara en sueños.
Como se dice en los Salmos que cuando una persona regresa a la conexión con el Creador, revela que estaba dormida.
Superar la confusión
Pregunta:
¿Entiendo correctamente que debo completar y corregir las cualidades de mis amigos?
Respuesta:
¡Por supuesto, ésas son tus cualidades!
Pregunta:
¿Cómo deberíamos relacionarnos con esto? Cada persona tiene personalidades diferentes. Digamos que veo a un canalla o a alguien bueno. ¿Cómo interactúo y conecto con ellos?
Respuesta:
Puedes ver lo confuso que es esto. Ahora te preguntarás: «Si veo a los demás como parte de mí, ¿debería corregirlos a ellos o a mí mismo? Si se corrigen, serán corregidos en mí. Si me corrijo, serán corregidos externamente. ¿Qué debemos hacer?»
Entiendo toda esta confusión, pero nada de esto es necesario porque te llevará a todo tipo de filosofías que solo te alejará de las acciones prácticas necesarias. En última instancia, no lograrás nada; solo estarás confundido o presumirás de tu inteligencia.
¡Por eso la Cabalá se opone! Primero, limita las porciones que se dan a las personas en la medida en que pueden implementarlas correctamente. No necesitas más. ¿Para qué? Si no, todo es filosofía, sin sentido.
Además, hay cosas que una persona simplemente no puede percibir de forma correcta, lo que la confunde aún más. Esto no está permitido, si empiezas a hablarle a alguien sin preparación sobre física cuántica y todo tipo de variables más allá del tiempo, te dirá que no estás en tus cabales.
¿Cómo podemos llegar al Creador?
Pregunta:
No ha sido un congreso fácil. Hay una guerra silenciosa y todo el mundo huye de sus egos. ¿Cómo podemos permanecer juntos en tal estado, no huir, y mantener la calma y la paciencia?
Respuesta:
Si tuviéramos «potenciómetros» precisos, es decir, mandos especiales que pudiéramos girar hacia una mayor implicación en la revelación de estas hojas, papiros, tablillas, etc., entonces entenderíamos de qué estamos hablando.
Creo que, si se puede, deberíamos reunirnos una vez a la semana, no físicamente, sino virtualmente. Así podremos responder preguntas, escribir y debatir sobre lo que nos interesa. Intentémoslo. Nos formamos una idea sólida sobre el grupo; sería una pena que desapareciera.
Pregunta:
Parece que nos lanzamos a la navegación libre en decenas. ¿Qué es este nivel? ¿Cómo sobrevivimos y llegamos al Creador?
Respuesta:
La decena es como un pequeño barco que puede cruzar ríos y océanos, y todo tu grupo es la tripulación del barco. Por lo tanto, pueden cruzar el océano con seguridad.
Revela la Shejiná en tu corazón
El Zóhar interpreta lo que escribieron nuestros sabios: «Tres cosas amplían la mente: una mujer hermosa, una morada hermosa y unos Kelim (vasijas) hermosos».
Dice: “Una mujer hermosa es la Shejiná (Divinidad). Una morada hermosa es su corazón y Kelim hermosos son sus órganos” (Baal HaSulam, Shamati 9, “¿Cuáles son las tres cosas que amplían la mente en el trabajo?”).
Pregunta:
¿Cómo puede la Shejiná revelarse en nuestra casa común, el corazón humano?
Respuesta:
Sí queremos sentir la actitud del Creador hacia nosotros, no habrá restricciones. Sentiremos cuánto nos esforzamos por Él y solo deseamos una cosa: que Él cumpla todos nuestros deseos.
Para organizar correctamente la «casa común» de la decena, solo necesitamos unirnos y apoyarnos mutuamente en nuestra conexión adecuada. Entonces llegaremos al punto en que todos nuestros deseos formarán un solo anhelo común: Alcanzar al Creador.
Adentra en Acercándose a la cara de la Shejiná

